Contaré, Maxi, contaré retrospectivamente. Por ahora sólo puedo decir que las autoridades mexicanas no vieron con buenos ojos las actividades a las que pretendía dedicarme para ganarme la tortilla nuestra de cada día y fui yo, esta vez, el que perseguido tuvo que salir a buscar un nuevo lugar donde echar a descansar sus huesos. Debimos volver, semiclandestinamente, a Buenos Aires. S. tuvo problemas en la aduana argentina, donde pretendieron acusarlo de contrabando de obras de arte (las suyas, en este caso).
Los índices de la revista Opium (2a parte)
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Para finalizar con los índices de la revista *Opium*, van los de los
números 3 1/2 y 4. Y recuerden: "Dios está en los paratextos". ¡Que los
disfruten!
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Hace 2 semanas.

1 comentario:
ah**si te acusan de tu propio artes es x vas bien
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