domingo, 18 de septiembre de 2005

Mujeres argentinas

Por Daniel Link*

*publicado en O[h], suplemento del diario Perfil (Buenos Aires: domingo 18 de septiembre de 2005)

Beatriz Sarlo (1942) integró el consejo editor de la revista Los libros entre 1972 y 1976 ?antes de la desaparición del mensuario. Por esos mismos años colaboró estrechamente con el Centro Editor de América Latina -editorial fundada por Boris Spivacov a partir de los restos de la energía que había puesto previamente en Eudeba-, donde Sarlo comenzó a desarrollar sus hipótesis en Capítulo. Historia de la literatura argentina y algunas antologías. Al mismo tiempo, militaba en los más radicales sectores de la izquierda.
Durante la dictadura, Sarlo enseñó a leer (con el rigor y la generosidad que no han dejado de ser su sello) a estudiantes que acudían a su oficina clandestina, insatisfechos con los programas oficiales. En 1983 publicó junto con Carlos Altamirano uno de los clásicos de la transición democrática, Literatura/ Sociedad. Mientras tanto, Sarlo había consolidado el proyecto Punto de vista, llamada a convertirse en la "revista de la resistencia cultural" durante la dictadura y luego en un foro que se imagina como un espacio de modernización cultural.
Entre 1983 y 2003 Sarlo fue la mejor profesora de la Facultad de Filosofía y Letras. Desde su renuncia a las aulas se dedica exclusivamente a la investigación en temas cada vez más ajenos a la literatura. Sus últimos libros, La pasión y la excepcion (2003) y Tiempo pasado. Cultura de la memoria y giro subjetivo (2005) examinan la construcción de la soberanía política alrededor de una estrella del pop (Eva Perón) y proponen un análisis crítico del testimonio autobiográfico como fuente de verdad. Los dos libros fueron escritos en contra de la nostalgia de los años 70.
Devora películas, museos, obras de teatro, libros y óperas con la misma fruición que otros consagran a la televisión. Desconfía de los aforismos. Gusta de escribir cartas y mandar postales y no rehusa los debates intelectuales. Su último experimento (el menos espontáneo, el más intenso, el más fascinante, el más difícil) es la columna semanal que publica en la revista Viva. Sostiene que "sólo vale la pena intentar lo que no parece posible".

(anterior)

8 comentarios:

Nicolas dijo...

"Su último experimento (el menos espontáneo, el más intenso, el más fascinante, el más difícil) es la columna semanal que publica en la revista Viva". Sí, debe ser difícil escribir ahí. Con decirte que ahí escriben personas de la talla de Valeria Mazza y Jorge Bucay...

Sebastián Robles dijo...

¿Eso quiere decir que Bucay también está realizando una experiencia "intensa y fascinante"?
A mi entender, la postura de Beatriz Sarlo es la del intelectual snob que va a un prostíbulo para hacer un "estudio sociológico". ¿No sería más sencillo y sobre todo más sincero de su parte confesar abiertamente que le interesa el reconocimiento masivo? ¿Qué tendría de malo?

Luz dijo...

Snob, lo que se dice snob, son los dos comments anteriores.
Tan snob como negarse a usar celular.

MyConditionDroppedIn dijo...

¿Celular? Algunos no usamos celular porque no podemos garparlo. ¿Fascinante? Qué quieren que les diga: para mí todos los catedráticos son iguales... llega un punto en que hasta cuando quieren ser masivos, necesitan autolegitimizarse entre ellos... pero ¡guay! siguen diciendo que Spielberg y El código Da Vinci son una mierda.

belisario dijo...

Beatriz Sarlo, gracias por compartir lo que pensas, gracias por no escribir los primero que se te viene a la mente

Anónimo dijo...

Lo primero q se l viene a la mente lo firma con el seudonimo Valeria Mazza.

Anónimo dijo...

¿Valeria tiene mente?

Anónimo dijo...

¡qué asco de mujer Beatriz Sarlo! Puaj!!! En lo que respecta a su trabajo como crítica, todo es bastaaante chatito, nunca nada que te asombre, que ta haga pensar. Y en relación a su costado "social" (el que contínuamente nos quiere vender en la Viva), tengamos cuidado que es demasiaaado peligroso. No hay algo más peligroso en el mundo que un progre como la Sarlo. Como dijo Viñas, la Sarlo se subió al caballo por la izquierda y se bajó por la derecha.