Cosas como ésta hacen que extrañe poco la pedagogía. ¡Cuánta exigencia! ¡Y qué difícil no caer en el ridículo!... Por suerte mis (ex)alumnos (aún los que no saben colocar un hipervínculo ni conseguirse una noviecita "pequeña y agradable, que gorjee como los pájaros") me ponen a la altura del Padre, de Hegel, y de las hijas de Hegel.
Un adelanto de Noches de cabaret, de marmat
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marmat ya me había sorprendido con los fragmentos que compartía del
monumental imperio ficcional llamado *Malasya* (Nudista, 2024). Por eso fue
un placer...
Hace 1 semana.

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