sábado, 25 de julio de 2009

Manteca al techo

por Daniel Link para Perfil

Un amigo boricua que me busca vivienda temporaria en Nueva York a precios menos escandalosos que los de mercado me recomienda tentar en Harlem y agrega: “habrá que quemar petróleo”, aclarándome que la expresión tiene una connotación muy soez.
Le digo que no se preocupe: después de todo García Lorca anduvo por ahí y no le fue tan mal. Además, cualquier argentino que se precie de tal carece de
umbral de soecidad (en el sentido de umbral de dolor).
Le regalo a mi amigo la expresión “manteca al techo”, una supervivencia de aquellas épocas en que los dueños del granero del mundo viajaban con la vaca atada.
Hoy, si hubiera que repetir esa manera soez, los herederos de la tierra habrían de pasear por Miami sus plantines de soja: pero una cosa es el noble líquido que de las ubres se derrama sobre el mundo, y muy otra el grano indigno, transgénico, mutante, que va a parar a las calderas y a los corrales donde se alimentan los fiambres de las cadenas de los supermercados.
Ni vaca atada, ni manteca al techo. Los argentinos importaremos, en poco tiempo, así nos dicen, nada menos que leche. Un mito escolar nos ha sido arrebatado, lentamente, a lo largo de los años. No es que me importe demasiado la pérdida de una figurita escolar. Lo grave es no tener con qué reemplazarla, en estos días sin escuelas (ni universidades), en estas semanas de peste suelta por el mundo.

Cualquier joven sabe que los tiempos de quemar petróleo y de importar leche son los mismos, pero eso no es materia escolarizable. Nunca podrá haber una “composición tema la jinetera” en el lugar de nuestros propios ejercicios de infancia.
Pero los que no tienen nada (aún cuando no carezcan de todo) saben bien que no hay más esperanzas que la que provenga de las uniones más o menos duraderas (han sido muy publicitadas, en los tiempos últimos, las “novias argentinas” de las celebridades del mundo) con los extranjeros que nos visitan o a los que visitamos.

Cuánta verdad había en la política exterior de la unión carnal: chicas y chicos, a quemar petróleo, que la buena leche nos vendrá de afuera. Es lo que se conoce, en círculos de la cultura, como industria turística.

4 comentarios:

Diego dijo...

Linkillo, con todo respeto debo decirte que más allá del explícito anti-kirchnerismo que venís ejerciendo desde hace tiempo en estas columnas, te has comido el enorme buzón cultural sobre el que dicho gobierno se ha instalado (pero que es obvio que no lo han inventado ellos en el Calafate; tiene una larga historia...) Esa demonización de la soja es prima hermana del despreciado "yuyito" de Cristina. Si los imaginarios son vecinos, ¿qué queda por discutir, la eficacia de los controles de precio de Moreno? A lo mejor...

Linkillo dijo...

Diego: desde hace más de quince años, enterado del transgenismo de la soja, he dejado de consumirla en cualquiera de sus variedades (siempre me parecieron asquerosos los brotes, de todos modos). La soja no es el demonio, es directamente el Mal. Nada que ver con lo que piense la Reina, sin embargo, cuyas intervenciones en este (y en tantos otros puntos) me tienen completamente sin cuidado.

Anónimo dijo...

prefiero SIEMPRE quemar petroleo a importar leche....

federico carugo dijo...

“Cuánta verdad había en la política exterior de la unión carnal…” Dos variables:
A) que se refiera a la época del Menemismo
B) Modo de colonización paulatina. Los ingleses casi lo logran con Escocia –si no es que lo lograron, aunque tal vez ya no importa-. http://es.wikipedia.org/wiki/William_Wallace
http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_I_de_Inglaterra
En cualquiera de los dos casos la hazaña merece ser contada como la epopeya de Troya -¿acaso el cuerpo de la mujer no se asemeja a la trampa del caballo de Troya?*-: como fracaso o como gloria.
*¡Cómo se repite en la sociedad y en la literatura; el cuerpo de la mujer como medio de posesión y sometimiento! ¡Violencia social y violencia sexual! (La Rueda de Virgilio, El Frasquito, Marta Riquelme, el Fiord). Helena fue raptada y sometida sexualmente –está bien ella quiso- luego es recuperada por su ex marido (el cornudo de Menelao, que seas Rey y tú mujer te meta los cuernos es una forma de perder autoridad frente al pueblo…) y nuevamente sometida –esta vez contuvo el aliento y se tapó la nariz-. El cuerpo de Helena es ultrajado igual que la tierra de troya. ¿Cuerpo y tierra son la misma cosa? (La cautiva, el unitario...)