Tenía que comprobar si el tal libro seguía sobre la tal mesa. No fue así, pero una sorpresa mucho más grata me esperaba: sí, ella misma, Elena, la más bella, en la ciudad que mejor la contiene.
¡Cómo habría yo de negar que esa noche fue mágica?
Salvación y memoria (un capricho)
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Mientras caminaba, estuve pensando en mi historia familiar. Como siempre:
se trata más de los retazos de memoria con los que uno cuenta (y se
cuenta). Me...
Hace 1 día.


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