jueves, 17 de setiembre de 2009

Para el pen drive del caballero y de la dama

Vimos dos cintas.
Una "para chicas", porque nos pareció que el
mood Jane Austen que habíamos pescado estaba bien. No nos equivocamos. La película The Jane Austen Book Club es muy menor (incluso como comedia romántica), pero encantadora. Cinco mujeres más o menos agobiadas por problemas sentimentales se juntan una vez al mes para discutir las novelas de Jane Austen. Como se trata de seis libros, deciden reclutar a un varón, para que agregue un poco de testosterona al debate (por supuesto, él acepta porque le gusta una de ellas). Está la profesora de francés (desempeñada por la secretaria mala de El diablo viste de Prada, Emily Blunt: una chica que llega tarde al mundo del cine; en otras épocas podría haber sido una estrella, pero hoy por hoy eso ya no existe), cuyo marido sólo mira deportes por televisión arrojando su romanticismo a los brazos de cualquiera. Está la recien separada (una jueza famosa de cierta serie que nunca vi). Está la célibe que tiene un criadero de perros. Está la lesbiana extrema (el regreso de la bella Shanon, la gemela histérica de Lost). Está la separada cinco veces que va a por el sexto marido. Y el chico, que es un poco nerd y sólo ha leído hasta ahora ciencia ficción (lo que lo ha salvado de la influencia castradora de tres hermanas mujeres mayores). En fin, una trama leve como el aire de la primavera y un final, ah sí, un final feliz.
Más nueva, más sombría, la "de varones" se llama District 9, producida por el gordo director neocelandez (¿así se escribe?) de El señor de los anillos, Peter Jackson. Llega una nave extraterrestre (divina) que, por algún misterio, no se detiene sobre Nueva York ni Londres ni Washington sino sobre.... Johannesburgo (Sudáfrica). Cuando los seres humanos consiguen entrar a la nave encuentran a sus ¿tripulantes? en un pésimo estado de salud, casi al borde de la muerte. Los ponen en un campo de refugiados (el District 9), donde les brindan las mínimas atenciones sanitarias mientras intentan aprovechar la tecnología alienígena. Vanamente, porque se trata de biotecnología que sólo puede ser aprovechada por los aliens (a quienes, naturalmente, les han incautado las armas). Se trata de unos bichos asquerosos con aspecto de langosta levemente antropomorfizados. Viven hacinados en el Campo, se reproducen como... langostas, y veinte años después de su venida son ya un millón y medio. Los seres humanos los mantienen confinados, comen basura (les encanta la comida de gato), se pelean, apilan neumáticos y los queman, bailan cumbia y regetón. Las mafias nigerianas se aprovechan de ellos. La población de Johannesburgo pide su exterminio. Son sometidos a experimentos médicos.
La película focaliza el momento en que un empleado de la autoridad alienígena bastante tarado es enviado a obtener la firma de cada bicho de cada casilla para un traslado masivo de la villa en la que viven a otra. Fatalmente, un azar cambiará todos los planes. Hacia el final, uno de los aliens, Christopher.... (no diré más, quería sencillamente que quedara el nombre registrado).
El encuentro con lo Otro, tal como la película lo plantea, es penoso. El relato avanza a trompicones, cámara en mano, porque se trata de un documental en el que intervienen militantes de derechos humanos y alienígenas con inserts de videos caseros. Las escenas de batalla están muy bien logradas, tanto como la escenografía de apocalipsis tercermundista en el que la película insiste.

5 comentarios:

dasbald dijo...

Che, el libro del club de las maricas Austen está bueno. Me entretuvo hace muchos años un verona...

Diego dijo...

D9 es la mejor película de este año. Además, nos hace esperar con ansias el regreso de Christopher.
Saludos.

Anónimo dijo...

se escribe "neocelandes", con acento en la ultima "e"

juan división dijo...

daniel, te regalo un link http://www.peliculas1link.com/ Chau

Anónimo dijo...

no es un poco redundante eso de "apocalipsis tercermundista"?