martes, 15 de abril de 2014

El más esperado regreso



Spam

He visto la mejor obra de teatro de los últimos años. Se llama Spam y cuando pueda bajar del estado de éxtasis en el que me encuentro escribiré sobre ella, pero antes, elijo mi propio spam (que Rafael Spregelburd no cree que sea "verdadero"):

Quiero dar las gracias a Dios por el uso (xxxxxx@gmail.com ) como mi fuente de salvación después de 2 años de desempleo y mi amante me dejó solo durante 2 años, sólo el corazón roto hasta que conocí Dr.uwagbale después de un testimonio de las señoras cómo fue ayudado por el mismo Dr. uwagbale, por lo que decidió ponerse en contacto con él y cuando le dije que todo mis problemas se rió y dijo que esto no es un problema. que todo irá bien en tres días. Exactamente el tercer día de mi ex amante me llaman me sorprendió y lo que más me sorprendió fue que una empresa aplica desde hace más de 4 meses llamado y me dijo que debía volver al trabajo tan pronto como sea possible. Am muy agradecido al Dr. uwagbale , si así lo desea ponerse en contacto con él, su correo es (xxxxx@gmail.com ) él hace el hechizo de la siguiente manera ( 1 ) Si usted quiere que su ex atrás. ( 2 ) que necesita un divorcio en su relación ( 3 ) ¿Quieres ser promovido en su oficina. ( 4 ) ¿Quieres que mujeres y hombres corren detrás de usted. ( 5 ) Si usted quiere un hijo. ( 6 ) ¿Quieres ser rico. ( 7 ) Usted quiere atar a su marido y la mujer a ser tuyo para siempre. ( 8 ) Si usted necesita la ayuda financiera. ( 9 ) Cuidado Herbal 
Contactar con él hoy ( xxxxxx@gmail.com ) Ser Útil pecado enfatizar juez Hoy 

Introducción en los estudios transatlánticos

ESTRENO: DOMINGO 27 DE ABRIL, 19 HS, EN HASTA TRILCE 
Pre estreno para prensa: sábado 26 de abril, 21 hs

Presenta
el estreno de la ópera contemporánea argentina

ULTRAMARINA”

Con música de Pablo Mainetti, libreto de Edgardo Cozarinsky y dirección escénica y dramaturgia de Marcelo Lombardero, en el teatro Hasta Trilce

Teatro Musical Contemporáneo (TMC) presenta el esperado estreno de la ópera contemporánea argentina Ultramarina, con música de Pablo Mainetti, libreto de Edgardo Cozarinsky y dirección de escena y dramaturgia de Marcelo Lombardero, el domingo 27 de abril  a las 19 en la sala de Hasta Trilce, Maza 177 (Almagro).
En Ultramarina, Pablo Mainetti, uno de los principales bandoneonistas y compositores de la Argentina, escribe una ópera de cámara basada en una investigación del escritor y cineasta Edgardo Cozarinsky sobre la llamada Zwi Migdal, la red mundial de trata de personas que operó entre 1906 y 1930 con sede en Buenos Aires y que se extendió a ciudades del interior y del mundo. La Zwi Migdal, también llamada Varsovia, fue una poderosa multinacional formada por delincuentes judíos que se especializaban en la prostitución forzada de mujeres a las que traían engañadas de Europa del Este.
Cozarinsky investigó esta historia para su reconocida novela El rufián moldavo (Emecé, 2004), de la que toma los personajes para el libreto de Ultramarina: Samuel, un joven judío desheredado por haber preferido el bandoneón al violín, Zsuzsa, prostituta de la que se enamora Samuel, y Perla, que logra escapar de la red y convertirse en cantora de tangos de una cantina de mala muerte.
Pablo Mainetti compone para seis cantantes y tres actores, con un ensamble de doce instrumentos: quinteto de cuerdas, flauta, clarinete, fagot, trombón, piano, bandoneón, a cargo del propio Mainetti, y percusión. En Ultramarina Mainetti toma elementos del tango, del expresionismo en la música contemporánea y de la tradición lírica de la ópera para crear los climas de la Argentina finisecular.
La puesta en escena de Marcelo Lombardero hace pie en el cruce entre lo histórico y lo contemporáneo, lo que nos permite acercarnos a un capítulo poco conocido de la historia,  poniendo el foco en el problema actual de la trata de personas.
El elenco artístico de Ultramarina está integrado por la soprano Victoria Gaeta (Mujer1/Suzanne/Zsuzsa); el tenor Santiago Bürgi (Samuel); el barítono Norberto Marcos (Rematador/Rabino/Patrón); la cantante popular Myriam Toker (Perla); la alto Trini Goyeneche (Mujer 2/Yvette); la mezzo Rocío Arbizu (Mujer3/Marcelle); Marta Cullerés (Madame Sapho); Diego Cosin (Cliente1/Zinitsky); y Miguel Ángel Moraga (Cliente2 /Zeitblum).

La dirección musical está a cargo del ascendente director de orquesta Andrés Juncos, quien estudió la carrera de dirección orquestal en Roma, trasladándose luego a España donde trabajó como director de orquesta asistente en el Gran Teatro de Liceo de Barcelona, el Teatro Real de Madrid, el Teatro de la Zarzuela, el Palacio de Festivales de Santander, y el Festival de la Coruña. Actualmente reside en Viena.
La escenografía y vestuario están a cargo de Noelia González Sbovoda; la iluminación, de Horacio Efron; la asistencia artística, de Ignacio Llobera; la coordinación, de Carlos Sampedro y la producción ejecutiva, de Miguel Galperin.

FUNCIONES: Domingo 27 de abril a las 19 y los martes 29 de abril, y 6, 13, 20 y 27 de mayo, a las 21. Hasta Trilce abre las puertas de su bar restaurante desde las 20, y antes o después de la función se puede disfrutar de una carta de tapas, pizzas, empanadas, platos elaborados y tragos.
LOCALIDADES: Las localidades a $160 ya están a la venta para compra online por www.alternativateatral.com , o en efectivo en Hasta Trilce (de miérc. a dom. desde las 18).
INFORMES y RESERVAS: www.hastatrilce.com.ar Tel: 4862-1758 (de miérc. a dom., desde las 18). Estacionamiento en Hipólito Yrigoyen 3461, 50% de descuento.

Este espectáculo fue realizado gracias al apoyo de la Fundación Szterenfeld

Teatro Musical Contemporáneo (TMC) es un proyecto que busca fomentar la creación y difusión de las artes escénicas contemporáneas. TMC está dirigido por Marcelo Lombardero y tiene a Miguel Galperin como productor ejecutivo. En palabras de Galperin: “La idea de TMC es acompañar la ampliación expresiva de creadores argentinos. Valorar cruces y solidificar grupos de trabajo en una ciudad que está repleta de talento para la escena: directores, compositores  actores, cantantes. Sus espectáculos, liderados por Lombardero, nos hablarán, seguro, de lo que más nos conmueve".

PRENSA:  Verónica Padilla / 15 3597 3700 / verapadilla@fibertel.com.ar / Gacetilla de prensa. Se agradece su difusión. Fotografías y video, solicitar por este medio.

lunes, 14 de abril de 2014

Gorilinkismo negropolitano

Encuentro Federal de la Palabra, sábado 19, 19.30 hs (Café Literario, Tecnópolis):



Vulnerabilidad informática

En"Cómo llegaste hasta acá" ya me habían sorprendido las palabras clave que me relacionaban (a mí o a lo que escribo) con tal o cual asunto. Después de intentar borronear algunas hipótesis, me olvidé del asunto.
Pero ahora que estoy cargando materiales en otro blog, veo los analíticos que la página me ofrece gratuitamente y vuelvo al pasmo.
Entiendo que lleguen allí por mi "cv" o por la indagación barthesiana sobre el vivir juntos, a la que le dediqué bastante tiempo. Podría protestar un poco, pero hasta sería capaz de aceptar aparecer en las buscas sobre "transformista jade asesinado" o "putas y travestis a domicilio en chivilcoy" pero en modo alguno admito poder aparecer en buscas sobre "tips para poder coser la licra fria por q cuesta montones". Hice la prueba y me quedé helado: aparecía en primer término. Hoy la repetí y se ve que arreglaron el algoritmo: eso ya no sucede.




domingo, 13 de abril de 2014

Libros de la feria


Yo es otro (yo soy nadie)

Hombre, mujer o... intersexo: ¿qué sos en Facebook?

La red social acaba de anunciar que ofrecerá a sus usuarios 50 opciones diferentes de identificación.

David Viñas, una masa

Por Daniel Link para Perfil Cultura

A medida que fui leyendo a David Viñas (nunca fui su alumno), me deje impresionar vivamente por la calidad de su escritura y el alcance (megalómano, tal vez) de su mirada. Dicho de otro modo: el modo en que manipula grandes masas temporales, textuales, imaginarias. Cualquiera de sus párrafos (el párrafo es su unidad de escritura) condensa bien ambas propiedades. En el comienzo de Rebeliones populares. De los montoneros a los anarquistas. se lee, bajo el título “Mapa mundial del imperialismo entre 1860 y 1870”:

Una comprensión rigurosa del asesinato del Chacho en 1863 necesita integrarse en su contexto mayor. Y esta dimensión —a escala mundial— se llama imperialismo: son las tropas francesas de Napoleón III que desembarcan en Veracruz en 1862 para sostener las pretensiones de Maximiliano de Habsburgo a “la corona mexicana” frente al gobierno nacional de Benito Juárez. Pero también es un ejército español de la reina Isabel II pugnando por la reconquista de Santo Domingo en 1861 o la escuadra de la misma nacionalidad al mando del almirante Méndez Núñez bloqueando Valparaíso en el 66 y que, al año siguiente, provoca al gobierno peruano en aguas del El Callao. Y, claro está, las divisiones francesas imponiendo su protectorado en Siria, en Camboya o sus exigencias en el tratado de Pekín o en Madagascar. O las inglesas —magnos modelos de esa coyuntura histórica— en Egipto, Abisinia o la India.

Como si todo eso fuera poco, Viñas agrega la publicación de El capital de Marx (1867) y la aparición del proletariado, uno de los emblemas de la masa que Viñas no se cansa de hostigar en su relación con las élites y que va convocando a partir de diferentes figuras que ofician de personajes conceptuales en sus libros: “el burgués conquistador” de este libro integra un tapiz colosal junto a “el gaucho rebelde”, “el inmigrante peligroso”, “el obrero subversivo” y el “intelectual heterodoxo” (este último es Rodolfo Walsh, o él mismo). Por eso, como historiador de la literatura, David Viñas no es el mejor, sino el único (y los demás, al pretender imitarlo, se hunden cada vez más en la ignominia).


sábado, 12 de abril de 2014

El humor y el carácter destructivo

por Daniel Link en la mesa redonda "La mujer sentada: el humor gráfico en Copi"


En una de las tiras incluidas en La mujer sentada, el cuasi-pollo que la visita encuentra la silla vacío, pese a lo cual dialoga con ella: “¿Usted no está dibujada?/ ¡Mandé a Copi a la mierda!/ ¡Es un homosexual!/ …/ ¿Y ahora?/ ¡Tengo un lápiz y no soy tonta!/ (en los dibujos posteriores, la mujer se dibuja a si misma, con resultados desastrosos)/ ¡Qué fracaso!/ … / Solamente ellos tienen esa sensibiidad artística”, concluye el cuasi-pollo.
La loca es fatalmente humorista: sólo la risa podrá salvarla (piensa) de la condena de los otros y por eso aprende, antes que nadie, a reírse de si. Cuanto más pueda sobrevivir al ejercicio de su propia destrucción, tanto más a salvo estará de las fantasías de exterminio (de los otros).

El texto completo, acá.

Lección inaugural

Por Daniel Link para Perfil

El 28 de junio de 1959, exactamente dos meses antes de mi nacimiento, mi mamá estaba escuchando la radio, y yo con ella. Di un respingo cuando una voz odiosa dijo: “Todavía seguiremos por algún tiempo la pendiente descendiente que recorremos desde hace ya más de diez años. Se ha cometido un error en definir a este programa como un programa de austeridad, dejando que cada uno de los habitantes del país viva como pueda y como quiera […]. Las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: «Hay que pasar el invierno»”.
Desde que era un sietemecino no me gusta el invierno: toda mi infancia estuvo puntuada por alergias y enfermedades invernales, además de las urgencias económicas propias de aquellos que carecen de otro capital que su propia fuerza de trabajo. Con el tiempo, las enfermedades invernales se cansaron de que yo las sobreviviera y me abandonaron pero la frase del ministro desarrollista siguió estremeciéndome. 
Intuyo que este invierno volverá con toda su carga de amenaza, porque mi sueldo universitario está congelado hasta el mes de julio, porque no para de llover, porque el gas va a costarme mucho más de lo que me costaba hasta ahora. Ya me arreglaré (“siempre que llovió, paró”), pero la sensación “Hay que pasar el invierno” parece ser el estado de ánimo generalizado y afecta tanto a la sociedad civil como al Estado.
Me entretendré dando mis cursos, uno de los cuales no sabía bien como empezar, hasta el lunes pasado. Se llama “La sutura de los mundos” y sirve como excusa para leer a Rubén Darío, poeta enorme cuyo influjo sobre nosotros no ha cesado.
En 1898, Darío había tomado partido por “Roque Saenz Peña, el argentino cuya voz en el Congreso panamericano opuso al slang fanfarrón de Monroe una alta fórmula de grandeza continental («América para la Humanidad»), y demostró en su propia casa al piel roja que hay quienes velan en nuestras repúblicas por la asechanza de la boca del bárbaro”, rechazando de plano la hipótesis de integración continental llamada “panamericanismo”: “cuando a la vista está la gula del Norte, no queda sino preparar la defensa”. Darío reivindicaba, en contra del panamericanismo a la Monroe, el proyecto interamericano propuesto formalmente por Bolívar en el Congreso de Panamá de 1826. 
En 1906, Darío asiste a la Conferencia Panamericana en Río de Janeiro y su posición se complica. Escribe la “Salutación al águila”, a la que le pide: “Tráenos los secretos de las labores del Norte,/ y que los hijos nuestros dejen de ser los rétores latinos,/ y aprendan de los yanquis la constancia, el vigor y el carácter”. ¡Para qué! Sus contemporáneos se enfurecen y el literato venezolano Rufino Blanco Bombona pide su lapidación. 
Darío le contesta con una carta desde Brest el 18 de agosto de 1907, justificando esa “pieza ocasional, surgida dentro del clima armónico de la Conferencia Panamericana de Río de Janeiro” como un gesto de cortesía: “lo cortés no quita lo cóndor”, y le pide que lea bien el texto en el que “anuncio la guerra”: “Si tus alas abiertas la visión de la paz perpetúan,/ en tu pico y tus uñas está la necesaria guerra”, El mismo año escribe una “Epístola a la señora de Lugones” donde reconoce que “Yo pan-americanicé/ con un vago temor y con muy poca fe/ en la tierra de los diamantes y la dicha/ tropical. Me encantó ver la vera machicha” (ritmo que fue avasallado por el sambao).
La última referencia al asunto está en el artículo de Darío sobre Paraguay (1912): “El Paraguay es un ejemplo, hoy que el águila yankee mira hacia el Sur, como orientándose hacia un vuelo de rapacidad conquistadora”.
De modo que ya sé cómo voy a empezar este curso, para que no parezca cosa apolillada: la diputada Mara Brawer (con el respaldo de Carlos Kunkel, Edgardo de Petri, Teresa García, Claudia Giaccone, Luis Basterra, Ana María Ianni y Guillermo Carmona), convencida de que "Hoy el Panamericanismo no nos identifica", presentó el lunes pasado una propuesta para redenominar a la ruta Panamericana (creo que no es su nombre oficial, pero de todos modos “hay que pasar el invierno” también en el Congreso) como “Patria Grande”. Mejor sería llamarla como el poeta más actual del continente: Carretera Rubén Darío.

(gracias, Miguel Rosetti)
 

viernes, 11 de abril de 2014

¡Ópera sí! (pero con innovaciones)

Spregelburd y Zypce presentan:

Spam

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Una ridícula fantasía apocalíptica con fondo de fin de fiesta, una ópera hablada entre insólitos paisajes musicales de cables, aparatos, tensores y resabios de hits mal aprendidos. El plástico que nos sobra se arremolina alegremente en esa isla flotante de nylon y botellas en el Pacífico Norte y la basura virtual se acumula de idéntica manera en las bandejas de entrada zaheridas, colapsadas.
Esta es la historia de un profesor napolitano -un lingüista vanidoso- que sufre un insólito accidente y pierde –junto al público- la memoria de los hechos. Hay que reconstruirlo todo en contra de las burdas leyes del azar; hay que reunir causa con efecto. Hasta donde sabemos, nuestro héroe se ha negado a corregir la tesis de una alumna. Después, un mail de spam (llegado desde una Malasia improbable y traducida) lo involucra en una aventura formidable digna de James Bond entre traductores de Google, mafias seudochinas en la isla de Malta, métodos dudosos para alargar el pene, retazos mal deducidos de un diccionario extinto en la antigua Mesopotamia, falsos documentales suizos bajo el agua, fantasmas de Caravaggios y de niños y cálidos aires de apocalipsis y de ruinas.
¿Por qué creer que una crisis de los bancos en Europa es el fin del mundo conocido?
Es el año 2012 y a los mayas se les acaba el tiempo. Pero el tiempo en realidad no existe: es mera administración del hambre.

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Idea original, texto, dirección general: Rafael Spregelburd
Ideas, música original, dirección musical: Zypce
Intérpretes: Rafael Spregelburd y Zypce
Asistente de dirección: Gabriel Guz
Escenografía e Iluminación: Santiago Badillo

Videos: Alessandro Olla, Alejo Varisto, Alejo Moguillansky, Santiago Badillo
Animaciones en video: Elisa Marras (Multiforme)
Ilustraciones en video: Valentina Olla
Tipografías eblaítas: Eduardo del Estal
Realización de escenografía: Escudero’s
Asistente de dramaturgia: Manuela Cherubini
Asistentes de ensayos: Gabriel Guz, Manuela Cherubini
Asistente de sonido: Pablo Cerone
Asistente de video: Dina Lafont
Diseño de programas: Santiago Badillo
Prensa: Duche&Zárate
Traducción al italiano: Manuela Cherubini
Traducción al inglés: Jean Graham-Jones
Fotos: Carlos Furman, Paula Peralta, Jorge Pogorelsky, María Valeria Villalba
Fotografía para el Caravaggio chino: Nicolás Levín

Actores en videos y voces:
Elisa Carricajo (Cassandra)
Manolo Muoio (Locutor TV)
Patrizia Frencio (Madre)
Pino Frencio (Padre)
Laura Amalfi (Juguetera, Chinese Bond Girl, Andreína)
Ian Barnett (Sean Connery)

Una producción de Spregelburd/Zypce junto al CETC (Centro Experimental del Teatro Colón) y el Festival Internacional de Buenos Aires 2013.
Festival Internacional de Curitiba, 2014
Con el apoyo del INT

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Teatro El Extranjero
Valentín Gómez 3378 / Teléfono: (011) 4862-7400 / http://www.elextranjeroteatro.com/
Estreno: jueves 10 de abril
Duración: 120 minutos
Horarios: jueves y viernes, 21:00
Localidades: Jueves: Entrada general: $120 / Estudiantes y jubilados presentando acreditación: $70 – Viernes: Entrada general: $120

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Prensa:
Walter Duche / Alejandro Zárate
Duche & Zarate
4857.2806/15.5808.1039
www.duchezarate.com.ar

No me parece...

O sea: o tenés frío o tenés calor. O usás anteojos porque lees mucho o vas al gimnasio 24/7 y hacés todo con los ojos cerrados.


Por una cosa o por la otra, decidite. Una cosa es la potencia del ser y otra cosa es el cambalache. Y esas botitas blancas, decidamente no te favorecen. Te-lo-di-je-Co-ry-Bond. 
No me molestes más.


Pasolini y la poesía popular

Por Diego Bentivegna para Espacio Murena

Guido Pasolini, el hermano menor de Pier Paolo, había nacido en 1925. A los dieciocho años se integra a las formaciones partisanas que luchan contra la ocupación alemana y contra las tropas de la República mussoliniana de Saló, con un ejemplar de Lorca o de Montale en la mochila. Participa a partir de entonces de varias acciones armadas en la región del Friuli, en el norte de la península, en los límites con Austria –como consecuencia del Anschluss, parte del Tercer Reich- y con el complejo y violento mundo balcánico. Fue fusilado en febrero de 1945, a pocas semanas del fin de la guerra, por miembros de la Brigada Garibaldi, formación partisana adscripta al Partido Comunista, en la localidad de Porzûs, a las puertas de Yugoslavia. Era la consecuencia violenta y traumática de las tensiones entre los grupos de la resistencia italiana, en la que confluían sectores comunistas, liberales, socialistas, monárquicos y católicos.
A la memoria de Guido está dedicado uno de los textos de Pasolini menos abordados por la crítica, sobre todo por la crítica en torno al autor que se produce fuera de Italia: El Canzoniere italiano publicado en 1955 en la editorial Guanda de Parma. “A mi hermano Guido –dice la dedicatoria, impresa en letras cursivas en la primera página del volumen-, caído en los montes de Venecia Julia, por una nueva vida para el pueblo italiano”.
Me propongo interrogar el Canzoniere a partir del presupuesto de que en el volumen se entrecruzan una serie de problemáticas que afectan no sólo a Pasolini y su relación compleja con las manifestaciones de la llamada cultura popular, preponderantemente oral y campesina, sino también algunas de las cuestiones que, de un modo u otro, se plantean en relación con la dinámica del arte –un concepto en el que habría que incluir por cierto la literatura- contemporánea: su relación con la tradición, su condición popular como una condición relativa, el problema de la autoría y de la transmisión, su relación con otras formas artísticas –en especial, aunque no solamente, con la música-, las implicancias políticas que supone pensar la literatura en términos de construcción nacional-popular, tal como había sido planteado por Antonio Gramsci en sus escritos de la cárcel y como había sido impulsado desde fines de la segunda guerra mundial, en el marco de la estética neorrealista.
(...)
 

jueves, 10 de abril de 2014

Surrealismo + Lino Palacios / 2

CHARLA Humor fuera de cuadro. Encuentros públicos en el MuHu. Apertura 2014

                 "La mujer sentada: el humor gráfico en Copi"

Mesa con Daniel Link y Javier Botana. Modera: Juan Acosta.
Sábado 12 de abril a las 16 hs. Sin inscripción previa. Entrada libre y gratuita. Sujeto a la capacidad del Microcine.

Juan Acosta modera este encuentro con Daniel Link Javier Botana donde se descubre la importante producción gráfica del genial Copi, uno de los fundamentales de la literatura y el teatro nacional de las últimas décadas. 

La actividad cuenta con la coorganización de la Editorial el cuenco de plata, quien editó en nuestro país las tiras de Copi “Los pollos no tienen sillas” y “La mujer sentada”.

Humor fuera de cuadro
Ciclo de entrevistas en el Museo del Humor (MuHu) junto a los notables de las diversas artes de la comicidad, que abarca desde los humoristas gráficos que trascendieron el papel con sus personajes y tiras, hasta los capocómicos y talentos literarios y teatrales que inventaron un lenguaje popular.  Todos ellos en la casa del genio humorístico en la ciudad, y con la conducción de Juan Acosta.
En 2012 participaron Robin Wood, Délfor, Carlos Nine, Mordillo y José Muñoz. Y en 2013 el ciclo empezó con una mesa reunida por el talento de Andrés Cascioli, con Nora Bonis, Tomás Sanz y Oche Califa. Los siguientes encuentros tuvieron de invitados a Oskar Blotta, Carlos Garaycochea, Pelusa Suero, los dibujantes de Manuel García Ferré, Roberto Barrios Angelelli, Jorge de los Ríos y Carlos Pérez Agüero, y Meiji.
Encontrate con los maestros los sábados de cada mes en el Edificio de la Munich, y volvé a disfrutarlos en las tandas de Ciudad Abierta.


miércoles, 9 de abril de 2014

Decime que me morí y me fui al infierno




En Buenos Aires no se consigue...

Murray Guy 453 West 17 St New York, NY 10011 +1 212 463 7372 www.murrayguy.com

April 4th, 2014 is the 100th anniversary of the birth of Marguerite Duras. 
To commemorate this please join us Thursday, April 17 for a re-installation of Alejandro Cesarco's Marguerite Duras's India Song.

The installation will be up for only two weeks, don't miss it!
Alejandro Cesarco Marguerite Duras's India Song
April 15 - 26, 2014


Marguerite Duras's India Song is a video installation with sculptural elements and a commissioned short text by Argentine writer Daniel Link. The project continues Duras’s own transpositions from novel to novel and from novel to play to film, raising questions of intertextuality, mediums and forms. The installation takes an existing text, a pre-text, and re-tells it as a way of transforming discursive practice through repetition. At stake in this return to a previous text is a negotiation of the limit between repetition and reduplication. In the installation the love story of the play is retold by a voice over that recounts the narrative structure or device of how this love story is told, in turn the two video channels show establishing shots that are doubled or mirrored in Duras’s film. The installation dramatizes the possibilities of representation and recollection and uses the colonial aspiration of territorial, gender and cultural appropriation as a metaphor for practices of repetition and translation. 
Marguerite Duras's India Song was originally commissioned by Art in General in 2006.
 
Gallery hours are Tuesday – Saturday, 10am – 6pm.  For more information or images, please contact Murray Guy at +1-212-463-7372 or info@murrayguy.com.
 
 

domingo, 6 de abril de 2014

Ahora sí

Abierta la pre-inscripción, aquí.


El programa (abierto a sugerencias) del taller, aquí.



Kafka

por Beatriz Sarlo para Perfil

Kafka representa por medio del detalle. Los gestos son, obviamente, el detalle de lo subjetivo. Así, Benjamin lee en Kafka su propia epistemología: “Seguramente lo más inabarcable para Kafka es el gesto. Cada uno de ellos es un suceso, incluso podría decirse un drama, en sí”.
Con su genio para encontrar y contraponer textos, Benjamin somete esta tesis suya a una fulgurante demostración, que comunica a Scholem en una carta de 1938. La obra de Kafka “es una elipsis cuyos focos, muy alejados entre sí, están determinados por la experiencia mística (que es ante todo la experiencia de la tradición), de un lado; del otro, por la experiencia del hombre moderno de la gran ciudad”. El profetismo moderno es contemporáneo del de la ciencia.


El texto completo, acá.


 

Milanesa con papas fritas

por Daniel Link para Perfil Cultura

Hay combinaciones insuperables: Kafka y Benjamin es una de ellas, mucho más que Kafka y Adorno (suprema de pollo) o Kafka y Deleuze (milanesa a la napolitana). La lectura de Adorno tiene ese “tonito” dietético (¡basta de dislates!), la de Deleuze inventa una receta que puede dar en un plato sabroso pero que desvirtúa por completo el original, perdido bajo tantos agregados.
Benjamin encuentra en Kafka todo lo que le interesa o, por la fuerza de su lectura, nos hace creer que todo lo que le interesa estaba ya en Kafka: el carácter destructivo (que “hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos”), las “imágenes dialécticas” (que son los “gestos” que, en Kafka, cortan la narración y, al mismo tiempo, establecen una conexión directa con una tradición discontínua, horadada, rota, los dislocamientos de la realidad por los que “lo kafkiano” se reconoce), el lema que puede parecer a simple vista poco kafkiano, pero que, por la vía de Bretón, se encuentra con la risita del judío de Praga: “La calle es el único campo de experiencia válido”, porque en la calle se cruzan los ociosos, los vagos, los mendigos y las prostitutas (en Kafka, piensa Benjamin, pereza y disposición sexual van de la mano).
Y finalmente los niños, los discursos de infancia (la parábola, el apólogo, las zoologías fantásticas), los juguetes. Los niños están, para Benjamin, más interesados por los residuos de un mundo preexistente que por ese mundo mismo. Por eso se sienten atraídos por objetos que carecen de propósito o función (“Los utilizan no tanto para reproducir las obras de los adultos, como para relacionar entre sí, de manera nueva y caprichosa, materiales de muy diverso tipo”, Dirección única).
Pocos libros de su biblioteca era para Benjamin más queridos que sus libros infantiles (no había muchos otros “en el reino de los libros con los que yo tenga una relación tan cercana”).
La literatura de Kafka es para Benjamin como un ejercicio de infancia, y no sólo porque sus personajes sean infantilmente torpes, sino porque la máquina ficcional de Kafka supone un desmantelamiento del mundo para hacerlo funcionar según una lógica nueva, exterior a la enfermedad de la tradición y la cultura. En ese espacio vaciado, Kafka es capaz de imaginar formas de vida radicalmente nuevas: la rata cantante de vanguardia, el mono académico, el coleóptero melómano e incestuoso.
Tal vez ya nadie pueda escribir como Benjamin o como Kafka. Nunca estaremos demasiado cansados del mundo como ellos.

sábado, 5 de abril de 2014

El saber que viene

Por Daniel Link*

No vengo aquí con ánimo de presentar ni a Eduardo Grüner, a quien todos conocemos, ni a este libro precioso, Un género culpable, que vuelve, como el Quijote de Ménard, para decir lo mismo y otra cosa, veinte años después de su primera edición y todavía más, si consideramos las fechas originales de publicación de algunos textos en las revistas donde
Eduardo tuvo a bien hacer estallar sus intempestivas consideraciones, la más famosa de ellas: la revista Sitio, cuya importancia decisiva para las personas de mi generación no ha sido suficientemente subrayada.“Sitio” es un lugar, pero también una situación intolerable, si pensamos en el “Estado de sitio” o en el “Estado de excepción” del que nos despertamos en 1983 de la mano de una revista que nos enseñó a leer, pero sobre todo a escribir y a intervenir (porque la lectura y la escritura no eran por entonces sino formas de intervención en un campo devastado por la noche negra del desastre). 
Vengo, pues, con ánimo de de festejar la reaparición de este libro (ahora aumentado con algunas apostillas) que podemos entender como la hoja de ruta que siguió el autor de El fin de las pequeñas historias (2002) La cosa política o el acecho de lo real (2005), Las formas de la espada. Miserias de la teoría polítitca de la violencia (2007), La Oscuridad y las Luces (2011), entre otros títulos imprescindibles que Eduardo tuvo la generosidad de escribir para nosotros.
Una hoja de ruta o un mapa de intereses (“Entredichos”, “Preferencias” e “Intromisiones”, él los llama) que también podría entenderse como un diario de preocupaciones de un intelectual heterodoxo, el caldero en el que se fueron cocinando las frases que luego encontraron espacio en argumentaciones más largas, en meditaciones más focalizadas en tal o cual problema de la historia, la teoría o las artes (convengamos en que el apetito al que Eduardo nos convida es rabelesiano). Un género culpable es la cocina e incluso la despensa donde se guardan los ingredientes y también las recetas para cualquier banquete. Y no habrá banquete que se pueda preciarse de tal sin las cosas que Eduardo incluye en Un género culpable.
Me refiero a frases, a párrafos, a páginas que yo ya he subrayado varias veces, desde la primera vez que las leí en Sitio o en Conjetural o en El cielo por asalto hasta ahora.
Algo diré de esas frases y sobre el modo en que Eduardo las consigna a un género de pensamiento, el ensayo.
Decir que hay pensamiento en Un género culpable es decir que existen en su obra proposiciones. Pero nada existe si no tiene propiedades. Y nada tiene propiedades si éstas no son, parcialmente al menos, independientes del medio. Hay que establecer que existen en Un género culpable proposiciones suficientemente sólidas como para ser extraídas de su propio campo, para soportar cambios de posición y modificaciones del espacio discursivo. No es necesario, en este punto, ser exhaustivos: basta con que algunas propiedades de ese tipo sean reconocidas para algunas proposiciones.
Lo primero que quisiera señalar es el progresivo enrarecimiento del lenguaje que a muchos lectores exaspera (pero que a mí me encanta), por la vía del entrecomillado o de la cursiva: esas palabras así marcadas, respecto de las cuales “el autor” (yo mismo entrecomillo) se distancia, son como palabras desasignadas de cualquier subjetividad, que aparecen en los textos como si se tratara de un polvillo inevitable o, incluso, de un déficit del mismo lenguaje para hacer pasar a través de si los pliegues infinitos de un pensamiento complejo.
Wittgenstein, a quien Eduardo cita, consideró, cuando era un joven jactancioso y dominado por el ennui propio de la catástrofe, que era mejor no hablar de aquello para lo cual nos faltan las palabras. Eduardo insiste, sin embargo y hostiga al lenguaje para que diga lo que no quiere decir (es decir: su incapacidad para coincidir consigo mismo, el hecho capital de que falta en su propio lugar) y por eso leemos: “el improbable lector no podrá observar ninguna clase de «progreso»: a lo sumo, quizá, alguna «regresión», y muchas, igualmente inevitables, repeticiones”, donde “progreso” y “regresión” están entrecomilladas.
El lector perezoso terminará odiando esas marcas, que son como señales de atención sobre lo que no hay tiempo de explicar pero que debe ser pensado: ¿qué son el progreso y la regresión en el contexto de una explicación de la lógica del pensamiento, sino una ilusión decimonónica de saber positivo y acumulativo? A partir de esas comillas y cursivas (imagino una monografía maníaca que se dedicara a examinar todas y cada una de esas marcas en los textos de Grüner) queda claro que Eduardo piensa fuera o por encima de los lugares comunes del discurso, pero como los lugares comunes del discurso son, por así decirlo, inevitables (la lengua es fascista), conviene señalar la circunstancia con un gesto de escritura que invalida para siempre toda ilusión de transparencia lingüística o de tersura discursiva. Más que polvillo, entonces, esas palabras caídas de un cielo tormentoso son piedras en el medio del camino del pensamiento que el lector atento debería o bien patear al costado o guardar en el bolsillo si es que quiere, alguna vez, volver a casa.
Señales de un combate que, conviene subrayarlo, Eduardo siempre gana.

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