jueves, 4 de febrero de 2010

¡Pum, para arriba!

Yo sostengo (y sostendré hasta la agonía) que Lost ha hecho algo que hasta ahora nadie había hecho en la historia de la televisión: apostarlo todo a una cierta moral de las formas.
Curiosamente, los televidentes parecen no darse cuenta de ese regalo magnífico que se les ha dado y siguen discutiendo la serie en términos de contenidos y coherencia argumental, como si la moral de las formas se agotara en la pobre correspondencia entre los gastadísimos códigos culturales con los que modelamos la realidad y lo que la serie vino a proponernos. ¿Qué vino a proponer Lost (ese artefacto postelevisivo)?
(1) Lost es novelesca. (2) Pero lo es en el sentido kafkiano, o joyceano, o becketiano o pynchoniano. (3) Es decir: Lost hace de la imposibilidad (de la novela, del relato) su tema.
Hay recalcitrantes que todavía se quejan del humo negro (¡el humor negro!), de las visiones, de las habladurías de los muertos, de los retorcimientos temporales...
Yo de lo único que me quejo es de la supervivencia de Jack, ese tarado previo, aunque entiendo que esa supervivencia es necesaria porque introduce en la trama al televidente promedio de Lost: el despistado, el que nunca entiende bien del todo las cosas pero lo intenta, el que querría que las cosas fueran de otro modo a como se le presentan ante los ojos, el que insiste en llevar las cosas a un cierto punto sin evaluar bien las consecuencias narrativas de ese arrastre completamente fuera de lugar. Jack es el mundo. Y Lost necesita del mundo.
La quinta temporada de Lost, que agotó la paciencia de los más fervorosos fanáticos, había puesto todo patas para arriba. Pero no por la repetición del "recurso barato" de los saltos temporales (que a esta altura del relato es evidente que no fueron introducidos para explicar absolutamente nada, lo que los salva del carácter de "mero recurso del ahogado" para transformarlos en índice de una recurrencia mucho más abstracta, y más peligrosa: el eterno retorno) sino por la precipitación hacia el punto incandescente de cierre (la explicación de Eloise Hawkins lo había anticipado todo).
Lost terminó la quinta temporada no en un momento de riesgo del relato sino en el momento en que el relato terminaba para siempre. Y como Lost hace lo que nunca antes fue hecho en la historia de la televisión, continúa después de haber terminado.
Repasemos lo que sabemos: en un acto desesperado de amor, Juliet apedrea una bomba de hidrógeno para hacer explotar un campo magnético de una potencia única en el planeta (la sola posibilidad de articular esta frase habría justificado la existencias de Lost).
El comienzo de la sexta temporada, incluido el resumen, que se llama El capítulo final (¿alguien alguna vez se detendrá a analizar los nombres?), insistió tres veces en esa escena decisiva. Tres veces se contó lo mismo, ¡se subrayó!, que Lost ya había terminado. Porque Juliet consigue hacer explotar la bomba de hidrógeno y el resultado es el previsible: la destrucción total y definitiva de la isla, de sus habitantes permanentes y sus ocasionales visitantes (¿alguien pensaba que podía ser de otro modo?). La imagen muestra la pata de cuatro dedos hundida en el fondo del mar.
¿Hace falta un letrero que aclare todavía más lo ya evidente?
Si hiciera falta más, allí están esos retratos pronunciados por una voz tan, tan extranjera: ¿no son las biografías que componen El capítulo final como epitafios de unos muertos más o menos queribles? ¿No vienen a decirnos esos resúmenes (a todas luces arbitrarios, incompletos, como escritos a las apuradas por parientes que no saben muy bien cómo resolver la situación) que de quienes se está hablando están ya muertos, y que el recuerdo ha comenzado a distorsionarlos?
Pero la narración (que es un puro deseo) continúa, más allá del relato. Se sobrevive a si misma, se sobrepone a (en) su propio goce. Y todo continúa, como si nada hubiera sucedido. ¡Como si nada hubiera sucedido! ¡Como si hubiera sucedido nada! Las naderías del relato, de las causas y los efectos, de las explicaciones siempre insatisfactorias para los buscadores de inconsistencias: esa nada fue lo que sucedió ante nuestros ojos, durante los últimos cinco años.
Por supuesto, los detractores de Lost hablan en nombre del realismo, la coherencia narrativa, la profundidad psicológica e, incluso, el deber del narrador: son la policía del discurso. Jamás levantaron sus dedos admonitorios en contra de los Simpson o en contra de las sempiternas resurrecciones de Kenny. Pero habiendo, no sé qué, ¿cuerpos?, parece que se ponen sus bonetes cardenalicios para salir a cazar brujas.
Lo que los detractores de Lost no quieren que se note es que los creadores de Lost hicieron de la agonía becketiana un suceso de masas, lo que los que se resisten al abrazo envenenado de Lost (mientras aceptan sin hesitación las caricias de House) temen, hasta el insomnio y la indignación, es la aceptación de la muerte (del relato, la novela) y al mismo tiempo, la supervivencia de la narración a esa interdicto (lógico) o imposibilidad (histórica).
Lost continúa después de la muerte. Y lo que sigue son como series nuevas (podrían hacerse mil, o mejor: mil y una). En Lost (1), Boone aparece ya con el look de vampiro perverso que otro relato le ha impuesto, en Lost (2), Sayid (¿Sayid?) vuelve de la muerte, en Lost (3), Ben es un pelele irremediable. Pero ninguna de esas partes por venir debe leerse como continuación de las cinco temporadas anteriores, sino como una coda, una interpretación posible (según la lógica de los mundos posibles y los posibles narrativos) de lo que ya ha sucedido: la destrucción, por amor, del mundo.
Seguiremos discutiendo si está bien o mal tal pormenor de la trama, si es sensata o peregrina la resolución de aquella situación ya casi olvidada. Lo mismo sucede en los velorios, cuando los deudos recuerdan a sus muertos y empiezan a contar anécdotas. Jack, que es la taradez del mundo, no en vano se quejará, en alguna de las mil y una versiones de Lost, de que le han perdido el cadáver y le han arruinado el servicio fúnebre ("Quería terminar con esto lo antes posible", dice). Y no en vano Locke (o la nada que se esconde en esa imagen) le contestará que la potencia es lo que importa: la pura potencia, y no los actos.

25 comentarios:

Ezequiel M. dijo...

Tuve la desgracia de tener que escuchar a un zapato, aparentemente fanático de la serie, que decía: No, esto de la realidad paralela es cualquier cosa, es malísimo, es demasiado, es ridículo, y por eso ya no lo quiero ver más.

Sigo sin entender por qué esas personas siguen viendo Lost (ni por qué empezaron a verlo en un principio!). Será que esperan ver a Kate en bolas o se sienten muy identificados con el salame de Jack?

Eu dijo...

Desde el inicio los autores de Lost han hecho sencillamente lo que se les dio la gana. Han jugado con los personajes y con el público cuanto quisieron. Y eso, hay que festejarlo.

Ahora, wow. Si bien noté la insistencia en mostrar la escena en la que Juliet hace explotar la bomba, no llegué a pensar más que lo que se les debe haber ocurrido a todos: la bomba al explotar generó algún tipo de quiebre (vaya a saber uno cómo), en la línea espacio-temporal y eso abrió el juego del paralelismo en el tiempo.

De una cosa me convenzo día a día: la serie no va a explicar nada, no va aclarar incógnitas, ni a darle un cierre a toda la historia...sencillamente porque ese nunca fue el objetivo.

filobiblion dijo...

El naufragar y terminar en una isla, es el argumento más viejo de la literatura. Lo que sucede en la isla, cambia según los tiempos. Las series murieron el día que el "hombre nuclear" se caso con la "mujer biónica" y se perdió toda la magia. Las sitcom aburren y las series, aunque un recurso válido para la economía del "entretenimiento", atrasan.

Anónimo dijo...

Bravo. Bravisimo....es lo mejor que he leido sobre Lost, hasta ahora....

La pequeña Lulú dijo...

¡Ah! Ahora por fin entiendo. Es algo así como si Vïctor Sueyro volviera a resucitar ahora.
Jate joder.
En cuanto al abrazo de no sé qué, que venga Hugh Laurie a abrazarme y vas a ver cómo no me resisto.

La pequeña Lulú dijo...

¡Ah! Ahora por fin entiendo. Es algo así como si Vïctor Sueyro volviera a resucitar ahora.
Jate joder.
En cuanto al abrazo de no sé qué, que venga Hugh Laurie a abrazarme y vas a ver cómo no me resisto.

rvs dijo...

Es un placer leer a Link hablando de Lost, como dice Federico el bibliotecario más famoso.

Más demencia en www.ellibrodepoemasdelost.blogspot.com
pueden hacer sus aportes como comentarios, después los subo.
RVS

Anónimo dijo...

Lo que pasa Linkillo es que la gente mira y yà. Les interesa un o el producto terminado y no està mal. No todas las personas tienen ( y no lo tienen) intereses metafìsicos u ontològicos respecto de... en definitiva una serie televisiba para entretener.

H dijo...

Que texto de la puta madre loco, me rompiste la cabeza ¿Cómo, la muerte del relato? Lo de la novela lo puedo llegar a entender, pero lo de narración sin relato no. Por favor explicamelo si podés.

victoria claro dijo...

No soy detractora ni seguidora de la serie en cuestión pero sostengo que tu lectura -en la que comparás a grandes de la literatura del siglo pasado con una idea "formalista" surgida de un programa televisivo- es por lo menos desproporcionada. Digo esto porque creo que ponés en funcionamiento "demasiada teoría" para un objeto inmerso en la lógica televisiva, en la cual uno de los postulados (quizás el principal) es la repetición... Link, aunque respeto tus gustos... gastaste mucha "lectura" en chimango...

Ferko dijo...

ay, yo amo lost, d. pero no me woweó y god knows how much lo esperé.

y sabés qué cosa no me woweó?

que esperaba -exactamente- eso.

-eso- me parecía obvio, eso que ahora llaman flashsideways.

esperaba exactamente que empiece con el avión que no se rompe y llega a destino, y esperaba que hubiera multiple timelines, porque me pareció que era lo único que se podía hacer! y a mí me gustaba que lost me mostraba que se podían hacer otras cosas que lo único que se podía hacer.

y, perdón por decirlo, pero esto me parece obvio sobre todo después de fringe.

peeeeero, tengo fe fe fe mucha fe de todas formas.

si me devuelven a libby un ratito, no grudges.

mua.

sofistasurfista dijo...

Había pasado algo parecido (el público despechado, etc.), con The Prisoner, hace más de cuarenta años.

Lucy in the Sky dijo...

Lost es demasiado para las masas. La mayoría de los que lo ve, no entiende o no recuerda el hilo. No tienen la amplitud necesaria para romper con la convención de novelas tradicionales como "Los hombres que no amaban a las mujeres", que tan de moda está, por ejemplo.

Pupita La Mocuda dijo...

Brillante, Daniel. Lo leí justo antes de ver S6E0, el que vos llamás de los epitafios y que no había visto (sí, E1). What happened, happened.

el ángel empetrolado dijo...

Daniel: tu análisis en IM-PRE-SIO-NAN-TE; lo voy a imprimir para leer despacito y con mucha tranquilidad.
Por otra parte, me parece buenísimo el comentario de "Ezequiel M." (el primero que aparece en esta sección); a propósito, me gustaría recordar lo que dice M. ONFRAY: "sobre la pequeña pantalla el mundo se escribe de la misma forma que sobre un espejo: se ve lo que se pone. Su mediocridad o su curiosidad, su odio, su resentimiento, su maldad o su deseo de diversión, su estupidez o su inteligencia. La televisión no es nada en sí misma, ni buena ni mala. Apenas una proposición que, para existir, necesita del que la mira ... Duchamp tenía razón al afirmar que el observador hace el cuadro. La idea vale también para aquéllo que se muestra en la televisión. Cuando se le reprocha su mediocridad tengamos cuidado de que no nos esté devolviendo la nuestra" ("la filosofía feroz").

Anónimo dijo...

La nota es muy buena. Pero el episodio 0102, con esa proliferación de templos, cavernas y todo el cotillón indio-religioso-newage me resultó sumamente berreta.
La tendencia creciente a la espectacularidad en los escenarios es una de las peores decisiones de los realizadores.

Linkillo dijo...

Es verdad, el templo de cartapesta es un poco demasiado. Pero, reviendo anoche los capítulos, ¡cuántas escenas maravillosas! El desembarco, Pepilta la pistolera, Te amaré por siempre, No english..... En fin, y las frases: "I don't like the taste of the english on my tongue" está a la altura de Shakespeare...

Anónimo dijo...

Cartapesta. La palabra es perfecta. En una serie que ostenta inteligencia e invención, lo peor fueron siempre los momentos en donde cae en la necesidad de incurrir en la espectacularidad (en el derroche de producción; en el exhibicionismo del presupuesto). Pero ahora que lo pienso, quizá el palurdo de Jack y las vistosas y horribles escenografías de cartapesta son el fast-food audiovisual al que tuvieron que conceder los realizadores para poder contrabandear esas otras cosas que hacen de Lost una gran serie y que, de haber sido lo único que la serie ofrece, ya habrían expulsado a la mayor parte del público.

Dro dijo...

Angel, lo de Onfray es demasiado. Me voy a mirar un rato al espejo.

Shittie dijo...

yo he seguido la serie desde el primer capitulo y en un principio siempre se supo que iba a ser una serie en la cual no se iban a develar todos los misterios, siempre he estado clara con eso, pero todavia sigo viendola, por que le encuentro algo novedoso cada dia, soy fanatica del misterio; otras series que habia seguido en un principio pero de verdad no le vi mucho futuro fueron Heroes con el monton de personajes e historias locas y Flashforward la segui hasta el 5to capitulo y se acabo para mi,jejeje.

shittiepunk.blogspot.com

Juan Manuel Alves da Cruz dijo...

hablando de formas y tratando de no convertir esto un foro geek.
por que les puede parecer tan raro o incomprensible a algunos la existencia de este mundo paralelo si tenemos a Desmond?. siendo un personaje casi conciente de la forma. ese capitulo de la 4 en la que se cruza su conciencia temporalmente es prueba de que los personajes proyectan sus deseos y temores. la influencia de la isla esta dentro y fuera de la ficcion.

saludos
enriquecedora experiencia su texto

Juan Manuel Alves da Cruz dijo...

hablando de formas y tratando de no convertir esto un foro geek.
por que les puede parecer tan raro o incomprensible a algunos la existencia de este mundo paralelo si tenemos a Desmond?. siendo un personaje casi conciente de la forma. ese capitulo de la 4 en la que se cruza su conciencia temporalmente es prueba de que los personajes proyectan sus deseos y temores. la influencia de la isla esta dentro y fuera de la ficcion.

saludos
enriquecedora experiencia su texto

chuse dijo...

Está muy bien este post; sin embargo, me parece que hay algo que no cuadra de cualquier manera: para que inventar una trama coherente durante bastante tiempo para después cagarse en eso? Jack hace el papel del que no entiende nada desde muchísimo antes de la 5º, de hecho fue siempre el escéptico, y ese era el rol que jugaba, mantener una ambiguedad en la interpretación de la trama; ahora actúa de tarado.

Pablo Elián Carrasco dijo...

Daniel. Busque este post sólo para pasarte esta nota que seguramente te interese.

http://www.hollywoodreporter.com/news/damon-lindelof-breaking-bad-finale-639484

Damon Lindelof on Why 'Breaking Bad's' Finale Let Him Say Goodbye to 'Lost' (Guest Column)

Daniel Link dijo...

Te agradezco la molestia, pero nada que tenga que ver con Breaking Bad me interesa.