viernes, 31 de enero de 2014

El arcángel Miguel


Por Daniel Link para Soy



Hay sociedades en las que no podríamos vivir, porque son el anticipo de lo que serán todas las sociedades. Estados Unidos es admirable en ese punto porque, como el espejo de la madrastra de Blancanieves, dice quién vendrá a matarnos y en qué momento preciso.

En 1993 se publicó la edición norteamericana de La pasión de Michel Foucault, escrita por James Miller quien, hacia el final de su investigación, revela el impulso que lo llevó a perseguir los pormenores de una vida poco corriente: “Una tarde de primavera de 1987 un viejo amigo (…) me contó un chisme chocante: Michel Foucault, a sabiendas, en 1983, que iba a morir de Sida, fue a los baños gay de Estados Unidos e intentó, deliberadamente, contagiar a otras personas con la enfermedad”. Esa “historia terrible” o “plan macabro” no termina de cuajar en la cabeza del biógrafo, que se resiste a creer que “Foucault hubiera pasado por allí (como lo describía el rumor) (…) tratando de asesinar a personas inocentes”. Más bien, piensa el biógrafo, “Foucault y esos hombres habrían estado apostando la vida juntos”.

Veinte años después, los titubeos ya no son consentidos y la apuesta conjunta o la “experiencia límite” es borrada de un plumazo, pese a que la pandemia, gracias a los tratamientos antirretrovirales, ya no es letal. Lo que queda es el vocabulario de la infamia: “terrible”, “macabro”, “asesino”: otro Miguel, con una espada flamígera de diferente alcance teórico, pero igualmente eficaz políticamente fue detenido en octubre pasado acusado de los mismos “delitos” que alguien supuso en su ilustre antecesor. "No es sólo una cuestión de seguridad personal, sino de seguridad pública", declarón el fiscal Tim Lohmar, a cargo del caso “El pueblo vs. Johnson”, mientras convocaba públicamente a todos aquellos que tuvieron contacto sexual con el ex-atleta negro para que suscribieran su propia denuncia. Michael Johnson (que no violó a nadie) podría ser condenado a cadena perpetua si es declarado culpable.

El arcángel Miguel es el Jefe de los Ejércitos de Dios en las religiones judía, islámica y cristiana (incluyendo a las iglesias católica de Roma, ortodoxa, copta y anglicana).

¿Quién puede dudar de que estamos en el medio de una guerra biopolítica en el seno mismo de las sociedades de control (que, sin embargo, no se atreven a desembarazarse del control disciplinario: la cárcel)?

Como sabemos, el acotado universo de las sexualidades disidentes ha sido siempre el campo de experimentación propicia para todas las fantasías de exterminio. Comenzamos ahora criminalizando al portador de HIV y bien pronto los niños que tienen liendres serán confinados en salas especiales.

martes, 28 de enero de 2014

¡Otra denuncia estremecedora!

Para Jorge Capitanich hay "ataques especulativos" contra la Argentina, para "quedarse" con el petróleo y el agua.


lunes, 27 de enero de 2014

¿Qué pasó con Baby Jane?



domingo, 26 de enero de 2014

sábado, 25 de enero de 2014

El tiempo perdido


Por Daniel Link para Perfil



Las lluvias de febrero, que se anticiparon una semana vienen a marcar, para mí, el final del tiempo muerto del verano. ¿Qué hice?

Me ha pasado las tardes ordenando la documentación para completar el formulario 572 web, discutiendo por correo electrónico con mi contadora, que cree que todos somos Leonardo Fariña, completando las planillas correspondientes a las declaraciones cuatrimestrales de monotributista, haciendo trámites en las obras sociales y compañías de medicina prepaga para que mis depósitos vayan a parar a donde quiero, firmando planillas que el Ministerio de Ciencia y Teconología necesita para poder otorgarme subsidios que luego deberé rendir y que seguramente será difícil volcar en la declaración de ganancias, en la de bienes personales, [revisando los curricula de mis amigos que están de vacaciones y actualizándolos según las exigencias de la CONEAU, que los objetó por diversas circunstancias, mandando correos "retóricos" (así los interpretan mis corresponsales, al no responderlos) a quienes deberían estar asistiéndome en estas horrorosas lides... ]

Le explico a un amigo mexicano (perseguido por la justicia en su país por sus contactos con los narcotraficantes, que me advierte: “No hay que pagar impuestos”) que si me entrego a esta pesadilla bouvardpecuchetiana es porque me hacen suponer que de ese modo en 2014 pagaré menos impuestos: deduzco gastos médicos y paramédicos, sumo el porcentaje que la afip me cobró a cuenta por pasajes correspondientes a viajes que me fueron otorgados en el marco de la programación científica de tal o cual institución (pero que, graciosamente, debe pagar el recipiendario del subsidio y, por lo tanto, hacerse cargo del capricho del ente recaudador). He leído un poco y visto alguna que otra serie. Escribí casi nada. Se me dirá: peor están los pobres. Y, sí...



viernes, 24 de enero de 2014

“Dammmmm too late!! Its gone…”


Idris Elba, mientras chateábamos (porque, recuerden, yo lo descubrí primero)...




miércoles, 22 de enero de 2014

Negro, te banco

Este sitio adhiere a la Red de la Brigada de Defensa (in-con-di-cio-nal) de Michael Johnson:



martes, 21 de enero de 2014

Otra denuncia estremecedora...

Desde UNEN calcularon que con el dinero de la pauta oficial "se podría incluir a 120.000 jóvenes en el mercado laboral"

El diputado Roy Cortina cuestionó el presupuesto de $4800 millones que destina la Casa Rosada a la publicidad; "Es necesario que esos fondos no los distribuya ni La Cámpora ni el Jefe de Gabinete", lanzó el diputado.

lunes, 20 de enero de 2014

Simil docente

Polémica por aumento a legisladores que eleva el sueldo a $ 50 mil


El diputado nacional por el FIT, Nicolás del Caño, repudió el incremento de las dietas legislativas que llevará a que un diputado gane a partir del 1º de febrero cincuenta mil pesos de bolsillo. El mendocino presentará un proyecto de ley para que todo funcionario tenga un sueldo
similar al de un docente.


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Palabras preliminares

Daniel Link

Por segundo año consecutivo, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires albergó, en su edición 39ª, el Diálogo de Escritores Latinoamericanos, creado por iniciativa de su directora, Gabriela Adamo. Más de mil copias se descargaron de la primera entrega de este Diálogo, que la Feria puso a disposición de todos y cualquiera. Otro tanto sucederá con esta nueva entrega.
La literatura, no habría ya que subrayarlo, es apenas el efecto del diálogo social y convocar a sus autores (los nombres propios en los que ese diálogo se condensa) excede la mera curiosidad por esas peculiares formas de vida que son los escritores, porque permite trazar el mapa de la repercusión de los diálogos que nos constituyen.

No se trata sólo de relevar los temas que nos interesan, los gestos y los tonos que desempeñamos, el lugar (imaginario o real) que se ocupa en una constelación compleja que a veces identificamos con el presente. Se trata, también, de examinar el campo de tensiones en el que la literatura se desenvuelve, cuáles son los abismos que enfrenta, cuáles las felicidades a las que aspira.
Naturalmente, ese diálogo sucede todo el tiempo y la peculiaridad de este ciclo es que lo abre a uno de los actores fundamentales de la literatura: el lector. Así, lo más íntimo de la literatura, lo más misterioso, cómo y por qué se escribe, se derrama sobre el espacio público, donde resuena y prolifera.
Este ciclo cuenta con la colaboración (y el entusiasta respaldo) de la Maestría en Estudios Literarios Latinoamericanos que dirijo en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, en cuyo nombre acepto firmar estas líneas de presentación.
Unos y otros nos dejamos llevar por una curiosidad que se deja leer tanto en los programas de trabajo que imaginamos, como en los modos de intervención directa en los campos en los que nos desenvolvemos.
Si la Feria Internacional de Libro de Buenos Aires representa, en algún sentido, al Mercado, y la Universidad aquello que excede o resiste a su lógica implacable, esta amistad, que volvemos a celebrar, y que seguiremos celebrando en años próximos, tal vez sirva para demostrar que, más allá de dos lógicas antagónicas, lo que predomina en estos encuentros es un mismo amor por el presente y el mundo (que es lo que sella este pacto amistoso entre los libros, los autores, los lectores y los críticos).
Escuchen las voces que se dejan oír en las intervenciones aquí reunidas, tracen el mapa de la repercusión de lo contemporáneo, interroguen lo latinoamericano y su literatura: eso es lo que el Diálogo de Escritores Latinoamericanos pretende suscitar.


Daniel Link
Director de la Maestría
de Estudios Literarios Latinoamericanos
UNTREF


Fragmento de: Fundación El libro. Diálogo de Escritores Latinoamericanos 2013



sábado, 18 de enero de 2014

Lecturas de verano



El verano es, para quienes trabajamos escribiendo o leyendo, momento de lecturas desinteresadas: se lee todo y cualquier cosa, sin hipótesis de utilización futura. Naturalmente, es el tiempo en que la lectura establece conexiones por sí misma, guiada sólo por la lógica de la aparición y la desaparición de un hilo de pensamiento más o menos vago.
He leído un libro excepcional cuyo título, sin embargo, no me satisface (porque responde antes a la lógica del cartel o del afiche que el de la tapa de un libro). Ariel Schettini reunió en Ariel Schettini presenta (Buenos Aires, Casa Nova, 2013, 106 págs.) una serie de textos leídos en presentaciones de libros, actividad a la que el autor es sumamente afecto. Ha agregado, además, un prólogo en el que reflexiona sobre el género (si tal cosa fuera posible) y sus hipotéticas reglas que, puestas en la perspectiva de los textos que incluye el libro, aparecen todas incumplidas (“incumplibles” es impronunciable), lo que es, naturalmente, una suerte, porque como el mismo prólogo se encarga de decir, toda norma se plantea sólo para torcerla, pero sobre todo porque la mayoría de las veces los libros presentados no nos interesan tanto como lo que Ariel Schettini tiene para decir.
Por supuesto, al recorrer las páginas de este libro uno no puede sino recordar los Prólogos de Jorge Borges y su “Prólogo de prólogos”. Pero ese recuerdo sólo sirve para medir la distancia entre una práctica y otra. Es muy cómodo, diríamos, prologar la Divina Comedia, los Evangelios Apócrifos o Don Segundo Sombra, cuyo valor nos viene dado por la institución y la cultura. Aunque haya el mismo amor, es mucho más arriesgado (es decir: un acto de amor más desesperado) prologar lo que acaba de salir y que no se sabe a ciencia cierta si quedará inscripto alguna vez entre la literatura que habría que recordar. Por eso, y en eso, se reconoce a Ariel Schettini como un crítico al mismo tiempo preocupado por trazar una cartografía del presente pero, sobre todo, en interrogar el porvenir en toda su fuerza. Y nosotros, junto con él, “salimos volando en una cápsula de futuro”.
La fuerza de las lecturas de Ariel Schettini se deja leer tanto en los libros que ya habíamos leído (y en los que no habíamos sido capaces de leer lo que Ariel Schettini presenta subraya) como en los libros que jamás leeremos, porque si nada nos llevó a ellos en su momento, tampoco ahora, cuando lo único que reverberará para nosotros es el momento en que un libro, cualquier libro, encontró a un lector privilegiado: por su posición en la cadena de lecturas, que viene a inaugurar, y también por su agudeza. ¿Cómo íbamos a leer aquello de lo que otro ya se ha apropiado, y cómo olvidaríamos lo que se nos impone como el único camino posible de lectura?
Celebro la aparición de este libro exquisito al mismo tiempo que insisto en la incomodidad de un nombre que es difícil de articular sintácticamente. Pero eso vuelve a subrayar su singularidad: es uno de los pocos libros (sino el único) que lleva como nombre no un nombre, sino un verbo conjugado: lo que pasa, la acción. Leemos no libros, sino una performance de la lectura (de esos libros).
Otro libro que he leído es 1493. Una nueva historia del mundo después de Colón (Buenos Aires, Katz Editores, 2013, 640 págs.) de Charles C. Mann. En este caso, el título del libro es muy superior a su contenido. Sin ser malo, el libro no está a la altura de ese título extraordinario: 1493.
El propósito de Mann (periodista especializado en ciencias) es el corolario de un reconocimiento no suficientemente destacado: Colón fue el único ser humano “que inauguró una nueva era en la historia de la vida” (en fin: después de Cristo, habría que decir, porque la historia de la vida incluye también el modo de pensarla). Colón funda el Homogenoceno (una forma de decir el modo en que el capitalismo afecta a lo viviente) y, por eso, “el intercambio colombino” puede pensarse como “el acontecimiento más importante desde la muerte de los dinosaurios”. El libro abunda en extraordinarios análisis cuyo alcance queda muchas veces acotado a casos de los Estados Unidos, que para los lectores latinoamericanos pueden resultar poco atractivos, lo que demuestra la solidaridad del capitalismo y el imperialismo.



viernes, 17 de enero de 2014

Cozarinsky en su salsa


(Actualización: mejor es un Cozarinsky raw, que un Cozarinsky mal salseado...)

lunes, 13 de enero de 2014

Una visita inoportuna

En nuestra reciente visita a México conocimos al entrenador de perros plegables Mario Bellatín, a quien le dimos refugio cuando nos escribió contándonos que la justicia azteca lo perseguía, y ahora no sabemos qué hacer con él.
Como hemos ya contado, la sociedad de México es de una violencia que permea todos sus niveles, de lo que fuimos testigos involuntarios cierto domingo en Coyoacán, cuando nos preparábamos para almorzar con nuestra amiga Margo Glantz, la "única escritora judía del mundo que vive en el callejón de Hornos".
Esa mañana de domingo, conversábamos con Margo y su encantadora hija algunos avatares últios de la violencia urbana.
A finales de enero de 2009, el ejército mexicano detuvo en el hotel Baja Season, en Ensenada (Baja California), a Sergio Meza, el "Pozolero" del cartel de los Arellano Félix.
En 1996, Meza había empezado a trabajar para los narcos que operan en la frontera con los Estados Unidos. Teodoro García Simental, su jefe, lo introdujo en lo que sería su trabajo desde entonces hasta su detención: disolver los cadáveres de las víctimas de los narcos en soda caústica y arrojarlos luego a fosas comunes o sumideros en las casas francas de los alrededores de Tijuana. Si bien Meza reconoció haber disuelto más de trescientos cadáveres (algo así, porque no los contó) en soda cáustica (los cadáveres llegaban en pipas de agua, ocho horas de hervor necesitaban, lo más difícil de disolver eran los dientes, se sumergían ristras de ajo en la solución para disimular el olor nauseabundo) invocó su inocencia diciendo que él no secuestró ni mató a nadie, sólo se encargó de los cadáveres. Aparentemente, la legislación mexicana le daba la razón porque, según sus códigos, “El Pozolero” no había cometido ningún delito grave (apenas una violación de las leyes de inhumaciones y exhumaciones).
En marzo de 2011, la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados publicó una reforma promovida por Jesús Gerardo Cortez Mendoza para modificar el artículo 280 del Código Penal Federal, que aumentaba las penas de 4 a 15 años para delitos de esa índole.
Para un argentino medio, para el cual las figuras de la “desaparición de personas” y la “asociación ilícita” constituyen figuras penales de circulación cotidiana, un titubeo jurídico como ése suena a cuento de hadas o, mejor dicho, a cuento chino. Meza está a punto de recuperar la libertad. El arzobispo de Tijuana declaró que si el arrepentimiento del pozolero era auténtico, el perdón de Dios estaba a su alcance.
No nos imaginábamos que esa violencia iba a alcanzar también al mundo literario.
Mario Bellatin cría perros de gran porte a los que desconoce como perros porque el Mahoma liberó a ciertos galgos de la participación en esa especie de cánidos domesticados, y él es seguidor de las enseñanzas del profeta.
Su método de cría, muy discutido, es llevar a los galgos a un estado de adelgazamiento tal que se convierten en prácticamente figuras translúcidas a las que, para acostumbrar al plegado (el objetivo último es poder trasladarlos en maletines de mano en los aviones), acomoda en pequeñas jaulas de veinte centímetros de lado que guarda en un armario.
Hemos visto cómo dos galgas jovencísimas, pero ya con su estatura adulta, entraron por propia voluntad en ese habitáculo diminuto, donde pasan un promedio de ocho horas diarias.
Salidas de las jaulas, las galgas parecen un ejercicio de papirotecnia japonesa, porque comienzan a desdoblarse hasta alcanzar, de perfil, la forma apenas reconocible de un perro de alto porte a través del cual puede percibirse, además del fluido de la sangre, el universo entero. De perfil, digo, porque de frente son prácticamente invisibles, apenas una línea que interfiere en el paisaje.
Margo Glantz conoce a Mario Bellatin desde hace años, porque suele sentarse en la plaza de Coyoacán a vender sus almanaques y, como es una mujer curiosa, terminó entablando una suerte de amistad con el criador de perros transparentes y plegables para viajeros frecuentes.
Aquella mañana, Margo discutía con su encantadora hija y una amiga de la familia cuál sería el mejor destino para llevarnos a almorzar.
A las 14 horas conseguimos cerrar la puerta de calle y nos encaminamos en fila india por el callejón de Hornos, donde sucedió un hecho en principio inexplicable. Margo tropezó con una de las galgas invisibles que Mario Bellatín había sacado a pasear o que estaba exponiendo para su venta y cayó de cara sobre el empedrado desparejo del callejón (luego nos confesó que no colocó sus manos para amortiguar el golpe porque tenía las uñas recién pintadas).
Mario Bellatin, sentado en la vereda, "quiso ayudarla", pero el ojo fotográfico de Sebastián Freire registró con perspicacia la imagen verdadera.
Mario Bellatin se abalanzó sobre el cuerpo de Margo Glantz como para querer ayudarla pero en verdad aprovechó el envión para caer sobre su cuerpo y, con su mano izquierda, restregar todavía más la cara de la escritora sobre el empedrado desparejo de la calle de Hornos.
Lo que siguió después fue más o menos predecible: Margo fue llevada a la clínica suiza donde suelen atenderla, con la cara destrozada, y el almuerzo quedó postergado indefinidamente.
Nosotros nos quedamos esperando el resultado de las pericias médicas, porque además de la reconstrucción facial que sin duda el accidente-atentado requeriría, podía haber un hueso roto, tal fue la violencia ejercida por Mario Bellatin contra la cabeza de Margo Glantz.
Cuando le preguntamos al criador de perros plegables por qué había hecho eso contestó lacónicamente: "Nunca me gustó lo que escribía".

(continuará...)
 

 

domingo, 12 de enero de 2014

Siendo así

Me conminan para que hable de Avenida Brasil, que parece ser un culebrón barato. Curioso como soy, miro algunas fotos y me contento con alabar (desde detrás de los arbustos) a su protagonista, Cauã Reymond:




sábado, 11 de enero de 2014

En los hechos


por Daniel Link para Perfil

En los hechos, el gobierno de Santa Cruz (junto con otros gobiernos provinciales patagónicos) transfirió enormes cantidades de dinero a las sociedades controladas por el Sr. Lázaro Báez, socio comercial del Sr. Kirchner y la Sra. Fernández.
En los hechos, las sociedades controladas por el Sr. Báez transfirieron enormes cantidades de dinero a los hotelitos propiedad de sus socios comerciales, los sucesivos presidentes (y/o sus sucesores).
En los hechos, las villas miserias de la ciudad de Buenos Aires crecieron vertiginosamente en los últimos diez años (lo demuestra Google Earth).
En los hechos, los sistemas de transporte, los sistemas de salud y los sistemas de provisión eléctrica se encuentran, al comienzo de 2014, en estado crítico.
En los hechos, la telefonía móvil y la transmisión de datos en la ciudad de Buenos Aires es cada vez más azarosa.
En los hechos, el sistema educativo argentino ha ahondado las diferencias sociales (la escuela pública apenas si consigue sostener humanidad: es decir, apenas si separa a los seres humanos de las demás bestias; las escuelas de élite, por el contrario, forman a grupos cada vez más reducidos de privilegiados), circunstancia que debe ponerse en correlación con el aumento de la inversión en educación para apreciar la paradoja.
En los hechos, los gobiernos combinados del Sr. Ibarra, el Sr. Kirchner y la Sra. Fernández (que reportan al mismo partido) produjeron, por acción u omisión, la mayor cantidad de muertes de las que se tenga memoria en períodos democráticos.
En los hechos, el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios se ha convertido en el mayor productor de contenidos televisivos para un sistema (tda) prácticamente desconocido para la mayoría de la población.
En los hechos, pero no en wikipedia, ni tampoco en los listados de metas y objetivos.


viernes, 10 de enero de 2014

Ricardo Foster, el filósofo de la leva

por Diego Sztulwark para Agencia Paco Urondo

Hay un hilo rojo que vincula de modo directo el caso Milani con la relativa parálisis de los movimientos sociales y populares en el país. Se trata siempre de poner en juego el mismo idealismo centralizante de toda política en la cúspide del poder ejecutivo, que desdeña por peligrosa toda fuente autónoma y democrática de diagnósticos, perspectivas e iniciativas políticas, de toda tentativa a abrir la lucha ya no sólo contra ciertos epígonos de los poderes concentrados, que eventualmente el gobierno enarbola, sino contra el conjunto de las estrategias de subordinación a los dictados del mercado mundial que lejos de haberse apaciguado se redoblan bajo el peso de las dinámicas financieras sobre los territorios de nuestros países.

 El texto completo, acá.

jueves, 9 de enero de 2014

Violencia urbana

¡Acaban de asaltar a Sebastián Freire 
en la vía pública!
(y él me culpa a mí)


Actualización: ¡Se hizo justicia!

Detienen a una travesti que robaba a personas en el barrio Constitución

Las cámaras de monitoreo de la Policía Metropolitana registraron cuando la trasvestida de nacionalidad peruana sustraía una billetera de un transeúnte.

¡Que manden a Marilyn Monroe!



Anoche...

... en una fiesta de cumpleaños repleta de estrellitas que se quedaron a pasar enero en Buenos Aires, me encontré con Fernando Montes, "el autor de La masacre de Reed College (Dakota, 2013)", a quien (por suerte) conozco desde mucho antes.
El encuentro me permitió disculparme por no haberle escrito antes, cuando recibí su deliciosa novela y la leí de cabo a rabo en un abrir y cerrar de ojos. 
Le dije que su novela me había gustado mucho, salvo el final, que me pareció una coda precipitada y que arruinaba el efecto general del libro. 
"Yo pensaba que ese final podía leerse en el contexto de los procesos de importación de la academia", se defendió Fernando amablemente, y tal vez tenga razón en esa línea de razonamiento, pero sigo considerando débil su transformación en línea argumental.
Como, de todos modos, no soy un fanático del género novela, la replicación en Puan de los hechos que en Portland resultan completamente naturales (y, casi diríamos, lógicamente previsibles para cualquiera que conozca un campus norteamericano), no es suficiente como para no recomendar ese libro que sorprende por la belleza inclaudicable de su prosa, por la sabiduría narrativa que arrastra a los lectores hacia donde el relato quiere. 
La generosidad de Fernando supo, al mismo tiempo que nos regalaba un libro de lectura imprescindible (que hay que poner en serie con El camino de Ida de Ricardo Piglia para comprender cabalmente), perdonar mi silencio desatento del año pasado.
Brindo por La masacre de Reed College y espero la próxima novela de Fernando.


martes, 7 de enero de 2014

Nuevas series

Bueno, estamos fritos. La temporada televisiva se desenvuelve con mediocridad, pero alguna cosa hay para señalar. Por un lado, la tercera temporada de Sherlock (son tres episodios, cada dos años). Desde que empezamos a mirarla, los actores que desempeñan a Holmes y a Watson han crecido hasta ocupar el estrellato hollywoodense, lo que se merecían desde el comienzo pero que tal vez termine afectando las delicadas actuaciones a las que nos tenían acostumbrados.
En esta tercera temporada (como sucedió históricamente en los libros de Conan Doyle), Sherlock vuelve de la (falsa) muerte con la que se cerraba la segunda temporada, una vez que ha conseguido desmantelar la red criminal de Moriarty, quien ya no existe: Watson se casa y todo, en consecuencia, vira hacia el paso de la comedia costumbrista (o como llamen los ingleses a ese género en el que, por cierto, descollan). Los guiones o la producción (o las dos cosas) son de Steven Moffat, el mismo que arruinó Doctor Who a partir de su quinta temporada, el mismo que escribió el guion de la insoportable Tintin para Spielberg. O sea: un peligro.
Luego, la quinta temporada de Misfits, que apenas si hemos ojeado un poco (porque no nos gustan demasiado los caracteres últimos) para comprobar que el fuerte de la serie sigue siendo utilizar el presupuesto de base (hay "poderes") para resolver asuntos de trama complejos (por ejemplo: ¿cómo hacer para que un heterosexual se culee a otro heterosexual, y que los dos queden contentos, y los amigos de ambos aplaudan el acontecimiento? Sin recurrir, claro, ni a la cárcel ni a la isla desierta ni al armario como operadores de discurso). 
La segunda temporada de El puente (Bron/Broen), la deprimente serie sueco-danesa que fue copiada hasta la náusea (hicieron incluso un El túnel, coproducción británico-francesa, pero lo peor es la versión norteamericana), volvió con un caso de ecoterrorismo cuyas ramificaciones apenas hemos empezado a entrever. Eso sí, los paisajes siguen siendo tan escalofriantes como siempre, el personaje protagónico femenino sigue siendo ridículamente encantador (y muy eficaz la actriz que lo desempeña) y el guion abunda en pormenores de gran perspicacia resueltos con envidiable economía narrativa.
¿Nada nuevo? ¡Una comedia! Kirstie está protagonizada por Kirstie Alley (una especie de Carmen Barbieri que se atreve a burlarse de su gordura, su alcoholismo, su inclinación al botox, su aficción a las drogas recreativas y su debilidad actoral). Acompañan a la actriz (que desempeña a una ya mayor "estrella" de Broadway) un elenco impresionante de comediantes (Rhea Perlman, Kristin Chenoweth, Kathy Griffin y la octogenaria Cloris Leachman) en el que hay que subrayar el regreso de Cosmo Kramer. No tanto del actor que lo desempeñaba en Seinfeld, Michael Richards, sino todos los tics que hicieron memorable su personaje. 
En el primer capítulo, Madison Banks recibe la visita de un joven de treinta años que le dice que es el hijo que ella entregó en adopción. De ahí en más, todo es un dispendio de diálogos brillantes ideados por Marco Pennette y un equipo de guionistas. La serie tal vez no resista un segundo análisis y es un poco anticuada en sus parámetros, pero teniendo en cuenta la oferta, acompaña bien a una pizza. Y además, me hace olvidar de las lecturas pesadillescas que hago durante el día.



lunes, 6 de enero de 2014

¡Qué budinazo!

Supermercado vende budines y dice que tienen cocaína*

Por una "broma de un empleado", las etiquetas de Carrefour mencionaban la droga.

*¿Tendrá precio controlado?

sábado, 4 de enero de 2014

El triunfo del masismo


Por Daniel Link para Perfil

Después de un malhadado viaje y una internación campestre, volvemos a Buenos Aires después de casi un mes de ausencia para cumplir con las últimas obligaciones laborales del año. La ciudad parece asediada: en muchas esquinas veo rastros de fogatas, señal indiscutible de que hubo allí piquetes de protesta por la falta de suministro eléctrico por parte de las empresas socias del gobierno (que tiene representantes en sus directorios desde hace años). No hay bancos, y la administración pública fue despachada.
Lo que más me sorprende es que, desde que ejecutó la Danza de la Muerte, nada se sabe de la Sra. Fernández, y temo que nadie nos esté diciendo la verdad: que ha habido un golpe destituyente (¿no nos habían sostenido en vilo con esa amenaza durante la “década ganada”?) y que el peronismo opositor impuso a un primer ministro como cabezota de gobierno (el mismo que había utilizado el Sr. Duhalde en su paso fugaz por Casa Rosada) y el exilio interior a la Sra. Fernández.
¿Quién ejerce la presidencia, en estos días aciagos? Tal vez nadie, como tantas otras veces, lo que demuestra la entereza del pueblo argentino para seguir existiendo en el límite de la inteligibilidad. O tal vez no se trate de eso, sino de algo mucho más perturbador por sus alcances: el triunfo del “¡ma sí!”, que vuelve fútil toda forma de acción, de resistencia, de imaginación política. El “ma-sísmo” que domina el horizonte de este gobierno: para sostener un modelo de desarrollo ligado al consumo enloquecido (un modelo aberrante de desarrollo), se subsidiaron las tarifas de los servicios públicos, entre otras cosas. Por eso hoy es difícil discutir con quien dice a media voz “¡ma sí!, yo enchufo el aire”, el mismo que, previamente, lo estimularon a comprar en comodísimas cuotas que iban a parar a una ensambladora berreta en Tierra del Fuego y, por esa vía, a no sé qué arcas patagónicas. ¡Ma si! Me vuelvo al campo...


viernes, 3 de enero de 2014

Especiales de navidad

Miren, no dije nada porque no valía la pena, pero hoy estoy contento: el especial de navidad de Vicious fue la-men-ta-ble (sobre todo por la altísima expectativa que tenía yo en esa entrega de una serie que tal vez sobrevaloré en su momento) y el especial de navidad de Doctor Who tuvo una única virtud: el final de Matt Smith y, esperemos, la línea argumental con él asociada, que hace años nos tenía podridos. Habrá que ver qué tal el nuevo Doctor, que fue presentado en la BBC con bombos y platillos y que en este episodio tuvo sólo una línea de diálogo. Simpático no es, pero... nada puede ser peor que su predecesor (ni mejor que David Tennant, claro).
¿Hubo otros especiales de navidad? Ah, sí, el de Downton Abbey, cuya historia avanza lentamente hacia el nazismo, que ya se cobró una primera víctima entre los personajes secundarios de ese melodrama de época que miro solo y que no podría defender de la malevolencia de nadie.
Alguien me recomendó, hace unas semanas, AHS Coven. Por supuesto, la vemos desde el principio (ahora está en receso) y algo para decir tengo, pero no hoy, no ahora, sino mañana.
 

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¡Por un año sin pelotudeces!