martes, 30 de diciembre de 2008

Argentinísima

La joven tiene apellido de avenida, de estación de subte, de balneario. Pero nadie debería llamarse a engaño, ella piensa y dice. Últimamente se ha visto obligada a vender almanaques para poder sobrevivir y alimentar a su criatura. "No soy la única en mi familia que se entregó al comercio", aclara. "Mi tía, por ejemplo, vende cinturones y le va muy bien".

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1 comentario:

Edgardo dijo...

¿Vende almanaques? ¿La tía vende cinturones? En cualquier momento se inscriben en los planes trabajar... Herederas caretas...