Contaré, Maxi, contaré retrospectivamente. Por ahora sólo puedo decir que las autoridades mexicanas no vieron con buenos ojos las actividades a las que pretendía dedicarme para ganarme la tortilla nuestra de cada día y fui yo, esta vez, el que perseguido tuvo que salir a buscar un nuevo lugar donde echar a descansar sus huesos. Debimos volver, semiclandestinamente, a Buenos Aires. S. tuvo problemas en la aduana argentina, donde pretendieron acusarlo de contrabando de obras de arte (las suyas, en este caso).
¡A bailar con el conde Lai!
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Este artículo fue publicado originalmente en 2021 en la revista virtual de
historietas y afines *Fierro*. Agradezco a Lautaro Ortiz la invitación en
su mo...
Hace 1 día.

1 comentario:
ah**si te acusan de tu propio artes es x vas bien
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