sábado, 24 de abril de 2010

El trollerío K

por Daniel Link para Perfil

Un troll es un operador de discurso al que no se le puede adjudicar carácter, personalidad, que no sostiene ideas ni del que pueda deducirse una identidad. De allí que su anonimia le sea constitutiva: ¿qué importancia tiene el nombre si lo que el troll excreta es apenas el suplemento de una operación mecánica de busca más o menos refinada?
Mucho se discute sobre la virulencia de los comentarios en las versiones digitales de los diarios: el troll es, en efecto, una especie violenta y antropófaga. Para evitar ser víctima de la carnicería discursiva que propician (el azar, como tantas otras veces, me regaló esta enseñanza), basta evitar las palabras y frases que el trollerío pone en sus buscadores por indicación de sus patrones (el troll es un empleado, nunca bien pago y a veces ad honorem, de los poderes del mundo).
Hace un par de semanas, cometí la torpeza de escribir en esta columna la frase “abuelas que envenenan...”. El impacto fue instantáneo: el trollerío K se abalanzó sobre mi columna con sed de sangre para descubrir, con cierta estupefacción, que mi columna no se refería a las Abuelas de Plaza de Mayo (ni mucho menos: tengo un primo hermano desaparecido).
Pero como el recorrido ya había sido hecho (y había que completar alguna planilla digital, seguramente), el trollerío K de todos modos se expidió: no se entiende nada, ¡no sé qué decir! ¡¡por qué publican esto!! ¡¡¿¿Estás tomando pastillas??!!
Es el barroco, queridos trolls, que vuelve siempre con sus volutas espiraladas y sus amaneramientos de corte y sus chiaroscuri y sus insinuaciones. Y para entender esa superviviencia, basta con consultar cualquier historia de la censura en Occidente.
Como se sabe, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos almacenará la base de datos de Twitter que, puesta a disposición de cualquier investigador, podría convertirse en un archivo “de todo lo que creemos saber sobre el mundo y de nuestra relación con él”. Además de un poco paranoica, la hipótesis es ingenua: es como si hiciera falta leer los enunciados de millones de emisores para darse cuenta de que el lugar de enunciación es siempre el mismo y uno solo: el odio y el terror.

12 comentarios:

Julia dijo...

Me había perdido la nota/post anterior que citás acá y ahora fui a leer los comentarios en el diario (que deberías reproducir por innenarrables). Mi preferido el que se gloria de haber sido sólo media hora alumno tuyo y se queja de "maltrato"... ¿acaso es parte del contrato con la UBA el trato entre algodones a todos los alumnitos? Para eso que reclamen en el jardín de infantes.

Anónimo dijo...

Hola, justamente en perfil (podes chequiar cualquier nota que se hable del gobierno, que son como el 70%) esta lleno de trolls y no son K.
Escriben en mayuscula y dicen que con los mílicos estabamos mejor, igualito a las imitaciones que hace capusotto de radio mitre.

Saludos

Verboamérica dijo...

Dani:
Sin pretender ser un troll, quería preguntarte, dónde está el ataque cibernético de los troll K.

Ingresé a la nota linkeada y no hay más que tres comentarios sin personalidad y otros 6 igual de mediocres en Perfil. Además, no los noto muy K que digamos, aunque si los veo resentidos y pareciera que desde la esfera “personal”.

Creo que sabes que además que:

- Leíste alguna vez los comentarios de Perfil.
- Sabes la discusión entre Victor Hugo y Fontevechia por los comentarios.
- La medida tomada por el Washington Post sobre esos comentarios, al parecer habituales en todo el mundo.
- Estimo que sabes de la agencia de publicidad contratada por un multimedio para trolear el ciberespacio con comentarios acordes a sus intereses.
- La cualidad de internet de horizontalizar (en apariencia) el discurso.

Lo digo como alguien que te leyó alguna vez, que también tiene una abuela que envenena las mesas familiares y que le parece descabellado quitarle el saludo a alguien por ser del PRO. Pero me parece descabellado también dramatizar 9 comentarios al menos que sea una provocación. Pero tampoco es lógico, che.

wojaczek dijo...

Daniel, igual, si era sobre las abuelas de plaza de mayo, decir que envenenan es quedarse corto...Por que nadie dice los fondos que manejan y que pagamos todos para construir viviendas que se caen a pedazos en las afueras de La Plata? en fin, cuando se les dio dinero, ineficacia y estafa a la gente fue el resultado de su administracion, bah, sigo siendolo...

federico carugo dijo...

Estimado y conspicuo Daniel:
Debo advertirle que probablemente usted se equivoca en el enfoque del sujeto en su discurso, aunque admito irremediablemente, que el conflicto esencial de su hipótesis es irrebatible con la pequeña salvedad de que al receptor social o individual de sus mensajes, pareciera carecerle sentido del humor y percepción; bastante desagradable en un hombre porque lo convierte a éste, en un personaje grotesco y aburrido. Y seamos sinceros: un hombre sin sentido del humor, ironía o sarcasmo es un asco y un espanto. Esta clase de arquetipos por lo general, no practican siquiera la ipsación frenética y no entusiasman ni a mujeres ni a hombres.

El problema principal no es el troll. Es el proletario. Si usted apareciera en fotos mostrándose desnudo y practicando ciertas rutinas cotidianas, seguramente lo censurarían.

Ahora bien, el proletario tiene derecho de las prácticas fastuosas en hoteles de “mala muerte”, hediondos y de falta de higiene; con el riesgo no sólo de contraer enfermedades y esparcirlas al resto de la comunidad, sino además, de inundar de sujetos alineados a su prole, no sólo ideológicamente sino lo que es peor a imagen y semejanza; imagen espeluznante si recordamos las inmigraciones europeas en las décadas del `20 y del `40 (oh casualidad, en el zenit del populismo)

El proletario civilizado tiene derecho, como en “La Cautiva”, a despreciar a una mujer mancillada por el infortunio, como hizo Brian, que no era un hombre de progreso sino un proletario, un mediocre, como los hombres de la cuadrilla de rescate narrados en la misma poesía que despreciaron a la dama y en vez de salvarla, dejaron que se suicidara. Si usted tuviera relaciones con varias de estas mujeres sería un insano.

Al proletario se le permite reunirse en masa y violar a un “Unitario”. Si usted sometiera –solo, sin ayuda de nadie- a un “Unitario” sería un perverso.

Cómo ve, usted posee una identidad pero no el proletario. El proletario se mueve como “legión”, como un torbellino, como un malón, como una masa oscura: no posee identidad. El troll es una máscara infame del Proletario.

Brindo con vino tinto e importado de Francia, a la Salud de O. Lamborghini: “un adelantado” a su tiempo. Osvaldo te Amo.

Anónimo dijo...

Coincido con Verboamérica, en todo. Lo que hoy más asusta es esta tapa: http://www.revista-noticias.com.ar/tapas/1739.jpg y no tres pelotudos comentando un texto tuyo. Podridos, en realidad, estamos de los discursos mirthalegranescos que ven una dictadura o camisas negras mussolinianas en todos lados.

Diego dijo...

Ciertamente, Daniel, el odio y el terror. Ya conocerás, y sino aquí va, esta genialidad de Capusotto:

http://www.youtube.com/watch?v=H-kpcLaTR6o&feature=player_embedded


Saludos.

werte dijo...

El tema de fondo es qué tienen que ver los "comentarios" con la información o el análisis. Qué es esa seudodemocracia berreta de hacer un foro de cada artículo?
Tal vez porque desconozco el negocio, pero no le encuentro otra explicación que la voluntad de generar/capturar espacio público. A mi modo de ver, una vez que das ese paso, es inevitable que se llene de operaciones. Sean de simpatizantes o empleados de grupos políticos, o de otros grupos de interés. Si es cierto que el Grupo Clarín ha contratado una agencia para intervenir en esos foros estaría "ensuciando" o "falseando" con una mano lo que crea con la otra. Mi impresión es que los diarios están cada vez más tomados por la lógica de los medios electrónicos, y que con las posibilidades de la web la indistinción no tiene límites técnicos. Por ejemplo, no veo mucha diferencia entre ese lugar de enunciación que mencionás y los estúpidos mensajes radiales de los Carlos y Ritas de Palermo (entre otros dispositivos de "participación"), salvo un filtro más severo que no deja pasar los "caca" y vieja trola.
En fin, lo único claro es que estamos hablando del fin del periodismo, que sea lo que sea sobrevive malamente y subordinado en el infierno "comunicativo".

Frenzo dijo...

No entiendo de dónde sale eso del monopolio emisor del odio y el terror (¿por qué no la maldad y la estupidez?). Voy a tener que recurrir a la guía de lectura (se agradece). Ah, entre paréntesis, no había notado hasta ahora lo útiles que son los links para entender los posts, para ponerlos en contexto. Leídos a las apuradas como columnas de opinión directamente de Perfil, es cierto que no se entienden y parecen divagar sin sentido. Es claro que es mejor no leer Perfil.

el ángel empetrolado dijo...

Daniel: no entiendo esta aclaración: "ni mucho menos: tengo un primo hermano desparacido".
¿Quiere decir que esa circunstancia desgraciada, por sí sola, te impediría realizar una crítica a las Abuelas de Plaza de Mayo si estuvieras en desacuerdo con algo que que ellas hicieron o dejaron de hacer?
Si tu respuesta fuera afirmativa implicaría una sensible pérdida de libertad de tu parte; si fuera negativa no veo el sentido de la aclaración.
Abrazo de gol (R.PERFUMO).

Pupita La Mocuda dijo...

Qué sería un trolletario?

derechoaleer dijo...

leido post y comments lo unico que puedo decir es q aqui hay un didactico ejemplo de que el entendimiento es a la comunicacion, lo que la reproduccion al sexo, tiene una azaroza lejana y contingente relacion :P (y yo no me quedo corto)