miércoles, 4 de marzo de 2015

¡Santa Marandona, Batman, se robó el lipstick de Gatúbela!



La muerte sencilla

Hombre modesto, fiscal implacable

por Ricardo Gil Lavedra para La Nación

"Nosotros tuvimos una vida sencilla, debemos tener también una muerte sencilla." Ésa fue la respuesta que nos dio Marisa, la mujer de Julio Strassera, cuando unos amigos le preguntamos por qué había rehusado el ofrecimiento que hizo el gobierno de la ciudad para que el velatorio del fiscal se hiciera en la Legislatura porteña. 


martes, 3 de marzo de 2015

"Nunca más"




Muerte de un republicano

por Beatriz Sarlo para Perfil

Poco después del Juicio a las Juntas, una noche, Strassera entró en un restaurante  de la calle Talcahuano (un restaurante que ya no existe). La gente que estaba allí lo aplaudió. El fiscal saludó apenas, y encendió un cigarrillo, ya sentado a su mesa. Era la primera vez que yo asistía a algo así: que un fiscal fuera recibido como una celebridad. La época está muy lejos. Hace un mes, la muerte de un fiscal movilizó a decenas de miles. Las noticias judiciales van a la primera plana; los jueces se afanan por hacer conocer los avatares de sus decisiones al periodismo bajo la forma del off o el on the record; los fiscales, por la fuerza o la debilidad de sus denuncias, han pasado a ser figuras públicas. Pero en 1985 la justicia no estaba bajo los reflectores como hoy.
El fiscal ya había pronunciado su alegato. Ya había dicho: “Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: Nunca más”.  Son palabras que podríamos recitar de memoria, pero que Strassera pronunció por primera vez. El Juicio a las Juntas militares había terminado con condenas y ese acto de justicia nos ofrecía una razón valedera, por lo menos una, para sentir orgullo patriótico.


domingo, 1 de marzo de 2015

sábado, 28 de febrero de 2015

Nombres propios


Por Daniel Link para Perfil

El canon se armó por azar pero me gusta lo que puede deducirse de su ordenamiento. Mi escritorio mira a una biblioteca, a mi espalda hay otra y a mi izquierda otra más. Adelante están Agamben, Roland Barthes, Benjamin, Brecht, Bellatin, Lewis Carroll, Copi, Cozarinsky, Deleuze, Carl Einstein, Fogwill (la biblioteca está ordenada por riguroso orden alfabético). Cada vez que levanto la vista, me encuentro con alguno de esos nombres que me sugieren algunas cosas o me reprochan otras.
Me cuidan las espaldas Ginsberg, Lorca, María Moreno, Sylvia Molloy, Pasolini, Pezzoni, Proust, Puig, en quienes me apoyo cuando siento que desfallezco.
Del lado del corazón están Rilke, Rulfo, Sarduy, Walsh y Aby Warburg y, porque hice una pequeña trampa, una sola pero decisiva concesión a mi comodidad, al alcance de la mano, Foucault. Si hubiera seguido con el riguroso orden alfabético, Michel habría quedado a mi espaldas, muy por encima de los 3 metros de altura, sólo accesible desplegando la escalera que, para los libros altos, guardo detrás de la puerta.
Como tengo con Adorno una relación más bien distante, no me preocupa que esté, como Borges, más cerca del techo que de mi escritorio, pero me habría resultado incomodísimo no poder abrir un libro de Foucault o de alguno de sus comentadores en cualquier momento con sólo extender el brazo.
Desde el punto de vista alfabético, Foucault quedó atrapado entre Todorov y Ubersfeld. Desde el punto de vista de su carácter inspirador, está al lado de un libro-fetiche que me regaló Cozarinsky sobre cierta “Expedición Link” de la que alguna vez tendré que encargarme. Allí se lee: “Link, de cuerpo perfectamente formado, alto y de hombros anchos, bien merecía esa voz segura y de resonancia agradable que daba a sus palabras una firmeza indiscutible” y “Link ilustraba sus amenos relatos con hermosas y bien ordenadas colecciones de fotografías, tomadas en su mayor parte por él mismo”.



viernes, 27 de febrero de 2015

Este blog está de duelo por una semana




¿De qué color era el cubrecama?

Chicas, por favor, ayúdenme porque no me acuerdo:

El cubrecama de la foto, es dorado y blanco o azul y negro?




martes, 24 de febrero de 2015

La ortología, un proyecto inconcluso

Al fin, se ha reconocido la importancia de la Ortolojía; i ya no es licito pasada por alto en la lista de los ramos de enseñanza destinados a formar el literato, el orador, el poeta, el hombre publico, i el hombre de educación.

Andrés Bello. Principios de la Ortolojía y Métrica de la lengua castellana (1884 [1835]).

 

lunes, 23 de febrero de 2015

domingo, 22 de febrero de 2015

¿Dónde está el amor?

Dos amigas, dos crónicas de la misma marcha:

1. Algunas voces dentro del silencio

por Marta Dillon para Página/12

No fue el cielo lo que se desplomó sobre los manifestantes, ni siquiera la lluvia que cayó copiosa y sin pausa desde quince minutos antes de la hora señalada, las seis de la tarde, fue un techo parejo y agobiante de paraguas abiertos al mismo tiempo, cada uno sobre la cabeza de su propietario, un espacio individual apenas compartido con una amiga, una pareja, un familiar, pero marcando siempre el límite del aire alrededor como una faja de contención para lo que puede ser nombrado en singular. Así se marchó ayer, una junto al otro, uno junto a la otra, en la misma calle, bajo la misma impiadosa cortina de agua, cada cual en su isla de razones particulares que, como camalotes que consiguen teñir un río de verde, convergieron para dar cuerpo y nombre a la que se llamó con mayúsculas La Marcha del Silencio.

(...)

2. El shock

por Beatriz Sarlo para Perfil

Mucha gente venía no del norte de la ciudad ni de la próspera franja noreste que se extiende más allá. Tres horas después, muchos se abarrotaban en el subte hasta San Pedrito y de allí un colectivo. Otros volvían a Avellaneda o Lanús. Habían compartido la calle con una pareja que informó: “Somos vecinos de Nisman. Vivimos a setenta metros de su edificio”.
Si supiera hacer sociología diría que las capas medias estaban representadas en sus distintas estratificaciones: de Mataderos a Puerto Madero. Y también respetando sus porcentajes relativos. Había más gente de Caballito o Flores que de Recoleta, porque, como es evidente, las capas medias son más numerosas en el oeste que en el norte y el este. Muchos marcharon por primera vez cuando los convocó Blumberg. Me corrió frío por la espalda. Pensé que de las movilizaciones y la agitación de Blumberg salió una pésima reforma penal. Pero los que marchan no tienen obligación de responsabilizarse por el giro oportunista de Néstor Kirchner que cedió al “cualquierismo” de las exigencias de Blumberg para evitar que volvieran a ocuparle la calle.

(...)



sábado, 21 de febrero de 2015

Mirame fijo




Equilibrio de poderes


Por Daniel Link para Perfil

Admitamos, por un momento, que hay un complot del que participan: a) los fondos buitres, b) el Poder Judicial de la República Argentina, c) los complejos multimediáticos que se identifican con el periodismo independiente, d) las agencias de inteligencia locales y globales (desde la CIA hasta la AFI), e) algunos gobiernos extranjeros y f) todo el arco opositor al kirchnerismo.
La hipótesis pierde todo el atractivo de las tramas conspirativas porque revela el opaco prisma de la paranoia clásica, según la cual “todo tiene que ver con todo” y, en última instancia, hay un Único (la Sra. Fernández) contra quien se alzan las fuerzas del mundo y del más allá (sobre todo Dios, pensaba el Juez Daniel Paul Schreber en sus Memorias de un enfermo nervioso). Por otro lado, semejante trama destinada a provocar una crisis de gobierno en un país más bien insignificante obliga a otro ademán paranoico: el engrandecimiento del Único. La política de la Sra. Fernández es tan radical que está minando el capitalismo global y por eso se la ataca.
Sea, insisto, por un instante. Un pensamiento semejante es incontestable porque, como se sabe, el paranoico siempre tiene razón (a cada objeción racional que se le haga, pone a intervenir una proposición ad-hoc que anula la objeción y refuerza el esquema psicótico).
Me detengo, sin embargo, en la hipótesis de “golpe blando” que se ha esgrimido en estos días. El objetivo de la conspiración, de la cual participarían por lo menos los actores señalados (también podrían ser más, aunque extrañamente nadie haya incorporado al Vaticano al asunto), sería derrocar al actual gobierno de la Sra. Fernández, a meses del cese de su mandato. El brazo armado de la conspiración estaría compuesto por representantes del Poder Judicial (jueces y fiscales).
La idea de golpe judicial es disparatada porque los golpes de estado (duros o blandos) y las dictaduras del mundo se originan o bien en una fuerza exterior al Estado o en una fracción del Poder Ejecutivo (que monopoliza el ejercicio de la fuerza, por definición) que desestabilizan el equilibrio de poderes que caracteriza (incluso ilusoriamente) a las democracias burguesas, cancelando el Parlamento y sometiendo a la Justicia.
¿Qué clase de golpe sería uno en el cual el Congreso y la Corte Suprema de Justicia continuaran funcionando tal cual son hoy? ¿Un golpe a la paraguaya, como se insistió en 2012, cuando fue sometido a juicio político el presidente Fernando Lugo?
Lo más probable es que se trate de una reacción en bloque de la derecha tradicional (no populista) para asegurarse que, después de las elecciones, son ellos los que harán los negocios.
En todo caso, la hipótesis del golpe me parece un cuento urdido para mentes sencillas y propongo que se vuelva a algunas nobles nociones del marxismo para explicar los procesos sociopolíticos, por ejemplo lo Imaginario y la Ideología, tan olvidadas en estos días.

viernes, 20 de febrero de 2015

Dice Pablo Daniel Osvaldo...

... que le hago cosquillas con el piercing que tengo en la lengua



jueves, 19 de febrero de 2015

Ah, Federica García...

Cuidado con esa loca mala (Emilio Alardén)....



miércoles, 18 de febrero de 2015

Me perdí esa partuza...

Caso Nisman | Un Senador K dice que "fue un crimen pasional homosexual"

El senador kirchnerista Salvador Cabral dijo que la muerte del fiscal Alberto Nisman se trató de "un crimen pasional entre un amor homosexual", donde "el marido, digamos así, que es el flaquito que le llevó la pistola, lo encontró en situaciones amorosas al muerto y le pegó un tiro en la cabeza amorosamente".

Audio.


lunes, 16 de febrero de 2015

Prometheus

Científicos creen haber hallado una 'semilla' alienígena

Se trata de un minúsculo objeto esférico de metal compuesto de titanio y vanadio que ha sido hallado por investigadores de la Universidad de Buckingham.

Socios

Por Jorge Fontevecchia para Perfil

La SIDE y la prensa militante son dos caras del mismo ecosistema, complementarias y potenciadoras.

sábado, 14 de febrero de 2015

De un modelo a otro


Por Daniel Link para Perfil

La adhesión a un modelo es, a menudo, un asunto insensato. Sigo hablando de mi mudanza, que no podría haber enfrentado sin el plan Ahora 12, que permite comprar de jueves a domingo (¿por qué no los demás días?) en doce cuotas sin interés con tarjetas de crédito. Por otro lado, mi madre sacó un crédito personal de los que brinda la ANSES para hacer arreglos en su casa. Se enteró por una amiga de ella, también jubilada, de que muchos hijos están obligando a sus progenitores a hacerse de esos créditos con tasas convenientes y plazos de devolución que llegan a cinco años para hacer reparaciones hogareñas o comprar autos o pasajes (en el fondo, esos vástagos apuestan a la licuación consecuente de esos pasivos cuando los viejos pasen a mejor vida). ¿No es raro que el modelo económico vigente se sostenga en un consumismo un poco irresponsable, como si se quisiera hacernos creer que no habrá mañana? ¡Gastemos hoy!, manda el modelo.
El arrebato en el que nos encontramos no alcanza a disimular el fracaso de un noble proyecto geopolítico. Ya no se consiguen productos importados de Brasil (las heladeras bajo mesada para las cuales habíamos previsto un nicho ajustadísimo, por ejemplo), que han sido reemplazado por manufacturas chinas en las cuales, supongo que por prejuicio, confío más bien poco. Esperaremos, a ver si un golpe de timón en Itamaraty nos devuelve los electrodomésticos que necesitamos.
Mientras, encargué una biblioteca (¡Ahora 12!) que quedó maravillosamente bien en mi nuevo y diminuto gabinete de escritura, donde sobran libros (por lo menos tres metros de biblioteca). “¡Es que tenés muchos libros de tus amigos!”, me reprocha mi marido, que no soporta la acumulación insensata de páginas impresas. “No es tan así”, le contesto. “Ahí está Capote”. “Bueno, pero te cae simpático”. Como siempre, da en la tecla. Obligado a una depuración, me quedo con los libros de autores que me caen simpáticos, los conozca personalmente o no: Aira, Lewis Carroll, Cozarinsky, Arturo, Barthes, Matilde, Foucault, Copi, Clarice, Lorca, Pasolini.
En los próximos días tendré que decidir qué hacer con Karl Kraus, Robbe-Grillet y otros autores que me son indiferentes y, sobre todo, con aquellos por los que siento una declarada antipatía (Bloom, etc.). También en este caso se juega la adhesión a un modelo imaginario. Guardar libros por cariño a sus autores es tan insensato como consumir por simpatía política.
 

viernes, 13 de febrero de 2015

Opacidad y transparencia


Por Daniel Link para Soy



En la ceremonia de entrega de los premios Golden Globe brillaron Matt Bomer (dedicó el premio a su marido y a los tres hijos que tienen juntos) por The Normal Heart y Jeffrey Tambor por Transparent. Por arrastre, la misógina y anodina The Imitation Game fue celebrada como película que milita en favor de las disidencias sexuales.

The Normal Heart es un extraordinario telefilm sobre los primeros días de la epidemia de SIDA y la reluctancia de las autoridades sanitarias a declarar el carácter epidémico de una enfermedad de transmisión sexual que no hace diferencias basadas en comportamientos sexuales. Bomer desempeña allí a una de las primeras víctimas del virus.

Transparent ganó en el rubro mejor comedia y su protagonista, Jeffrey Tambor, se quedó con el premio como “Mejor actor en una serie de tv, musical o comedia”. La miniserie es una producción de Amazon y, como tal llamó la atención de la crítica extranjera. Anteayer era Netflix, hoy es Amazon y mañana será, no sé, IMDB, la empresa que haga lobby para que se conozcan sus nuevas formas de distribución de chatarra televisiva.

En Transparent, Jeffrey Tambor desempeña a un señor ya muy mayor, separado y con tres hijos que son, cada uno de ellos, un manojo de defectos y, juntos, una bomba de tiempo (el padre le pide a cada uno de ellos, cada vez que les hace un favor o les promete algo: “no les digas nada a los otros...”).

La serie comienza cuando Mort Pfefferman, patriarca de una acaudalada familia judía de Los Ángeles, decide comunicar a sus hijos, nietos, yernos y amigos que ahora deberán llamarla Maura y aceptarla como lo que siempre fue: una mujer atrapada en un cuerpo de hombre.

Yo no comparto la teoría hegemónica que pretende explicar las identidades trans, mediante la simple supresión del registro de lo imaginario, como una correlación equivocada entre un trascendental psicológico y un trascendental morfológico que la voluntad puede (y debe resolver) gracias a un agenciamiento con la máquina médico-farmacológica. Pero acepto esa teoría hasta que mis amigxs trans me digan que han abrazado otra causa, porque lo que se juega allí no es una verdad abstracta sino una posibilidad de vida.

Parto, como Transparent, de ese presupuesto y me pregunto qué ha hecho el capitalismo audiovisual tardío con ese asunto teórico.

Desde su título mismo, Transparent juega con la parentalidad trans y la transparencia. Pero Mort no ha sido transparente sino para su ex-mujer, casada ahora con una víctima terminal del Alzheimer. Ni sus amigos, ni sus compañeros de trabajo ni sus hijos se hicieron nunca una pregunta seria sobre ese hombre mal peinado que invirtió algunos fines de semana de su vida matrimonial en los campamentos de crossdressing a los que los norteamericanos son tan afectos (si los tienen sobre ciencia, sobre ajedrez, sobre hábitos alimentarios, ¿por qué no habrían de tener uno sobre el gusto masculino por la ropa femenina?).

Por supuesto, en esos mismos campamentos se plantea la pregunta radical sobre la diferencia entre usar ropas de mujer, sentirse una mujer, la atracción sexual por hombres o mujeres, preguntas que no pueden contestarse en la sana algarabía de un fin de semana durante el cual se han suspendido las reglas de lo cotidiano.

Enterados los hijos de esta nueva manía (así presentada) de su padre, la aceptan como judíos liberales que son con diferentes grados de carcajada: en todo caso, a ellos parecen importarles más el destino de la casa paterna y sus propios dramas sentimentales que la desgarradura identitaria de Maura.

Lo que constituye el foco de interrogación de Transparent no es la identidad trans, que es presentada con ligereza que bordea el rídiculo, sino la reacción de las instituciones liberales (la familia, la comunidad, la representación visual, etc.), llevadas a un límite. Enemigo de toda opacidad, incapaz de sostenerla, el liberalismo económico, identitario y comunicacional pretende convertirlo todo en un mero problema técnico.



Recuadro:



Mientras tanto, en otro lugar...



Kayinin ("Existimos") se estrenó en Youtube como una serie destinada a difundir las atrocidades que sufren las personas LGTB en Marruecos. El primer capítulo reproduce un relato oral que una presunta víctima del autoritarismo marroquí sufrió (cárcel por prostitución), acompañadas de unas imágenes filmadas por separado donde un actor gesticula aproximadamente en relación con lo que se va diciendo, sin que su cabeza se vea nunca. Tratándose de una acusación semejante, en un país donde la prostitución es ejercida por los varones desde los 12 años con algarabía (mi teléfono celular está lleno de números de Mustafás y Mohameds cuyos servicios nunca contraté pero que me insistieron para que guardara sus contactos) y donde hasta los sordomudos pretenden sacar algún rédito del improbable regalo que Alá les habría otorgado (el tamaño de su miembro), la condena del protagonista suena un poco extravagante (aunque todo puede ser cierto): ¿qué hubiera sido de Roland Barthes, de Truman Capote, de Yves Saint Laurent si la sexualidad mediada por el dinero no fuera moneda tan corriente en la sociedad marroquí?). Naturalmente, el Islam es fundamentalista y la imagen que se tiende a aceptar de los países musulmanes es de extrema represión de todos los comportamientos. Pero ni en Egipto (país mucho más intolerante que Marruecos) las cosas son tan “transparentes”. Como siempre, los que sufren los abusos del Estado son quienes están en peores posiciones para defenderse, los pobres. No parece ser el caso del protagonista de Kayinin, un sedicente estudiante de posgrado con zapatos Caterpillar que, con sus palabras, halaga la mala conciencia de París.

martes, 10 de febrero de 2015

Abajo el Gauchito Gil, viva OXOSSI

Ya he registrado la penosa sensación de encontrar en la vereda restos de vida. El sábado pasado, la empresa de mudanzas que habíamos contratado cumplió su cometido con un par de bajas: dos vidrios y una estatuilla de San Sebastián se les rompieron con estrépito. 
Los vidrios, dicen, van a reponerlos, pero era inútil tasar el San Sebastián: priceless
Fue de las últimas cosas que tiramos. No debimos hacerlo, porque nuestro Santo Patrono no estaba dispuesto a abandonarnos.
Horas después, cuando salimos, vimos que había abandonado el tacho de desperdicios y vigilaba la vereda y, a sus espaldas, las aulas de la Facultad de Ciencias Sociales.
OXOSSI, vela por nosotros.