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sábado, 20 de junio de 2026

Sentido literal y figurado

Por Daniel Link para Perfil

El Mundial está entre nosotros. El acontecimiento deportivo que, se suponía, iba a cubrir con un manto de piedad los más escandalosos casos de corrupción actual, en verdad no ha hecho sino subrayarlos y obligarnos a pensar en sus raíces, que son parte de un largo proceso de desarticulación del sujeto político.

Nos desayunamos (digo: las personas del común, no probablemente los expertos en las lides de balón) de la introducción de un “hydration break” en la mitad de cada tiempo, que desarticula por completo el partido y cambia su intensidad y, por lo tanto, su impacto emocional. Uno se pregunta: ¿nos toman por pelotudos? ¿Acaso alguna vez un jugador cayó deshidratado al campo? ¿No hemos visto a los jugadores, durante décadas, tomar agua al costado de la cancha? Realmente: ¿nos toman por pelotudos? La pausa de tres minutos sirve para meter una tanda completa de más mierda publicitaria, dejando a los telespectadores (y eventuales asistentes) con un sabor más bien amargo en la boca porque, ¿a quién le preguntaron si eso hacía falta?

Por supuesto, quienes primero podrían haber protestado son los jugadores, pero sus representantes habrán abrazado con algarabía la nueva interrupción porque significaba más dólares en sus bolsillos. Un negocio interrumpe la identificación del público con sus jugadores y con el partido entero. Lo que allí sucede desbarata por completo la representatividad como relación y como soporte del discurso (deportivo).

Ahora bien, el “¿nos toman por pelotudos?” debe aplicarse también a la política. ¿A quién se le ocurre que el Mundial podría salvar a Adorni de su propia estupidez? Obviamente a alguien que es capaz de pensar en términos de fragmentación total de la escucha ciudadana y popular. Es decir: a alguien que desprecia a aquellos a quienes dice representar. Son los “mogólicos” de quienes los gobernantes se ríen.

Pero, además, ¿a quién se le ocurre que la corrupción admita alguna defensa, alguna dilación en su condena, la suspensión del castigo correspondiente? Hay allí una falla conceptual profunda que desconecta a los representantes de sus representados, creando una oligarquía política (que la actual gestión ya no puede seguir llamando casta sin que se le caiga la cara de vergüenza) que carece de cualquier fundamento democrático.

Cuando cayó el muro de Berlín, se pusieron a la venta los coquetos pisos que el comunismo alemán había construido en la Karl Marx Allee bajo el lema “palacios para el pueblo” y que fueron habitados, todos ellos, por la oligarquía partidaria. Un hispanoamericanista célebre compró allí, después de la unificación, un penthouse, donde organiza ahora unas fiestas preciosas.

Que eso haya sido posible (la apropiación de un barrio entero por parte de la nomenclatura comunista) fue un antecedente de la pérdida de sentido del PC (que no es un asunto ideológico, desde ya, sino puramente coyuntural).

La corrupción es una consecuencia de la pérdida de relación de la clase política con sus representados: esa es la crisis de representación que atravesamos y que lleva ya más de veinte años. No se fueron todos, y más bien se quedaron. E inventaron palabras bonitas cuyo efecto más triste fue la fragmentación del sujeto político al que se lo interpeló, cada vez, con nombres diferentes hasta que ya nadie supo más quién lo convocaba ni para qué.

Autonomizada de sus obligaciones, la oligarquía política considera que tiene derecho a garantizar su propia existencia a toda costa y sin referencia a los intereses generales de la sociedad (“evadí, como todo el mundo”). 

La política actual opera sobre masas y multitudes desagregadas. No polarizadas, lo que siempre fue una estrategia no sólo legítima sino también inevitable, sino completamente atomizadas. El mismo que dice “gente de bien” con un énfasis casi persecutorio es el que no considera que haya hecho nada indigno de su investidura: sólo se trata de vivir, bajo el signo de Libra.

La obsesión presidencial por la ópera Nabucco es un indicio. Para él la obra habla del pueblo judío (lo que es cierto) y nada más (lo que es falso). Nabucco es una protesta sobre la entonces dominación austríaca sobre Italia (el pueblo judío es una metáfora o la matriz de comprensión de todo pueblo). La “patria bella y perdida” era Italia y “Va pensiero” es una afirmación patriótica contra la tiranía extranjera.

Como el señor presidente ha perdido totalmente la relación con la noción de “pueblo” que Nabucco invoca, no puede leer su argumento más allá de su literalidad. Y como integra la oligarquía política, le parece legítimo que él y sus cómplices de gobierno hagan pingües negocios a espaldas (y con el dinero) de sus representados. Como en el fútbol: ¿nos toman por pelotudos?

 

sábado, 13 de junio de 2026

¿Triunfan los bárbaros?

Por Daniel Link para Perfil

La realidad (un sello de clausura sobre todas las puertas del deseo) te alcanza y te lleva por delante, lo quieras o no. El asunto es cómo vas a reaccionar.

Murió el Indio Solari, lo que desencadenó una de las más intensas manifestaciones de religiosidad popular de las que se tenga memoria. A esa muerte, el gobierno contestó negando para sus funerales el lugar de privilegio que el cantante se merecía, alegando no sé qué razones de seguridad (las mismas estupideces que te dicen para que apagues el celular en el avión). Y los odiadores que siguen al gobierno se dieron incluso el lujo de celebrar esa muerte en los comentarios a repetición que evacuaron en las notas periodísticas.

Yo nunca seguí a los Redondos, y ni siquiera me sé un tema completo. Nada de ese universo, yo pensaba, se relacionaba conmigo y pensaba callar respetuosamente hasta que el diputado Paulón propuso un homenaje impensado (¿pero acaso lo impensado no es lo que moviliza al pensamiento?): declarar el 5 de junio como día de la cultura ricotera y el pogo. En el cuerpo del proyecto de ley cita a las autoridades. No la Real Academia, que sabe todo sobre la muñeira pero nada sobre el pogo, sino el Diccionario Latinoamericano (DILE) que creamos en UNTREF hace diez años y que incluye esa definición (y otras tantas esenciales).

Por supuesto, los odiadores se lanzaron también contra el proyecto de ley, abogando por la desaparición total y definitiva de la cultura ricotera, asociada sin miramientos desde su perspectiva retardada con la droga, el alcohol y el peronismo.

El proyecto de ley cita la definición de “Pogo” propuesta para el DILE (bajo la dirección, desde sus primeros días, de alguien que no es ricotero ni peronista, como yo). En un diccionario de uso del español, los términos los definen los propios usuarios, como corresponde, incluso desde la perspectiva de cualquier espíritu “anarcolibertario”.

Pero advertidos los odiadores de la existencia de una herramienta de cultura se sacaron la máscara de la libertad y mostraron su cara de exterminio realizando ciberataques coordinados que paralizaron el sitio.

sábado, 23 de mayo de 2026

El estilo es lo viviente

Por Daniel Link (+ Deep Seek) para Perfil

Me voy a París a defender una perspectiva descentrada respecto de las grandes palabras (República y Revolución) que denominan al congreso al que llegaré sin ganas. Me propongo repensar el estilo más allá de la vieja fórmula parisina de Buffon —“el estilo es el hombre mismo”— que tanto daño nos ha hecho. Parto de una pregunta incómoda: ¿qué tiene que ver el estilo con la República y la Revolución? Para Enzo Traverso, el populismo es un estilo político indiferente a las doctrinas, pero tenemos que ir más lejos porque el estilo es político, y la política es un estilo.

Buffon, ese naturalista de la Academia Francesa, predicaba orden y norma, pero también despreciaba América: animales débiles, indígenas sin barba ni ardor. Frente a esa cosmopolítica europea, prefiero una caosmopolítica americana. Con Lezama Lima, tenemos derecho a pensar que lo americano es barroco: no un estilo degenerescente sino plenario, soldado al paisaje, que produce un vivir completo (lenguaje, vivienda, formas de vida). El estilo no se posee, se atraviesa. Es un ambiente estilístico: un entrelugar natural y cultural.

Klee decía que uno encuentra su estilo allí donde no puede hacer otra cosa. Para Spengler, el estilo es un destino.

Hoy la estilometría y el procesamiento de lenguaje natural nos revelan un inconsciente estilístico, patrones invisibles al ojo humano (copio a Benjamin, claro, quien habló del inconsciente óptico a partir de la fotografía).

Además del Barroco de Indias hay otros dos ambientes estilísticos privilegiados para nosotras: el modernismo y el pop latino. He sometido “Sonatina” de Darío a distintos estilos musicales generados por máquinas. La palabra “hipsipila” se convierte en un punto de fallo: la IA se traba, se reinicia. Entiende el delirio de la princesa, pero no puede recuperar esa palabra del depósito de expresiones potenciales.

¿Qué aprendemos de eso? Que Darío no inventó su estilo sino que lo encontró en el cruce de tres ambientes: el simbolismo pasado por agua, la formación de las naciones latinoamericanas y la cultura de masas (lo que llamo pop latino). Desde Rubén Darío hasta Bad Bunny, pasando por Manuel Puig, el estilo es una relación de apropiación y desapropiación con el pueblo, con la lengua, con la masa. No es una huella dactilar del autor, sino una atmósfera que se respira. Por eso nuestros destinos (estilísticos y políticos) se definen en relación con esos tres grandes ambientes estilísticos americanos: barroco, modernismo y pop. Describámoslos y sabremos qué mares y que selvas atravesamos.

sábado, 11 de abril de 2026

Ecos y Narcisos

Por Daniel Link para Perfil

Thiago Ávila, el militante pro-palestino de origen brasileño, coordinador internacional de Global Sumud Flotilla, fue detenido en Ezeiza, incomunicado y separado de su familia (que viajaba con él) por la Policía de Seguridad Aeroportuaria “por profesar ideas contrarias al Gobierno” (según diversas fuentes). Retenido en el aeropuerto, Thiago decidió seguir viaje con su familia a Barcelona, un destino menos hostil hacia las ideas. Podría haber escrito en una piedra, como Sarmiento en 1840: "On ne tue point les idées". Tampoco se las expulsa o se las destierra. Para Carlos Pagni el episodio ilustra “la indolencia que lleva a confundir lo público con lo privado”. Para los representantes de los partidos de izquierda, “un hecho grave de persecución y censura, y un precedente antidemocrático”.

Si bien escandaloso, el episodio no sorprende tanto como su repetición y su eco, en un contexto totalmente diferente. Me cuentan que en un chat institucional una persona republicó una convocatoria (de la que él no participaba, pero consideró pertinente difundirla) a una asamblea. Recibió como respuesta: “en la reunión de hoy tuvimos intervenciones relevantes e intercambios sobre cómo manejarnos frente a la crítica situación que estamos atravesando, y viendo cómo cuidamos nuestra comunidad desde la responsabilidad institucional que cada uno tiene. No ayuda que en este espacio difundamos orientaciones contrarias que fomentan la anomia y la desarticulación institucional”. Las ideas y orientaciones contrarias se dan la mano para acusar a alguien (a cualquiera) de “fomentar la anomia” por el solo hecho de republicar una convocatoria, acusación que no se escuchaba desde la década del ochenta y que ni Carta Abierta se atrevió a esgrimir en sus tiempos más dogmáticos para usar en cambio el más amable predicado “destituyente”.

Hay algo, en la conversación social, que no funciona. Y no funciona porque lo que se escucha son puros ecos de sonidos que rebotan en muros impenetrables cuya única función es apuntalar lo que, a todas luces, se está desmoronando. Cuando hay “ideas” u “orientaciones contrarias” (¿a qué? Sólo se puede imaginar una continuación: “al régimen”) eso significa que el régimen está agotado, como un cuerpo que no puede defenderse sino aislándose (y los efectos políticos del aislamiento, lo sabe cualquier argentino, son devastadores).

El aislamiento conduce a la incapacidad, incluso, de verse a uno mismo (con sus potencias y sus impotencias) y sólo se pueda pensar la propia debilidad como un resultado de un ataque de los otros (que no sabían que eran “otros”, así como Narciso no supo que era él mismo y así como Eco no sabía que podía sobrevivir a su muerte, porque chongos hay millones).

La conversación a la que algunos aspiran (convocando a asambleas, como está sucediendo en la UBA, como sucedió en 2001) no desencadena la anomia sino que intenta sobreponerse a ella. Tampoco es destituyente, porque ante el vacío de respuestas por parte de las instituciones del orden (gobiernos, sindicatos, iglesias y escuelas) pretende la apertura de espacios que propongan soluciones (sobre todo aquéllas que, por que son de tránsito lento, las instituciones no pueden producir).

Vivimos una época particularmente opaca, porque a la crisis de representación que ha destrozado el sistema de partidos se suma una hipótesis de gobierno automático y transparente como las respuestas de la inteligencia artificial que, como todo el mundo ha comprobado, está limitada por su incapacidad de sostener el registro de lo imaginario y actuar en él.

No se trata de decidir quién tiene la verdad, sino de actuar en conjunto en favor de los que menos tienen y que más necesitan de soluciones inmediatas, en favor de aquellos que van perdiendo poco a poco la posibilidad no ya de intervenir en la vida pública sino de sobrevivir en un ambiente enrarecido donde cualquier palabra puede ser interpretada como palabra malsonante, anómica, enemiga. La persona que fue acusada de promover la anomia en el chat antes mencionado decidió abandonarlo. “Me escarlatearon, me dio miedo”, dijo.

En ese espacio, que era presuntamente un lugar seguro para la conversación y para el intercambio de experiencias, sintió los ecos de las conductas totalmente desinhibidas (es decir, bestiales) del gobierno actual. Así como en el siglo XIX hubo liberales de izquierda (en donde nace el marxismo) y liberales de derecha, estos serían, por decirlo de algún modo, mileístas presuntamente de izquierda.

Lo que se verifica es un ambiente estilístico teñido de violencia y de miedo a las posiciones “contrarias”, de populismo y de obsecuencia, y ambientes institucionales que no saben cómo responder a las profundas crisis que las vacían de sentido.

sábado, 28 de marzo de 2026

Por algo habrá sido

Por Daniel Link para Perfil

Durante la dictadura cívico militar de la cual se conmemoró esta semana su cincuentenario había una frase terrible que circulaba como un mazazo de hierro: “Por algo habrá sido”.

Mi primo hermano Fernando Risso fue secuestrado el 24 de marzo de 1976, en la Casa de Gobierno de la ciudad de Córdoba. Tenía 24 años. Continúa desaparecido. Es muy probable que alguien haya pensado, sobre su secuestro y desaparición que “por algo habrá sido” pero nunca llegamos a saber bien por qué. La frase, que parece suponer que hay causas que justifiquen su secuestro y desaparición, sigue martillando en nuestras conciencias. Yo guardo los libros de Fernando y también algunas de sus fichas de estudio, resúmenes de lectura. Muchas veces miré esos papeles para ver si encontraba allí claves que explicaran su destino. Por supuesto, no encontré nada.

Si alguien pudiera explicarme cuáles son los delitos que Fernando habría cometido podríamos discutir la proporción de su condena (que, por supuesto, no incluye nunca, nunca, la pena de muerte). Pero no, nadie sabe a ciencia cierta qué hizo Fernando. Ese no saber bien por qué se secuestraba a alguien no fue una excepción sino una forma deliberada de instalar el terrorismo de Estado. Las razones podían ser todas y cualquiera. ¿Cómo recuperarse de una operación psicológica semejante?

Por supuesto, recordar hoy esa frase es instalar un abismo de incomprensión que sostiene a la dictadura como lo que fue. ¿En nombre de qué justificar el secuestro, la desaparición, la apropiación de bienes y de recién nacidos? El “por algo habrá sido” es la señal de fracaso contra la que se instala un régimen que buscó la complicidad de la sociedad mediante el terror y que busca hoy la extinción de las responsabilidades penales de los perpetradores, bien delimitadas y bien fundadas en pruebas testimoniales y documentales.

Por algo habrá sido”, pero ¿exactamente por qué y cómo? ¿No se dan cuenta de que en la medida en que no puedan explicar en cada caso las razones para la aniquilación que se propusieron, nuestras vidas seguirán siendo heridas abiertas? Con vida los llevaron, con vida los queremos.


sábado, 14 de marzo de 2026

El amigo americano

por Daniel Link para Perfil

Los únicos asientos disponibles con espacio extra para las piernas en el vuelo Miami-Buenos Aires estaban en la parte central del avión. Me tocó el del medio en fila de tres. Por supuesto, el de mi izquierda lo ocupó uno de esos gigantes americanos que apenas si caben entre los apoyabrazos y que necesitó asistencia para comprobar si le servía el cinturón de seguridad. Auguré un viaje nocturno de pesadilla y me dispuse a tomar doble ración de ansiolíticos después de la cena.

El coloso americano viajaba solo e intentó lo que más temía: conversar conmigo, arrancarme los secretos de Buenos Aires. Le dije que vivía en el countryside y la respuesta lo decepcionó tanto que cambió de ángulo y se puso a charlar con la argentina rubia de allende el pasillo. Ella podía farfullar en inglés, lo que hacía más intolerable sus recomendaciones de inteligencia artificial: Puerto Madero, la Boca, Teatro Colón (nombres a los que agregaba un falso acento inglés).

Lo peor vino después: la rubia (que trabajaba en algo vagamente relacionado con el diseño y estaba acompañada por su pareja, igualmente rubio y tatuado prolijamente) le preguntó si le gustaba la música electrónica. Confundido, el amigo americano asestó algunos nombres y ella empezó a recomendarle lo más grasa de la escena argentina.

Lo peor, lo más vergonzoso, vino después. “What do think about your President?” El americano, prudente, no contestó. A lo que ella agregó: “Puede que esté loco, pero es un buen presidente” (en la misma semana en que ese señor no loco, sino de una maldad primitiva, premoderna, desencadenó una masacre injustificada con consecuencias todavía imprevisibles). El americano seguía evadiendo una respuesta, porque era cortés y no quería meterse en problemas. Miré con todo el odio del mundo a la rubia libertaria descerebrada para ver si era capaz de darse cuenta de que no podía decir las cosas que estaba diciendo.

No tuvo efecto mi mirada. Decidió agregar: “Y el ICE (ais, dijo)? Yo creo que está bien”.

A lo mejor el amigo americano era de Minneapolis (o al menos ve los noticieros de televisión) así que tampoco se pronunció al respecto.

Ese reencuentro con la patria descerebrada pero imprudentemente expresiva me deprimió bastante. Me tomé un alplax de 2 miligramos para llegar estúpido a Ezeiza. Antes de desmayarme, pensé que cuando Trump decida cancelar las elecciones de noviembre (porque va a perderlas) por una “emergencia nacional” esta chica aplaudirá, por supuesto, la decisión mientras bailotea en su terraza al ritmo de Tiesto.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

Querido diario (8): Próxima parada, década del treinta

Por Daniel Link para Perfil

34. Un documental muestra el apogeo y caída de la ciudad de Tayra Banks: American Next Top Model. Después de 18 años, la institución que financiaba el reality exigió la renuncia de los tres jurados que, junto con ella, sostenían el show. La conjunción de diversos talentos, competencias y habilidades, que hacen que diferentes equipos se reconozcan como instancias sólidas y eficaces se consigue a través de los años y supone un mecanismo lento de articulación y redundancia. Desmantelar esos equipos suele ser fatal porque todas las piezas son igualmente importantes. ¿Por qué Tayra Banks aceptó quedarse, contra toda predicción en contra? ¿Se consideró dueña de “la idea” y, por eso mismo, invulnerable? Sabemos que eso conduce siempre a las peores catástrofes. ¿Qué hacer, en la misma circunstancia?

35. Apogeo y caída de la ciudad de Mahagonny comienza con una huida desesperada. Los bandidos comandados por la Sra. Begbick no pueden continuar adelante. Pero saben que deben continuar, porque los persiguen. Hay que continuar / No se puede continuar. Tampoco se puede volver atrás. Deciden fundar una ciudad, la ciudad del placer y del pecado, Mahagonny, que será el terreno fértil para los brotes de fascismo. Cada vez que queremos advertir el advenimiento de nuevos fascismos se nos corrige terminantemente, como si la forma final de los fascismos históricos europeos fuera el único término de comparación. Pero el fascismo estuvo allí mucho tiempo antes de los campos de exterminio, y creció con el apoyo de un aparato de propaganda formidable, discursos de odio cada vez más desinhibidos y la complicidad de sectores de la población (las iglesias, las industrias).

36. A Heidegger no se le puede achacar complicidad con la Solución Final. Sin embargo, su discurso inaugural como rector de Friburgo (1933-1934), "La autoafirmación de la Universidad alemana", subordinaba a la Universidad al Führerprinzip (principio del líder). En nombre de ese principio Heidegger desprotegió a profesores y alumnos y eliminó de Ser y tiempo (1927), en la segunda edición, la dedicatoria a su maestro, Edmund Husserl, de ascendencia judía.

sábado, 15 de noviembre de 2025

Mis pensamientos

Por Daniel Link para Perfil

Tener ideas no es lo mismo que sostenerse en un pensamiento. La idea es brillante, se impone en la oscuridad, crece como una pompa de jabón, por lo general explota salpicándonos con sus gotículas. Las ideas son como pedos de la mente. Los estilos de pensamiento permiten que una idea aparezca como una flor rara o como un cáncer repentino.

Por supuesto, las ideas tienen su vida propia y que desaparezcan en un momento histórico no significa que no puedan volver a seducirnos. Y, al revés, una idea triunfante, de pronto puede tropezar y convertirse en humo, en polvo, en nada.

El pensamiento es más aburrido, pero más sólido. Esa solidez puede ser a veces engañosa, como la de un ladrillo mal cocido. Pero el pensamiento no flota en el aire, sino que se desliza como el caracol, con su baba que marca un andar.

Siempre hay que ser capaz de determinar qué pensamiento es capaz de generar qué ideas o, una vez abrazada la idea (¡votemos a la ultraderecha!), en qué pensamiento se la justifica: ¿que está bien que cada uno se salve por su cuenta; que está bien atar el futuro de una comunidad, un país a los vaivenes de la especulación financiera? ¿que está bien desdeñar los poderes republicanos (que es el ámbito en que la ultraderecha tiende al fracaso)? ¿que está bien humillar al diferente? ¿que está bien aceptar sin análisis crítico cualquier gansada que a una le digan, por mero principio de autoridad? ¿que, inferiores como somos, debemos aceptar las condiciones que nos imponen los mamarrachos que ejercen el poder mundial? ¿que la naturaleza es algo para ser meramente explotado? ¿que te podés coger lo que se te de la gana en la privacidad de tu domicilio, pero no andar dando besos en público a quienes no se supone que tengas que besar?

Sí, los pensamientos son como ladrillos (a veces más sólidos, a veces menos), que sirven para hacer puentes, casas, caminos. Si uno usó un ladrillo, sabe que el que viene tiene que encastrar con ese para poder construir algo. Las ideas, en cambio, son autónomas y compiten entre si por la atención. Tengo esta idea. La mía es mejor, sorete. Qué tristeza.

 

sábado, 25 de octubre de 2025

La mala educación

Por Daniel Link para Perfil

Hoy vuelo a los Estados Unidos, de modo que mañana no voy a acudir a las elecciones legislativas. Como mi voto ha sido siempre para la izquierda, no significará nada en la batalla de monstruos de final abierto (King Kong vs. Godzilla, Alien vs Predator, lo que quieran). Estaré atento a las novedades del domingo.

Mientras tanto, no deja de preocuparme mi estancia en el país del Norte, donde arrastrado el Ejecutivo por el delirio de nuestros gobernantes, nos ha hecho blanco móvil del odio del común de los norteamericanos. Mis amigas de Chicago me dicen, a propósito de mi destino final: “En South Bend hablaría con acento caribeño… Ojo que si suenas mexicano - o sencillamente hablas español- te paran y te piden documentos… y si te escuchan argento o venezolano, ¡son los mismos vecinos los que te delatan!”

Es la persistencia del siglo XX: antes, yo imaginaba una experiencia kafkiana en los controles migratorios. Ahora, anticipo una experiencia brechtiana en las ciudades.

Creo que no será para tanto. Después de todo el americano del Midwest no tiene el oído tan entrenado como para identificar argentinos. Llegado el caso, diré que soy uruguayo o paraguayo.

Más grave es dejar el lugar donde se vive pendiente de un hilo, que puede cortarse en nuestra ausencia. Creo que desde 2001 no había una sensación de fragilidad semejante.

Pero esta vez hay que recordar la pareja marxiana tragedia-farsa. Lo de hoy cae del lado de la farsa y despierta la carcajada en todo el mundo. Para nosotras, la vergüenza. Toda la cadena o serie: Libra, Karina, Coimera, Expert, Rescate, Carry Trade, Gobernabilidad, “Libre”, Caputo, Conan nos arrojan del lado del bufón del capitalismo financiero.

Una vez más, Brecht. La ficcional Mahagonny es una ciudad emblema del capitalismo ordenado alrededor de la timba (financiera, diríamos hoy), fundada por prófugos de la justicia. Siempre sostuvimos la equivalencia (pedagógicamente pertinente) entre Mahagonny y Las Vegas. Hoy, en cambio, esa relación parece desactualizada. La mescolanza nunca vista antes entre gobierno y crimen organizado compite con las payasadas y fortunas que se hacen y se transfieren a la sombra de un electorado hambreado, harto de promesas incumplidas y atónito ante la decadencia de la clase política. Ahora parece que vamos a entregar uranio a cambio de un puñado de dólares.

Hubiera querido estar presente en el momento de definitiva disolución de Argentina. Pero los compromisos laborales tienen esos caprichos. Volveré a juntar pedazos. Y a repetir: con una buena educación....

 

sábado, 18 de octubre de 2025

La rebelión de las masas

Dice La Nación:

 


 

 

 

 

miércoles, 8 de octubre de 2025

El muerto que canta

 ¿Es verdad que el presidente de la Nación argentina cantó "Libre" en su última aparición circense? ¿Nadie le advirtió que, en la canción, el que canta está muerto?

Tiene casi veinte años y ya está

Cansado de soñar,

Pero tras la frontera está su hogar,

Su mundo, su ciudad.

Piensa que la alambrada sólo es

Un trozo de metal,

Algo que nunca puede detener

Sus ansias de volar.


Libre,

Como el sol cuando amanece,

Yo soy libre como el mar

Libre,

Como el ave que escapó de su prisión

Y puede, al fin, volar

Libre,

Como el viento que recoge mi lamento

Y mi pesar,

Camino sin cesar

Detrás de la verdad

Y sabré lo que es al fin, la libertad.


Con su amor por banderas se marchó

Cantando una canción,

Marchaba tan feliz que no escuchó

La voz que le llamó,

Y tendido en el suelo se quedó

Sonriendo y sin hablar,

Sobre su pecho flores carmesí,

Brotaban sin cesar


Libre,

Como el sol cuando amanece,

Yo soy libre como el mar

Libre,

Como el ave que escapó de su prisión

Y puede, al fin, volar

Libre,

Como el viento que recoge mi lamento

Y mi pesar,

Camino sin cesar

Detrás de la verdad

Y sabré lo que es al fin, la libertad.

 

Nino Bravo cantó un himno cadavérico. Naturalmente, también cantamos ese himno durante los setenta. Pero para disimular su putrefacción, las estrofas narrativas en tercera persona, donde se cuenta la muerte del que canta, se perdían, nadie las recordaba. El acento estaba puesto en el “Yo soy libre”.

Después crecimos y supimos que el mar no era libre, sino que estaba atado a las determinaciones de la luna. Y supimos que el sol tampoco era libre, porque estaba subyugado por la lógica astronómica. Y del pájaro supimos, cuando leímos a los más sabios comentadores de Rilke, que el animal estaba preso de su propio aturdimiento, que no podía liberarse de la cárcel de su instinto (ese mismo al que nosotros habíamos renunciado para construir civilizaciones). De modo que de las comparaciones de Nino Bravo no nos quedaba sino la amargura de que ni muertos habríamos de ser libres.

Por fortuna, casi al mismo tiempo Joan Manuel Serrat nos regalaba la hipótesis de que no importa tanto el ser libres sino el trabajo “para la libertad”, el anhelo utópico, el principio esperanza (nos había enseñado Bloch: hic Rhodus, hic salta!).

 

 

sábado, 4 de octubre de 2025

La pata de mono

por Daniel Link para Perfil

Es feo andar pidiendo. Del pedigüeño se tienen las peores consideraciones. Pero es mucho peor aceptar sin preguntar nada. ¿A qué me estaré comprometiendo? Y si uno se considera un “representante” de otros es todavía peor: ¿a qué estará comprometiendo el beneficiario a aquellos a los que representa?

Se escuchan aquí y allá las mismas abstracciones ridículas de siempre, para justificar la aceptación de donativos: “Argentina”, “los argentinos”, “la patria”, “el futuro”, “la estabilidad”, “la nueva era”, “¡la seguridad!”, el PBI, la libertad. Cuánta hipocresía.

Cuando llega a mi portón alguien que necesita un paquete de arroz o de fideos para darle de comer a sus hijos (cosa que viene sucediendo mucho últimamente) se lo doy sin pensarlo dos veces, sin juzgar ni pedir nada a cambio, sin comprometer a la persona que pide.

Pero tomemos un caso sencillo, individual, emblemático, que revela la gravedad del paradigma de la aceptación ciega cuando lo que se acepta supone una concesión para nada compasiva.

Un cierto economista acepta un donativo de seis cifras en dólares de un señor que, ahora, está en prisión domiciliaria por causas ligadas con el narcotráfico y esperando la extradición para ser juzgado en los Estados Unidos. ¿Qué puede alegar el receptor de la dádiva? ¿“Yo no sabía”, “Pensé que lo hacía por mi bien y no por el de él mismo”?

Al aceptar miles o millones de dólares debería preguntarme por qué, para qué o “¿A quién beneficia?”, como proponía Brecht , quien, por otro lado planteó todas las variantes éticas de una decisión en las piezas gemelas El que dice sí y El que dice no. Salvo claro, que se haya puesto el propio interés por encima de los intereses más generales de un pueblo, un código penal o una constitución. Quien dice sí sin preguntarse sobre las consecuencias de su aceptación está ya entregado a cualquier desatino.

Hay que leer las historias antiguas (“La pata de mono” es una de ellas), donde los deseos que cumplen los genios son siempre una trampa. No es que haya que abrazar la ataraxia epicúrea o la apatheia estoica. Desear está bien. El problema es alguien atienda ese deseo.

 

miércoles, 1 de octubre de 2025

Bullreich y el ser verdadero






 

martes, 30 de septiembre de 2025

La libertad avanza

 

(estamos esperando el twitt presidencial repudiando)

sábado, 20 de septiembre de 2025

Humanidades públicas

Por Daniel Link para Perfil

Había perdido la frase “el Estado, que debe crear las condiciones físicas de la existencia: habitación, vestido, alimento, no puede ser una simple sinfonía de libres sonidos; ha de formar una verdadera estructura”. Su autor es el gran naturalista Jakob von Uexküll y está en el libro Cartas biológicas a una dama, que había dado a leer a mis alumnos hace años y recién ahora recuperé. La dama era su esposa, a quien usó como corresponsal para publicar una serie de artículos de divulgación que unificó bajo la forma libro en 1920. La bellísima compilación fue publicada en 2014 por Cactus, con una introducción sabia y conmovedora de Juan Manuel Heredia.

La frase es de una actualidad que sorprende tanto como el necesario antidarwinisimo y antihegelianismo que destila su teoría. Lejos de batallas triunfales del Espíritu puro y lejos de ordenamientos simplistas y mecánicos de todo lo viviente, el mundo tal y como von Uexküll lo postula es una armonía de mundillos relativamente independientes unos respectos de los otros. No hay competencia ni lucha por la vida, no hay mecanicismo químico que alcance a explicar lo viviente. Von Uexküll postula que la experiencia de todo ser vivo supone la relación de un sujeto, un objeto y un ambiente (es, por supuesto, un ecologista que todavía no lleva ese nombre).

Sus aciertos pueden encontrarse en Heidegger, en Casirer, en Canghilhem, en Deleuze, en Merleau-Ponty, en Sloterdijk, en Agamben. Es un pensamiento que recorre enteramente el siglo XX y llega hasta nosotras, que podemos recuperarlo sólo a través de una experiencia, que es la experiencia universitaria, para enfrentar la barbarie desinhibida en la que vivimos.

Porque escribe cartas, von Uexküll se convierte en un humanista, alguien que usa la palabra para llevar más lejos la verdad de la teoría que postula. Hace públicos ciertos saberes que conviene que se tengan en cuenta en relación con políticas de lo viviente, de las cuales el Estado no puede ser ignorante ni prescindente. El Estado debe crear las condiciones físicas de existencia y no patrocinar la selección de unos sobre otros.

A nosotras, que sufrimos la violencia antihumanista, nos parece que es deber del Estado alimentar también los espíritus (o las mentes, como quieran). Y sabemos que en esa dieta las humanidades ocupan un lugar central porque examinan críticamente la historia de los saberes y porque proponen alternativas a la destrucción que se presenta como inevitable. Las humanidades son públicas o no son nada y no hay mundo posible sin humanidades.

 

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Al-garabía

 


domingo, 14 de septiembre de 2025

Allí estaremos

viernes, 12 de septiembre de 2025

Presuponemos para el 2026

La mirada por programas es la que ofrece más matices e indica, además, dónde está la prioridad presupuestaria del Gobierno. La Secretaría de Educación perdió $120.033 millones. La motosierra afectó a los programas de Gestión y Asignación de Becas a Estudiantes ($44.270 millones); Desarrollo de la Educación Superior ($40.000 millones) e Infraestructura y Equipamiento ($12.451 millones). Además, las partidas de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia se redujeron en $67.910 millones, principalmente en el programa destinado a Acciones de Inclusión Social ($55.316 millones). 

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lunes, 8 de septiembre de 2025

Advertencia

Les decimos muy seriamente a los servicios de inteligencia rusos y venezolanos: 

¡Dejen de espiar a Karina Elizabeth!

O se va armar la podrida. 

Bullreich al poder!!!

Como dijo la señora Bullreich:

El que las hace, las paga.