lunes, 18 de abril de 2011

Post-Lost



Después de la postmodernidad, llegó la postautonomía y, con ella, el postcine e, incluso, la postelevisión. Y todo sucede a mi alrededor, como un torbellino que me arrastra. Pero: ¿Post-Lost?
Así como lo oyen (bah: como lo leen).
La serie se llama Outcasts y, como es británica, la primera temporada de ocho capítulos ya terminó. ¿Habrá otra? No creo que para nosotros (o para nadie, porque la BBC parece haberla cancelado, así que este post será un festival de spoilers).
Como en Lost, hay un grupo de gente varada en un lugar remoto. En este caso no es una isla, sino un planeta (la humanidad, se nos dice, ha perecido enteramente, aunque es probable que sea todo mentira porque, como en Lost, a la gente le encanta decir las cosas a medias, guardar secretos, tergiverssar y dar a entender lo contrario de lo que verdaderamente sucede).
Aunque son muchos más que los de la isla, como en Lost, los varados (o colonos, o lo que se prefiera), son un ejército de reserva de personajes secundarios y nada más. Como en Lost, viven precariamente (aunque hace quince años que están en ese planeta inhóspito y misterioso que han llamado Carpathia), como si fueran villeros supertalentosos.
Por fuera de los límites de la ciudadela circulan, como en Lost, "otros". Pronto se sabrá que son unos clones que salieron mal (medio rebeldes, o medios infecciosos) y los echaron a la mierda (bah: los iban a matar pero después uno se apiadó). Desde ahí, los clones amenazan a los habitantes de la ciudad, que tienen un presidente medio nabo y un ¡consejo de administración! incompetente integrado por extras que no pueden decir palabra.
Del planeta no saben nada. Se han instalado lejos del agua (como en Lost) y no se entiende por qué. Están lejos de la playa, porque la suponen radioactiva. Como en Lost, van apareciendo de la nada personajes que estaban en otra parte (nunca más lejos que una caminata de un día). Como en Lost, hay visiones de personas muertas y perros labradores (vivos o no). Como en Lost, las mujeres no quedan embarazadas, lo que pone en riesgo la supervivencia de la especie.
Como en Lost, hay fuerzas misteriosas: hacia el final de la primera temporada se sabrá que son los nativos del planeta, dispuestos a eliminar a los humanos y su soberbia colonizadora. Como en Lost, hay personajes de una maldad mayúscula e incomprensible. Como en Lost, se trata de la guerra y de las comunidades (imposibles).
A diferencia de Lost, a nadie le importa nada lo que a esta gente le pasa. ¿Cómo puede ser? Es que, a diferencia de Lost, Outcasts es totalmente previsible (¡es post-Lost!), no está bien actuada, los personajes son en un noventa por ciento desagradables y bloquean todo proceso de identificación primaria, el relato es burocrático y moroso, pero carece de intensidad (lo que bloquea los procesos de identificación secundaria), en fin: por una vez, ganan los norteamericanos.
¿En qué cabeza cabe amplificar Lost y llevarla al espacio y al año 2040?
Obviamente a nadie y la serie empezó con 4.5 millones de espectadores y terminó con 1.56. Me hubieran preguntado a mí y les ahorraba unas cuantas libras, che. Pusimos lo mejor de nosotros, pero al final tuvimos que verla en fast-forward. ¿O se creían que, ahora, nos podían encajar cualquier verdura?

5 comentarios:

Diego dijo...

Cómo se atreven, no? En fin, vos deberías hacer un seminario de Lost, hacer rizoma con todos los post que publicaste.
Abrazo.

Crespi dijo...

Uhhh, yo me la había bajado con ciertas esperanzas... Ahora ya nada será lo mismo.
Abrazo

Anónimo dijo...

¡No, no, no! ¡En esta sí que no te acompaño!

Diego dijo...

Mirá esto Daniel, parece interesante.

http://joseluismolinuevo.blogspot.com/2011/03/novedad-guia-de-complejos-estetica-de.html

PUPITA LA MOCUDA dijo...

¡Qué grande Lost!