martes, 18 de setiembre de 2007

Bariloche al cuadrado

Fue una noche larga. Empezamos el domingo, comiendo burrata en Pierino. Después nos fuimos a la fiesta de fantasmas, queorganizaban Ale Ros y Albertin Carri para el Festival de Buenos Aires. Mientras esperábamos para ponernos las túnicas de rigor, recibimos comentarios contradictorios de quienes iban saliendo del espectáculo de Arianne Mnouchkine: o era genial, o era interesante el clima pero no el resultado, o todo era una mierda. Yo, que en principio iba a tener que pronunciar una conferencia sobre el asunto, pero que luego debí cambiar los planes para viajar a Mérida, me quedé intrigado.






Fotos: DL

Usamos, S. y yo, la fiesta como despedida mía (y fue bueno que Dany y Leo tocaran en "mi" fiesta). A eso de las 4 de la mañana estaba ya en Ezeiza, que funcionó bien como chill out. A las 8 de la mañana (hora Argentina), se sumaron a la fiesta en Santiago de Chile (de la que ya formaba parte la novia de Santiago Llach) Alejandro Zambra y su mujer, que venían entonadísimos (chilenos al fin) de festejar no sé qué patrióticas fechas. Estábamos todos sin dormir desde el sábado, así que descabezamos un sueñito hasta Guayaquil y después seguimos escuchando música que tenía yo en mi laptop hasta Caracas donde, a eso de las 20 (hora venezolana) del lunes, se nos sumaron Jesús Ernesto Parra y los demás chicos de la revista Plátano verde. A las 5 de la mañana de hoy martes terminó todo, los venezolanos subieron a su micro y nosotros a nuestro avioncito rumbo a Mérida, donde Mario Bellatin nos esperaba con un regio desayuno al lado de la piscina desde donde vemos el pico nevado del Simón Bolívar. La integración latinoamericana recién comienza.

2 comentarios:

Rosa, la lejana dijo...

Mérida, Bellatin, desayuno al lado de la "piscina"...
Después dicen que no se vive bien de la literatura!!!!!!



Saludos.

: )

Tommy Barban dijo...

Anotame en el bando de los que salieron de Mnouchkine diciendo "genial".