Retomo una historia penosa:
Tita y Cartulina detestan a Sabático y volcaban en él su violencia y su amargura en nosotros. Como una leve crisis familiar nos obligó a mudarnos al campo, allí comprobamos la felicidad absoluta de Sabático, paseando con su novio, Lío o revolcándose inmoderadamente con él:
Nuestras gatas siguieron sin aprobar al jovenzuelo, pero allí en el campo hay más lugar y los resentimientos se disuelven. Hay, además, mucho por conquistar:
Nos pareció cruel seguir imponiéndole a nuestros tres gatos una convivencia que ellos no deseaban y a Lío la angustia de ver partir a su mejor amigo. Decidimos que ambos se quedaran juntos en el campo. Cedimos el usufructo de Sabático, pero no su propiedad. Igual sufro y lo extraño. Corazón partio. Sylvia Molloy me acompaña en el sentimiento.
H. A. Murena y el ciclo "El sueño de la razón"
-
Leer hoy a H. A. Murena es un gesto anacrónico.
En los últimos años su poesía y sus ensayos han sido revisitados por
distintos libros y reediciones, pero...
Hace 8 horas.






No hay comentarios.:
Publicar un comentario