sábado, 23 de junio de 2018

Fantasmas de la literatura


Por Daniel Link para Perfil

Vuelvo de un congreso de literatura en el exterior y encuentro todo revuelto: el dólar (naturalmente), el penal fallido, la renuncia de la acompañante doméstica de mi madre, las mil urgencias administrativas que se acumularon en mi (breve) ausencia.
Me pongo a trabajar contra reloj, aprovechando incluso el feriado. Guillermo Piro me pide una foto de mi heladera, y accedo a su pedido, lo que de algún modo me devuelve al congreso en el que estuve y del cual traigo una rara constatación: casi ninguno de mis amigos habló de literatura. Sí, y mucho, de fotografía y de artes visuales, de “sensacionalismo” en la cultura, de imágenes de “escritor” (como tema más cercano al texto) y de políticas de derechos de autor y plagio en el modernismo hispanoamericano.
Es como si el texto literario, “índice mismo del despoder”, que alguna vez fue la forma más potente para imaginarnos diferentes, ya no mereciera la atención de casi nadie y todos hubiéramos sucumbido al fascismo comunicacional de la época (entre mis obligaciones atrasadas encuentro aclarar a un equipo de diseñadores por qué el logo que hicieron no está bien y por qué tal afiche debe llevar tal foto).
Es probable que la literatura (al menos como la conocíamos) haya desaparecido e incluso está bien que así haya sido, pero esa desaparición no puede enfrentarse con pura indiferencia.
Inmerso en esa melancolía, recibo un correo de una de mis amigas que estuvo en este congreso. Ya vuelta a su casa, se puso a escanear fotografías viejas y encontró una donde estamos ella, dos amigos más (uno de ellos, ya muerto) y yo.
“Estoy casi segura de que es en Guadalajara en 1997”, escribe mi amiga. Agrego: Es una de las razones por las que conviene sostener las viejas amistades: cada uno es testigo del otro, lo sepa o no, lo quiera o no. No digas nada, no digas nada. Ninguna sabiduría actual compensa la esperanza loca de esas miradas de entonces”.


jueves, 21 de junio de 2018

Mal-dicción

Maldigo mil veces tu nombre y el de toda tu descendencia y sólo espero (¡prometo!) que caigas en el olvido o en el pozo del desprecio que sólo se merecen los más viles, los más mezquinos, los que son incapaces de ponerse al servicio de una causa que no sea la propia, la causa de la propia fama que hasta a las sirenas de Homero habría dejado mudas, atónitas ante el narcisismo del que se cree por encima del deseo y del amor de todos y no es, en verdad, sino el producto de la experimentación médica y los papeles panameños que no sólo ensucian tu memoria y la de tus progenitores sino la de quienes tienen que sufrir la condena de compartir tu idioma.
Maldigo tu estirpe, la comodidad con la que te instalás en el podio de los indiferentes, las oscuras triquiñuelas con las que pretendés disimular el abandono de gracia que sufre tu cuerpo.
Maldigo tu egoísmo que reserva lo que podría ser lo mejor tuyo para los más turbios negocios urdidos en los despachos de las mafias catalanas. Maldigo tu soledad, pero espero que te rodee para siempre, y que toda la amargura que te merecés arruine tu futuro, cada noche, cada sueño, cada respiración que tu cuerpo pretenda sostener en este mundo.
Maldigo que pretendas ponerte a la altura de los Dioses verdaderos, los que atrevasaron cada campo de juego como si fuera el último, el definitivo, para llevar una palabra de consuelo a los que no podían más, a los que los necesitaban.
Maldigo tu seriedad bovina, tus astucias de capitalista del juego, la vergüenza con la que pretendés que el mundo sepa que algo no está a la altura que la prensa quiere que tengas y la comodidad con la que aceptás las reglas del espectáculo más vil: panem et circenses, pero sobre todo para los otros, los que pagan el lucimiento de una habilidad de pacotilla, trucada, photoshopeada hasta la náusea.
Maldigo que seas el espíritu de esta época triste, que ignores el sentido de la fiesta, de la comunión, de la fusión física y emocional con las potencias de la tierra y del cielo.
Maldigo que te sigan el juego, que te teman, como se teme al más subalterno de los porteros, ése que nada tiene para dar pero que de todos modos corta el paso a los otros, porque sabe que su sombra es corta y la pretendida gloria de su nombre no alcanza ni a los talones de los que lo precedieron.
Maldigo tu existencia y la de tus soldaditos de mazapán, y la de tus guardaespaldas, y la de quienes sostienen la mascarada de que lo que hacés tiene algún sentido.
Maldigo las trampas de tu empeño para conseguir lo que que sólo consiguen los que le dan la mano a las divinidades, los que viven en el borde donde lo humano, lo divino y lo animal se confunden en un grito de gozo eterno.
Maldigo tu silencio, pero lo quiero. Maldigo tu boca cosida, pero la disfruto. Maldigo tu incapacidad de entrega, pero la celebro, porque es lo que muy pronto te arrojará en las aguas heladas del olvido.


sábado, 16 de junio de 2018

El mundo y el universo


Por Daniel Link para Perfil

Llego a Bogotá para asistir a un congreso. Nunca había estado en la ciudad y lo primero que sufro es su inclemencia climática: llueve casi todo el tiempo, hace frío y la altura me provoca “soroche”. Hay que andar con calma.
Al congreso asisten personas de todo el mundo, la mayoría de América Latina y los Estados Unidos, pero también de Europa. Argentinos habrá muchos, que viven por todas partes. Va a ser como un reencuentro de amistades (más de la mitad de los participantes están en mi lista de contactos) pero también un cotejo de perspectivas sobre el propio “mundillo”, desde diferentes perspectivas.
Cuando digo “mundillo” quiero decir algo bien específico, en la línea del zoólogo Jakob von Uexküll (contemporáneo de la mecánica cuántica y de las vanguardias), quien, en contra de la ciencia clásica que veía un único mundo que comprendía dentro de sí a todas las especies vivientes jerárquicamente ordenadas, desde las formas más elementales hasta los organismos superiores, propuso una infinita variedad de mundos perceptivos, “mundillos”, todos igualmente perfectos y conectados entre sí como en una gigantesca partitura musical.
Cada “mundillo” tiene su propia temporalidad (por lo general contraída o dilatada: en todo caso, diferente del tiempo lineal de Hegel y de la ciencia burguesa) y sus propios principios de relación entre lo viviente y el entorno. Cada “mundillo” es un espacio de encuentro y co-existencia, la soldadura entre el punto de vista, el campo óptico y el contorno, un diagrama respecto del cual se coloca un viviente específico: el argentino, el venezolano, la chilena, les latinoamericanes.
Apenas llego, me siento a tomar un café con el organizador general del encuentro, Jeffrey, un venezolano en el exilio (habrá varios en el Congreso). Hablamos de bueyes perdidos, de amigos en común, de perspectivas críticas sobre la literaturra latinoamericana (así, con dos erres: es de lo que he venido a hablar), de nuestros ambientes laborales y de nuestras esperanzas, en suma, de nuestros “mundillos”.
Jeffrey va llevando la conversación a un destino preciso. Me habla del Mundial de Fútbol, pronto a comenzar, para saber qué expectativas tengo sobre la selección argentina: por supuesto ninguna, porque el fútbol me interesa más bien poco. “Pero han sido campeones dos veces”, me dice. Sí claro. “Y tenemos Messi, Papa argentino, reina Máxima y Borges, por cierto. Nada de lo cual significa demasiado a la hora de evaluar nuestras imposibilidades”.
“Hay algo que a ustedes les falta”, me dice Jeffrey. Y agrega, para mi incredulidad: Miss Universo. En Venezuela tenemos muchas. Y muchas Miss Mundo.
Su percepción de mi “mundillo” no es exacta pero, en todo caso, corresponde subrayar lo diferente que es de la mía. La suya supone un mundillo entero, propio, exterior al mío.



sábado, 9 de junio de 2018

La imaginación política


Por Daniel Link para Perfil

La semana pasada, Beatriz Sarlo sintetizó (en “Linda forma de apagar faroles” parte de su experiencia en la marcha “La patria está en peligro”, donde se cruzó con “mujeres kirchneristas que me increpaban como si, por haber sido oposición en los años de Néstor y Cristina, yo hubiera perdido el derecho de ser oposición a Macri”.
Me imagino la escena, que yo también he vivido varias veces, en diferentes registros. Una vez me tuve que bajar de un taxi porque el chofer decidió que mi posición era “insostenible” y me increpó duramente. Fue hace años, viajaba con un amigo que me preguntó por mis adhesiones futobolísticas. Expliqué que de chico había sido llevado a simpatizar con River Plate pero que después, porque uno de mis hijos eligió River y la otra Boca, preferí confesarme como partidario de San Lorenzo, para no herir sus susceptibilidades en un tema que, francamente, me importa más bien poco. “Eso no se puede”, dijo el taxista. Era como si me acusara de jugar frívolamente con los trascendentales. El ser es inmutable y no se puede cambiar. Una posición asumida en algún momento debe vivirse como una cadena perpetua (se trate de una predilección deportiva o política).
Naturalmente, hubiera podido explicarle que se equivocaba y exponer argumentos estructuralistas y posestructuralistas que permiten pensar de otro modo, pero me pareció que no tenía por qué rendir cuentas ante un meterete cualquiera. Y nos bajamos del taxi sin pagar un centavo.
El otro día, mi mamá me devolvió una respuesta parecida: “Es culpa de ustedes, que lo votaron”. Yo no voté a Macri, naturalmente, pero para mi madre, no haber votado a ¡Scioli!, el candidato ungido por la Sra. Fernández, es como haber financiado su campaña.
Las señoras que increparon a Beatriz son como mi madre y como ese taxista: no admiten posiciones complejas, no binarias, que se escapen de los trascendentales: el Bien y el Mal que, para peor, hacen encarnar en figuras caprichosamente elegidas.
Con lucidez y economía de recursos, Beatriz subrayó la “inestabilidad de la política contemporánea”. Yo agregaría que esa inestabilidad, que no nos permite abrazar ninguna certeza para siempre, nos obliga a imaginar en un más allá de lo meramente dado: la política siempre fue eso y no se entiende por qué hoy, tantos los que detentan el poder de Estado como quienes lo pretenden, han resignado la posibilidad de imaginar soluciones nuevas.


sábado, 2 de junio de 2018

Copi presidente

por Daniel Link para Perfil

Yo no sé si me quedé dormido y me desperté con un coágulo cerebral o me golpee la cabeza (que me provocó un coágulo cerebral). Yo había pensado (antes del sueño, el golpe, el coágulo) que íbamos a tener un gobierno de derecha, más o menos penoso, durante cuatro años y que después, cuando el Sr. Macri ganara las elecciones para un segundo período, nos iba a hacer bailar con la más fea. Más o menos como lo que pasó con Menem.
Pero de pronto se levantaron todos los telones y los bastidores y quedó claro que el baile empezó ya mismo y será a oscuras (o con lucecitas led, que me son tan detestables), para que no se noten las ropas raídas de los participantes.
El año que viene, en cambio, bailaremos por un sueño.
Dicen, ¿será cierto?, que el Sr. Tinelli se reunió con el Sr. Duhalde para afinar los detalles de su candidatura presidencial. O eso entendí desde mi coágulo, porque salvo por la entrada masiva en un registro psicótico de ésos a los que nos tiene acostumbrados nuestra querida patria, me niego a considerar racionalmente una hipótesis tan pedorra.
En La vida es un tango, el gordo Bochinchola patrocina la candidatura de Silvano Urrutia, joven entrerriano. En La internacional argentina, Nicanor Sigampa, después de darse cuenta de que no tiene chances presidenciales porque es negro promociona a Darío Copi (poeta maoísta) como presidente.
Copi ya acertó varias veces, una de ellas con el Papa argentino en El uruguayo. No quisiera que esta vez también su delirio fuera premonitorio. 



sábado, 26 de mayo de 2018

María Moreno en Oración

por Daniel Link para Perfil

María Moreno encuentra en Oración el cruce de todos los caminos que su escritura ha venido transitando. El libro la obliga a sostener el tono justo, justo el tono que corresponde a un libro que incluye en su título la especificación “elegías políticas”. El fin último de la palabra es la celebración, cuya forma poética específica es el himno. El término griego hymnos deriva de la aclamación ritual que se gritaba durante el matrimonio: himen. Pero desde los más antiguos registros, en los así llamados himnos homéricos, se refiere sobre todo al canto en honor a los dioses.
Después, una vez que se constató o se decidió la muerte de los dioses, el himno se confundió y se contaminó con la elegía: en la esfera de la celebración puede darse el lamento pero, sobre todo en este caso, en este libro, en el caso que este libro se pone a mirar y a escuchar, la esfera del planto y la endecha admite la celebración de lo que, por milagro, vive apenas pero vive todavía. “Epinicios en prosa” llama María a la Carta a Vicky y la Carta a mis amigos de Rodolfo Walsh reconociendo ese borramiento de los límites, ese umbral que nos permite sostener la comunidad de los ausentes.
Las operaciones que María realiza en este libro son muy desusadas y, al mismo tiempo, muy oportunas. Ella comienza leyendo un juego de cartas y, luego de una intervención de archivo de una rigurosidad poco frecuente entre nosotros (sobre todo porque los archivos, en Argentina, no son un dato previo, sino un espacio operatorio todavía dominado por la falta, el robo, el secuestro, la destrucción o el egoísmo), pasa a leer un juego de experiencias.
En el camino, como los personajes de los cuentos de hadas (cuyo modelo morfológico María recupera de la mano de Bruno Bettelheim) se encuentra con aliados, con adversarios, con escollos, con intercesores, con “figuras delirantes” y con figuras reales.
María intenta, con la misma amorosa solicitud de una curadora (de una sanadora o de una bruja) reponer “el punto ciego de la experiencia” porque le interesa salvar esa chispa de vida que nos toca, nos alcanza, y que sobrevive a la perversa insolencia de quienes creyeron que podían manejar a su antojo la vida y la muerte.
Hay muchos puntos ciegos y visibles en los materiales con los que María trabaja: el punto que sigue a “Querida Vicky”, el punto inmóvil de Albertina Carri, que traza una constelación de mujeres para afirmar mejor la humanissima trinitas que se opone a la divina, los puntos de las siglas (los HIJOS o las HIJAS con puntitos), los puntos del tejido que se lleva al juicio de lesa humanidad, los puntos suspensivos que implican la cifra justa (que, por ese mismo deseo de justicia, debe redondearse hacia el más) y una política del número que se enfrenta radicalmente a la política del actual “Estado forajido”, que redondea para abajo, en su negacionismo, “la contabilidad del terror”.
La sección del libro que se llama H.I.J.A.S. es, tal vez, el núcleo más doctrinario del libro, donde se analizan las fantasías de exterminio (la guerra y el pandemia, el virus) en sistema con el régimen patriarcal que, María lo sabe porque ha leído a Rita Segato y muy probablemente también a Otto Gross, equivale al pecado original: la “caída” (y la cantidad de “caídos” que Oración enumera e incorpora al número justo es enorme) es el ingreso en la civilización patriarcal y la destrucción de la sociedad matriarcal-comunista de los tiempos primitivos.
Llego al punto más brillante del libro de María: la política del número justo que retoma de Walsh es un cálculo que supone una economía política; la política de la mirada (ella miró con sus ojos, pero él, a su vez, miró con los ojos de ella, Vicky) es una cadena de afinidades electivas o de simetrías asimétricas y la política de de la Oración mezcla cantidades inconmensurables de lamento por lo que murió y de himno (de himen) por lo que vive todavía.
¿Sabíamos que María Moreno era capaz de escribir un libro tan grave y tan justo como Oración? ¿Esperábamos un libro como éste? Son preguntas ya sin demasiado sentido. Lo que ahora sabemos es que lo necesitábamos.


sábado, 19 de mayo de 2018

La eficacia literaria


(¡Gracias, Diego, qué orgullo!)

 

Un Foucault americano


Por Daniel Link para Perfil

Me gusta mucho contar esta parábola que adapté de la sabiduría de Raúl Antelo.
Michel Foucault publicó el primer tomo de la Historia de la sexualidad (cuyo último tomo, Las confesiones de la carne, es la novedad editorial de este año) según un plan que luego cambió por otro muy diferente.
Foucault admiraba mucho los trabajos de Georges Bataille y escribió en su honor “Prefacio a la transgresión”, precisamente para decir eso que se lee en el primer tomo de la Historia de la sexualidad. Cito el “Prefacio”: “Nunca la sexualidad ha tenido un sentido más inmediatamente natural ni ha sido sin duda más «feliz de expresión» que en el mundo cristiano del pecado y de los cuerpos caídos en desgracia”.
El plan original de la Historia de la sexualidad supone una teoría de la transgresión. Las modificaciones posteriores suponen la técnica griega del cuidado de sí, una estética de la existencia. Eribon, biógrafo de Foucault, considera que la deriva está bien, porque la transgresión de Bataille es irremediablemente heterosexista, como la carta visual a Putin que publicó TyC.
Bataille había conocido a Alfred Métraux en 1921. Métraux, especialista en antropofagia tupinambá y director del Instituto de Etnografía de la Universidad de Tucumán, registró en su diario de 1931 que recién en el altiplano boliviano logró comprender la íntima cohesión económica que vincula a toda la humanidad. Se trata de la teoría del don o del potlatch (que había aprendido de Marcel Mauss), un modelo económico alternativo al de las sociedades que conocemos.
Simplificando algo los senderos de la teoría, Foucault no habría llegado a nada sin Bataille, y Bataille no habría llegado a nada sin Métraux, y Métraux no habría llegado a nada sin Tucumán y la antropofagia ritual tupí-guaraní. Ergo: hasta el primer volumen de la Historia de la sexualidad, Foucault es paraguayo. Recién después se vuelve griego.


viernes, 18 de mayo de 2018

Sábado de super acción



sábado, 12 de mayo de 2018

Las repitontas



Chantaje y secuestro

Por Daniel Link para Perfil

Como se sabe, Aerolíneas Argentinas suspendió las comisiones y e incentivos a los operadores turísticos que vendían sus pasajes (tanto los de cabotaje como los internacionales). Conclusión: Guerra. De pronto los grandes operadores comenzaron a reprogramar los vuelos de la compañía (culpándola, claro, pero quién puede saber la verdad) y dejaron de ofrecer la opción Aerolíneas Argentinas para vuelos futuros (que aparece en décimo lugar y con precios carísimos).
Yo había comprado en enero un vuelo a Bogotá para asistir a un congreso a comienzos de junio. Las opciones que me ofrecían para la reprogramación no sólo eran en vuelos con conexiones (con escalas disparatadas, ¡en Miami!) sino mucho más largos e inadecuados para mis compromisos laborales. La mejor opción, se nos sugirió, era pedir un reembolso por un pasaje y comprar otro. El pasaje que compré hace meses me costó 13.000 pesos. Ahora debería pagar 24.000 (porque, claro, aquel dólar no es éste).
Después de cuatro horas de negociaciones conseguí un pasaje adelantando la fecha: en lugar de viajar un miércoles, viajaré un lunes, lo que me obliga a pagar dos noches de hotel adicionales (que ni el operador ni la aerolínea reconocen) y a reprogramar mi calendario de clases, con el consecuente perjuicio para todes.
Queda claro que en la disputa por millones de dólares entre la aerolínea de bandera y los operadores turísticos, los pasajeros quedamos como rehenes sin derecho a la palabra. Sea quien sea el responsable de las reprogramaciones, es evidente que se trata de un chantaje de unos para con otros.
Sé que a partir de ahora no compraré más pasajes en despegar (la operadora que modificó mi viaje, mi presupuesto y una semana de mi vida laboral), por supuesto. Pero lo más grave es el daño que produce la ruptura unilateral de un sencillo contrato. Ya sabemos lo que viene después: “El que depositó dólares, recibirá dólares”.


viernes, 11 de mayo de 2018

¡Otra denuncia estremecedora!

El primer reclamo del FMI: "Estás corto de mujeres"

Así le dijo la titular del Fondo, Christine Lagarde, al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ni bien se vieron las caras en Washington.



Día de Feria








martes, 8 de mayo de 2018

Estoy tocando fondo




Tarifazo, inflación y corrida, verdad y consecuencia


El ministro de Endeudamiento y Comisiones, Luis Caputo, dijo que “el movimiento del dólar no nos agarra desprevenidos”. Salvo que el prevenido Caputo se refiriera a sus negocios personales, cuesta encontrarle sentido a su frase. La cotización había cerrado el jueves 3 a 23,5 pesos. El viernes, el gobierno anunció una batería de medidas de emergencia antes de la apertura de los mercados, lo cual indica que se quedaron trabajando de noche, conducta muy poco PRO. Cotejadas con los documentos oficiales, las palabras del ministro muestran su verdadera índole: una mentira más para salir del paso, especulando con la corta memoria de quienes escuchan y con la escasa profesionalidad de los medios de mayor penetración. Chequeado ni se enteró de la historia del bote en Pilar.
El cuadro que se ve a continuación muestra las proyecciones sobre la cotización del dólar realizadas por el ministerio de Hacienda en el presupuesto 2018.

Caputo dio un salto en el tiempo de tres años, hasta 2021, cuando un dólar costaría algo menos de 22 pesos. Los anuncios sobre la reducción del déficit no son menos fantasiosos: hasta ahora el macrismo lo ha incrementado y para que se note menos, no computa como tal el creciente pago de intereses por los créditos contraídos desde 2016. Ni siquiera es creíble que de verdad se proponga bajarlo, ya que, junto con la inflación, constituyen la justificación y el instrumento para profundizar la redistribución del ingreso en contra de los trabajadores, que es su único programa real. En esto coinciden todas las fracciones del capital,  como se vio en la declaración firmada por las grandes cámaras patronales en apoyo del tarifazo y el ajuste. La curiosidad de que la Asociación Empresaria, la Sociedad Rural, la UIA, la Cámara y la Bolsa de Comercio coincidan en un mismo texto con varias asociaciones de fachada del Episcopado Católico, con la rama fundamentalista de las iglesias evangélicas (ACIERA), el Centro Islámico y la DAIA, evoca las solicitadas Somos Derechos y Humanos que se organizaron desde el Estado en 1979, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos vino a investigar los crímenes del Terrorismo de Estado. Macrì siente que es su poder lo que se ha puesto en juego.
¿Quién podría tomar en serio cualquier afirmación de este equipo económico o de su responsable? Sólo es recomendable decodificar cada gesto con al menos dos columnas: cuando dicen tal cosa, quieren decir tal otra.

Medidas de emergencia

El Banco Central forzó a los bancos privados a vender dos tercios de su tenencia de dólares, para reforzar la oferta pero sin su intervención directa; llevó la tasa de interés de política monetaria a 40% y la de pases a siete días a 47%, el tercer aumento en una semana, niveles incompatibles con la inversión productiva pero muy propicios para el carry trade. El Poder Ejecutivo postergó obras públicas por unos 3.000 millones de dólares para reducir el déficit fiscal por encima de lo previsto; ratificó la meta de inflación del 15% anual (!) y dijo que no buscaría más deuda en dólares en lo que queda del año. Con todo eso, el dólar apenas bajó a 22,28 en el cierre del viernes 4. Es decir que la mayor presión del ajuste anunciado, apenas alcanzó para estorbar la espiralización de la corrida, sin que nadie pueda asegurar qué ocurrirá la semana próxima. El Financial Times en un artículo de John Authers se preguntó por una posible nueva crisis de los mercados emergentes, empezando por la Argentina. Cualquiera sea la apertura de los mercados del lunes, está claro que en el corto plazo podrá reanudarse el pedaleo de la bicicleta financiera, pero en un piso superior: mayores ganancias en dólares en plazos más breves. La sofisticación de los grandes inversores los cubre de riesgo, porque al mismo tiempo de cambiar sus dólares a pesos para comprar LEBACs, compran dólar futuro, con lo cuál se aseguran un tipo de cambio que justifique la jugada.
Esto implica volver al 27 de diciembre, antes de que Marcos Peña Braun corriera de un codazo a Federico Sturzenegger y asumiera el comando de la política monetaria, recalculando las metas de inflación. Pero con un deterioro muy superior al de entonces, porque propios y ajenos ya han visto la incompetencia de los distintos ministros y la incongruencia del cuadro general; la elección aceptable del oficialismo en octubre quedó en el pasado remoto; la inflación sigue disparándose sin atender a los tranquilizadores diagnósticos oficiales y el gobierno arroja al fuego la nafta del tarifazo, mientras se apresta para batallas legislativas y sindicales que ya no está en fuerza para dar. Dilma Rousseff salió asombrada de la sede de la CGT el 1º de mayo: mientras su conducción declamaba su solidaridad con la ex presidente brasileña y con el detenido Lula (en vez de organizar una movilización en la Argentina que debilitara al principal aliado de los gorilas brasileños), los dirigentes intermedios que colmaban el salón vivaron varias veces a Cristina y sin que nadie los instara entonaron el otro hit del bienio: “Vamos a volver”.

Foto: Twitter de Dilma Rousseff
Todo esto ocurre en el preciso momento en que comienzan a cumplirse los avisos del último año sobre el incremento de la tasa de interés de Estados Unidos. El resultado es la agonía del declamado gradualismo y la opción por el ajuste puro y duro que Christine Lagarde insinuó en su tierno coqueteo con Dujovne. El único conejo que el gobierno aspira a encontrar en la galera son los 2.000 millones de dólares que espera obtener de inversiones en rutas por peaje con el sistema de participación pública y privada, y que se estirarían a 7.000 en 2019. El resultado será ruinoso para el país pero en condiciones extraordinarias para los contratistas (sobreprecios sin control porque se consideran asuntos entre privados, garantía estatal y tribunales extranjeros para zanjar la controversia) y en un plazo que al gobierno no le preocupa porque otro deberá cargar con las consecuencias, cuando estos años sean recordados como otra más de las pesadillas que el neoliberalismo nos legó. El histórico vicepresidente ejecutivo de Sideco Americana y SOCMA, especializado en rutas, realiza el sueño de la Patria Contratista, sin dejar de autodenominarse transparente (dime de qué alardeas y te diré de qué careces).

Los nervios de Nicolás

El presidente cree (o lo simula) que “antes nos estábamos enterrando y ahora estamos creciendo. Pensamos que íbamos a poder bajar la inflación mucho más rápido, pero igual la estamos bajando”. Nicolás Dujovne aconseja “ponernos menos nerviosos cuando se mueve el tipo de cambio” [cosa simple para quien como él tiene sus activos en el exterior] aunque “la inflación tarde un poquito más en bajar”. Hemos tenido muy buenas noticias esta semana, emitió con su mejor cara de piedra Marcos Peña Braun. Vengo a traer tranquilidad a los argentinos, dijo Elisa Carrió. Es decir, una vieja melodía: quién vio alguna vez un dólar, el que apuesta al dólar pierde y el que puso dólares recibirá dólares.
Como en el peronismo de los años ’50, en los finales de la dictadura, del alfonsinismo y de la primera Alianza, y en el segundo mandato de Cristina, la restricción externa golpea a la economía argentina. Restricción externa es la locución que describe la insuficiencia de divisas para atender las principales necesidades de la economía, que se cubre con endeudamiento. Cada vez que se cortó el financiamiento externo de esos desequilibrios se produjo una hecatombe.
Pero en este caso el Banco Central aún tiene reservas y las fuerzas que presionan sobre las cuentas nacionales fueron desatadas en forma deliberada por el gobierno, que hoy se sorprende por las consecuencias de sus actos. La descomunal deuda contraída no sólo compensó la falta de dólares genuinos por exportaciones. También se utilizó para financiar gastos en pesos, ante la resignación de ingresos por reducción y eliminación de retenciones a los exportadores. Esto puso en movimiento la bicicleta financiera de las LEBAC, para retirar de circulación el papel moneda emitido para comprar los dólares prestados. Al mismo tiempo, el gobierno desmanteló todas las regulaciones establecidas en el mercado de cambios por el anterior gobierno y que permitieron capear casi una docena de chubascos previos, como explica en otra nota de esta edición Sebastián Soler.
Una diferencia con los casos anteriores es que la envergadura del tsunami actual supera todo lo conocido. Otra no menor es la que separa a quienes niegan el problema con palabras tranquilizadoras de aquellos que lo exponen con nitidez ante la sociedad, como hicieron Perón en el siglo pasado y Cristina en éste. Los primeros descargan las consecuencias sobre los más vulnerables y sólo se preocupan por la rentabilidad del capital. Los segundos intentan proteger dentro de lo posible la producción y el empleo. Los lectores de una de las principales revistas económicas del mundo lo supieron desde el primer día. En un artículo publicado por Fortune la semana de la elección presidencial de 2015, se lee que con asesoramiento ecuatoriano “Macrì se presentó como alguien mucho más moderado de lo que probablemente sea, y obtuvo el apoyo de electores que de otro modo podrían temer el retorno de los años recesivos previos a los Kirchner. (…) La liberación del tipo de cambio que dejó de lado el mercado negro podría ser un gran paso adelante. Pero mucho depende de cómo se realice: si provoca un salto inflacionario y el gobierno no hace nada para proteger a los trabajadores y los pobres, estos podrían perder mucho. (…) Dada su ideología hay serio riesgo de una espiral descendente de austeridad y recesión, como la que el país sufrió de 1998 a 2001. Si la devaluación acarrea inflación, las cosas podrían ser aún peor”. (Por qué la victoria de Macrì es una mala noticia para la Argentina, 24 de noviembre de 2015.)

Después de perder en pocos días 12 por ciento de las reservas, aumentar tres veces la tasa de interés y aún así conceder una devaluación del peso del 20 por ciento, a Macrì sólo se le ocurre anunciar que vetará el proyecto que modera el aumento de tarifas si el Congreso lo convierte en ley. Nunca antes fue tan evidente que no entiende lo que está sucediendo y no puede explicar qué relación hay entre el aumento de tarifas de servicios públicos y la cotización del dólar. La brújula ideológica que lo orienta en medio de una tempestad lo conduce cada vez más rápido y sin control a un acantilado.
Lo único sincero que expuso el Poder Ejecutivo en estos días fue que en torno de las tarifas se libraba una batalla cultural, aunque no es seguro que todos la entiendan del mismo modo. Esto causa alguna perplejidad en parte de la base electoral de la alianza gobernante, que tarda en descubrir que el discurso oficial no guarda contacto con las decisiones políticas que se adoptan en la realidad, ni se lo propone. Para el gobierno se trata de proclamar la distancia entre clases y sectores sociales, entre ricos que gozan y pobres que deben resignarse. Cambiemos considera que la compra de dólares por quienes pueden pagarlos es un derecho humano, pero el acceso a la electricidad, el agua y el gas no.
La combinación de la sequía con la autorización para ingresar los dólares percibidos por la cosecha en cualquier momento, agrava la situación. La estimación de la cosecha de cereales y oleaginosas se ha reducido en forma significativa: casi 25 millones de toneladas menos que en la cosecha pasada, que a los precios actuales arroja una diferencia negativa de unos 8.000 millones de dólares, con lo cuál el déficit comercial de este año puede pasar de los 10.000 millones de dólares. Las estimaciones de las entidades agropecuarias son que los precios internacionales mejorarán en el tercer trimestre, lo cual significa que en los próximos meses no habrá grandes liquidaciones.

El proyecto del PAK

Las distintas vertientes del PAK (Peornismo Anti Kirchnerista) acordaron retrotraer las tarifas a los valores de noviembre último y no admitir nuevos desfasajes con los índices salariales, en caso del consumo residencial, y con el índice mayorista de precios para PYMES y empresas recuperadas. El kirchnerismo decidió apoyar esa tímida restricción para hacer sentir al gobierno y a la sociedad que es posible poner algún límite. Macrì fulminó la idea como una insensatez, anunció que vetará la ley si no logra impedir que se sancione y reiteró que se mantendrá este aumento y los programados para lo que le resta del mandato presidencial porque es el único camino serio. La debilidad del proyecto, preparado por el FR de Sergio Massa, favoreció la operación del gobierno. Como la fuerza del ex intendente de Tigre no tiene gobernadores, fue incapaz de prever que la reducción del IVA impactaría sobre la veintena de jurisdicciones que no gobierna Cambiemos. Con o sin IVA, los aumentos siguen quedando fuera del alcance de sectores medios y bajos y de las pequeñas industrias y comercios, que no tienen dónde apretar y sólo les queda la liquidación y el cierre. Por eso, el principal valor de la sanción legislativa reside en el mensaje político. Como dijo con una metáfora inquietante el ex viceministro a cargo de la renegociación de la deuda externa hace tres lustros, Guillermo Nielsen, “al gobierno comenzaron a entrarle las balas”.
El gobierno explica el empecinamiento en el tarifazo por la necesidad de eliminar subsidios y reducir el déficit. Ése es uno de los indicadores que contemplan los prestamistas para decidir si renuevan los créditos y a qué tasa, o si aprovechan la liberalización total del mercado de cambios y levantan el figurado vuelo hacia la calidad, es decir hacia los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, que es como tomarse un descanso reparador luego de una excursión agotadora al mercado emergente más rendidor pero inquietante del otro mundo. La insistencia en la reducción del consumo energético con los ridículos avisos en los que Macrì recomienda abrigarse como Piñera, es una oda al subdesarrollo, ya que como indica el Programa de Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano, ese indicador muestra una fuerte asociación positiva con el consumo energético. Bajar la palanca no lleva a Noruega sino a Kenia.

La demonización de los subsidios a la energía también pasa por alto que son mayores en los países de más alto desarrollo; la comparación con Chile o Uruguay oculta que la Argentina está cerca de la autosuficiencia energética mientras los vecinos son importadores de casi todo lo que consumen, y que las matrices de consumo de cada uno son distintas.

Fuente. OETEC.

Fuente. OETEC.
Pero hay otra motivación que no puede ignorarse: así como los que negocian el endeudamiento son operadores del mercado financiero especializados en la fuga (como el ministro de Finanzas, primo del hermano de la vida del Presidente), los accionistas de las empresas energéticas beneficiadas, generadoras y distribuidoras, forman parte del círculo íntimo presidencial: Nicky Caputo, Marcelo Mindlin, Rogelio Pagano, John Lewis, Guillermo Reca, entre otros, cuya rentabilidad y capitalización crecen con cada aumento de tarifas. Además, Edenor debía el año pasado al Estado 10.367 millones de pesos y Edesur 16.434 millones, por compra de energía, por acuerdos de financiamiento con CAMMESA y por sanciones ejecutadas por el Ente Regulador, una inmejorable fuente de financiamiento para las empresas. Por la mitad de eso, el empresario patagónico Cristobal López no puede dormir en su casa.

El último orejón del tarro

La batalla cultural enunciada por Macrì se libra en todos los terrenos. Las cinco jurisdicciones que gobierna la Alianza Cambiemos están entre las que pagan salarios docentes inferiores al promedio nacional y cuatro de ellas integran el lote que concedió menores incrementos a sus maestros en 2017. Esa política se continúa este año, cuando la gobernadora bonaerense María E. Vidal se niega a aceptar las propuestas de los trabajadores de la educación e incluso dejó a una delegación bajo la lluvia sin permitirle ingresar a la gobernación para entregar una nota. Tampoco se trata de una herencia que el actual gobierno intente corregir. Por el contrario, las dos jurisdicciones que gobierna el PRO y dos de las tres con gobernadores de la UCR están entre las que menos incrementaron los salarios docentes en 2017, a pesar de que dos de ellos recibieron las mayores transferencias de recursos por parte del gobierno nacional.

Los datos surgen de un relevamiento realizado por una universidad privada (Belgrano) bajo la dirección de un ex ministro que se desempeñó bajo tres dictaduras militares (Alieto Guadagni), incontaminado con el temible virus del populismo. Según ese informe sobre los salarios docentes, los que se pagan en la Argentina son la mitad del promedio que perciben los maestros en los países de la OCDE, pero también están muy por debajo de los de países de la región, como Colombia, Costa Rica, Chile y México.
Esto desenmascara las frases de manual con que el gobierno presenta lo que llama su política educativa, que no es tal, sino la intención de reducir costos, privatizar funciones y reducir la enseñanza a unas pocas operaciones básicas, acordes con la reprimarización de la economía y el rol subordinado que se reserva a la mano de obra. En esta misma edición, Jorge Aliaga escribe sobre el cierre del programa Conectar Igualdad, uno de los tantos derechos que hoy se consideran lujos superfluos.
La cuestión es saber si el temor a perder el empleo obrará como disuasivo para que salgan a la calle quienes padecen las consecuencias o será otro de sus motivos. En uno o dos miércoles, la Cámara de Diputados tratará el proyecto de ley contra el tarifazo, que luego pasaría al Senado. Si ambas cámaras lo aprobaran, Macrì debería decidir si lo veta. Esas fechas, o tal vez el 25 de Mayo, pueder ser escenario de una movilización unitaria, al estilo de las de diciembre del año pasado o el 21F. En la combinación del Congreso y la calle está el secreto de cómo enfrentar con éxito la batalla cultural.



La papa en la boca

El viernes pasado el presidente Mauricio Macri designó a su fonoaudióloga, Micaela Méndez, como directora de Gestión Comunicacional de la Dirección General de Discurso de la Subsecretaría de Comunicación Presidencial de la Secretaría General de la Presidencia a través del Decreto 400/2018.

Fuente: Perfil 

 

sábado, 5 de mayo de 2018

Cicuta en la garganta

Por Daniel Link para Perfil



Y la Feria del Libro comenzó por todo lo alto, con escándalo durante su acto de apertura, como hacía mucho no sucedía. ¡Qué divertido!

Tal vez tenga razón la editorialista del diario Clarín en su reclamo de mano dura. Con un poco más de orden quién sabe qué delicias habríamos podido escuchar de labios de sendos ministros, el municipal y el nacional.

Lo que sí hay que reconocer es que, cuando la protesta ya había cumplido su objetivo, el ministro nacional prefirió añadir leña al fuego y dijo: “ustedes, los fascistas del fondo”. Para qué: basta con que te digan fascista cuando estás planteando una causa justa (a la que yo adherí desde el comienzo) para que ya nada pueda volver a sus carriles. De esa característica del poder (que insulta desde arriba y desde la impunidad) nadie dijo nada.

Pero volvamos a preguntarnos lo que hubiéramos podido oír: ¿habría hablado el ministro nacional sobre la crisis editorial y las herramientas para conjurarla? ¿habría renovado el compromiso de su gestión para con las bibliotecas populares? ¿O habría repetido, como en Bogotá, que “Argentina sale a la cancha”, pelota en mano?

Nunca lo sabremos, por la tercerización de la seguridad y las zonas liberadas. Pero, che.

Lo que otros funcionarios han dicho últimamente puede servir como guía. A ver, revuelvo mi cajón de sastre: la ministra de seguridad dijo que Holanda “es un narcoestado, hasta sus propios ministros lo dicen". Bad information, Pato (la de la carnicería): en Amsterdam, los turistas seguimos pudiendo comprar el mejor kush, de calidad certificada.

Por su parte, el secretario de Derechos Humanos incluyó a la heterosexualidad dentro de la diversidad sexual y pidió visibilizar a la norma dominante (y sus fantasías de exterminio) en lugar de proteger a las minorías. ¿Qué tul?

El subsecretario de desarrollo minero, después de que se revelara que Barrick Gold fue responsable de un nuevo derrame de cianuro en las aguas del Jáchal, pidió no asustar a la gente y aseguró que “el cianuro se puede beber”. La cicuta también, señor subsecretario, lo sabía Sócrates (Wikipedia dice que fue centrocampista).

El presidente de la Nación, finalmente (o primeramente, qué se yo), sentenció "Hay una revolución de inversiones". Teniendo en cuenta la corrida cambiaria de la última semana de abril y la masiva venta de títulos por parte de los tenedores extranjeros, para no pagar impuestos, seguramente quiso usar el sentido astronómico de la palabra antes que el económico-político: Argentina ha vuelto a completar un ciclo circular y está nuevamente endeudada hasta el cogote.

Por fortuna mi queridísima Mariu (me pongo de pie para decir su nombre) entiende todo y sacó los impuestos provinciales de las facturas de servicios. Se quedó sin plata para las paritarias... Pero todo no se puede. ¿O sí se puede?


jueves, 3 de mayo de 2018

Qué no inventan estos gringos

Panem et circenses

Alberto Manguel criticó el pabellón futbolero que llevó el país a la Feria del Libro de Bogotá

El presidente Juan Manuel Santos con el ministro Avelluto abriendo el juego tras los discursos de inauguración, el mes pasado

"Vergonzoso" y "un absurdo gesto de populismo", así consideró Alberto Manguel el pabellón argentino en la Feria del Libro de Bogotá (Filbo), Colombia , en el que el fútbol tiene un lugar preponderante.
Anteayer, durante una charla que dio en ese mismo espacio, el escritor, director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno , dijo: "Pido disculpas en nombre de todos los argentinos por el vergonzoso escenario de un estadio de fútbol montado en una fiesta del libro; celebramos seguramente esos notables futbolistas Borges, Bioy Casares, Alejandra Pizarnik, Cortázar, desde el Martín Fierro en adelante. Pero les pido de nuevo disculpas por ese gesto tan absurdo de populismo".


Fuente: La Nación