sábado, 25 de abril de 2015

"Así, quedate quietita que ahí llego..."

En coma hace un año, la abusaron y embarazaron

Insólitamente su familia se negó denunciar el incidente en la Justicia para que sea investigado. 

El día después de mañana


por Daniel Link para Perfil



Aprovecho estos días de contienda electoral (que después de mañana se tomará una pausa) para homenajear a una de las mentes más brillantes del siglo pasado, el centenario de cuyo nacimiento se cumple el próximo 12 noviembre, fecha alrededor de la cual se realizarán homenajes en todo el mundo, incluso en Buenos Aires.

En Mitologías, uno de sus libros más hermosos (siempre será difícil decidirse, y el asunto se resolverá antes según el humor del lector que según la calidad intrínseca de los argumentos que hay en cada uno de ellos, todos extraordinarios), Roland Barthes incluyó artículos publicados previamente en la prensa francesa, en los que pretendía desmontar los dispositivos de naturalización de la cultura (el modo en que se presenta como “natural” la más salvaje imposición de unidades ideológicas destinadas a perpetuar la dominación política y social).

Una de esas mitologías se llama “Fotogenia electoral” y allí Barthes sostiene que, en la medida en que la fotografía es elipsis del lenguaje y condensacion de un "inefable" social, constituye un arma anti-intelectual que tiende a escamotear la política (entendida como un cuerpo de problemas y soluciones) en provecho de una "manera de ser" socio-moral.

Así, la fotografía electoral sería, ante todo, reconocimiento de algo irracional extensivo a la política. Lo que atraviesa la fotografía del candidato no son sus proyectos sino sus móviles, sus circunstancias familiares, mentales, eróticas, todo ese modo de ser del que el candidato es a la vez es producto, ejemplo y estímulo. Lo que la mayoría de nuestros candidatos (los de Barthes, en su momento; los nuestros, este año) da a leer en su efigie es su posición social: la comodidad espectacular de las normas familiares, jurídicas, religiosas en las que se instala.

El uso de la fotografía electoral supone, naturalmente, una complicidad: la foto es espejo, deja leer lo familiar, lo conocido, propone al lector su propia efigie, clarificada, magnificada. El elector se encuentra expresado y transformado en héroe, es invitado a elegirse a sí mismo, a cargar el mandato que va a dar con una verdadera transferencia física. Esa transferencia física era, para Barthes (quien, por supuesto, fue marxista), el soporte de la representación política.

En ese aspecto, por lo menos (aunque hay otros muchos), la perspectiva de Barthes coincide con el de la teoría crítica alemana. En Dialéctica de la ilustración, Theodor Adorno y Max Horkheimer refutaron el error de considerar opuestos el proceso de nivelación y estandarización de los hombres y mujeres en el capitalismo de masas y el refuerzo de la individualidad en las llamadas personalidades dominantes.

Los políticos de hoy, razonaron Adorno y Horkheimer, no son superhombres sino meras funciones de su propio aparato publicitario, puntos de cruce de las mismas reacciones de las masas. El jefe no es sino la proyeccion colectiva y desmesuradamente dilatada del yo impotente de cada individuo.

No por azar, razonan los dialécticos con humor barthesiano, tienen aire de peluqueros, actores de provincia o periodistas de ocasion. Incluso, diríamos hoy, algunos bailan penosamente.

Parte de su influencia moral deriva justamente del hecho de que los candidatos, impotentes en sí mismos y similares a cualquier otro, encarnan la plenitud del poder señalando, al mismo tiempo, el espacio político vacío en que el poder ha venido a caer (sobre todo en sociedades como las nuestras, donde el capitalismo no necesita del Estado sino marginalmente para obrar con eficiencia).

Es la individualidad en ruina la que triunfa en nuestros candidatos peluqueros-actores de provincia-periodistas de ocasión-bailarines de concurso. Los jefes de la política (los que triunfan hoy, los que triunfarán mañana) no son sino lo que fueron siempre: comediantes que representan el papel de jefes.

Hasta aquí no se trata de opiniones. No de las mías, por cierto, pero tampoco de las de Roland Barthes o de Adorno y Horkheimer, quienes analizaron determinados procesos que, con el tiempo, no han hecho sino profundizarse. Photoshop, extensiones de pelo, grabaciones telefónicas y twitters sólo sirven para decir “tengo tus mismos sueños, vacíos de esperanza”.



martes, 21 de abril de 2015

¡Volvió la televisión!

Penny Dreadful 
 

Penny Dreadful Penny Dreadful 2x01 - Fresh Hell (2015)
Calidad : HDTV
Fecha : 20-04-2015
Idioma Inglés Idioma
Subtitulos Idioma


















lunes, 20 de abril de 2015

Los áureos sonidos/ anuncian el advenimiento/ triunfal de la Gloria



Más información, acá.




Visiones del futuro





El boxeo ya no es lo que era...


Y parece que el fútbol tampoco:



domingo, 19 de abril de 2015

La figura en el tapiz

Cristina denunció vínculos entre Nisman y el buitre Paul Singer: "Todo hace juego con todo"



sábado, 18 de abril de 2015

Yo soy espía


Por Daniel Link para Perfil

La explosión de asuntos ligados con el espionaje, su relación con la política local y los vínculos con los grandes nucleos de conspiraciones de agencias gubernamentales (CIA, Mossad, MI6) y paragubernamentales de inteligencia nos puso en situación de ansiedad televisiva, tan disparatado suena todo (y, al mismo tiempo, tan ominoso y tan vulgar).
Destaco dos series, más o menos idénticas en sus presupuestos. Una es The Americans, que cuenta la vida de agentes de la KGB infiltrados como una familia de ciudadanos estadounidenses durante los últimos años de la Guerra Fría. La trama pretende ser realista y funda su verosimilitud en el hecho de haber sido inspirada por ciertas notas de un ex agente de la KGB.
Allegiance es más encantadora, pero no gustó y fue discontinuada. A diferencia de la anterior, sucede en época actual. Una madre rusa que reside en Brooklyn es la espía, asistida por su amado esposo irlandés y la hija mayor de la familia, Natalie, también cooptada por el SVR (Servicio de Inteligencia Extranjera ruso), a cuya cabeza están unos resentidos que sólo quieren destruir a los Estados Unidos, porque sí.
Se desconocen las tareas de inteligencia que habrían realizado estas mujeres antes de que la serie comenzara, porque todo se organiza alrededor de la figura del hijo varón, Alex O'Connor, muchacho muy despierto al que los rusos quieren poner al servicio de sus oscurísimos propósitos desde el momento en que el joven es promovido en la CIA, para la cual trabaja.
Si en la tragedia griega las familias estaban desgarradas por principios éticos y concepciones del Estado irreconciliables, la familia de Allegiance logra sobreponerse a la guerra desatada en su seno entre las más poderosas agencias de inteligencia del mundo y marcha unida hacia su propia redención, como tendría que ser siempre, incluso en el caso (no lo quiera el cielo) en que un hermano militara en la Cámpora y el otro en el massismo.



jueves, 16 de abril de 2015

La cuarta república



We are home!




Es que me siento solo...




miércoles, 15 de abril de 2015

¡Éramos tan jóvenes!

Laurie Anderson en Argentina

Laurie Anderson llega a la Argentina para presentarse el próximo 8 de mayo en el Teatro Ópera.
El 10 de mayo dará una charla abierta y gratuita en el maravilloso Parque de la Memoria.

martes, 14 de abril de 2015

lunes, 13 de abril de 2015

A saltar!

El Partido Obrero quedó tercero en la elección en Salta

Claudio Del Pla se postuló a la gobernación y obtuvó el tercer lugar en las primarias del domingo. Cómo creció la izquierda y por qué aún se lanza dividida. 

Miles de hologramas protestan en Madriz





domingo, 12 de abril de 2015

Nuestra Señora de la Argenta

Por Beatriz Sarlo para Perfil

A través de la cadena nacional, Cristina Kirchner vuelve a apelar más a los consumidores que a los ciudadanos. Máximo déjà-vu


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo


(Vía @witchoria)


sábado, 11 de abril de 2015

Crisis de la universidad


por Daniel Link para Perfil



La Universidad de Buenos Aires está muy lejos de aquélla que conocimos quienes comenzamos a trabajar en ella durante la década del ochenta. Lo que entonces era una apertura hacia el mundo y un proceso de imaginación que escandalizaba a los sectores más conservadores, hoy se ha convertido en una lucha despiadada por puestos de trabajo mal pagados. Lo que entonces pasaba por la constitución de equipos de trabajo con objetivos a largo plazo fundados tanto en imperativos epistemológicos como éticos, hoy se ha convertido en el atrincheramiento en posiciones individuales como respuesta autista a la crisis política que vivimos desde hace más de diez años.

El Sr. Barbieri, novísimo rector de la Universidad de Buenos Aires lanzó, como primera medida de su gestión, una reformulación del Ciclo Básico Común creado por el Sr. Francisco Delich, rector normalizador de la UBA entre 1983 y 1986. En la práctica, lo que ha sucedido es que, al comienzo del ciclo lectivo, se suprimieron los Talleres de Lectura y Escritura que funcionaban en el contexto de la pedagogía de la cátedra de Semiología que, desde su invención, fue la formadora de varias generaciones de docentes-investigadores.

Los talleres son vitales para garantizar la democratización de determinadas habilidades necesarias para la vida universitaria que los alumnos emprenden al comenzar sus estudios y que la escuela media no brinda parejamente.

Para llevar a cabo esa supresión, las autoridades promovieron (sin que mediara concurso alguno y, en algunos casos, con convocatorias a concursos paralizadas desde hace décadas) a algunos docentes que aceptaron, a cambio de esa promoción miserable, la renuncia a intervenir en los desequilibrios formativos heredados de la escuela media. Así de vil es la lógica de funcionamiento actual de la UBA: se renuncia a la pedagogía por cargos entendidos como moneda de cambio en un universo de cálculo egoísta.