Cuando, después de varios encuentros, encontramos un espacio de confianza suficiente, le dije: "No entiendo de dónde sale tu fama. Para mí sos encantadora". Siempre había escuchado comentarios sobre su aspereza y su carácter, para decirlo de algún modo, difícil. "Tal vez sea", le dije, "que yo soy peor que vos". "En todo caso", bromeo ella, "no nos encontremos nunca de mañana".
Días atrás, cumplía años. Llegado el momento de la torta (aunque en esa casa no hay exactamente "un-momento-de-torta"), le trajeron un bizcocho de chocolate con una bengala encendida. Ella pidió los tres deseos de rigor y, como la vi titubear, le grité: "apagala con la mano", instrucción que decidió acatar como una niña obediente que todavía cree en la bondad de sus mayores. No me importa que sus películas más famosas recurran a la vibrante múltiple (al gruñido) como demanda de reconocimiento, sigo pensando que Albertina es pura dulzura.
(anterior)
Un adelanto de Noches de cabaret, de marmat
-
marmat ya me había sorprendido con los fragmentos que compartía del
monumental imperio ficcional llamado *Malasya* (Nudista, 2024). Por eso fue
un placer...
Hace 1 semana.

1 comentario:
Y si tuviera carácter fuerte ¿qué?; y si sos peor que ella ¿qué?
otra con carácter "difícil"
Publicar un comentario