lunes, 6 de julio de 2009

El descarrilamiento

Richard Alpert, que ha recibido de Jacob la bonaventura (o no) de la eterna juventud, se resiste a creer que John Locke haya resucitado. Lo mismo le sucede al todavía infame pero muy desdibujado Benjamin Linus, y sus dudas, que no son equivalentes a las dudas de cualquier otra persona en el universo ficcional de Lost (e incluso fuera de él), deberían habernos puesto sobre aviso en cuanto a una restricción fundamental: la muerte, lo único real, es aquello con lo cual ni los más atrevidos guionistas de Hollywood se atreven a jugar.
En relación con esa restricción debería ordenarse todo lo que creíamos saber: Christian Shephard, el padre de Jack (cuyo mayor defecto fue haber engendrado un hijo tan idiota, traspié del cual intentó recuperarse a través del alcoholismo), está definitivamente muerto y sus apariciones post-mortem fueron otros casos de encarnación por parte de la misma fuerza o del mismo Dáimôn que se esconde ahora bajo la apariencia bonachona de John Locke. Por otro lado, cuando Jacob toca a Locke después de su caída libre a través de una ventana, no es que lo "resucite" (dado que esa opción es imposible), sino que, apenas, lo repara. No del todo, lo que en algún sentido pone en entredicho su bondad, sino lo suficiente como para que Locke se embarque en la mayor aventura de su vida. Juliet, si es que su sacrificio (que salva a la actriz y al personaje de una muerte tonta, encadenada) es, al mismo tiempo, su condena, no volverá del más allá (y si vuelve, es porque los vaivenes temporales previstos por la ciencia más experimental, más adolescente, más improbable, han hecho que no muera en verdad sino que retroceda). Y Mr. Eko, ay, jamás volverá a acompañar nuestros sueños y delirios.
No: de la muerte, nos dicen, no se vuelve. Inútil será invocar las mitologías que se quieran ("talita cumi", Lázaro Costa): la muerte es para los seres humanos ese límite de la conciencia, el anonadamiento definitivo. Y los que alguna vez volvieron fue porque no eran propiamente humanos y estaban, por lo tanto, eximidos de las leyes naturales.
¿Entonces, Jacob muere por mano de su némesis? Si muere, es porque no es una entidad divina (o sobrenatural), sino una extraña declinación de humanidad que puede dominar (se trata de la ciencia, antigua y moderna) el tiempo y la materia. Tal vez un mago. Si no muere, entonces Jacob es una potencia que ha sido expulsada de su dimensión de existencia (siendo tan rubio, resulta complicado asignarlo a las divinidades egipcias con las cuales, por mero domicilio, correspondería emparentarlo). Pero si Jacob no puede morir, no se entiende entonces (todavía) la estratagema de su némesis (cuya sustancia y cuya forma debe, por principio, ser la misma).
Abandonados a esos pensamientos nos dejó Lost hacia el final de la quinta temporada, durante la cual nuestra credulidad fue progresivamente bombardeada con tal cantidad de información que mejor sería olvidar, para empezar de nuevo.
Después de todo, si son dioses quienes han entablado una batalla a muerte (¿pero cómo? ¿y por qué?), todo lo demás carece de importancia porque se trata del movimiento de piezas en tableros cósmicos que no necesitan más que un par de mandamientos que salven todo del capricho argumental. La honda reflexión de Ben, "He changed the rules" parece ahora referirse no tanto a su enemigo, Charles Widmore, sino a uno de estos superjugadores de los que, de todos modos, él no podía saber nada (o, sabiéndolo todo, eligió seguir actuando como si nada hubiera sabido).
Saber, no saber. Morir, no morir. Ser, no ser. ¿No era ése el dilema? Si es más noble a la mente sufrir los hondazos y las flechas de una suerte ultrajante o tomar armas contra un mar de contrariedades y, combatiéndolas, acabar con ellas. Morir..., dormir; nada más; y pensar que con un sueño damos fin a la angustia y a los mil conflictos naturales que son la herencia de la carne: es un final para desear con devoción.
Morir, dormir; dormir, tal vez soñar. Sí, el problema es cuáles sueños serán, en ese letargo de la muerte, cuando nos hayamos arrojado al torbellino mortal, los que nos darán alcance. Es ese aspecto el que da tan larga vida al infortunio; pues, ¿quién soportaría los ultrajes y desdenes del tiempo, los agravios del opresor, las afrentas del soberbio, los pinchazos del amor desdeñado, la demora de la ley, las insolencias del poder y los desprecios que el mérito paciente recibe de la injuria, cuando uno mismo podría darse paz con un simple estilete?
¿Quién querría llevar cargas tales, gemir y sudar bajo el peso de una vida agobiante, si no fuera que el miedo al más allá de la muerte, la desconocida región de cuyos confines ningún viajero vuelve, desconcierta la voluntad y nos hace soportar las penas que tenemos en vez de lanzarnos a otras que desconocemos?
Así, la conciencia nos hace a todos cobardes y así el matiz innato de resolución se desmaya en el tinte pálido del pensamiento, y las empresas de gran aliento o importancia, por ese reparo, se descarrilan...


8 comentarios:

Mecha dijo...

En El juego de los mundos, de Aira, se anula la muerte por economía. Y dios puede morir una sola vez, porque se trata de un sistema de RT (realidad total...)

AM dijo...

Esta muy bien escrito. En cuanto al contenido, la descripción de la trama es impar. Sin embargo, el razonamiento de desacarrila en una presumiblemente glamorosa apología de la muerte que, se lo aseguro, nada soluciona.

Anónimo dijo...

Link, no te mates...

Dro! dijo...

Se alquila loft en pie de estatua egipcia en isla tropical; ubicación, variable.

a dijo...

hace mil que no leia este blox
lo mejor fue el dia que te enojaste con la tele por la gripe a y lso peridodistas y bla bla bla.
lo mejor de lo mejor: uno de los coemntaristas, que sus padres tienen una panaderia ne merlo y que una cliente dijo: "mis padres ahora cojen con forro por la gripe a"
je, je, je. por fin que volvieron a garchar esos padres de la cleinte de la comentarista de la panaderia en no se donde!
el ingenio de la gente a la hora de garchar es impresionante.
amigo casado con española de manual...ella es bajita, cejas, morocha..vuelve de la calle feliz: "me han piropeado unos tios..me han dicho que soy del tipo nordica"
respuesta de amigo, mientras revolvia la comida: "ahh..la gente dice cualquier cosa con tal de follar"
no se, me perdi

cariños
a

a dijo...

antes detestaba esta palabra que aparace, que tenes que copiar para comentar, ahora la respeto: funciona de psicotecnico.
ojo, lo dice una persona que nunca logro pasar ni un psicotecnico, pero esta muy bien que el comentarista, deba pasar un psicotecnico.
lunes llego a la oficina, el señor de seguridad: gordon, bajito, serios problemas de comedor y peinado al costado medio lacio..no hablaba, hasta que lo empeze a hacer hablar...todos sus comentarios y chistes son de alto contenido sexual, medio incomprensibles..pasa una mina y me dice: " e que cuanto e te la coje", yo sonrio...o alguna vez hemos bajado un par de la ofi medio mamados y al otro dia me guiña el ojo y me dice: "e ahh..quilombo ee..las cojieron ehh..cojen e,,les gusta cojer e"
y asi.
siempre esta jugando tetris en su celular.
un dia lo veo dibujando.
le pregunto que hace.
me dice: "el psicotecnico, nos lo hacen una vez por año...un amigo me lo apso y estoy practicando"
me parecio bien y le pedi, casi le implore mirar el psicitecnico (es una agencia de seguridad, no se como se llama, halcon o aguila)..lo miro: eran todos puntitos alejados, numerados, el debia seguir con el lapiz, del uno al dos y asi..como esos juegos de niños, hasta completar la figura.
increible, se estaba copiando eso y luego iba a intentar calcarlo o algo asi.
El sistema de copiado siempre es un quilombo, no?

Cariños
A

Julián Negromanti dijo...

No miro la serie, pero si fuera la mitad de buena que el texto que escribiste sobre ella, te aseguro que empiezo hoy mismo a buscar los DVDs con todas las temporadas.

Victor Sueiro dijo...

¿Cómo que de la muerte no se vuelve? En el cementerio de Recoleta hay como 3 tumbas con mi nombre.