En una remota playa de la costa atlántica, donde un grupo de esforzados ha decidido extender el verano hasta donde sea posible (es decir: hasta el domingo de pascuas) dos jóvenes se entretienen antes del almuerzo tomando una limonada de jarra y mirando, en la laptop, catálogos de pantalones (o zapatos).
De pronto, llega una mujer en su cincuentena, con un niño de entre cuatro o cinco años de la mano. Mira alrededor, como buscando sitio, y le dice a su pequeño acompañante (por cuyo futuro empezamos a temblar): "¡Mirá qué rico clericó!"
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20 de octubre
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Por algún motivo, durante el fin de semana estuve dando vueltas por la
poesía de Mario Luzi. Me quedó detenido bastante en un poema,
“Parca-Villagio”, P...
Hace 1 día.

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