sábado, 14 de febrero de 2026

Querido diario (7) La tormenta perfecta

Por Daniel Link para Perfil

1. La tormenta de febrero se desató sin anuncio previo. No me refiero sólo a la variación climática sino a la situación que atraviesan las universidades públicas, desfinanciadas hasta el ahogo. Muchas de ellas aceptaron pactar con el gobierno nacional. A cambio de fondos defenderán sus políticas culturales y económicas, sus biopolíticas. O sea: echarán a los docentes e investigadores que tengan una perspectiva crítica sobre el actual gobierno. Basta con ver la lista de las favorecidas en el reparto de prebendas para saber por dónde se cortará el fiambre. Las que no han sido favorecidas por semejante contubernio, han empezado a despedir profesores e investigadores, a posponer contrataciones, a ofrecer condiciones subhumanas de trabajo. Todas las soluciones que yo he propuesto para esta crisis terminal de los espacios universitarios han caído en saco roto: “no es la costumbre”, “no tenemos otra salida”. Un año que iba a ser glorioso, se transforma de repente en la antesala del infierno. ¿Resistiré, resistiremos?

2. Le recomiendo a una amiga una película extraordinaria que se llama The history of sound (2025, Oliver Hermanus). Le aclaro: “Pero si vos ya entraste en el régimen de ver sólo películas que digan las cosas que deben decirse para satisfacer la mala conciencia, no la veas”. Y me contesta: “Para ser sincera, entré un poco en esa”. No llego a entender qué terror lleva a personas inteligentes y sensibles a adoptar un criterio temático y políticamente correcto para mirar películas o leer libros. La historia del sonido está magistralmente actuada y es una historia de amor pura y simple. Pienso que a Roland Barthes le habría gustado.

3. El tercer libro que estoy preparando para este año es la transcripción de unas conversaciones que entablo con dos amigos a propósito de algunas nociones que, ellos dicen, son importantes en mis libros y en mi práctica. Me gusta mucho la idea de sostener conversaciones “eruditas”, un género ya casi inexistente. Veremos qué sale. Me intimada un poco la grabación preliminar en video.

4. Es rarísimo cómo los europeos, pese a sus innumerables desaciertos políticos y su fatal incomprensión del presente, se consideran, pese a todo, el centro de un mundo que, hay que decirlo, si existiera sería totalmente decadente. Como estoy al tanto de las muchas ignorancias que arrastran como bandera, le mando a un amigo europeo parte de las repercusiones del extraordinario show de Bad Bunny del fin de semana pasado. “Supongo que lo habrás visto”, introduzco como chicana (porque estoy seguro de lo contrario). Y concluyo: “Acá no se habla de otra cosa”. Me contesta: “Estoy en Estambul. Acá el mundo ya está mirando únicamente hacia Oriente”. La misma idea de “Oriente” es un poco anacrónica, pero el “mirando únicamente” del “mundo” es directamente ofensiva. Como si hubiera un “mundo verdadero” del cual las americanas no podemos saber nada, al cual no podemos acceder, para el que hacen falta competencias que se nos escapan. Y claro, un “Oriente” misterioso.

 

sábado, 7 de febrero de 2026

El regreso de febrero

Por Daniel Link para Perfil

25. Apareció la ranita célibe. Diminuta. El problema es que Rita, la perra, también la vio. Y le pareció pertinente cazarla. Traté de que se olvidara de ella, pero al atardecer siguiente, ya no la escuchamos croar. Por fortuna, una puesta de sol después, volvió a escuchársela, desde otro lugar, con un croar más atemperado.

26. El último fin de semana en Mar del Plata fue un poco terrorífico, por la cantidad de gente. Evitamos el centro y nos fuimos a almorzar a Laguna Brava. De ahí a Chapadmalal, nos hizo atravesar los campos y conocer los alrededores de Batán, donde la infame prisión sigue en pie. A la vuelta, el mapa eligió hacernos conocer el Pilar marplatense, que queda detrás de Alfar, donde hay una cantidad enorme de barrios cerrados, anchas avenidas con eucaliptos, parques acuáticos y parques aéreos, un supermercado gigante y un shoping en obra de dimensiones colosales. Esos nuevos barrios, que no nos interesan en lo más mínimo, agregan, sin embargo, una capa de complejidad a una de las ciudades más hermosas del mundo.

27. Mi vecina me reprochó que haya intentado desacreditarla diciendo que no regaba. “De todos modos”, me aclaró, “tengo ranitas”. Van a tomar agua a la pileta y quedan ahí despatarradas, hasta que alguien atina a sacarlas con un junta hojas. Tiene todo lo que yo querría: caballos, horizontes despejadísimos, un tilo (el nuestro lo cortamos hace años, porque estaba embichado), ranitas y luciérnagas y todo el silencio del mundo (mientras escribo esto, en la casa de enfrente unos jóvenes juegan a la pelota, lo que les produce una excitación en la garganta que los lleva al grito).

28. Esto yo lo dije pero mejor es repetirlo. No tiene nada que ver con imaginaciones mías sino con una pura lógica: si se baja la edad de imputabilidad también se debe bajar la edad de consentimiento sexual. Es absurdo que se considere que se pueda responsabilizar a una persona por un delito contra la propiedad o contra la vida pero no por su experiencia en los placeres de la carne. Quien puede hacerse cargo de lo más también puede hacerse cargo de lo menos. Cualquier otra solución es aberrante e inmoral.

29. Primer día de trabajo. Mando correos, planifico reuniones. Me equivoco y superpongo cosas. Tengo videoconferencias. Firmo formularios. Hablo con mis abogados. Consigo un subsidio discreto pero significativo para un evento que organizaré en diciembre. Armo el índice del número cero de la revista Contorna, que sacaremos este año. La sección de reseñas se llamará “Contorni”. No me da el tiempo para Duolingo, ese hobbie placentero.