Manuel Puig o el prodigio de ser popular y a la vez vanguardista
por Daniel Gigena para La Nación
Manuel Puig (1932-1990), quizás el gran novelista argentino, supo
unir vanguardia y popularidad. Esa lección, en un país donde la
literatura perdió lectores de manera significativa, no es menor. Tanto
Graciela Goldchluk, a cargo del archivo de Manuscritos de Manuel Puig y
especialista en su obra, como el escritor Ricardo Piglia,
señalaron que Puig empezó a escribir "después" de Borges, sin asumir su
legado. A diferencia de otros narradores, como Juan José Saer o Rodolfo
Walsh, él lisa y llanamente lo ignoró. Goldchluk cuenta que durante un
encuentro con estudiantes alemanes, cuando le preguntaron si hablaba con
su padre, Puig respondió: "No, porque yo no le entendía el código para
nada". Mientras que el autor de Ficciones construía su prestigio
mediante un sistema de referencias legitimadas (de Cervantes a Poe), el
escritor nacido en Coronel Villegas experimentaba con los géneros
desechables de la cultura de masas para poner en marcha su maquinaria
narrativa.
(continúa)
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