miércoles, 17 de diciembre de 2014

Basta de pirotecnia

Marcos Goldschmidt pide, vía change.org, que se prohíba el uso de la pirotecnia. Lo apoyamos.
 

lunes, 15 de diciembre de 2014

5x1




sábado, 13 de diciembre de 2014

Agua brava


Por Daniel Link para Perfil



Pensaba debatir con Rafael Spregelburd sus últimas consideraciones sobre el cilantro y el gusto a culo, pero una cosa lleva a la otra y según mi calendario personal esta semana me toca referirme a las políticas municipales o provinciales o, en su defecto, a algún aspecto de lo que sucede en el vasto y ajeno mundo.

Para lo segundo, podría referirme al inminente comienzo de la obra del Canal de Nicaragua, que ya se ha convertido en uno de los casos de corrupción más sonados de laregión.

Pero me da pereza, así que elijo dirigirme al Sr. Scioli, quien estuvo el fin de semana pasado almorzando (o comiendo, no lo recuerdo, porque mi mamá graba los programas y los ve a cualquier hora) con la Sra. Legrand, haciendo campaña para su precandidatura presidencial. Presentaba, parece (porque no me quedé mirando el tape maternal), un libro de fotografías.

Se me ocurrió que podríamos mandarle al Sr. Scioli las fotos del pantano en que se ha convertido nuestro barrio suburbano después de las penúltimas lluvias, a ver si logramos conmoverlo y conseguimos el asfalto. O mejor todavía, el agua corriente, porque el agua de pozo con la que nos abastecemos está contaminada (cosa que hemos notado por los violentos cólicos y los episodios de colitis que sufrimos cada fin de semana que nos instalamos en nuestra casita del conurbano) y, aunque no la bebamos desde 2009, cuando hubo denuncias por exceso de arsénico en las napas, la usamos para lavar las verduras de las ensaladas o para hacer el café de la mañana. Al rato de la ingesta ya se nos va la vida, y no siempre recordamos que debemos tomar las precauciones a las que vivir en condiciones sanitarias deficientes nos obligan.

Como el Sr. Scioli se declaró atento a las necesidades de los bonaerenses, confío en su sensibilidad para que nos ponga agua corriente. Los niños vecinos, que no toman agua mineral por razones económicas, la deben pasar peor que nosotros.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Restos de vida

Lo feo de mudarse son las partes de uno que van quedando en la vereda. De la cuarta bolsa de consorcio repleta de papeles, esto fue lo que no tuvo la aceptación de los recicladores amateurs del barrio:



sábado, 6 de diciembre de 2014

Subsidio al ser


Por Cristina Fernández Link para Perfil

¡Qué tarada soy, cómo me arrepiento de mi pereza! Recordarán que cuando salió la Ley de Identidad de Género (promovida por la Dra. Litarda, una activa activista que dio la vuelta al mundo gracias al artículo de la “autopercepción”) yo titubee en el momento de cambiar mi nombre por el de una mujer de mucho predicamento (Irma Roy, habría elegido en otras épocas, pero por entonces me pareció bien pasar a llamarme Cristina Fernández Link). Mis amigos y mi familia me convencieron de que el tramiterío iba a ser abrumador y desistí de cambiar mi nombre.
Ahora, resulta que hay dos proyectos de ley para subsidiar a las personas trans de más de cuarenta años con un estipendio mensual de ocho mil pesos (ajustables según el precio de la nafta). ¡Ocho mil pesos! Mucho más que la jubilación y la pensión sumadas que cobra mi madre después de haber trabajado durante toda su vida y de haber cuidado a su marido hasta la muerte... La mitad de lo que yo gano como profesora regular con dedicación exclusiva de la Universidad de Buenos Aires. ¡Casi lo mismo que cobran las becarias doctorales del CONICET! Y yo, por pereza, ¡me pierdo estos pingües beneficios de la afirmative action y la discriminación positiva!
Si ahora iniciara los trámites para el cambio de nombre, todo el mundo me acusaría, con razón, de oportunista. No sé por qué me hace esto la Litarda, que en sus declaraciones habla de vidas “desterritorializadas” en un sentido completamente inadecuado a esa categoría que yo manejo prácticamente desde la cuna (hace décadas que doy cátedra sobre “desterritorializaciones”, he evaluado tesis sobre “desterritorialización”). Propongo que se universalicen los beneficios del proyecto de ley y se subsidie (o se den pensiones graciables) a todas las víctimas de la heteronormatividad, con independencia de la cuestión de género. ¡Quiero ocho mil pesos al menos como víctima probada del kirchnerismo!

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Y pensar que Benjamin se interesaba por esto...




Des-aster


Si me dicen que es Renée Zellweger, me lo creo.


martes, 2 de diciembre de 2014

La raza maldita

Contra la cultura escénica

por Fishel Szlajen para Infobae

Seis son algunos de los más impactantes sucesos legislativos de los últimos años que consolidan la creciente cultura de la simulación en contraste con la realidad. A saber:
1) La ley de "matrimonio igualitario" atribuye a la relación amorosa y sexuada entre dos personas del mismo género la institución matrimonial, cuando históricamente ésta surgió por motivos de herencia y sucesión patrimonial, teniendo la función de estructurar la sociedad constituyendo su base raigal y de desarrollo, y en consecuencia reglada estatalmente mediante el casamiento civil, como un acto de interés nacional y público. El matrimonium siempre tuvo una base biológica refiriendo al género femenino significando matris/matreum-monium/muniens "cuidado o protección de la madre o mujer, mater-matrix (madre, matriz)", y donde la estructura elemental de parentesco madre-padre nunca fue por la orientación sexual de las personas sino por sus distinciones antropológicas. Por ello, el matrimonio no es la legalización de un vínculo sexual o amoroso, perteneciendo éste al dominio privado. En el judaísmo, el precepto de unión marital se impone como exclusiva entre hombre y mujer (Gén. 2:24, TB, San.58a), adicionando la clara y terminante prohibición de toda relación homosexual masculina (Lev. 18:22 y 20:13), detallando ambas talmúdicamente y codificadas legalmente. Éste es el revolucionario concepto de la sexualidad en el judaísmo, no como un juego de roles y poder en función de los deseos y pulsiones individuales, tal como en numerosas y pretéritas sociedades paganas, sino como una actividad reglada y relacionada al género. Así, alejándose de la sociedad de sexualidad intercambiable, la Torá comanda que la mishpajá (familia) acorde a su raíz shifjá (sierva), a partir de la relación hombre-mujer, no sólo sea la voluntad divina en cuanto a su constitución sino que la sirva dando lugar al desarrollo tribal, social, popular y nacional. No obstante hoy se atribuye el matrimonio a personas del mismo género simulando una relación y función individual y social que no se le ajusta, aparentando ser del mismo tenor.
2) Análoga simulación acontece con la ley de "identidad de género" cuando éste no es el rol sexual del individuo ni la construcción socio-cultural del estándar masculino y femenino, sino que es la propia diferencia biológica manifiesta en el ADN de cada sujeto. Ninguna intervención quirúrgica genital ni tratamiento hormonal cambia el género codificado en el ADN, permaneciendo éste inmutable. Luego, aquí no hay identidad de género sino de apariencia o externalidad genital, i.e. transgenitalidad, o bien un trasvestismo, prohibido desde el Deut. 22:5 y TB, Nazir 59a.
3) Una ficción similar acontece en la pretendida equivalencia entre discriminación y restricción, donde la primera refiere al injusto trato por motivos étnicos, religiosos, políticos, de género o ideológico, malogrando la satisfacción de los mismos derechos; mientras que la segunda es la propia condición de la ley y su fundamento, la cual por ejemplo impide contraer matrimonio a menores de edad, indocumentados o sin divorcio vincular, y no por ello discriminando a todo el que no cumpla con dichas imposiciones.
4) La petición para despenalizar el aborto a demanda nuevamente manifiesta esta cultura escénica, simulando que el ser humano en su etapa prenatal no es tal, omitiendo que el cigoto es una vida humana diferente a la de su madre desarrollándose dentro de su vientre; un ser humano dentro de otro (Gén. 9:6 y TB, San.57b), el cual si bien no es antropomórfico, de no violentarlo desde fuera necesariamente lo será sin otra posibilidad, siendo dicha necesidad lo que hace que en el judaísmo desde el momento de la concepción exista un ser humano actual y no en potencia, con independencia de su estatus jurídico de persona. Esto comprobado por la bibliografía embrionaria, biológica molecular y genética, donde desde el cigoto cuyo ADN es distinto al de sus progenitores, y hasta la ancianidad y muerte hay una continuidad de vida sin un punto de inflexión objetivo en la categoría de humano, donde el cigoto es su primer fenotipo genotípicamente igual hasta la vejez, sin que un bebe sea menos ser humano que un anciano. Pero hoy, dado que dicho ser humano transcurre por naturaleza sus primeros meses de vida dentro del cuerpo de su madre, se lo pretende considerar un mero apéndice prescindible y por ello peticionando un supuesto derecho a manipularlo arbitrariamente, cuando realmente es un ser humano vivo diferente de su madre.
5) Misma ficción es manifiesta en la ley de "muerte digna", no sólo errando en el concepto y uso de "digno", sino sobre todo simulando que sólo la acción y no la omisión conlleva responsabilidad moral, cuando sabido es que ante la relevancia para provocar, acelerar, desatender o no impedir un evento, en este caso la prematura muerte del paciente, todas son pasibles de responsabilidad y sanción. Esto es, ya desde la Torá y no sólo restringido a ella, tanto la acción como la omisión, ante el conocimiento, alternativas y medios, conllevan responsabilidad moral cuando son relevantes para la ocurrencia del suceso (Lev. 19:16 y Deut. 22:8). Caso contrario, no debería haber responsabilidad por omitir alimentar al hijo, por suprimir insulina a un diabético o por abandono de persona, cuando dichas omisiones resultan en las respectivas muertes. Dicha Ley no sólo simula la ausencia de responsabilidad moral del omitente quien consciente e intencionalmente acelera la muerte del paciente, sino que también supone al médico como funcionario y cómplice de los deseos suicidas del paciente, transgrediendo los derechos del profesional violando su juramento hipocrático; haciendo del hospital un asilo para el suicidio asistido cuando en verdad es un ámbito para el diagnóstico y tratamiento.
6) El proyecto de "despenalización de drogas" patentiza la ficción donde el abandono es libertad o derecho individual, y que una sociedad casi anómica es la de un ciudadano con conciencia cívica, enmascarando así la corrupción e ineficiencia de la función pública despenalizando lo otrora prohibido para automáticamente eximir de responsabilidad a los involucrados en las diferentes áreas de competencia simulando la solución del problema. Así, en lugar de promover y eficientizar las políticas de salud pública para asistencia y prevención de adicciones, alejando al ciudadano de drogas y alcohol, se lo abandona a su impulsos en una sociedad donde ni siquiera se aplica la ley vigente y aumenta el nivel de automovilistas alcoholizados más el delito asociado al consumo de sustancias psicoactivas. Este abandono del ciudadano a sus deseos simula hoy ser libertad, a diferencia de cuando Ds libera al pueblo judío de la esclavitud en Egipto no para abandonarlo a sus pulsiones en el desierto sino para darles la Ley rigiéndose por ella, individual y nacionalmente. Más, así como en el Deut. 21:18-21 se penaliza al "descarriado y rebelde" definido como quien roba al padre para comprar y engullir carne y vino rigiéndose por sus pulsiones, despenalizar/permitir las drogas y más aún en el actual estado de la sociedad, es promover sustancias que estimulan voluptuosidades mucho mayores a la gula, exacerbando e incitando aún más la animalidad a la cual difícilmente uno puede sobreponerse, transgrediendo y aun delinquiendo en mayor medida.
Concluyendo, lo subyacente a esta cultura de la apariencia es la más peligrosa ficción, la de la ley como instrumento legitimador de pasiones personales a expensas del prójimo y de la sociedad y su consecuente degradación, cuando en realidad la Ley oficia de restricción habilitante reduciendo la animalidad impulsiva y desiderativa para permitir la humanidad promoviendo el mutuo bienestar, un individuo y ciudadano virtuoso más una sociedad de calidad. El judaísmo, fundado en la Ley a partir del pacto entre Ds y el pueblo de Israel, urge así al Pacto Social a que retorne a su fuente. 


lunes, 1 de diciembre de 2014

Dame 30




Llegó San Nicolás!!!



sábado, 29 de noviembre de 2014

La salud de los enfermos

Por Daniel Link para Perfil

El destino del roble enfermo de la casa suburbana donde yo pensaba pasar mis últimos días (“Mea requiem”, la llamamos, y en el portón pusimos un cartel que dice “Cave Canem”, Cuidado con el Perro, que trajimos de Roma) ha mejorado con el correr de las semanas. Los fungicidas que le insertaron en la corteza según prescripción de los especialistas que lo visitaron parecen haber dado resultado y lentamente la copa vuelve a reverdecer.

Descubrimos, por otro lado, que una intervención arquitectónica muy mal pensada había provocado la podredumbre de buena parte de la base del tronco (lo que, naturalmente, explica que el gigante hubiera sido víctima de los parásitos minúsculos que lo atacaron al comienzo de la primavera) y hubo que limpiar el agujero, luego pintar el interior con sulfato de cobre y, finalmente, rellenarlo con material para evitar mayores daños.
El asunto provocó una crisis familiar de considerables proporciones porque yo me di cuenta de que si el roble se moría yo no iba a poder soportar vivir en esa casa sin su sombra majestuosa. Me dediqué a diseñar proyectos alternativos para mi retiro del mundo, asunto para el que tengo diez o quince años por delante (y como he dedicado los últimos veinte a un destino que ya creía resuelto, pensé que el tiempo no me iba a alcanzar). Ahora todo volvió a una seudo-normalidad y ya empezamos a encarar las tareas de jardinería propias del verano (la reposición de las lámparas para las luces exteriores, ténganlo en cuenta los señores del INDEC, nos costó cerca de 3.000 pesos).
Mi familia no entiendió mi posición (de “drama queen”, lo admito) y todos creyeron que exageraba o que mentía y dejaron de hablarme del “problema”. Yo le pasé las escrituras de la casa a mi hija para que, por si acaso, la pusiera a su nombre y al de su hermano y empezaran a hacerse cargo del mantenimiento. Fue una buena ocurrencia, con independencia de la salud del roble, que además me sirvió para pensar en mi propia declinación.
Me doy cuenta de que soy capaz de soportar casi todo, salvo lo irreparable, y he conectado con la suerte de ese árbol la de mi vida... dañada.
Al escribir estas palabras crueles (para conmigo mismo) me acuerdo del Adorno de Mínima Moralia y voy a ver si allí dice algo de robles (porque habla sobre todos los asuntos). El buscador encuentra la secuencia de letras, pero incorporada a la palabra “p-roble-ma”.
Para mí, como para Mínima Moralia, el roble es el corazón del problema, y de ahí mi tristeza de habitante de un país irredento, con muchos muertos que lo visitan en sus sueños, ante la imposiblidad de ver las cosas desde la perspectiva de la redención. 
Como yo, a diferencia de Adorno, no pienso que “la pregunta por la realidad o irrealidad de la redencion misma resulta poco menos que indiferente”, me desespera la desesperanza: la mera posiblidad de que la redención no pueda ya estar en el horizonte de mi suburbio.


viernes, 28 de noviembre de 2014

¡Litarda, me hubieras avisado!



By the way, Emiliana: "Desterritorialización" es... "desterritorialización". Después te explico.


Juan sin tierra

por Daniel Link para Soy


El llamado telefónico me desconcierta: una periodista de La Nación quiere saber qué pienso del Cervantes otorgado a Juan Goytisolo (Barcelona, 1931). A esas horas de la mañana, no sabía que Juan Goytisolo hubiera ganado el prestigioso premio pero, todavía más: no sabía que no lo había ya ganado en alguna edición previa, porque, justo es decirlo, Juan Goytisolo es el novelista más importante del siglo XX español: Señas de identidad (1966) y Reivindicación del conde don Julián (1970), ambas publicadas en México, dado que en ese momento Goytisolo y la España franquista sostenían una política de cero tolerancia mutua, alcanzarían para colocarlo en ese alto sitial, pero también están Juan sin Tierra (1975), Makbara (1980), Paisajes después de la batalla (1982) o Las virtudes del pájaro solitario (1988) para subrayar las cualidades de una obra al mismo tiempo luminosa y sombría que merecía, desde hace décadas, el Cervantes y todos los demás premios que se quisieran otorgarle (ha ganado ya el Premio Europalia, el Octavio Paz, el Juan Rulfo, el Premio Nacional de las Letras Españolas, el Premio de las Artes y las Culturas, el Premio Formentor, si es que esa nómina tiene algún sentido).

En los fundamentos del Cervantes, el jurado ha destacado «su capacidad indagatoria en el lenguaje y propuestas estilísticas complejas, desarrolladas en diversos géneros literarios; por su voluntad de integrar a las dos orillas, a la tradición heterodoxa española y por su apuesta permanente por el dialogo intercultural».

Heterodoxia es, en efecto, una palabra que le cuadra bien a los gestos y posiciones de Goytisolo, con los cuales no siempre se puede estar de acuerdo (deploro personalmente su idealización del Islam). Disidencia es otra de ellas, puesta como denominación de sus eruditos y festivos ensayos sobre la literatura española de los Siglos de Oro, y más allá: Disidencias (1996).

Juan Goytisolo nació en el seno de una familia burguesa extremadamente conservadora cuyos retoños son todos nombres inevitables de la historia literaria española (José Agustín, Juan y Luis): “La fobia visceral de mi padre a los homosexuales -cuyo símbolo execrable encarnaba su suegro- alcanzaba a veces extremos morbosos: había referido con gran satisfacción a José Agustín -y éste se había apresurado a repetírmelo- que Mussolini mandaba fusilar sin contemplaciones «a todos los maricones». Aunque por aquellas fechas yo no tenía la más remota sospecha de mi sexualidad futura, la noticia, en vez de exaltarme, me llenó de malestar”, se lee en sus memorias Coto vedado (1985).

Al principio Juan Goytisolo cultivó el realismo social. En 1956 se instaló en París, donde trabajó para Gallimard como lector de español y desde donde patrocinó a los escritores del boom latinoamericano, con quienes se sentía más hermanado que con sus compatriotas, tanto por sus preocupaciones políticas como por sus inquietudes estéticas, dos caras de la misma moneda. Más tarde se instaló en Marruecos y desde entonces su vida transcurrió entre París y Marrakech, donde aprendió los rituales de una sexualidad sin nombre (porque en el Corán podrá o no haber camellos, pero lo que sin duda no hay son homosexuales, no importa qué conductas que se desempeñen en la cama ni que los hombres vayan por la vida con los dedos entrelazados) junto con las nostalgias de alguien que no tiene patria.

Para Goytisolo el nacionalismo español es algo así como el Mal Elemental (“Cuando los Reyes Católicos acaban con el último reino moro de la Península y decretan la expulsión de los judíos asistimos al primer acto de una tragedia que, durante siglos, va a determinar, con rigurosidad implacable, la conducta y actitud vital de los españoles” se lee en España y los españoles) y, por eso, en Reivindicación del Conde Don Julián se coloca del lado del gobernador de Ceuta que ayudó a los musulmanes para que entraran en Hispania y acabaran con la hegemonía visigoda en la península: “Tierra ingrata, entre todas espuria y mezquina, jamás volveré a ti”.

El heterodoxo elige, antes que la unidad y la identificación en los mitos, los flujos migratorios, el multiculturalismo, y la extranjería radical; disiente de las clases y las categorías, incluso las que pretenden dar nombre a las sexualidades disidentes: “Creyendo encontrar, inocentemente, comprensión y asistencia entre los núcleos minoritarios que, al amparo de la actual y, digámoslo bien claro, engañosa liberalización de nuestras costumbres, florecen actualmente en los márgenes y zonas periféricas de la sociedad, he entrado en contacto con diversas agrupaciones, colectivos y unidades móviles de feministas, gayos, lesbianas, pedófilos, S & M, fist fuckers, etc. sin obtener de ellos el menor apoyo a mi causa. Ni los Maricas Rojos ni el Frente de Liberación Fetichista ni los Grupos de Choque de las Tortilleras Revolucionarias han querido aceptar y hacer suyos mis justas reivindicaciones y agravios” (Paisajes después de la Batalla).

No sorprenden, pues, las declaraciones de Goytisolo al diario El País desde su casa de Marrakech cuando se enteró de este último reconocimiento, el Cervantes: ““Cuando me dan un premio siempre sospecho de mí mismo. Cuando me nombran persona non grata sé que tengo razón”.

Ni exterior ni interior a las naciones, las ideologías, las identidades y los nombres de los comportamientos sexuales, Juan Goytisolo (o mejor dicho, su palabra, que es lo único que debe interesarnos) es una línea de fuga respecto de lo que él mismo ha llamado el “nacionalcatolicismo”, pero también respecto de toda mirada autocomplaciente. Desde esa incomodidad de un lugar liminar, incivil, de tránsito permanente, que se deja leer en toda su obra (hoy más inclinada al poema que a la novela), Juan Goytisolo nos convoca para resistir a todo uso fascista del lenguaje y todo uso heteronormativo de la sexualidad. Aunque, como se lee en el final de Reivindicación del Conde Don Julián, “el sueño agobia tus parpados y cierras los ojos”, “lo sabes, lo sabes: manana sera otro día, la invasion recomenzara”.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Negocios a medida...

por Carlos Pagni para La Nación

Es difícil determinar si las fechorías del kirchnerismo están destinadas a trascender por su baja calidad moral o por la mala praxis con que se llevan adelante. El Gobierno, que ya malogró los mercados energético, ganadero, cambiario y cerealero, amenaza ahora, con la colaboración de Lázaro Báez o Cristóbal López, con arruinar el mercado de la corrupción. Figuras tan arraigadas en la vida nacional como el testaferro, el funcionario coimero, el cambista lavador o el juez cómplice corren el riesgo de quedar inutilizadas por la torpeza con que una liga de políticos y empresarios ha hecho su tarea. Esa institucionalidad también está en peligro. Es una proeza: hasta el lado oscuro de la luna se ha eclipsado.

Colectivo nocturno


Ya sé que es noticia vieja, pero no tengo facebook. Y además, suscribo la reflexión final del candidato, tan cierta que no sirve para nada: "No tomemos decisiones con la inmediatez del corto plazo".

martes, 25 de noviembre de 2014

Una tarde en el museo




lunes, 24 de noviembre de 2014

Si lo dice Daiana...

Diana Conti: "Todos sabemos de la honestidad de Cristina y no vamos a permitir que le hagan daño"

La diputada del Frente para la Victoria dijo que el allanamiento a la sociedad presidencial Hotesur ordenado por el juez Bonadio "fue impertinente".

sábado, 22 de noviembre de 2014

Salud pública


Por Daniel Link para Perfil



Muchos periodistas se quejan de la ausencia de figuras presidenciales en las últimas semanas (la Sra. Fernández, porque estuvo internada; el Sr. Boudou, porque mejor es olvidarse de que existe). Yo, en cambio, viví el silencio de radio como una vacación.

Muchas veces, cuando viajo, obtengo el rédito adicional de no tener que escuchar los llantos, las bravatas, la épica berreta de “somos los primeros”, “desde hace cincuenta años”, “nunca la Argentina...”, “récord de...”, “la recuperación de la política”, como si este gobierno (que para mí es una gestión más, con sus aciertos y sus errores) hubiera sucedido a una Dictadura (semejante honor le cupo al Sr. Raúl Alfonsín, cosa que el peronismo no termina de digerir cabalmente), o como si los acontecimientos de 2001 no hubieran llevado la política a un umbral de transformación que luego el regimen gobernante se encargo de “poner en caja” por la vía de la utilización de un vocabulario y una retórica heredada de aquellos tiempos de palabras encendidas, puestos ahora al servicio de la gubernamentabilidad.

No aguanto ya más esos sujetos abstractos como “el Neoliberalismo” (cuya expresión fue, durante los años noventa, el peronismo) o “la dignidad villera”, que es un lugar del cual hay que sacar a todo el mundo y en el que nadie en su sano juicio querría estar.

Con la excepción de Florencio Randazzo, que habla poco y que, por sobre todo, ejecuta acciones de gobierno (que yo previamente he diseñado desde esta columna), nada me importan los decires del pobre Sr. Coqui, que no da pie con bola, o del Sr. Secretario tal, o de la Sra. Ministra cual. Ninguno de ellos afecta mis nervios, que están conectados, como cualquier sistema nervioso, al sistema nervioso nacional, y es por lo tanto sensible a los humores radicales a los que la Sra. Fernández nos somete.

Su internación era un asunto de salud pública. Tratándose de quien ocupa el sillón presidencial, y que además cometió la torpeza de haber elegido a un impresentable como su natural sucesor, nadie puede sino alegrarse de su recuperación y su regreso a la función pública para la que fue electa. Eso sí, las dos semanas de silencio nos sirvieron para ponernos al día con las noticias del exterior, para hacer números y ver hasta cuándo nos alcanza la plata, para descontracturarnos hasta que el vendaval épico regrese con toda su fuerza para pretender hacernos creer que “nunca antes”.

viernes, 21 de noviembre de 2014

2x1




miércoles, 19 de noviembre de 2014

Acá si se come bien