martes, 31 de marzo de 2009

El arte y la vida

entrevista de Claudio Martyniuk a Arturo Carrera para Zona

¿Una posta poética puede ser popular?


Es interesante tu pregunta porque a veces suele confundirse nuestra apuesta con una invasión, con una "colonización". Entender todo el proyecto como una estetización de lo popular es un error o una tergiversación maliciosa. Desde el comienzo buscamos todo lo contrario. Una acción poética que no descontara la vida. Acaso porque la cultura y lo popular como entendieron también Eliot o Pasolini o Giacometti no son sino la manera de volver a centrar nuestra conciencia en los gestos mínimos de la vida humana.


La entrevista completa, acá.

lunes, 30 de marzo de 2009

Dicen que...

Link reconoce, así, los rasgos y límites de cada período, para mostrarnos cómo cada uno participa (o podría haber participado) en la conformación de fuerzas que atraviesan el “Milenio”, ese momento en que, según decía Saer en la entrevista citada, “ya no hay distancia entre la cultura industrial y la alta cultura”.

Ignacio Lucia para Orbis Tertius, XIII, 14 (2008)

El texto completo puede leerse acá.

domingo, 29 de marzo de 2009

Correspondencia

Triunfo del Partido Obrero en el Congreso de la FUBA

Cristian Henkel, fue reelegido como presidente de la Federación

La lista del Partido Obrero resultó triunfadora en el Congreso de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA). Para eso contó no sólo con los votos de sus delegados sino también con los de varias agrupaciones independientes de la izquierda, que se inclinaron a votar por la lista del PO por ser la más importante de la izquierda y, por lo tanto, la que estaba en mejores condiciones de derrotar a la Franja Morada y al kirchernismo. El punto de acuerdo fue que la Federación siga en manos de los luchadores.

El segundo puesto del Congreso lo ocupó la Franja Morada, que se quedó con la Secretaría General. Las listas K tuvieron votaciones marginales.

Las agrupaciones de izquierda, como el PCR y el MST, que en el pasado compartieron la dirección de la FUBA con el PO, armaron una lista minoritaria cuyo eje fue el apoyo a los reclamos del capital agrario impulsados por la Mesa de Enlace.

Cristian Henkel, estudiante de Ciencias de la Comunicación y militante del Partido Obrero, fue reelegido en la presidencia de la Federación. En sus declaraciones Henkel señaló que “representa un gran paso adelante el sólo hecho de que todas las fuerzas hayan tenido que venir al Congreso, dejando de lado el boicot que realizaban en los años anteriores. El triunfo del PO expresa la voluntad de miles y miles de estudiantes que en las elecciones de centros de estudiantes se inclinaron concientemente por nuestras listas. La derecha, el kichnerismo y la izquierda sojera quedaron en minoría porque el estudiantado le dio la espalda. Desde la Federación impulsaremos todas las luchas para que la crisis la paguen los capitalistas y para reforzar, por todos los medios posibles, la unidad obrero-estudiantil”.

sábado, 28 de marzo de 2009

La llamada mesiánica

por Daniel Link para Perfil

Son tiempos extremadamente estimulantes para ensayos historiográficos y reflexiones de filosofía de la historia.
Se suponía que la nuestra iba a ser la época del Estado Universal Homogéneo, pero no es así. Más bien parece que sigue siendo la época de la Movilización Total, que se corresponde con una economía de guerra (en guerra). Mientras Londres teme que los manifestantes destruyan la ciudad durante la próxima reunión del G20, el FMI se prepara para salvar a un país europeo (el tercero en poco tiempo) de la “crisis”. El grupo de agitación “Colapso G20” prometió una revolución como las que hace cuatrocientos años mandaba a los reyes a la guillotina o a la horca y el presidente de la Unión Europea advirtió que el presidente norteamericano “no es el Mesías” (tal vez debió agregar que tampoco es el Anticristo). En Argentina, donde la experiencia del milenarismo sigue siendo la que nos constituye, el gobierno (que ha manifestado una vocación mesiánica como nadie le sospechaba), prepara una formidable contracción de los tiempos electorales (de octubre a junio). Pareciera que, por todas partes, el tiempo se reduce radicalmente: la condición mesiánica de los tiempos (que establece una zona absolutamente indiscernible entre este mundo y el futuro) supone una radical transformación particular de todas las relaciones jurídicas. ¿Cómo nos aconseja operar la vocación mesiánica? Como, en rigor, nos vuelve inoperantes, nos lleva a asumir la forma del como no (el vaciamiento y la nulificación de todas las divisiones jurídico-fácticas). No contemplar el mundo como si estuviera ya salvado, sino contemplar la salvación mientras se pierde en lo insalvable: así de complicada es la llamada mesiánica.

viernes, 27 de marzo de 2009

Carta a una señorita (no) en París

Querida señorita Pola:

Confieso que no he vuelto a leer su novela desde que Ud. me solicitó, temblando como una hoja en la tormenta, que consintiera yo en garabatear unas líneas para la contratapa, con la complicidad manifiesta de los editores, que se cuentan entre mi círculo de muy queridas personas y agentes culturales de bien.
Ahora nos acusan (¡nos acusan!) por la "construcción de un fenómeno editorial", como si fuera tan fácil, tan poco significativa o tan deleznable una operación semejante. ¿Obramos experimentalmente? Si lo hicimos, lo hicimos sabiendo que los resultados nos eran completamente desconocidos. No hubo, por lo tanto, cálculo mercantil o campaña de formación de opinión: ninguna estrategia de captación de benevolencias. Apenas una moneda lanzada al aire o, como dice ese filósofo italiano que tanto nos gusta: un soldo in aria.
Confieso que no he vuelto a leer su novela, decía, de modo que ignoro en qué estado quedaron los aspectos sobre los cuales, en su momento, le formulé objeciones puntuales. Puedo suponer, por el encendido comentario de algunos de sus lectores menos agudos, que hablan de "parodia", la supervivencia de algunos tramos de la novela que me resultaban problemáticos. No importa. No era yo la persona responsable de ejercer el "control de calidad" sobre su libro ni Ud. necesitaba de mí otra cosa que el reconocimiento público de una lectura.
El tiempo nos dirá si esos párrafos que la vulgaridad quiere leer como "parodia" (¡el ataque ochentoso!) eran necesarios a la economía política y narrativa de su Las teorías salvajes o no, pero el debate que se ha generado en torno a su novela no cesa de demostrarnos la ansiedad con la que (sin saberlo) la necesitábamos.
Dos veces, desde que su novela fue lanzada al mercado por nuestros queridos amigos, usted me llamó por teléfono para pedirme consejo (nunca antes, y nunca después, me llamó por otras razones). La primera vez, me manifestó su preocupación porque la novela no estaba siendo leída "políticamente" (es decir: en lo que tiene de intervención en la payasada que reconocemos como política argentina). Traté de tranquilizarla diciéndole que esas lecturas, tarde o temprano y mal que bien, ya llegarían. Y llegaron. ¿Qué de interesante saldrá de todo este debate? No lo sé, pero siempre me ha parecido que es bueno tajear una infección para que la herida supure. Lo que estamos observando es ese proceso de supuración: su novela contribuye a una terapéutica y sólo por eso bastaría saludarla con alegría. Hace surgir el veneno del cuerpo, lo trae a la luz, y lo aniquila.
La segunda vez que tuve el placer de escuchar su voz en el teléfono (io sono in fondo un uomo che non ha freddo nel cuore), me manifestaba Ud. su sorpresa por la virulencia con la que su novela había sido recibida en ciertos círculos académicos en los cuales el marxismo más reposado (no diré, jamás, "rancio") sienta sus reales. Yo le contesté, entonces, que no debía Ud. temer a esas consideraciones intempestivas porque mucho peor ha sido siempre el consenso valorativo, que equivale a la paz de los cementerios y la aceptación rutinaria de las gacetillas de prensa. Nada de eso era justo en relación con su novela y no importa cuan peregrinas sean las observaciones que ahora se debatan en ésta, mi casa, en relación con Las teorías salvajes (nel letto comando io, ma tremo davanti al tuo seno), no puedo recibirlas sino con la alegría de quien cree que lo Real, si nos fuera dado, lo sería bajo la forma de lo Múltiple, y no de lo Único (recordará Ud. las discusiones que hemos sostenido con algunos de sus colegas en relación con la fenomenología y mi negativa enfática a seguir su recomendación de que lea yo a tales y cuales autores, y mi recomendación simétrica a sus colegas filósofos de que lean el Parménides de César Aira, que es una intervención heracliteana cuya importancia ni Ud. ni ellos deberían desconocer).
¿Son éstas, me pregunto, las conversaciones que los comentadores más viles de su novela desprecian asignándolas a la categoría "cosas de Puan", "gente de Puan", "Puán", "Pu-án"? ¿Qué es Puan, señorita Pola? Yo no lo sé y sospecho, porque he leído su novela, que Ud. tampoco lo sabe (una novela se escribe para intentar responder lo que uno no sabe cómo decir, el comment dire beckettiano). ¿Y quién representa a Puan, o quiénes dejan que ese nombre los arrastre? ¿Qué es un nombre? ¿Aceptaremos que los nombres funcionan como descripciones definidas? ¿O propondremos, mejor, que los nombres, figuras de una fantasmagoría, son más bien como descripciones definidas arruinadas (porque no presuponen existencia sino que son el mero rastro de una ausencia)? Ante el rencor de los demás, sólo puedo preguntarme qué monumento del terror re-presenta Puan para cada uno de ellos y en qué medida participo de ese terror y de ese rencor. ¿Le sucede a Ud. lo mismo?
Si fuera yo representativo de una masa de discurso reconocible como "Puan" (yo, que hablo de El principito, de Las enseñanzas de Don Juan, de Corín Tellado, de Jünger, de Pasolini, Lorca, Proust, Kafka, El baile de las locas, La guerra de las galaxias, X-Men y la sirenita no por elección sino porque no me queda más remedio), dónde quedarían los discursos que no sólo ignoran esos nombres sino que además los desprecian?
Recibió Ud. la atención de Beatriz Sarlo, cuyas ideas podrán compartirse o no pero que son líneas estratégicas de lectura de lo contemporáneo. Los más perezosos de sus comentadores confundieron esa atención con alabanza (cuando era evidente que, al colocar Las teorías salvajes del lado de la etnografía, la colocaba del lado del mal). ¿Y qué decir de esos chicos adorables que se empeñan en la glosa marxiana? ¿O de esos docentes que se niegan a dictar cursos en los que se pretenda siquiera arrojar una brizna de sombra sobre los procesos de Stalin? ¿No habitamos todos el mismo espacio contradictorio que la pereza intelectual y el desamor reconocen como iglesia, como dogma y como cárcel?
Yo no sé qué decir, señorita Pola, y me parece que no me alcanzaría el tiempo para acariciar las afiebradas cabecitas que se han levantado en favor y en contra de su librito, pero queremos eso y queremos más. Contamos, por fortuna, con la asistencia de los sabios (el Dr. Bentivegna, por ejemplo) que lleva todavía más lejos lo pensable y lo decible y nos obliga a poner en remojo de alcohol las heridas supurantes, para que además de sanar, duelan.
Alguien dice que "los que defienden a pola son todos medio fachos". Dentro de poco estaremos oyendo que Jesús era medio facho y que el amor (vesti la rabbia di pace)... Yo reconozco que no puedo leer a Heidegger, pero no por su rectorado, sino por mi ignorancia. Me abstendré, por lo tanto, de defender Las teorías salvajes (libro que "encuentra en la razón, la modernidad y el sujeto universal sus temas"). No estamos aquí para enlistarnos en una guerra que no quisimos declarar. Lo nuestro es una fiesta y, en el peor de los casos, e' una farfalla che muore sbattendo le ali.
Afectuosamente suyo

DL

jueves, 26 de marzo de 2009

Négligée



por Daniel Link

Una peluca, un rollo de papel higiénico,
lipstick traces, una boa de plumas, una botella de agua, gel lubricante, sábanas blancas de algodón egipcio, un négligée de seda: son (parecería) los universales no del amor ni del deseo sino de algo que (por definición) no existe: la relación sexual. La mirada fotográfica está allí para subrayar esa ausencia, más allá de los cuerpos y de sus maquinaciones amorosas. Que haya relación sexual (que, por definición, no la haya) es algo que la intercesión del dispositivo fotográfico subraya desde una distancia que no es propiamente la de la mirada indiscreta (Hitchcock), ni la de la fiesta de los sentidos (el otro que participa de la escena detrás del juego de espejos, Charles Lutwidge Dodgson), ni la del registro documental (Eadweard Muybridge), sino la distancia (infinitesimal) que separa la pose de la imagen, la distancia (abismal) de los géneros. Las fotos de Stefania Fumo subrayan la ausencia de relación sexual mediante la pose calculada que hace de lo négligée un elemento más de decoración (de pensamiento) del teatro de lo imaginario y sus figuras, expuestas con la atonía del flash y el blanco y negro (unidades puras de lo fotográfico) que hacen decir a los cuerpos: “yo, posé”.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Crítica y verdad

Un juicio sobre Pola Oloixarac

Por Damián Selci y Nicolás Vilela para revista Planta

Que las reseñas y los comentarios hayan gustado de Las teorías salvajes por su impronta "disidente" y "descarriada" no puede asombrarnos, finalmente, "la literatura debe cuestionar", etc.; pero queda abierta la pregunta acerca de si realmente sobra progresismo en este país, es decir, si verdaderamente hay resto como para que los comentaristas del libro de todo el arco cultural celebren las invectivas de la novela de Oloixarac sin hacer mención a su carácter retardatario. Basta con hojear cualquier diario con llegada para notar que las mínimas posiciones de izquierda son todos los días desmentidas desde los títulos hasta el editorial y el chiste de la contratapa. Dada la carencia de una agenda cultural progresista, lo que encontramos en Las teorías salvajes es consenso periodístico de derecha, más que incorrección intelectual. Claro que un autor ideológicamente conservador podría tener otros méritos (Céline, León Bloy o quien sea): pero creemos haber demostrado que Las teorías salvajes no muestra nada interesante en ninguno de sus niveles. La defensa del texto, por lo tanto, es imposible de hacer, salvo desde la derecha1. Los comentaristas, apelando a la construcción adjetival "hija descarriada de Puán", han pretendido que Oloixarac de alguna manera compartía con ellos un éter común, el universitario, y entendieron que todas sus críticas eran, por así decir, "internas". En este punto se impone un desagravio general de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA: ciertamente no se la puede responsabilizar de haber engendrado a Las teorías salvajes. La relación de Oloixarac con la academia es narrativa y argumentativamente tan anodina como con el resto de los temas. Hasta aquí, la única evidencia es que Las teorías salvajes no sirve para pensar. Tampoco para escribir: no contiene una sola idea literaria válida (¿parodiar profesores universitarios es el destino de la narrativa?) y su uso de la hipotaxis tiene resultados espectrales. Su desparpajo derechista no nos convoca como lectores, no le da expresión a las cosas que pensamos y encarna, en diversos niveles, el fin de la inteligencia a manos de la pereza, el amague y la vanidad. Es una novela sin amor. Con todo, el censo final sugiere la posibilidad de un acontecimiento estremecedor: una retractación pública por parte de Oloixarac. A sala llena, con brindis festivo y empanadas: ideal para el comienzo del otoño. ¿No sería estimulante?

1Por eso resulta raro que Oloixarac haya participado en la Mesa Redonda del Día de la Mujer celebrada el pasado 11 de marzo en el Centro Cultural "Paco Urondo" (sito en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA) con una ponencia sobre "La belleza y la guerra en Las teorías salvajes". Raro porque, teniendo en cuenta la manera en que las mujeres aparecen representadas, se diría que la suya es una novela falocéntrica.

El texto completo puede leerse acá.

Bonitos trucos que de magia son

Anoche, íbamos a ver la última de Tarantino, Death Proof. Antes, porque aunque se trate de un homenaje al cine trash (psicópata que asesina chicas, imagen envejecida deliberadamente, bla, bla, bla), seguimos prefiriendo ver películas en el más absoluto silencio, teníamos que comer, y lo hicimos viendo unos tramos (creo que repetidos) de ese programa que tanto y tan inesperado éxito ha tenido, Detrás de la magia (tal vez porque nos retrotrae a nuestra propia infancia, la infancia de la humanidad, abundantemente puntuada por las explicaciones de Las manos mágicas).
S. sostiene la teoría conspirativa de que Detrás de la magia está hecho en contra de Mindfreak, dado que el programa se dedica sistemáticamente a explicar los trucos que alguna vez Criss Angel hizo en su programa. Yo no llego tan lejos, pero es cierto que alguna forma de resentimiento debe de haber en una vocación de desencantamiento tan profunda como la que Detrás de la magia muestra (¿patrocinado por fabricantes de maquinaria mágico-teatral?).
Por supuesto, nunca hemos visto que revelen mecanismos de trucos que involucran a palomas o conejos porque hacerlo inmediatamente alertaría a las sociedades protectoras de animales, que extenderían su piadoso dedo acusador sobre la profesión. A diferencia de lo que sucedía con Las manos mágicas, pocos son los trucos que se ofrecen para que el espectador se proponga encantar a sus amigos en la próxima fiesta (uno, con crayones, requería sólo la sencilla operación de pintarse una uña con el color correspondiente, el que había que adivinar, pero era tan obvia la manipulación que jamás me animaría a proponerlo en una sobremesa). Los demás involucran cajas trucadas, falsos fondos, dobles de cuerpo, aceros que son en realidad de goma, una legión de empleados formando parte del equipo de producción, complicidades varias y, por supuesto, un sinnúmero de "beias asistentes".
Lo más molesto de Detrás de la magia es, precisamente, el audio doblado (la performance del mago enmascarado es muy berreta, pero como nos recuerda a un amigo que tenemos, nos despierta cierta ternura). Las "beias asistentes", las "hermosas chicas" despiertan siempre un comentario libidinoso por parte del locutor, lo que desconcierta un poco -porque es evidente que el programa está en principio destinado a prepúberes, y no se entiende bien a cuento de qué viene tanto desenfreno masturbatorio.
Por ejemplo, anoche: antes de explicar el mecanismo de un truco muy conocido, el locutor dijo "parece que el Mago Enmascarado tenía ganas de empalar a una hermosa chica por la espalda mágicamente".
Después, nos entregamos a las falsas mieles de Death Proof, sobre la que mucho no podré decir porque, harto ya de puerilidades, me quedé dormido después de la primera tanda de asesinatos. Alcancé a ver a Tarantino, que actuaba de bartender. Tal vez me equivoque, pero lo noté cada vez más repugnante, como si le costara madurar. "El resto depende de Usted".

sábado, 21 de marzo de 2009

Colonia artística

por Daniel Link para Perfil

Son extraordinarias las repercusiones que los dichos de Susana “Matambre” Giménez han tenido entre nuestra “colonia artística”, que hasta ahora nunca se había manifestado tan abiertamente como colonia (es decir, como satélite de una metrópoli que no se sabe muy bien cuál puede ser, pero que tiene que ser alguna porque ni “Matambre” Giménez ni sus seguidores -Cacho Castagna, Luis Alberto Spinetta, Marcelo “Pantera rosa” Tinelli, Moria “Tiranosaurus” Casán, Chiche Gelblung- pueden ser capitales o sedes de ningún pensamiento consistente) ni tampoco como artística (es decir, como entregada a la lógica de la cultura industrial que es la de “el arte por el arte”, completamente desgajada de cualquier otra variable que sus propias alucinaciones).

El lunes pasado, “Tiranosaurus” Casán, con su peluca de acrílico y su piel de plasticola, dijo que la pena de muerte le parece poco y la cárcel, demasiado, porque es ella, una trabajadora que ha dado todo de si para alegrar a las familias argentinas, a que tiene que mantener a los delincuentes encerrados. Después, en el mismo programa, Elisa “Tanque de Agua” Carrió completó esos dichos excesivos y recordó que ella (y empezó a mirar fuera de cuadro una y otra vez, como hace siempre en la televisión, para intranquilidad de los televidentes) propuso (“hace años”) una Ley de Responsabilidad Penal Adolescente. Los niños y jóvenes, dijo la sedicente sempiterna candidata a Presidente (“como Lula”), deben ser encarcelados para de ese modo destruir el vínculo con las organizaciones delictivas.

La pena de muerte en Argentina es un tema de rango constitucional porque, como todo el mundo sabe, la Constitución Nacional prohibe su ejercicio. Discutirla a boca de jarro o a labio de colágeno es un entretenimiento más, sin consecuencias. Uno podría considerar que la frivolidad del planteo de la colonia artística se deriva de su propia lógica (yo no dije “taradez”) o que, por el contrario, sirve para desviar la atención de asuntos más serios (por ejemplo, las investigaciones de la que es objeto el novio -o ex- de “Matambre” Giménez, que aparentemente tiene una patológica debilidad afectiva por los canallitas, los corruptos y los delincuentes). Más difícil es saber por qué los cuadros políticos más visibles se entregan a la misma discusión trivial.

Escribo esta columna desde San Pablo, una ciudad ante la cual Buenos Aires parece Magic Kingdom. Alguien acaba de decirme: tengan cuidado con sus cosas, que a un empresario le robaron la laptop en el lobby del hotel. Bueno, contesto, es que si uno anda dejando la laptop en cualquier parte, hasta en Berlín se la roban. Hay gente que llama a la desgracia. En San Pablo, y en la Reina del Plata.
Comparada con otras ciudades latinoamericanas, la iluminadísima Buenos Aires (Plaza Once parece un estadio o un campo de aterrizaje para naves extraterrestres) es muy segura y, si no lo es más, es por las condiciones estructurales relacionadas con la miseria y la falta de esperanzas (que arrastra al mismo pozo ciego al amor y a la fe).
“Tanque de agua” Carrió repitió varias veces (entre una y otra mirada hacia el fuera de campo) que cómo podía uno decirle a un chico que no robe en un país gobernado por ladrones. A lo mejor tiene razón. Pero tampoco es posible sostener ese mandamiento en un país donde las estrellas de la colonia artística se asocian con narcotraficantes, esconden en graneros autos comprados con privilegios que no les corresponden, falsifican documentación pública y manipulan cifras (en nombre del entretenimiento). En fin... lo que se sabe.

viernes, 20 de marzo de 2009

Spam de otra parte

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En la hoguera

Entrevista de Patricio Lennard a Raúl Escari para Soy

En tu caso, se trata de la autobiografía de una “loca”, palabra que preferís para describirte. Pero, ¿adónde han ido a parar las locas? ¿Qué ha sido de ellas?

–Cuando escribió la bibliográfica de El baile de las locas de Copi en 1977, Guy Hocquenghem consideraba que las locas eran obras de arte en vías de desaparición. Ya entonces él las veía como algo anticuado. Y ese peligro de extinción fue el mismo que después pareció correr la homosexualidad con la epidemia del sida. En aquel entonces se morían todos a la vez: se moría uno y, no bien terminaba de morirse, ya estabas al lado de otro que había sacado turno. Yo me lo pasé seis meses así, de hospital en hospital, viendo cómo se morían amigos míos. Copi, Guy Hocquenghem, Michel Creesole... ¡Se morían todos! Te puedo hacer un memorial, porque Francia era donde más se morían. Pero ese peligro de extinción después se comprobó que no era cierto, incluso en lo referido a las locas. Acá tenemos a la gran Marcova y todos lo sabemos. ¡Como para decir que las locas han desaparecido! Tenemos a la gran Marcova y con eso basta. Hasta donde sé, ella da unos cursos para “ser loca” y cobra alrededor de cincuenta dólares –como si fuera un psicoanalista lacaniano, que puede cobrar mucho dinero–, y te lo enseña divinamente. Pero las locas interesan cada vez menos, para qué engañarnos.

jueves, 19 de marzo de 2009

Falla bella

El video está en Internet, me dice el empresario. No te puedo, creer, le contesto. Sí, insiste: Las más escandalosas teteras de Buenos Aires funcionaban en los baños de Falabella, en la calle Florida. Los señores casados iban a comprarles regalos a las esposas (una fuente, una procesadora), dice, pero antes pasaban por el baño. Cuando los de Falabella se dieron cuenta cerraron los baños, pero ya era tarde: una loca mala se había instalado ante la puerta, desde donde filmó con su celular a los que entraban y salían del baño y colgó el video en youtube. No te puedo creer, repito. Sí, me dice: en Chile pasó lo mismo. Y también en Lima.

(anterior)

miércoles, 18 de marzo de 2009

Al borde de un ataque de nervios

Lo dice Fogwill y nadie le contesta. Lo dice Matambre Giménez y Murguera Bonafini monta en cólera, lo que demuestra, por un lado, el escaso impacto que las opiniones intelectuales tienen hoy por hoy, pero, sobre todo, que las únicas posiciones que interesan son las que se deducen de un esquema relacional (tengo que pensar qué lugar ocupa Patricia "Atorranta" Bullrich en esa semiosis).
Cuando Fogwill propuso su reforma yo (que cumplí con mis obligaciones militares, aún cuando no me correspondía) pensé que tenía algo de razón. Ahora ya no estoy tan seguro. Pero ya sabemos que "a seguro, se lo llevaron preso".

(anterior)

Partes de guerra



Hacía... ¿cuánto?... veinte años que no viajaba por Aerolíneas Argentinas, pero la invitación (consular) no dejaba lugar para elegir otra compañía.
Hemos seguido en la prensa las diferentes viscicitudes de los sucesivos concesionarios españoles, pero es penoso enfrentarse con la realidad cara a cara: avioncitos que las demás compañías ya no usan, los asientos apelmazados y duros como el concreto, los tapizados raídos o, en el mejor de los casos, remendados, ningún tipo de relación con las grandes alianzas del cielo.
¿Puede Aerolíneas Argentinas salir de su atonía actual? Ojalá que sí (aunque no sea el más grave de los problemas que tenemos).
Llego a Brasil en el contexto de la Semana Argentina en San Pablo (la más grande misión comercial de nuestro país). Me dicen que Celeste (Cid) llegó en un vuelo antes que el mío, pero no la he visto (por ahí le mando flores a la habitación). En cambio, estuve conversando con empresarios argentinos sobre los problemas del comercio bilateral, mientras el bus que nos transportaba desde el aeropuerto hasta el hotel trataba de abrirse paso en las autopistas colapsadas por la lluvia (media ciudad, ayer, quedó bajo las aguas).
Hoy, más tarde, será mi mesa. Yo pensaba hablar sobre la guerra en Buenos Aires. Ahora no sé. Revisaré mis archivos a ver si encuentro algo menos localista.

lunes, 16 de marzo de 2009

"Ojalás entres"

No se sabe qué da más asco e indignación: si la base cremosa que cubre el rostro abominable y estúpido del conductor, la taradez constitutiva de los concursantes, la corrupción del jurado o el miserabilismo de la producción. Todo, en cualquier caso, irrita, desde la manía descerebrada de decir "OT" en vez de Operación Triunfo (nombre en si mismo infame, militarista, y revelador), pasando por el falso suspense que cualquier persona escolarizada en los niveles iniciales (es decir: alfabetizada y que sepa contar) desbarata en dos segundos, hasta la previsibilidad de un guión rutinario y previsiblemente asociado a los intereses de las compañías telefónicas.
El domingo, mientras yo leía unas aburridas páginas de Susan Buck-Morss (Mundo soñado y catástrofe) la catástrofe de los sueños de las masas se colaba en mis oídos.
Marley, el conductor elegido para el bodrio teleférico, presentaba la primera emisión de Operación Triunfo: el final de un casting al que se habían presentado (y no que "habían hecho", como él decía) 25.000 personas y que había seleccionado a 24 aspirantes. ¿Veinticuatro aspirantes a qué? No veinticuatro cantantes, sino 24 personas que vivirán encerrados en el galpón de Gran Hermano que, en este caso, además deberán cantar desde su jaula.
El jurado, de cuyo número estaba ausente una pieza fundamental (que seguramente se negó a participar de esa farsa iniciática) quedó integrado por una locutora de radio, un conductor de televisión y el más repugnante de los productores. El cantante tenía un compromiso en otra parte.
El conductor anunció que se elegirían entre 16 y 22 concursantes. Un solo plano bastó para calcular el número preciso en 18 (tantas eran las sillas y camas dispuestas en la casa de Gran Hermano). A medida que se sucedían las cuatro rondas de seis participantes, quedó claro lo poco que el jurado tenía para hacer: fingir estar eligiendo ocho chicas y ocho chicos (por esa manía por la simetría que gobierna los cerebros reptiles de la televisión argentina). Los participantes cantaban horriblemente en su gran mayoría y carecían de toda gracia, de modo que nada que tuviera que ver con el talento musical o escénico podía ser la variable de los veredictos, sino a) la procedencia: un par de Mendoza, un par de Santa Fe, un par de Córdoba, un par de Uruguay, un par de Buenos Aires (son los menos votados por sus coterráneos, pero en fin...), un par de latinoamericanos (con qué intención, lo ignoro), o b) la morfología corporal: un enano, una gorda, un flaco gótico que hace folclore (y que debería ganar, porque es el único que brilla), un cordobés bonito (¿acaso puede no ser así?). Los valores más reaccionarios, como siempre: la fatalidad del ser.
Los "jurados", entregados a la corrupción más vil con una cierta inocencia, dejaban ver que leían lo que la producción les había guionado de unas carpetas que tenían frente a ellos. Ningún sobresalto, ninguna deliberación, ninguna alarma: ¡a quién le importa!
El año pasado, American Idol se tambaleó cuando una cada vez más empastillada Paula Abdul comenzó su devolución a uno de los participantes de la competencia norteamericana y, ebria de tranquilizantes, siguió de largo: "la segunda canción que cantaste, en cambio...". Señas desesperadas de sus compañeros de trabajo: el chico había cantado sólo una canción y Paula Abdul, distraída, se limitó a leer la papeleta preparada horas antes. La pusieron en capilla y este año hay una cuarta jurado que compensa los desatinos químicos de la drogada.
Es obvio (es necesario) que estos programas estén guionados. Que se note el guión, sin embargo, no es simpático nunca y, además, en el caso argentino es mucho más grave, porque los norteamericanos dicen lo que les parece pero es el público el que decide (obedientes como son las audiencias, no sé qué diferencia hay, pero eso es otra historia).
Aquí, en cambio, el jurado decía "tendrías que trabajar mejor tal aspecto", "ojalás entres" (Badía), "mucha suerte", pero eran ellos mismos lo que habían decidido todo (cuándo, jamás lo sabremos). El desdoblamiento entre juez y verdugo resultaba de lo más extraño, sobre todo porque carecía de todo fundamento metodológico.
Hacia el final, una sorpresa. El jurado ("sin consultar a la producción") simuló dudar y, en un rapto de valentía e independencia soberana, fingió generosidad y fueron 19 y no 18 los seleccionados (por supuesto, los dos últimos cantaban mejor que cualquiera de los de la primera ronda, de modo que no se sabe cómo pudieron arriesgarse en aquel lance a una generosidad como la que exhibieron).
Todo brutal, vulgar, mal pensado, triste, desarmado.

sábado, 14 de marzo de 2009

Partes de guerra

Por Daniel Link para Perfil

Desconfío profundamente de las crisis económicas, que son presentadas a la opinión pública como si se tratara de catástrofes naturales: una ola gigante que se forma en algún lugar del planeta y que progresivamente va alcanzando costas y destruyendo poblaciones.

La lógica que conviene aplicar a la(s) crisis del capitalismo no es la de la catástrofe, sino la de la guerra, que como bien sabía Clausewitz (1780-1831) no es sino “un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad” (la guerra no es más que el duelo a una escala más amplia).
En las luchas entre los hombres intervienen dos principios dispares: el sentimiento hostil y la intención hostil. Clausewitz define a la guerra a partir del segundo, porque es el más general.
De modo que si, como pareciera, la política no es sino la continuación de la guerra (que precede a la paz, y que la constituye) por otras vías, los actores de la actual crisis financiera deberían entenderse como potencias beligerantes que han declarado acciones hostiles (aunque no los domine ningún sentimiento de hostilidad): “ya no financiaremos”. Y así se produce el efecto dominó que es, más bien, una fabulosa conscripción o leva: “si ellos no nos financian, entonces no podemos producir”, mienten las empresas automotrices. “Ah bueno, si ellos no producen, nosotros no podemos subsidiar el consumo”, dicen los Estados de Bienestar. Y unos tras otros van poniéndose a las órdenes de los generales del dinero con un único objetivo: desarmar al enemigo.

Pero la guerra es un acto de fuerza en el que los adversarios se justifican uno al otro (lo que implica acciones recíprocas y, por principio, extremas). Tal vez el “no financiaré” no sea, entonces, una acción ofensiva, sino una táctica defensiva, la estúpida respuesta al “no consumiré” que, desde hace décadas, viene minando la confianza del capitalismo en sus poderes y que hasta ahora se ha notado sobre todo en la retracción de los consumos culturales.
El resultado de la guerra es por ahora incierto pero la retracción del consumo, dicen, se profundizará.

viernes, 13 de marzo de 2009

Un año de SOY

Los regalos:

Foto: Sebastián Freire

Daniel Link (escritor)
“Les cedo un objeto muy querido que no debe faltar en la mochila del caballero o de la dama.”

jueves, 12 de marzo de 2009

Preguntan si...

Autorretrato

entrevista de Daniel Link a Daniel Link para
La Nación

¿Le gustan las entrevistas?

María Moreno, esa bruja, difunde la especie de que no me gustan las entrevistas. Siempre es mejor charlar que ser entrevistado o entrevistar, claro. Pero hay entrevistadores inteligentes (María Moreno en primer término). Yo no soy uno de ellos.

¿Cuál es su idea de la felicidad?

No tener deudas pendientes, sobre todo con uno mismo. Pero el tiempo es cruel y siempre nos reprocha que estemos llegando tarde.

¿Miedos?

Me da miedo tenerle miedo a la muerte, cosa que por el momento no me sucede. La libertad absoluta es el "bien morir". Y el agua suelta (mar o ríos con mucha corriente) me intranquiliza bastante.

¿Cómo se imaginaba a si mismo cuando era chico?

Más o menos como soy ahora, tal vez con un poco más de plata. Y no daba clases (no trabajaba).

¿Se reconoce más como crítico o como escritor?

No hay diferencia entre una cosa y la otra. Escribo (argumentaciones, metáforas, relatos, diálogos). Después se ve qué se puede armar con todo eso (libros de ensayo, de poemas, novelas u obras de teatro).

¿Qué piensa del matrimonio?

Estoy en pareja desde los quince años, con cortos intervalos de soltería en los que fui un poco desdichado. El matrimonio es una institución decadente pero que, parece, yo necesito.

¿Entonces está de acuerdo con el casamiento entre personas del mismo sexo?

Yo quiero casarme legalmente con mi actual pareja "del mismo sexo que yo" (aunque es muy difícil hablar de cosas tan delicadas, yo que sé si somos del mismo sexo o género): pero eso sólo se refiere a un principio de universalización de derechos. Una vez conseguida la libreta (y el pasaporte europeo), me gustaría divorciarme para que todo volviera a quedar como está en mi vida.

¿Si no fuera escritor...?

Artista conceptual y actor ya lo he sido. Me debo grabar un disco. Ahora estoy memorizando algunas canciones de pop italiano para realizar mi sueño, en cuanto tenga tiempo.

¿La literatura ha muerto?

Muchísimas veces. Pero resucita. O sigue adelante como zombie, como muerta en vida. El cine, no: murió por su mediocridad cuantitativa. Que en paz descanse. Nos queda la televisión, mucho más intensa. Y la internet, que es puro arte experimental.


Foto: Daniel Link (en la foto: D.L. camino de la escuela)

miércoles, 11 de marzo de 2009

Correspondencia

No apostatarás...

En apenas una semana, la primera del mes de marzo, cerca de mil personas hicieron propio el grito de ¡No en mi nombre!y se unieron a la apostasía colectiva.
La apostasía es una cuestión de coherencia. No es una cuestión de fe, sino de poder.
Quienes apostatamos le decimos a la Iglesia Católica Argentina:
No decidirás nada de mi vida en mi nombre. No dominarás a otros/as en mi nombre. No amedrentarás ni desaparecerás personas en mi nombre. No recibirás dinero del estado en mi nombre. No te meterás con los derechos de las mujeres, de las niñas/os ni de los pobres.
No regularás la libertad sexual. No violarás la ley al obstaculizar abortos permitidos, la entrega de anticonceptivos ni la educación sexual. No ofenderás a lesbianas, travestis, gays, intersexuales, transexuales y bisexuales ni les impedirás decidir sobre sus cuerpos y sus vidas.
No nombrarás patrón ni jefe a varones que desean ser incluidos en formas más amorosas de vivir.
No bendecirás a golpeadores, violadores, prostituyentes, pederastas ni genocidas en Mi nombre.

¡NO EN MI NOMBRE! Faltan tres semanas para que entreguemos nuestras apostasías colectivas exigiendo a la Iglesia Católica la rectificación de sus registros bautismales, registros sobre los que la institución fundamenta sus intromisiones en la vida democrática, sus impunes violaciones a las leyes vigentes y sus demandas de subsidios y dinero al estado.
¡QUE NOS BORREN!

Apostasía colectiva, 30 de Marzo de 2009

Para apostatar (desbautizarse) colectivamente:
www.apostasiacolectiva.org
adhesionesapostasiacolectiva.org
La convocatoria en los medios:
Apóstatas argentinos, uníos
Ateos argentinos se suman a campañas de renuncia al catolicismo
"Que practique quien tenga fe y que se vaya quien no"
Argentinos hacen campaña para que católicos dejen la iglesia
Los apóstatas y los derechos a cambiar de religión o no profesar ninguna
Iniciativa nacional para desbautizarse
Ils ont osé dire "adieu" à Dieu
Campaña de apostasía colectiva No en mi nombre!

martes, 10 de marzo de 2009

Partes de guerra

El pensamiento paranoico tiene sus ventajas, sobre todo cuando hay una guerra entablada entre financistas (que no somos nosotros) y consumidores (brigada que, mal que nos pese, integramos).
El paquete de Fibertel + Cablevisión cuesta, en este momento, un poco más de doscientos pesos. ¿Vale la pena un gasto semejante? A todas luces, no. Llamemos a Telecentro, que ofrece lo mismo (e incluso teléfono) a ciento treinta pesos.
Telecentro, ay, no atiende, no responde: lo suyo es la oferta y la mercadotecnia, no la instalación (al menos en mi barrio). De todos modos: demos de baja todo, y ya veremos.
De inmediato, en la pantalla siguiente al pedido de baja, aparece el milagro esperado: oferta de Fibertel + Cablevisión a ciento veinte pesos por seis meses. ¿Aceptamos? No, que sufran un poco. Que llamen por teléfono y ofrezcan mejor servicio o menor costo.
No sé si venceremos, pero ellos tampoco lo saben...

Una changuita

Negocios y poder / Un posible caso de incompatibilidad

Piden que la Presidenta deje su consultora

Un informe interno de la Oficina Anticorrupción recomienda que renuncie como directora suplente en la firma que fundó con Kirchner

62 gramos

Encuentran cocaína en el auto de una diputada kirchnerista El vehículo pertenece a Gladys Soto; la legisladora chaqueña acusó a la policía de "poner" la droga; además atribuyó el hecho "a una campaña de persecución que realiza la fuerza provincial contra ella y sus hijos".

Lanza vieja

Por Daniel Link para Perfil

Toda oposición binaria será siempre trascendentalista, un engaño a la razón: lo verdadero y lo falso, el bien y el mal, el yin y el yang, el Estado y la sociedad civil. Para que haya “juego” (en el sentido en que “juegan” las piezas de una maquinaria) debe haber por lo menos tres y, seguramente, cuatro posiciones (las mismas que establecen los modos de la verdad en el famoso modelo conocido como el “cuadrado semiótico”).

Susana “Matambre” Giménez (medalla dorada en las competencias mundiales de lanzamiento de ceniceros de cristal) acaba de pronunciarse en relación con graves temas de la filosofía contemporánea: "Terminen con los derechos humanos y esas estupideces. Basta con los menores; el que mata tiene que morir". Elisa “Tanque de Agua” Carrió ha establecido con la posición anterior una relación de complementariedad y, de paso, cargó una vez más contra Reina “Atropellada” Cristina, con la cual, es evidente, sostiene una relación de contrariedad (no es tanto que se contradigan, como la afirmación y la negación, sino que son opuestas, lo que admite variaciones infinitas: Chiche Duhalde, por ejemplo). Falta el último de los vértices, que podría llevar el nombre de Hebe “Murguera” Bonafini. La Asociación Madres de Plaza de Mayo realizó el pasado fin de semana una jornada dedicada al carnaval en el Espacio para la Memoria que funciona en el predio de la ex ESMA, con comparsas de candombe, sikuris, murga porteña y una mesa redonda sobre la presencia africana en la cultura argentina.
Murguera establece, respecto de Matambre, una relación de contrariedad (se oponen, sí, pero, carnaval mediante, no se contradicen); respecto de Tanque de Agua, una relación de contradicción (lo que una sostiene, no puede decirlo la otra); y respecto de Atropellada, una relación de complementariedad.
Por supuesto, este modelo es sobre todo ficcional y narrativo y ninguna verdad debería deducirse de las diferentes posiciones: seguridad y derechos humanos, en todo caso, ¿deberían considerarse como opuestos, contradictorios o complementarios? Por ahora no me quiero extender demasiado sobre el tema, que cae en la órbita del Sr. Fogwill.

(anterior)

viernes, 6 de marzo de 2009

Convocatoria

SEGUNDO SEMINARIO INTERNACIONAL “POLITICAS DE LA MEMORIA”:
Vivir en dictadura. La vida de los argentinos entre 1976 y 1983
CENTRO CULTURAL DE LA MEMORIA HAROLDO CONTI
Archivo Nacional de la Memoria
Secretaría de Derechos Humanos de la Nación

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Nos complacemos en informar que el Segundo Seminario Internacional “Políticas de la Memoria”, que organiza el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, se realizará el 5, 6 y 7 de octubre de 2009 en la sede del Centro, Avda. del Libertador 8151, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (ex Predio de la ESMA).
Este Segundo Seminario convoca a la presentación de ponencias sobre el tema abarcador
“Vivir en dictadura. La vida de los argentinos entre 1976 y 1983”, a partir del cual se plantean Núcleos temáticos indicativos que despliegan sus alcances.
Con este abordaje de la problemática de la Memoria se apunta a obtener un corpus de reflexiones críticas sobre las diversas formas con que la sociedad argentina transitó los años del Terrorismo de Estado en distintos ámbitos privados y públicos, personales y colectivos (el trabajo, la familia, la educación, la relación con la política, la comunidad barrial, el sindicato, los intereses artísticos y culturales, la sociabilidad y el espectáculo), vistos en relación con el accionar de diversos poderes (el régimen militar, la Justicia, la Iglesia, los medios de comunicación, el sistema financiero, el gran empresariado, las corporaciones).

Núcleos temáticos indicativos (se irán precisando en las próximas Circulares)

* La vida cotidiana (las familias partidas, el ocultamiento y los silencios, las solidaridades invisibles, los exilios interiores, la comunidad barrial, los pueblos chicos, los viajes al exterior, el “no te metás” y “el déme dos”, las reacciones frente a las operaciones de las organizaciones armadas, apoyo/ rechazo a la Guerra de Malvinas (la manipulación del sentimiento patriótico, el regreso de los combatientes), la cuestión del Beagle.
* La pasión del espectáculo (el Mundial de fútbol, el papel del rock, los programas de televisión y sus estrellas).
* La ciudad y los campos clandestinos de detención (los vecinos del terror, el enmascaramiento y la indiferencia, el “algo habrán hecho”, la tortura y el médico “reanimador”, el compromiso de la denuncia boca a boca, la labor secreta de los organismos de DDHH, la visita de la Comisión Internacional de Derechos Humanos).
* Los medios de comunicación y el ejercicio del periodismo (las redacciones de los diarios, el manejo de la información “caliente”, hacer humor en dictadura, el papel de la radio y la televisión, la publicidad, la propaganda abierta y encubierta).
Los emprendimientos culturales y la vida intelectual (la Universidad y la producción de conocimiento, la actividad científica, la modalidad “grupos de estudio”, las editoriales y sus fondos, el cine, los artistas plásticos, la producción literaria y sus revistas, la censura, la persecución a los creadores, las bibliotecas devastadas).
El funcionamiento de la Justicia y la ficción del Estado de Derecho (litigar en los tribunales, la jueces penales y las cárceles de la dictadura, “zonas liberadas”, “desaparecidos” y “habeas corpus”, legalización de los saqueos).
El papel de la Iglesia (la posición de la Curia, los Obispos “rebeldes”, los curas villeros y de los poblados interiores, las religiosas misioneras, los capellanes de las Fuerzas Armadas, la feligresía y la vida parroquial).
Las formas de circulación de la política (los partidos proscriptos, el movimiento sindical, la militancia clandestina: el papel de las dirigencias y las bases).
Experiencias explícitas de combate frontal o de rupturas contra la dictadura (la aparición de las “Locas de Plaza de Mayo”, la prensa clandestina, la resistencia obrera, los caminos hacia la manifestación del 30 de marzo de 1982, las denuncias en el exterior; la movida de “Teatro abierto”, la Revista “Humor”).

El Resumen de la ponencia con un máximo de 300 palabras, acompañado de la Ficha de inscripción que se incluye más abajo, se recibirán hasta el 30 de abril de 2009 en el siguiente correo electrónico: cchconti@webmail.jus.gov.ar

La Ponencia se recibirá hasta el 31 de julio de 2009 en el mismo correo electrónico.

Los trabajos tendrán una extensión máxima de 8 páginas a doble espacio, escritas en hojas A4, con letra Times New Roman tamaño 12.

Las notas y la bibliografía deberán incluirse al final del texto.

La lectura de la ponencia no podrá exceder los 10 minutos.

FICHA DE INSCRIPCIÓN

Nombre y Apellido:
Documento de Identidad:

Domicilio Postal:

Teléfono:
Correo electrónico:

Institución:
Título de la ponencia:

Lugar y fecha:

Comité organizador

Eduardo Jozami

Lucila Pagliai

Marta Vassallo


Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti:
Avda. del Libertador 8151, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Correo electrónico: cchconti@webmail.jus.gov.ar

Tel.: 011) 4702 – 7777 / 3033

jueves, 5 de marzo de 2009

Divide y reinarás

Zaffaroni se manifestó por "evitar todo fraccionamiento de la sociedad, que es lo que buscan estos discursos partidarios de la pena de muerte".

Argentinos de París

Carlos d'Alessio nació en Buenos Aires en 1935 (me doy cuenta de que tendría, por estos días, la misma edad de mi mamá y que pertenece a una generación brillante de la cultura argentina: tal vez la última que supo -que tuvo herramientas para- encontrar su lugar en el mundo).
En Argentina, estudió arquitectura, se interesó por el cine, aprendió música, formó parte de grupos teatrales para los que compuso. En 1962 se instaló en Nueva York, donde se contactó con la avant-garde, en plena efervescencia creativa. En 1972, el compositor se mudó a París, donde se reencontró con Copi. D'Alessio colaboró, por entonces, con Alfredo Arias, fundador de la compañía teatral TSE.
A partir de 1973 fue el compositor fetiche de Marguerite Duras ("La música de Carlos d'Alessio me rodea, me habita desde el primer minuto en el que escuché la música de este hombre") y la (bellísima) partitura para India Song lo vuelve famoso. La colaboración entre ambos durará hasta el último film de la Duras, Les Enfants (1985).
En 1986, D'Alessio creó el espectáculo Home Movies en el Théâtre de la Ville de Paris. Jean-Pierre Jeunet lo convocó para un cortometraje y para su primer largo, Delicatessen (1991).
El 14 de junio de 1992, mientras revisaba su archivo en busca de alguna partitura para el proyecto para el cual lo había convocado Edgardo Cozarinsky, se encontró con su muerte prematura. Sus creaciones musicales (minimalistas, repetitivas, intensas como pocas) se inspiraban en aires folclóricos de América Latina y danzas populares: valses, javas, rumbas, tangos. Hoy es un infaltable en el reproductor de mp3 de Dr. Trincado.

(anterior)

miércoles, 4 de marzo de 2009

Ma questo è divertente

Dedicatoria

"A Benito Mussolini, con el saludo respetuoso de un hombre viejo que reconoce en la persona del dirigente a un héroe de la cultura".
Sigmund Freud, 1933, dedicatoria manuscrita de ¿Por qué la guerra?, texto escrito en coautoría con Albert Einstein.

Fuente: Schlemihl

"Una especie de Folies–Bergère"

Siempre será difícil saber si la vileza que excretan los personajes más inmundos que nos visitan es producto de su estupidez o de su maldad constitutiva: ¿a qué escuelas fueron? ¿cómo lloran a sus muertos? ¿en qué cueva anidan esos infames roedores cuyos nombres no queremos conocer para no sufrir arcadas cuando nos los repitan? ¿y por qué creen que algo los autoriza a espetarnos sus rebuznos (que muchas veces ni publico)?
¿O es que acaso creen ser graciosos? ¿Y qué clase de sentido del humor cultivan? ¿De qué se ríen? ¿No habla a las claras esa risa boba, ese intento lamentable de parodia que no convence ni a los monaguillos de las parroquias de Munro, de una mente profundamente perturbada por el resentimiento y capaz de sostener una hostilidad hacia la prosa del mundo que está fuera de toda lógica histórica, de todo amor, de toda compasión?
¿Por qué hay que tolerar la prepotencia de derechas (como quieren en la patriótica madre), el sarcasmo, el conservadurismo, el terror pánico a toda hipótesis de transformación del mundo que nos dieron? ¿Y por qué odian a la universidad? ¿Qué fantasma se esconde detrás del trauma de tantos libros apenas comprendidos o jamás leídos? ¿Por qué se refugian en el sentido común y la tautología ("es así")? Si las bestias sólo creen en su capacidad de supervivencia, en la predación y la rapiña, apaguemos la luz, que se nos hace tarde y los sueños nos esperan en la cama.
¿O es que debemos olvidarnos definitivamente de la posibilidad del bien y entregarnos al sufrimiento colectivo, a la crueldad de Juan de Patmos y su planificación maníaca del retorno al abrazo de la humanidad más bárbara? E
sos hombres más que temibles, porque no tienen otra alma sino la colectiva, sufren esa participación con la misma repugnancia que nosotros sentimos por ellos, cuando nos cruzamos con sus miradas subrepticias y sus pensamientos que no son un pliegue pero están llenos de dobleces.
¿De qué se ríen? ¿Qué les causa gracia? ¿Qué es lo que no se atreven a decir, o lo que no saben cómo escribir porque han rendido la papilla infectada de sus circunvalaciones cerebrales a los más inmundos idola fori del presente? ¿A qué le tienen miedo y de qué quieren vengarse, sin atreverse a hacerlo, porque la cobardía es lo que los ha aplastado contra el suelo?
El ánimo de venganza introduce el programa de la espera. Pero a nosotros (yo sé bien quiénes somos "nosotros" y no me llamo a engaño) no nos guía el ánimo de venganza y por eso rechazamos el programa de la espera. No somos tan cínicos como para olvidar que nuestra propia muerte acecha a la vuelta de la esquina, y tampoco hemos tenido una vida tan miserable como para fingir que el tiempo que nos resta se puede vivir con la mueca desencajada de los que lo han desperdiciado todo, pero especialmente: la posibilidad de pensar, el sueño, el amor, el deseo de una comunidad que no puede llamarse comunismo porque no tiene límites ni ansía otra cosa que la confesión de su fracaso (no una comunidad de héroes, sino de monstruos).
La arcada de la risa, el vómito grotesco de las payaserías, la tilinguería de quienes tienen tiempo para perder porque han perdido el rumbo y no saben qué hacer con sus vidas, los que ven la deuda infinita en el lugar del don, los que confunden el poder con la potencia: déjense de joder con sus pelotudeces, estamos grandes.

martes, 3 de marzo de 2009

Orden y progreso

Ordeno, en la medida de lo posible, mi biblioteca, cuya sección principal está rigurosamente alfabetizada. Hay una pequeña biblioteca de "tránsito", donde acomodo los libros que estoy leyendo o con los que tendré que trabajar. Los demás van a parar a la sección principal o, cuando ésta ya carece de espacio disponible, a la biblioteca segunda, la del campo (que en cantidad y calidad supera ya a la de mi gabinete de trabajo, pero que está totalmente desordenada, o más bien ordenada según el criterio de las incorporaciones, como las bibliotecas públicas).
A veces tengo dificultades para encontrar lugar para ciertos libros en mi sección alfabetizada. Me doy cuenta de que el espacio que ocupan mis libros en la biblioteca no se reparte equitativamente a lo largo de todo el alfabeto. Adorno (8 cms.), Agamben (28 cms.), Aira (42 cms.), Albee (3 cms.), Antelo (18 cms. ), Arenas (11 cms.). Me salteo algunos nombres (Aristóteles, Badiou, Borges, Céline, Cervantes) y registro sólo aquellos autores que ocupan más de diez centímetros lineales de biblioteca (lo que a veces es difícil de calcular porque algunos están acostados sobre los demás): Barthes (74 cms.), Bellatin (14 cms.), Benjamin (24 cms.), Brecht (32 cms.), Carrera (16 cms.), Copi (30 cms.), Cortázar (10 cms.), Cozarinsky (12 cms.), Deleuze (28 cms., pero incluye el Deleuze de Badiou y el Abecedario), Flaubert (17 cms.), Fogwill (12 cms., ¡me faltan un montón de sus libros!), Foucault (44 cms.), Goethe (13 cms., claro que Poesía y verdad se lleva la mayor parte), Kafka (25 cms.). Después, hasta la "p" no hay mayores sobresaltos (salvo Mann, varios de ellos: 22 cms.): Pasolini (45 cms.), Proust (40 cms.), Rilke (24 cms.), Sartre (20 cms.) y, al fondo, donde no tengo ganas de ir a medir, Walsh y Weber.
Por un lado, este simple repaso me permite constatar que más de la mitad de mi biblioteca (casi dos tercios de ella) está ocupada por autores cuyos apellidos comienzan entre la A y la F (un quinto de las letras del alfabeto). Es verdad que todo P. D. James está en el campo, pero también Chandler (y supongo que una punta compensa la otra).
Por otro lado, evalúo el espacio indecente (por la escasez de éste, y lo poco que me importa su filosofía) que ocupa Habermas, y decido mandarlo al campo, junto con la pila de publicaciones periódicas que ya no guardo más en casa. En esos centímetros ganados, podré acomodar los Gombrowicz que están desperdigados en los otros muebles.
Algunos autores han tenido poca suerte y han sido acomodados con sus parientes más famosos: es el caso de los beatniks, encolumnados todos detrás de Burroughs (ningún principio ético o estético, pura economía de catálogo). Lo de Borges me parece un exceso: 25 cms., y no tengo ninguno de los tomos de sus Obras completas. Me siento culpable: ¡qué poco lugar (literalmente) ocupan Hegel y Heidegger en mi vida! Así no voy a llegar a nada serio, nunca. Los diccionarios, aparte, ocupan 180 cms, pero nada puede competir con el peso específico de Barthes (ejemplares en francés, en castellano, en portugués, fotocopias): no hay posibilidad de engaño, soy barthesiano.

lunes, 2 de marzo de 2009

Impresionismo, expresionismo y gramática

Tenía cita para ir a almorzar al otro lado de la ciudad con uno de los pocos sabios que quedan en Buenos Aires. Bajé a las entrañas de la tierra humeante después de la tormenta para tomar el subte. A la ida leí, pero a la vuelta (un poco por el vino y otro poco por las agudezas que habíamos intercambiado con Nicolás Peyceré, quien tuvo la generosidad de mostrarme los textos fascinantes en los que está actualmente trabajando), preferí mirar a mi alrededor. Sin darme cuenta, me había sentado en el vagón al lado de una chica presumiblemente hermosa a quien los pasajeros de sexo masculino no cesaban de pincelar con sus miradas libidinosas.
Particularmente insistentes eran los muchachos que estaban sentados enfrente, que operaban por barrido óptico en sentido vertical, una y otra vez, hasta que la muchacha quedó cubierta de una baba espesa y turbia y tuvo que bajarse del tren, una estación antes de que yo decidiera hacer lo propio.
Fue entonces cuando aproveché para mirarla yo también (me había parecido indecoroso sumarme al asedio previo) y vi una chica normal, sin ningún dato particularmente apropiado para despertar las fantasías desenfrenadas que se habían sucedido ante mi mirada, vestida con el recato y la modernidad módica de una estudiante de psicología o de una maestra jardinera (no lo sé), pero eso sí: de piel tersa y una cabellera caoba muy cuidada.
Entendí de pronto esa manía que tienen algunas jóvenes (mi hija entre ellas) de bañarse al terminar el día: de ese modo, me daba cuenta, se desprenden de esa película viscosa que sus cuerpos fueron acumulando a lo largo de la jornada.

(anterior)