sábado, 11 de julio de 2009

El lenguaje es un virus

por Daniel Link para Perfil

Cuando una sociedad ha decidido entregarse colectivamente a la psicosis da lo mismo una elección legislativa que una epidemia viral y en todas partes se escucharán voces enloquecidas y todo resonará con ruido de fracaso. Seleccionar un tema de actualidad, en ese punto, para sacarle el jugo, ¿no es como pretender racionalizar lo inexplicable?

El vicepresidente argentino, que por virtud de su ubicación estratégica en la línea sucesoria, asume la presidencia cada vez que la titular del Poder Ejecutivo viaja al exterior, dice que el gobierno no ha escuchado la lección de las urnas precisamente cuando está en ejercicio de sus más altas funciones presidenciales.

Un candidato parlamentario gana en el distrito para el que se postuló repitiendo durante sus actos de campaña los latiguillos urdidos por el imitador televisivo que lo ridiculizaba mostrándolo como un tarado a cuerda.

El nuevo ministro de salud pública de la República Argentina multiplica por cien el número de afectados por la pandemia de gripe y, aunque luego se desdice de tamaña progresión, nadie sabe si la maniobra pretende desacreditar a su antecesora o bien disminuir la tasa de mortalidad del flagelo.

Los padres de una mujer asesinada renuncian a sus derechos sucesorios en favor del asesino probado de su hija.

Un abogado revela las razones por las cuales el Teatro Colón sigue cerrado: tántas son las reformas que la alcaldía ha introducido en el llamado “Masterplan” de la refacción para licitar espacios antes destinados a camarines y salas de ensayo como confiterías.

Una señora muy mayor y muy de derecha que supo ser
vedette y alguna vez candidata política sin suerte alguna, conocida por su militancia en favor de la pena de muerte, se ofusca y denuncia a quienes la envidian no por su éxito sino porque es buena persona y amenaza con hacerse una rinoscopía pública.
Los productores de un programa televisivo muy infame (aunque son tántos) consiguen imbéciles a los que poder acusar de pedofilia ante las cámaras, exhibiendo como “pruebas” transcripciones de intercambios via chat.

Una mujer en silla de ruedas (de la que no se sabe bien si su discapacidad motriz supera o no a su discapacidad mental) se ríe cuando le hablan de la prostitución y festeja como triunfo un revés electoral.

La prensa opositora al gobierno se ensaña con los representantes de un gobierno que agoniza, sin que se entienda bien por qué el gobierno se muestra agonizante ni por qué es necesario patear a un perro apaleado.

Un conocido colectivo que organiza orgías masculinas avisa a sus asociados que suspende por tres semanas los encuentros, y aprovecha para suministrar (dado que, enfatizan, no lo hacen ni el gobierno nacional ni el provincial o el municipal, enredados ambos en sus delirios presidencialistas) normas mínimas de profilaxis antigripal.

El gobernador de la provincia de Chaco dice que es la presidente de la Argentina quien ejerce la “conducción estratégica” del “movimiento peronista”, días después de que el presidente del Partido Justicialista delegara la conducción partidaria en el gobernador de la provincia de Buenos Aires y una vez que ya se conocían los cabildeos del más prominente y temible cacique bonaerense para decidir la sucesión partidaria.

Aunque apenas un setenta por ciento de los empadronados concurrieron a cumplir con sus obligaciones ciudadanas (porcentaje sin precedentes desde la recuperación de la democracia), en todas partes se festeja el desarrollo de los comicios con total normalidad.


7 comentarios:

Hapi dijo...

hello... hapi blogging... have a nice day! just visiting here....

Ferko dijo...

estaba todo en mi obrita.

juan división dijo...

QUÉ GRANDE JAAAAAAA ¿miraste los dibujitos de parés¿? miralos http://diegopares.blogspot.com/2009/06/esperenme-sentados.html

cecilia pavon dijo...

vivimos en una sociedad experimental

Santino dijo...

excelente! una síntesis brutal!
santiago g

Hernan dijo...

¿no es uno de los problemas seguir viendo a la sociedad desde afuera?

porque todos tenemos el mismo registro: los criticantes, los criticados, los que crirtican a los criticantes y los que critican a todos

Emma Funes dijo...

Brillante análisis como siempre Cicero, pero qué desolación...
Qué ejercicio de tolerancia estamos haciendo algunos para soportar esta demencia.