miércoles, 9 de setiembre de 2009

Funciones narrativas

Tal vez tenga razón "Betina, la vecina" al señalar que "House es pura espuma". Yo diría incluso que es cerveza tibia (para repetir la rutina que ya ensayamos a propósito del invariablemente sexy y eficaz Carlitos Tévez, a quien ella pretendía rebajar en favor del mogólico que se come los mocos al costado de la cancha, y que fue injustamente removido del equipo conducido por Mercedes Sosa con el pelo batido).
Pero antes... un poco de contexto. Al pedir (como un adicto en recuperación) cualquier forma de sucedáneo televisivo que me mantuviera a salvo del síndrome de abstinencia y las convulsiones que con él se asocian, no me refería, claro, a las series que pueden verse de acuerdo con el capricho de los programadores de cable: cualquiera de ésas, yo puedo verlas (algunas las he visto). Pero si vivo como falta lo televisivo es porque evidentemente ninguna de esas series alcanza para satisfacer mis ansias de chatarra. Naturalmente, siempre habrá repeticiones de Seinfeld, de Sex and the city, incluso de Scrubs, no importa. No es esto lo que importa.
No me refiero a series episódicas, que podrán tener o no su encanto pero que se apartan considerablemente de mi pasión más insana.
Sigo irregularmente The New Adventures of Old Christine, The Big Bang Theory, no mucho más. El encanto de cualquiera de esas series tiene que ver sólamente con la eficacia en el diseño de los personajes principales o la simpatía por los actores que los desempeñan. Identificaciones, por lo tanto, bien primarias (pero que cumplen, cuando es el caso, su módico objetivo).
De las otras series, casi todas me resultan recomendaciones sorprendentes o previsibles (pero tampoco quisiera detenerme en este punto porque, como se sabe, "sobre gustos no hay nada escrito"). No tratándose de comedias, creo, en todo caso, las series episódicas adolecen de un defecto insalvable para mi gusto, y es el mecanicismo, del cual House, esa entelequia, es el mejor ejemplo.
Algunos pensarán que los personajes de House están bien delineados. No es mi caso. Todos ellos, empezando por el personaje central, me parecen estereotipos bastante insoportables. Si hay tantos personajes secundarios completamente inútiles es porque la serie no se sostiene ni en la figura de Gregory House (un tarado a cuerda) ni en el actor que lo desempeña (cuyas apariciones fuera de la piel del médico han dado ganas de matarse, siempre, siempre).
Pero no es eso tampoco lo que más molesta de House. Si los guiones fueran medianamente dignos, uno hasta toleraría los excesos (más bien los defectos) caracterológicos. Pero el guión de House conduce siempre a un callejón sin salida, como quedó demostrado con el final de la última temporada (conste que sigo House, no porque me guste, sino porque le gusta a mucha gente y hay que saber en qué dirección soplan los gustos de la masa, siempre). Esos callejones sin salida podrían ser interesantes si la serie estuviera dispuesta a investigarlos hasta sus últimas consecuencias, pero no parece ser el caso.
Lo que House gusta de hacer es llenar casilleros totalmente fijos de antemano con una cierta sustancia (el "caso médico" de cada programa) y repetir la forma hasta la alucinación y el vómito.
Cada tanto, como hemos aprendido con las quince temporadas de
E.R., habrá que interrumpir esa monotonía con un capítulo especial que esté narrado desde otro lugar (por ejemplo, mediante la cámara de un documentalista), o que involucre otros espacios, o que directamente se plantee sin mayores referencias en relación con todo lo sabido y visto.
Sea. Son necesidades que demuestran, precisamente, lo mecánico de todo lo demás.
Todos los capítulos de
House son el mismo. Alguien se enferma, no se sabe qué tiene, los médicos practican no las más sencillas pruebas sino las más complejas, llegan a callejones sin salida, se desesperan, House decide que el problema está en el cerebro, le abren la cabeza la paciente (o le hacen una trepanación), descubren que no se trata de eso, House queda estupefacto y, mientras está charlando con sus amigos (no con sus empleados), se deja llevar por la abducción (razón por la cual los menos ilustrados de sus espectadores han confundido la serie con un policial o un thriller médico) y descubre que el paciente había comido muchas castanhas do pará o había tomado demasiada agua baja en sodio o había sido picado por el dengue (el recurso al "tercer mundo" es bastante constante).
Es posible imaginar incluso la grilla organizada según los bloques de programa y los minutos de duración de cada parte. Antes de los títulos: desmayo, síntoma. Títulos, etc... Último bloque (después de la enésima publicidad de enjuague bucal): abducción (es decir, cualquier cosa menos ciencia), y cura. Después del primer corte publicitario, resonancia magnética. Después del segundo o tercer corte publicitario, trepanación.

¿Y qué decir de los diálogos? Son previsibles hasta el escándalo. Alguien dice algo. House contesta del peor modo (de un modo que ni a mi me tolerarían mis más fieles), humillando al que habló. Y después hace caritas como dejándonos entrever que tiene una profundidad que no se nos será revelada nunca.
Todo bien con House, es graciosa. Pero mucho mejor es este blog, que se encarga de poner los puntos sobre las íes, capítulo por capítulo. Es más, yo seguiré viendo House, pero sólo para seguir leyendo esas reseñas (cuya complacencia para lo que allí llaman "elementos de novela", que son los que elevan la puntuación siempre, siempre, me parece un poco demasiada).
Investigaré algunas de las recomendaciones que desconozco (son las menos), esperaré el regreso de Dexter e incluso de V. Invasión extraterrestre. Pero dudo que algo pueda estar a la altura de Fringe (también muy monótona, pero impecable en el casting) o Dr. Who (que disfruto como si tuviera de nuevo diez años y estuviera viendo Startrek) o, señores, de pie, Lost.


16 comentarios:

Julia dijo...

Es verdad.
Concuerdo con la descripción de la serie, aunque no con la valoración.
Por alguna razón (que preferiría no atribuir a estupidez mía) HOUSE me sigue gustando mucho luego de tantas temporadas. Y conste que no soy nada fiel televisivamente (no confesaré cuándo dejé de ver LOST por temor a lapidaciones).
Pero de verdad creo que hay algo más allá de la estructura formulaica y de la repetición de situaciones que todavía me produce cierta fascinación y me hace seguir recorriendo ese camino trillado una y otra vez.
En mi caso debe ayudar que, a diferencia de vos, me encante Hugh Laurie desde hace años como cuando hacía los absurdos sketches con Stephen Fry en "A Bit of Fry & Laurie" que se pueden ver en YouTube o hacía de Bertie Wooster, el personaje de P.G. Woodhouse, también con Fry ... en definitiva ¡pura anglofilia!

Anónimo dijo...

No puedo discutir con tu analisis (como siempre, muy ingenioso y eficaz en sus argumentos). Si puedo, sin embargo, decirte lo que yo como espectador observo y considero atractivo de Dr House: la posibilidad de explorar una linea filosofica-humanista (el misantropo ateo) en la cultura Norteamericana, un evento que a priori, nunca podria haber ocurrido sin las torres gemelas. ¿O un personaje asi hubiera sido valido antes de los años 2000?

Anónimo dijo...

Bueno, che, qué agresivo. Yo soy la que te hizo la recomendación y tuve la evidentemente poco feliz idea de decir que House era un “policial” (una especie de), pero de ahí a sugerir que ésa es una visión propia de “los menos ilustrados de sus espectadores”… Por supuesto, es muy probable que yo esté entre los menos ilustrados de los espectadores de cualquier cosa. Motivo por el cual reivindico más aún mis propias identificaciones primarias y mis propias ansias de chatarra, que House las satisface y no las satisface ninguna de las que te gustan a vos.
Probablemente el motivo por el que debí no responder a tu pedido no sea tanto mi falta de cultura como el hecho de que no tengo con la tele la misma relación pasional, o no en el mismo grado en que la tenés vos. Y al final, mirá, mejor que House te parezca tan despreciable. Menos competencia por el amor de Hugh Laurie.

Linkillo dijo...

Anónimo: no me refería a vos (¿cómo hacerlo?), sino a Daniel Guebel.

Frenzo dijo...

Qué buen análisis. Y me alegro mucho de que sea tan de tu agrado nuestro blog con las traducciones de las reseñas médicas. Aclaro que el mérito es de Scott MD, que es quien escribe las reseñas originales en inglés (http://www.politedissent.com/house_pd.html). Un abrazo.

santiago dijo...

Hola!
Viste Six Feet Under?

Linkillo dijo...

Sí, Santiago, la ví. Y cada tanto reveo un capítulo.

Laura dijo...

Me eencantó tu reseña de House. Me encanta House. Me gusta que muestre que la medicina no es siempre una ciencia, que insista en recordarnos que la tecnología de transplantes está siempre vinculada con la muerte, que reitere que los médicos no son Dios, sino que llegado el caso pueden ser drogadictos y maleducados y creerse Dios y, salvar vidas. La lectura de Guebel puede ser elemental (House=Holmes, Wilson=Watson), la serie no lo es.

maicol dijo...

Para series, La femme Nikita

Patricia Miccio dijo...

Yo recomendaría ver El chavo del 8. Que también repite los gags hasta el hartazgo, como House.

L. dijo...

una humilde recomendación: The lost room

plasticbeads dijo...

Hace un año hubiera recomendado Battlestar Galactica, que si bien no tiene muchos puntos de comparación con Lost, si era en sus buenas epocas bien bien adictiva y tenia un elenco enorme de personajes interesantes. Ahora, despues del bochorno que fue la ultima temporada, creo que no se la recomendaria ni a mi peor enemigo.

¿Que tal ir del otro lado del Atlantico? La version inglesa de Life on Mars (la original, bah, no esa porqueria sin gracia que hicieron los yanquis) es excelente.

Anónimo dijo...

Hay una serie que tal vez ya la hayas visto porque es vieja, pero que tal vez no hayas visto porque es medio escurridiza: Prime suspect, con Helen Mirren (la mujer de El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante; la reina Isabel II de The Quenn, y alguna otra reina). Prime Suspect es como su nombre lo indica un policial que transcurre en Londres y la protagonista es una policía, creo que inspectora, que además tiene unos avatares personales sobre los que no abundaré, pero quiero decir, es un personaje. Buenos guiones, buenas actuaciones, buena música. Lo pasan de vez en cuando en Film & Arts, a horarios imposibles. La serie ya terminó, termina cuando ella se jubila.

Lenina Radon dijo...

A mí me gusta House pero es cierto que la estructura es repetitiva hasta el hartazgo. Fringe me parece muy buena, con esos tips muy de J J Abrams; aunque nunca suprema como Lost.
Doctor Who me enloqueció!!! Adoro a David Tennant, adoro a los Daleks, me encanta!!! Aparte los ingleses tiene ese toque...
Las Proms de la BBC de la serie son imperdibles.
Atte.
Lenina R

Julián Negromanti dijo...

Qué bueno, Linkillo, que tu análisis sea idéntico al que hace "la masa" (por utilizar un término que tanto gusta); de hecho, todos los espectadores captan lo reiterativo de la serie al tercer capítulo que miran; y que bueno es que, al igual que todos,también sigas atrapado por la serie. A pesar de tu ligero tono zumbón (que, como en House, no puede faltar) el artículo deja entrever, por omisión, el asombro que la serie te provoca. En mi caso amo a la serie porque carece totalmente de suspenso. Ya estoy harto del suspenso: invade el cine, la literatura, el teatro, la televisión, ¡la historieta!, y, en ese sentido, House causa el mismo efecto que las series policiales: sabemos que el Dupin de turno va a resolver el enigma, como sabemos que House va a curar al paciente. Tal vez por esta razón algunos espectadores confundimos los generos; pero lo que más me gusta es que la serie no rehuye los sentimentalismos, y eso, en un mundo en el que los guionistas y escritores se jactan de mantener una fría distancia con los personajes, es algo bastante insólito.
Julián Negromanti

De paso aprovecho y los invito a visitar mi blog de reciente creación: Http://poemarizoma.blogspot.com

H dijo...

Che Daniel ¿En qué te basás para decir que no es un policial?