jueves, 23 de octubre de 2014

¡Ya se me mueven las patas!



Ausente con aviso



miércoles, 22 de octubre de 2014

¡Que devuelvan lo robado!



Souvenires neoyorkinos

Algo parecido a esto, pero con mucha menos fuerza y gracia:




martes, 21 de octubre de 2014

Volver es partir un poco

¡Se viene el Copitazo!




Souvenires bostonianos


Cher Guevara, emblema de Queer Guerrilla (organización sin fines de lucro)

lunes, 20 de octubre de 2014

Preguntan si....

Cuestionario Editorial a Daniel Link*
Por Daniela Perrone para Hojas del Rojas

En tu blog escribías sobre Lost. ¿Ahora estás viendo alguna serie? ¿Cuál recomendás?
Penny Dreadful. El título se refiere a las ficciones de horror que se vendían a un penique en el Londres del siglo XIX. La serie mezcla los hilos más conocidos de las historias fundamentales del terror decimonónico.  Tiene que ver con una historia que no se sabe bien a dónde va a ir a parar (tratándose de historias ya muy transitadas, es todo un mérito).

¿Es posible saber qué es lo que genera "cultura"?
El capitalismo, indudablemente.

¿Cuál es tu lenguaje estético favorito, y por qué?
La literatura. Porque es mejor.

Ante cada libro entregado, ¿qué sentís?
Alivio.

¿Cómo te definís?
Como un indefinido.

¿En qué creés?
En el amor de los demás.

¿Libro preferido?
En busca del tiempo perdido.

¿Qué te conmueve?
Las manifestaciones colectivas de algún entusiasmo (lo comparta yo o no).

¿Cómo es un mundo perfecto?
Un mundo donde se estudia el capitalismo como un período ya finalizado.

¿Cómo se hizo escritor?
¡Se nace!

¿Qué te llevó a tener un blog?
"Había en su fondo no sé qué voluptuosidad a la vez sensual y espiritual. Así como el ciervo acosado trata de llegar al río para echarse al agua, ansiaba yo entrar en esos cuerpos desnudos y relucientes, en esas sirenas y dríades, en Narciso y Proteo, Perseo y Acteón: quería desaparecer en ellos y vaticinar por su boca. ¿Quería? Quería muchas otras cosas aún. Pensaba reunir una colección de apophthegmata, igual que Julio César. Recordáis que Cicerón los menciona en una de sus epístolas. Propúseme reunir cuantos apuntes particularmente memorables lograse cosechar en el curso de mi trato con doctos varones e ingeniosas mujeres de nuestra época, o con gente notable del pueblo y de personas ilustres encontradas durante mis viajes; a todo ello deseaba enlazar bellas sentencias y reflexiones de las obras de los clásicos y los italianos, así como otras galas del espíritu descubiertas en libros, manuscritos y conversaciones; y en seguida el programa de fiestas y representaciones especialmente bellos, la descripción de crímenes raros y casos de delirio".

¿Barthes o Foucault?
Deleuze.

* Escritor y docente universitario en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.  Dirige la Maestría en Estudios Literarios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Tiene a su cargo la cátedra de Literatura del Siglo XX.

sábado, 18 de octubre de 2014

El paraíso perdido


por Daniel Link para Perfil

A partir de su fundación en 1978, la Fundación GreenThumb (GT) fue convirtiéndose en el programa más importante de jardinería urbana de los Estados Unidos. En Nueva York asiste a 500 jardines comunitarios y a cerca de 20.000 jardineros.
Su misión es fortalecer la participación cívica y apoyar a los barrios para que revitalicen y preserven sus espacios públicos o privados sin construir (lo que nosotros llamamos "baldío", y que constituye una de las marcas más características de paisaje urbano porteño).
El programa GT provee materiales y asistencia técnica a los jardineros voluntarios para que administren los recursos verdes del barrio.
Si bien los jardines GT existen a lo largo y a lo ancho de toda la ciudad de Nueva York, la mayoría de ellos se localizan en comunidades económicamente desaventajadas, que reciben fondos federales para cultivar los espacios abiertos y producir desarrollos económicos (huertas urbanas, inclusive).
Los jardines urbanos no son sólamente hermosos sino que además contribuyen a desarrollar otras iniciativas comunitarias. Algunos jardines son cultivados colectivamente, mientras otros son divididos en pequñas parcelas, cada una de ellas regenteada por un jadinero diferente (o un grupo, o una familia). Muchos jardines comunitarios comparten ambas modalidades y tienen áreas comunes y sectores "privados". En algunos casos, el modelo mixto ha funcionado mejor que cualquiera de los otros separadamente.
Otras organizaciones con el mismo propósito o espíritu son Green Guerillas y la New York State Community Garden Program (ésta última, estatal, como su nombre lo indica). Movimientos semejantes existen en Canadá, Australia, España, Alemania (donde los jardines urbanos se llaman"Schrebergarden"), etc.
La sensación extraordinaria de entrar en esos jardines donde conviven plantas de tomates, árboles frutales, hierbas finas, especies exóticas y los más autóctonos yuyos en un desorden calculado, para sentarse a ver a los jardineros trabajando, se parece bastante a la esperanza.
Imaginen que los baldíos de Buenos Aires dejen de funcionar como basurales o como estacionamientos y se conviertan en vergeles cuidados por los colegios, los jubilados del barrio, y donde tanto puedan encontrarse tomates de verdad como flores de todas las especies.
Imaginen la playa de estacionamiento de Paraguay y Azcuénaga convertido en un vergel puesto al cuidado de la Universidad de Buenos Aires. Imaginen toda la vera del Riachuelo tapizada de jardines urbanos y huertas comunitarias (hace veinte años existe un proyecto semejante: se llama Deslímites y en la recuperación de la cuenca del Riachuelo-Matanzas, hoy todavía tan degradada, cumplían un papel central los jardines de este tipo).
Imaginen la sabiduría de la tierra recuperada en pleno centro, a lo largo y a lo ancho de la ciudad de Buenos Aires, como sucede en la esquina de la calle 9 y la avenida C en la ciudad de Nueva York, donde escribo esto.



miércoles, 15 de octubre de 2014

No se olviden de Cabezas

Con este sol...

sábado, 4 de octubre de 2014

Política animal


Por Daniel Link para Perfil

Hacía mucho que no teníamos un invierno tan lluvioso, lo que retrasó el comienzo de nuestra primavera familiar. El jardín suburbano estaba tan anegado que fue imposible cortar el pasto (las ruedas de la podadora se hubieran hundido en el barro), lo que propició el crecimiento del yuyal autóctono. Recién el viernes pasado la tierra se puso lo suficientemente sólida como para sostener la máquina. El sábado aprovechamos el sol, además, para lavar a Greta, la perrita nueva, que adora el agua y no había parado, en los días previos, de revolcarse en los charcos: le cepillamos los rizos para sacarle los abrojos, mientras los canteros adquirían un aspecto más o menos presentable. Lamentablemente, con tanta agua nos perdimos la floración de la glicina (por supuesto, floreció, pero quién iba a querer ir a mirarla bajo la lluvia) y la corona de novia, como es delicada, con cada chubasco perdió la mitad de las flores.
Después, como nos dio culpa haber desatendido a las gatas (Tita Merello, sobre todo, odia a Greta) fuimos a comprar unas maderas para hacerles un dispositivo de trepado, siguiendo los consejos de un veterinario que arregla problemas domésticos felinos en Animal Planet. Contra todos nuestros prejuicios (contra los reality shows, contra la televisión en general, contra los canales que son la competencia de FOX) el dispositivo funcionó de maravillas, y el domingo, cuando volvió la lluvia y nos quedamos adentro, Tita no cesó de subir a su nueva guardia, ensayando diferentes métodos de descenso.

jueves, 2 de octubre de 2014

Bazar



martes, 30 de septiembre de 2014

¿Dónde tengo que firmar?

"Sí significa sí", la nueva regla para el sexo en las universidades de California

Ese estado es el primero en aprobar una ley aplicable en las universidades que exige que en las relaciones sexuales entre estudiantes haya un consentimiento explícito entre las partes; el creciente aumento de violaciones llevó a esta iniciativa.

lunes, 29 de septiembre de 2014

sábado, 27 de septiembre de 2014

Vocabularios del presente

Por Daniel Link para Perfil

La relación de nuestro presente con el 2001 no es analógica: no vivimos un tiempo ni atravesamos unos procesos que puedan compararse con ese momento inconmensurable de disolución política y económica. Como configuración política (y, por lo tanto, imaginaria) el 2001 tiene una duración que todavía nos alcanza: define nuestra contemporaneidad. Es como si estuvieramos atrapados en una fotografía que, a pesar de aceptar el movimiento, ralentiza el tiempo hasta que parece que no pudieramos avanzar más allá de esa instantánea.
El 2001 impuso una frase que dio la vuelta al mundo y se convirtió en motivo de reflexión de la filosofía política más sofisticada: “Que se vayan todos”. Tan abstracta era la frase que más que una consigna política parecía una premisa metafísica o la expresión de un desgarramiento primitivo. Antes se decía: “El último que se vaya que apague la luz”. El irse era lo dado, la causa de la melancolía, la falta. En el 2001, en cambio, fue una pura potencia de deseo. Y los que habrían tenido que irse, no se fueron. Por el contrario, se dedicaron a imaginar nuevos métodos de gubernamentabilidad, es decir, de administración del desorden.
Lejos de aquí, en julio de 2001, después de los disturbios de Génova, un oficial de la policía italiana declaró que “el gobierno no quiere que la policía mantenga el orden, sino que administre el desorden”. También en eso los argentinos hicimos escuela.
Dos preguntas son las que siguen estando en juego en la instantánea 2001 de la que participamos: la pregunta por la representación y la pregunta por el objeto de representación (¿delegados de quién son los representantes?). Si lo que está en crisis es el sistema representativo
en su conjunto, habrá que buscar las soluciones en una dirección. Si la pregunta, por el contrario, es por cuáles intereses cuidan nuestros representantes, la solución es otra. De más está decir que me considero incapaz de resolver tamaño dilema histórico.
El colectivo Situaciones, cuyas reflexiones sigo en internet, ha propuesto que el proceso comenzado en 2001 (y todavía no concluido) supone la invención de una forma Estado totalmente diferente de la que surge de las teorías tradicionales, jurídicas y políticas, del Estado moderno. En el caso argentino (o incluso en el latinoamericano, pero harían falta más datos para la generalización), la gobernabilidad (es decir, la administración del desorden) fue correlativa de una habilidad superlativa (y una obsesión maniática) para reinsertar a “la nación” (se trate de Argentina, Bolivia o Venezuela) en el mercado mundial a través de la economía extractiva (caballito de batalla argentino: el “gas no convencional”),
la construcción de relaciones directas con nuevas fuentes de financiamiento (la banca y el empresariado chino), la administración “populista” de la renta surgida del comercio de minerales y transgénicos, y el patrocinio de un modelo económico basado en el consumo (desvinculado del trabajo) como garantía de inserción ciudadana (en ese sentido, el consumo reemplazó a la educación), por la vía de planes sociales de alcance heterogéneo.
Las nuevas modalidades de intervención estatal no serían, según este punto de vista, una superación del neoliberalismo sino su complemento, porque incluyen la gestión de la pobreza bajo la lógica de la gubernamentalidad, expresada a través de una retórica “progresista” que a los analistas más sutiles no deja de alarmar, por su profunda desconexión en relación con la realidad (“no hay pobreza”, “la vida en la villa es digna”, etc.). Es como si se tratara de producir condiciones para seguir adelante por un tiempo y para enfrentar una situación que, cada vez más, se acerca al modelo de la crisis mundial, prefigurada por la crisis argentina.
Siguiendo a Giorgio Agamben, podríamos decir que el paradigma gubernamental que prevalece hoy (en Europa, en América Latina, en Argentina) no solamente no es democrático, sino que tampoco puede considerarse político. Nuestras sociedades han dejado de ser hoy sociedades políticas: son algo completamente nuevo, para lo que carecemos de una terminología apropiada y que por lo tanto nos obliga a inventar un vocabulario nuevo y una nueva estrategia.



viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Sos loco o te pica el culo?




Masajeame la vértebra...

Qué es el Síndrome de la Excitación Sexual Persistente

El caso de un hombre que sufre un centenar de orgasmos por día ha llamado la atención sobre esta afección.


jueves, 25 de septiembre de 2014

¡Qué carácter!

Así no vas a llegar muy lejos, gordi...


video

(Gracias, Edgardo)


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Me muero, me muero, me muero




Si hablan con cantito, te juro que me mueroooooooo.

Presentación. El primer capítulo de Cara o Cruz se mostrará en público el martes 23 de septiembre, a las 20, en Cocina de Culturas (Julio A. Roca 491).

Se emite acá




sábado, 20 de septiembre de 2014

Con vida los llevaron


Por Daniel Link para Perfil

Conocí a Mía Maestro cuando ella era novia de un alumno mío de la escuela secundaria. Después ella se fue a Los Ángeles y empezó a trabajar para el cine y la televisión con suerte diversa. Ahora co-protagoniza la serie The Strain, producida por Guillermo del Toro, donde desempeña a una bioquímica argentina que integra un equipo de control de plagas. La tal plaga es una cepa rara de vampiros strigoi y la atónita doctora deberá abandonar todos sus prejuicios y salir a cortar cabezas por las calles. Antes de eso, en algún momento, recuerda a los desaparecidos de su país y dice dos o tres frases que pretenden relacionar aquel acontecimiento traumático con esta fantasía apocalíptica. Sigo The Strain más por cariño a Mía Maestro que por la calidad de su argumento principal.
Al mismo tiempo se estrenó The Leftovers, una extraordinaria producción de HBO que no necesita usar ninguna analogía. En el primer capítulo, desaparece de la faz de la tierra el 2 % de la humanidad, sin dejar rastros y sin causa aparente.
Lo que la serie cuenta, tres años después de esos acontecimientos, es cómo se sobrevive a un trauma semejante.
Cada escena de The Leftovers es un prodigio de intensidad shakespereana (subrayada por una banda musical que corta el aliento). Incluso hay momentos donde, a falta de mejores parlamentos, los personajes dicen las palabras mismas del Cisne de Avon.
En la comunidad hay un subgrupo de gente rara: se visten de blanco, fuman todo el tiempo, realizan pequeñas acciones de disturbio ciudadano y han hecho voto de silencio. En el último capítulo de la primera temporada queda claro su credo: a aquéllos que pretenden olvidar lo que ha pasado y construir algo así como una “normalidad” ellos les dicen que no podrán olvidar, que no deben olvidar, que ellos no los dejarán olvidar.
Para The Leftovers (a cuyos guionistas corresponde un monumento) la desaparición no tiene solución posible. 


viernes, 19 de septiembre de 2014

I see alive vultures

Cristina, dura con American Airlines

Dijo que la aerolínea pretende "asustar a los argentinos"; también criticó a los medios.