Por Daniel Link para Perfil
25. Apareció la ranita célibe. Diminuta. El problema es que Rita, la perra, también la vio. Y le pareció pertinente cazarla. Traté de que se olvidara de ella, pero al atardecer siguiente, ya no la escuchamos croar. Por fortuna, una puesta de sol después, volvió a escuchársela, desde otro lugar, con un croar más atemperado.
26. El último fin de semana en Mar del Plata fue un poco terrorífico, por la cantidad de gente. Evitamos el centro y nos fuimos a almorzar a Laguna Brava. De ahí a Chapadmalal, nos hizo atravesar los campos y conocer los alrededores de Batán, donde la infame prisión sigue en pie. A la vuelta, el mapa eligió hacernos conocer el Pilar marplatense, que queda detrás de Alfar, donde hay una cantidad enorme de barrios cerrados, anchas avenidas con eucaliptos, parques acuáticos y parques aéreos, un supermercado gigante y un shoping en obra de dimensiones colosales. Esos nuevos barrios, que no nos interesan en lo más mínimo, agregan, sin embargo, una capa de complejidad a una de las ciudades más hermosas del mundo.
27. Mi vecina me reprochó que haya intentado desacreditarla diciendo que no regaba. “De todos modos”, me aclaró, “tengo ranitas”. Van a tomar agua a la pileta y quedan ahí despatarradas, hasta que alguien atina a sacarlas con un junta hojas. Tiene todo lo que yo querría: caballos, horizontes despejadísimos, un tilo (el nuestro lo cortamos hace años, porque estaba embichado), ranitas y luciérnagas y todo el silencio del mundo (mientras escribo esto, en la casa de enfrente unos jóvenes juegan a la pelota, lo que les produce una excitación en la garganta que los lleva al grito).
28. Esto yo lo dije pero mejor es repetirlo. No tiene nada que ver con imaginaciones mías sino con una pura lógica: si se baja la edad de imputabilidad también se debe bajar la edad de consentimiento sexual. Es absurdo que se considere que se pueda responsabilizar a una persona por un delito contra la propiedad o contra la vida pero no por su experiencia en los placeres de la carne. Quien puede hacerse cargo de lo más también puede hacerse cargo de lo menos. Cualquier otra solución es aberrante e inmoral.
29. Primer día de trabajo. Mando correos, planifico reuniones. Me equivoco y superpongo cosas. Tengo videoconferencias. Firmo formularios. Hablo con mis abogados. Consigo un subsidio discreto pero significativo para un evento que organizaré en diciembre. Armo el índice del número cero de la revista Contorna, que sacaremos este año. La sección de reseñas se llamará “Contorni”. No me da el tiempo para Duolingo, ese hobbie placentero.

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