lunes, 18 de diciembre de 2006

Dicen que...

Literaturas postautónomas

Por Josefina Ludmer

Estoy pensando en dos novelas recientes [pero lo mismo se puede decir de muchas otras, de cierto teatro como el proyecto Biodrama, de algunos best sellers, y de cierto arte]:
Montserrat de Daniel Link [BsAs, Mansalva, 2006] y Bolivia construcciones de Bruno Morales [seudónimo de Sergio Di Nucci], ganadora del premio de novela 2006-2007 La Nación-Editorial Sudamericana y bestseller según las listas actuales de los medios. Las dos se sitúan en territorios urbanos específicos [en zonas sociales de la ciudad de Buenos Aires]: el bajo Flores de los inmigrantes bolivianos [peruanos y coreanos], y la zona de Montserrat.
Mi punto de partida es éste.
Estas dos novelas no admiten lecturas literarias; esto quiere decir que no se sabe o no importa si son buenas o malas, o si son o no son literatura. Y tampoco se sabe o no importa si son realidad o ficción. Se instalan en un régimen de significación ambivalente y ése es precisamente su sentido.

1

Muchas escrituras del presente atraviesan la frontera de la literatura [los parámetros que definen qué es literatura] y quedan afuera y adentro, como en posición diaspórica[1]: afuera pero atrapadas en su interior. Como si estuvieran "en éxodo". Siguen apareciendo como literatura y tienen el formato libro (se venden en librerías y por internet y en ferias internacionales del libro) y conservan el nombre del autor (se los ve en televisión y en periódicos y revistas de actualidad y reciben premios en fiestas literarias), y se incluyen en algún género literario como "novela", por ejemplo. Siguen apareciendo de ese modo pero se sitúan en la era del fin de la autonomía del arte y por lo tanto no se dejan leer estéticamente. Aparecen como literatura pero no se las puede leer con criterios o con categorías literarias (específicas de la literatura) como autor, obra, estilo, escritura, texto, y sentido. Y por lo tanto es imposible darles un "valor literario": ya no habría para esas escrituras buena o mala literatura. Estas escrituras aplican a "la literatura" una drástica operación de vaciamiento: el sentido queda sin densidad, sin paradoja, sin indecidibilidad, y es ocupado totalmente por la ambivalencia: son y no son literatura al mismo tiempo, son buenas y malas, son ficción y realidad. Quedaría el ejercicio del puro poder de juzgar [o decidir] qué son, o también suspender el juicio, o dejar operar la ambivalencia [que es uno de los modos cruciales de construcción del presente y al mismo tiempo uno de los modos centrales de pensarlo]. Estas escrituras, entonces, pedirían, y a la vez suspenderían, el poder de juzgarlas como "literatura". Podríamos llamarlas escrituras o literaturas postautónomas; son constituyentes de presente.

2

Las literaturas posautónomas se fundarían en dos [repetidos, evidentes] postulados sobre el mundo de hoy. El primero es que todo lo cultural [y literario] es económico y todo lo económico es cultural [y literario][2]. Y el segundo postulado de esas escrituras del presente sería que la realidad [si se la piensa desde los medios, que la constituirían constantemente] es ficción y que la ficción es la realidad. O, para decirlo de un modo más preciso: lo cultural y lo ficcional, en la era de la posautonomía, están en sincro y en fusión con la realidad económicopolítica.

3

Porque las escrituras diaspóricas del presente no solo atraviesan la frontera de "la literatura" sino también la de "la ficción" [y quedan afuera-adentro]. Y esto ocurre porque reformulan la categoría de realidad: no se las puede leer como mero "realismo", en relaciones referenciales o verosimilizantes. Estas escrituras salen de la literatura y entran a "la realidad" y a lo cotidiano, a la realidad de lo cotidiano [y lo cotidiano es la TV y los medios, los blogs, el email, internet, etc]. Y toman la forma de escrituras de lo real: del testimonio, la autobiografía, el reportaje periodístico, la crónica, el diario íntimo, y hasta de la etnografía (muchas veces con algún "género literario" injertado en su interior: policial o ciencia ficción por ejemplo). No se sabe si los personajes son reales o no, si la historia ocurrió o no, si los textos son ensayos o novelas o biografías o grabaciones o diarios.
Ahora, en las literaturas posautónomas ['ante' la imagen como ley] todo es "realidad" y ésa es una de sus políticas. Pero no la realidad referencial y verosímil del pensamiento realista y de su historia desarrollista [la realidad separada de la ficción], sino la realidadficción producida y construida por los medios, las tecnologías y las ciencias. Una realidad que es un tejido de palabras e imágenes de diferentes velocidades y densidades, interiores-exteriores al sujeto (que es privadopúblico). Esa realidadficción tiene grados diferentes e incluye el acontecimiento pero también lo virtual, lo potencial, lo mágico y lo fantasmático; es una realidad que no quiere ser representada o a la que corresponde otra categoría de representación.

4

En la oscilación o suspensión del juicio literario [y en la realidadficción], muchas escrituras de hoy dramatizan cierta situación de la literatura: el proceso del cierre de la literatura autónoma, abierta por Kant y la modernidad. El fin de una era en que la literatura tuvo "una lógica interna" y un poder crucial. El poder de definirse y ser regida "por sus propias leyes", con instituciones propias [crítica, enseñanza, academias] que debatían públicamente su función, su valor y su sentido. Debatían, también, la relación de la literatura [o el arte] con las otras esferas: la política, la economía, y también su relación con la realidad histórica. Autonomía, para la literatura, fue especificidad y autorreferencialidad, y el poder de nombrarse y referirse a sí misma. Y también un modo de leerse y de cambiarse a sí misma.
La situación de pérdida de autonomía de 'la literatura' [ o de 'lo literario'] es la del fin de las esferas o del pensamiento de las esferas [para practicar la inmanencia de Deleuze]. Como se ha dicho muchas veces: hoy se desdibujan los campos relativamente autónomos (o se desdibuja el pensamiento en esferas más o menos delimitadas) de lo político, lo económico, lo cultural. La realidadficción de la imaginación pública las contiene y las fusiona.

5

En algunas escrituras del presente que han atravesado la frontera literaria [y que llamamos posautónomas] puede verse nítidamente el proceso de pérdida de autonomía de la literatura y las transformaciones que produce. Se terminan formalmente las clasificaciones literarias; es el fin de las guerras y divisiones y oposiciones tradicionales entre formas nacionales o cosmopolitas, formas del realismo o de la vanguardia, de la "literatura pura" o la "literatura social" o comprometida, de la literatura rural y la urbana, y también se termina la diferenciación literaria entre realidad [histórica] y ficción. No se las puede leer con o en esos términos; son las dos cosas, oscilan entre las dos, o las desdiferencian.
Y con esas clasificaciones 'formales' parecen terminarse los enfrentamientos entre escritores y corrientes; es el fin de las luchas por el poder en el interior de la literatura. El fin del 'campo' de Bourdieu, que supone la autonomía de la esfera [o el pensamiento de las esferas]. Porque se borran, formalmente y en 'la realidad', las identidades literarias, que también eran identidades políticas. Y entonces puede verse claramente que esas formas, clasificaciones, identidades, divisiones y guerras sólo podían funcionar en una literatura concebida como esfera autónoma o como campo. Porque lo que dramatizaban era la lucha por el poder literario y por la definición del poder de la literatura.
Y el fin de las clasificaciones del presente [nacional o cosmopolita, fantástica o realista, literatura social o pura] es lo que diferencia nítidamente la literatura de los 60 y 70 de las escrituras de hoy. Pienso en los dos textos que tengo a mano, donde las 'clasificaciones' responderían a otra lógica y a otras políticas: la experiencia [en dos zonas de la ciudad] de un cotidiano inmigratorio (una experiencia inversa, para decirlo de algún modo: no la del argentino en el primer mundo sino la del boliviano en Argentina), y la experiencia de un cotidiano gay.

6

Al perder voluntariamente especificidad y atributos literarios, al perder 'el valor literario' [y al perder 'la ficción'], la literatura posautónoma perdería el poder crítico, emancipador y hasta subversivo que le asignó la autonomía a la literatura como política propia, específica. Es posible, también, que ese poder o política ya no pueda ejercerse hoy en un sistema ['realidad'] que no tiene afueras.
Para decirlo de otro modo: La crisis y reformulación de lo político (y de las políticas representativas tradicionales y hasta de los sistemas políticos y los Estados) que acompaña en América latina a los procesos económicos-culturales de los últimos años, sería también una crisis y reformulación de la relación entre literatura y política, de su forma de relación. Estas escrituras que se ponen adentroafuera de lo literario se cargan de una politicidad que, como la categoría de ficción, no está totalmente definida porque se encuentra en estado de desdiferenciación o 'en fusión'. Y por lo tanto su régimen político es la ambivalencia.

7

También se puede formular así. Hoy algunas escrituras dramatizan la situación 'real' de la literatura cuando se produce la fusión de lo económico y lo cultural [cuando hay un económicocultural sin afueras]. Se ponen deliberadamente afuera de 'la literatura' como "Basura" [Abad Faciolince] y "Trash" [D. Link] o como 'mala' literatura [ o en el caso de S. Di Nucci, como escrita por otro][3].
Pero otras escrituras se resisten a esta condición (se resisten a la pérdida del valor 'puramente' literario y a la pérdida de 'poder literario') acentuando las marcas de pertenencia a la literatura y los tópicos de la autorreferencialidad que marcaron la era de 'la literatura autónoma': el marco, las relaciones especulares, el libro en el libro, el narrador como escritor y lector, las duplicaciones internas, recursividades, isomorfismos, paralelismos, paradojas, citas y referencias a autores y lecturas (aunque sea en tono burlesco, como en la literatura de Roberto Bolaño). Esas escrituras se ponen simbólicamente adentro de la literatura y siguen ostentando los atributos que la definían antes, cuando eran totalmente 'literatura'.

Y hasta se lo podría formular así: Junto a los bestsellers y a las escrituras 'malas', lights, de ahora, seguiría existiendo la buena vieja literatura, llena de literatura y con multiplicidad de lecturas.

8

Las literaturas postautónomas del presente saldrían de 'la literatura', atravesarían la frontera, y entrarían en un medio [en una materia] real-virtual, sin afueras, la imaginación pública: en todo lo que se produce y circula y nos penetra y es social y privado y público y 'real'. Es decir, entrarían en un tipo de materia donde no hay 'índice de realidad' o 'de ficción' y que construye presente y ralidadficción. Y por lo tanto se regirían por otra episteme. Y lo que contarían en la imaginación pública sería una pura experiencia verbal [de la lengua: la lengua se hace en ellas recurso natural e industria] subjetivapública de la realidadficción del presente en una isla urbana latinoamericana. Experiencias verbales de la inmigración y del 'subsuelo': de ciertos sujetos que se definen afuera y adentro en relación con territorios.

9

Creo que se podría hablar hoy en Argentina [en América latina] de una literatura paradojalmente diaspórica, no solamente por sus territorios y sujetos [y por su posición respecto de la literatura y la ficción], sino por sus modos de circulación y de lectura. Porque ahora, cerrado el ciclo de las industrias culturales nacionales, las diferencias entre escrituras en español estarían más determinadas por su distribución. Las diferencias entre escrituras podrían ser puros efectos de la circulación global o no de los textos: los efectos de distribución serían efectos de lectura.

Diciembre 2006



[1] Con 'diaspórica', quiero decir una posición o condición exterior-interior con respecto a un territorio: estar afuera y adentro al mismo tiempo. (Por ejemplo, afuera fisicamente y adentro simbólicamente, pero hay muchas otras combinaciones posibles, que se leen claramente en las dos novelas que tengo a mano). Es un tipo de literatura -y un tipo de subjetividad pública- que ha atravesado una frontera y que en este caso reformula la literatura misma y la ficción.

[2] Fredric Jameson "Notes on Globalization as Philosophical Issue" in The Cultures of Globalization, ed Fredric Jameson and Masao Miyoshi, 54-80. Durham, NC: Duke University Press, 1998.

Xudong Zhang, "Multiplicity or Homogeneity? The Cultural-Political Paradox of the Age of Globalization", en Cultural Critique, 58, Fall 2004 [University of Minnesota] Pp. 30-56.

George Yúdice.The Expediency of Culture. Uses of Culture in the Global Era. Durham and London, Duke University Press, 2003.

[3] Héctor Abad Faciolince. Basura. I Premio Casa de América de Narrativa Americana Innovadora. Madrid, Lengua de Trapo, 2000; Daniel Link. La ansiedad. (novela trash). Buenos Aires, El cuenco de plata, 2004.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Libros recibidos

Rodolfo Walsh, modelo 2007

Por Daniel Link

En los últimos diez años, la obra de Rodolfo Walsh no ha dejado de crecer ni en cantidad (gracias a la publicación en libro de su obra dispersa o inédita) ni en calidad (gracias a la creciente valoración por parte de la crítica y el público). El año próximo, en ocasión de una nueva conmemoración de uno de los autores mayores de nuestra literatura (el 24 de marzo se cumplirán 30 años de su desaparición), Ediciones de la Flor reeditará su obra periodística (El violento oficio de escribir) y su diario (Ese hombre y otros papeles personales).
Pero ninguna obra es sólo los textos firmados por el autor sino también sus lecturas, y por eso que hay que saludar la aparición de Rodolfo Walsh. La palabra y la acción de Eduardo Jozami (ver aparte), un libro que, sin ser el primero en fijar su mirada en la producción literaria, periodística y política de Walsh, es el que lo hace con el más obstinado rigor, y con la más dichosa elegancia.
A lo largo de su libro, Jozami se declara "sensible a un legado" y la palabra "sensibilidad" aparece más de una vez en sus cuidadosas argumentaciones. No es casual: basta una somera revisión de la biografía de Walsh para notar que él no era, como tanto se ha dicho, sólo "un hombre de conciencia" sino, sobre todo, un hombre sensible a su tiempo. Es eso, seguramente, lo que permite explicar las tensiones que lo atravesaron.
Rodolfo Walsh. La palabra y la acción es un libro, pues, que recibimos como un don anticipado que nos permitirá pensar mejor lo que de Walsh hemos recibido como un precioso legado.

*

Rodolfo Walsh nació en 1927. Desde sus 17 años, y hasta fines de 1950 trabajó en editorial Hachette. Corrector de pruebas, traductor, editor de antologías, autor premiado de esa casa: nada de lo que tiene que ver con la producción material del libro le fue ajeno. En 1950, "Las tres pruebas de Isaías Bloom" recibió una mención en el Primer Premio de Cuentos Policiales que Vea y lea y Emecé organizaban. Al año siguiente, cuando ha cumplido ya los 24 años, Walsh comienza a publicar cuentos en Leoplán. "Los nutrieros" (1951) encabeza la lista. En 1953 publica la antología Diez cuentos policiales argentinos y su libro de relatos Variaciones en rojo, que obtendría el Premio Municipal de Literatura. Ésa es la obra de un joven escritor de 26 años sin fortuna personal ni respaldo familiar, que tiene además una esposa (Elina Tejerina, con quien se casó en 1950) y dos hijas de tres y de un año, y que no simpatiza con el gobierno de Perón.

*

Con el triunfo de la Revolución Libertadora en 1955, Walsh abandona el terreno específicamente literario para incursionar en lo que hoy se llamaría "información general" (el sello de publicaciones como Leoplán: fait divers). Interesado por los personajes excepcionales, Walsh escribe sobre el mundo de la política con notas que exaltan el heroísmo, como las que dedica a los pilotos que bombardearon Plaza de Mayo ese mismo año. Walsh abandona el lugar de literato más o menos liberal y se pone a discutir con las instituciones. Comienza, al mismo tiempo, a escribir notas en serie, un sello característico del "nuevo periodismo" del cual Walsh será, al mismo tiempo, su profeta y su Cristo.
1956 es el encuentro de Walsh con su destino literario y político. "Hay un fusilado que vive", le dicen. "Yo quería ganar el Pulitzer", recordaría él años más tarde, refiriéndose a Operación masacre, un libro que comienza siendo una serie de notas publicadas en Revolución nacional entre enero y marzo de ese año: el embrión de un libro monstruoso (ése es su mérito mayor) que se va modificando edición tras edición.
Durante 1957 escribe dos "obras" que considera mutuamente excluyentes: la segunda serie sobre los fusilamientos de José León Suárez, que publica en Mayoría, y las notas que sigue entregando a Leoplán y que firma muchas veces con el seudónimo Daniel Hernández, su alter ego de Variaciones en rojo.

*

Poco antes de su viaje a Cuba, a mediados de 1959, donde organizará la agencia de noticias Prensa Latina a pedido de Jorge Masetti, Walsh entrega una nota a Leoplán que prefigura la serie futura de artículos de "antropología cultural". Walsh publica, esta vez sin seudónimo, una "investigación" sobre la vida cotidiana de los sectores populares, titulada "El hombre del guardapolvo gris. Villa Soldati se subleva?". Ya en mayo, como un "Servicio especial de Prensa Latina", Leoplán comienza a publicar una sección fija, que aparece hasta agosto de 1959, titulada "Argentina en el ojo del mundo", la última colaboración de Walsh para la revista.
En Cuba, Walsh no sólo organiza la agencia de noticias Prensa Latina sino que comienza a pensar en términos de "la revolución latinoamericana cuya semilla está en Cuba", como escribirá años después. El más memorable de los episodios de esa época es la decodificación de un mensaje cifrado a partir del cual Walsh descubre los planes de invasión a Cuba por parte de agentes norteamericanos con base en Guatemala.
Entre los muchos méritos de Rodolfo Walsh. La palabra y la acción, no es el menor el que haya incorporado al análisis la correspondencia que Walsh sostuvo con la que era entonces su mujer, Poupée Blanchard. La inteligencia de Jozami le permite rastrear en esas cartas algunas hipótesis sobre el desencuentro entre el intelectual argentino y el gobierno cubano, de lo que hasta ahora poco se sabía y que aporta una luz fundamental a una relación muy compleja.

*

Si se hiciera una historia del periodismo gráfico en la Argentina que contemplara sobre todo los grandes momentos de modernización y variación estilística, en todos ellos aparecería el nombre de Walsh. En 1966, con 39 años cumplidos, Walsh publica su primera nota en Panorama. En Leoplán, Walsh imprime algo que preanuncia el "nuevo periodismo" de los años sesenta, ese periodismo del cual Primera Plana y Panorama son ejemplos paradigmáticos. Y después estará también en CGT, planeando el Semanario Villero e inventando desde la clandestinidad las herramientas para sostener una luz en el infierno: ANCLA (Agencia de Noticias Clandestinas) y Cadena Informativa.
En Panorama, Walsh escribe notas un poco excéntricas en relación con el tono general de la revista y que pueden pensarse en correlación con los libros de cuentos que publica por esos años, en el contexto de la onda expansiva promovida por el boom latinoamericano: la editorial Jorge Álvarez y la actividad de su mujer de aquellos años, Pirí Lugones (la nieta del poeta), que participaba activamente de los círculos de la vanguardia artística.
Los oficios terrestres (1965) aparece al mismo tiempo que sus obras de teatro; Un kilo de oro es de 1967. Escrito también por esos años (Jozami lo lee en relación con la muerte del Che), la parábola de infancia "Un oscuro día de justicia" se publicará recién en 1973. Cualquier escritor se consideraría satisfecho con esos títulos, que incluyen algunos de los mejores relatos breves de la literatura argentina ("Esa mujer", justamente célebre; el ciclo de los irlandeses, que recupera sus recuerdos en un internado irlandés). Pero Walsh aspira a más.
Años después responderá a la pregunta "¿Por qué ha dejado de ejercer el periodismo?" formulada por la revista Extra (dirigida por Bernardo Neustadt) con una contundente respuesta: "Sólo me interesa escribir para muchos. No quiero escribir para ejecutivos. Esa es hoy la técnica periodística. A veces me tientan con cifras respetables, pero puedo resistir la tentación".
En el seno mismo del "periodismo para ejecutivos" (esa figura de la época cuya burla estaba ya en el Manolito de Quino y en las canciones de protesta de Nacha Guevara), Walsh planifica una serie de notas que constituyen, junto con Operación Masacre, el momento más alto de su producción periodística hasta ese entonces. "Lo esencial", escribirá en un plan de nota para Siete Días, "además de una explicación técnica correcta, es el trabajo humano".

*

A comienzos de 1968 Walsh viaja de nuevo a Cuba, donde se realiza el Congreso Cultural de La Habana. Volviendo de la isla hace una escala en Madrid (los vuelos pasaban obligatoriamente por allí). Perón le presenta a Raimundo Ongaro, líder sindical. En mayo de 1968, Walsh está ya en Buenos Aires dirigiendo el semanario CGT, uno de los mejores ejemplos de periodismo sindical de los que se tenga memoria, que responde a los lineamientos de la fracción disidente de la CGT vandorista. Walsh publica allí en mayo y junio de 1968 ¿Quién mató a Rosendo?, entre otras investigaciones. En Rodolfo Walsh. La palabra y la acción, Jozami examina con detenimiento la compleja relación de Walsh con el peronismo y, en particular, con las grandes figuras de liderazgo político y sindical. No hay que confundir sensibilidad a la época con adhesiones sentimentales al movimiento peronista, naturalmente.
El periódico CGT se publica regularmente hasta el 25 de julio de 1969 (número 49). A partir de esa fecha y hasta febrero de 1970, se edita y distribuye clandestinamente. Walsh debe volver al otro periodismo (en mayo realiza con Pablo Alonso la investigación para una nota sobre la gloria y decadencia de La Forestal, la compañía productora de tanino tristemente célebre). Mientras tanto, el libro ¿Quién mató a Rosendo? se convierte en best-seller.

*

A partir de 1970, Walsh milita en las Fuerzas Armadas Peronistas. Durante estos años publica esporádicamente notas de políica internacional. Walsh ya no podrá sostener ninguna separación (ni siquiera formal) entre literatura y política. En una entrevista célebre de 1973 dirá: "Hoy es imposible en la Argentina hacer literatura desvinculada de la política". Pero ese vínculo no es, para Walsh, meramente retórico: por la misma época dicta talleres con vistas a la publicación de un Semanario Villero.
En 1973, Walsh se incorpora como oficial primero con el alias de "Esteban" (el nombre de su padre) a la organización Montoneros. Será responsable de la inteligencia de la agrupación. Participa en el proyecto del diario Noticias (órgano de difusión de Montoneros que llegó a editar 130.000 ejemplares diarios), donde dirige la sección de policiales. También en 1973 aparece la versión en libro de Caso Satanowsky y se estrena la versión cinematográfica de Operación masacre (dirección de Jorge Cedrón), rodada clandestinamente durante 1971.
A partir de 1976, disiente repetidas veces con la conducción de Montoneros. Walsh se retira. Compra una casa en San Vicente, amparada en la falsa identidad de un profesor de inglés jubilado. Hacia fines de ese año sombrío comienza a planear su golpe maestro a la dictadura. Arma el esquema de la carta que escribirá en conmemoración del horroroso primer aniversario de gobierno, un texto decisivo en la historia de la modernidad occidental.
Walsh, que era buscado especialmente desde hacía tiempo, fue emboscado el día mismo que enviaba las copias de la Carta. Debía ser capturado vivo. Él decidió entregar su vida en la calle y no en la sala de interrogatorios. "Lo bajamos a Walsh, se parapetó detrás de un árbol, lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta", contó uno de sus captores (Jozami reproduce y sitúa el testimonio). Tenía 50 años, muchos más que el promedio de sus compañeros de militancia (una paradoja sobre la que hasta ahora poco se ha dicho), y vivía con Lilia Ferreyra. Soñaba con una vida nueva.

Recuadro: Una vida difícil

Rodolfo Walsh. La palabra y la acción de Eduardo Jozami es la primera entrega de la colección Militancias dirigida por María Moreno y Lila Pastoriza para editorial Norma. Dividido en cinco partes ("El joven Walsh", "Escritura y política", "El peronismo: un drama personal", "Resistencia y lucha armada" y "Restauración y tragedia") el libro es, además de una biografía intelectual de Rodolfo Walsh, una meditada reconstrucción documental de los conflictos políticos y los debates ideológicos que lo involucraron.
Más allá de la minuciosa investigación que funciona como soporte de un libro ejemplar en su género, Jozami ha conseguido sostener (y tratándose de Walsh no es un mérito menor) un punto de vista extremadamente equilibrado, que excluye sistemáticamente los juicios apresurados y las fáciles apologías y le permite problematizar aspectos de la vida y la obra de Walsh hasta ahora poco tratados. Libro urdido fuera de los cánones de la crítica especializada, podría suponérsele una mirada desatenta a las complejidades de la literatura (con la que Walsh sostuvo una relación tan tortuosa que todavía nos interpela), pero afortunadamente no es así. Jozami es un atentísimo lector de los textos de Walsh y ha sabido utilizar las piezas de su obra con tal sobriedad y precisión analítica que aún los más recalcitrantes "especialistas" envidiarían. Rodolfo Walsh. La palabra y la acción es un libro que retoma una de las voces mayores de nuestras letras y la lleva más lejos. Si la obra de un autor incluye también sus lecturas, el libro de Jozami es una pieza central del dispositivo Walsh.

Diario Perfil, suplemento Cultura (Buenos Aires: domingo 17 de diciembre de 2006)

sábado, 16 de diciembre de 2006

Mi mundo privado

por Daniel Link

Un verano de hace muchos años, mientras mi vida matrimonial se desmoronaba, leí En busca del tiempo perdido de Proust sin interrupción: apenas dormía, a cualquier hora, comía y volvía al libro. El estío (la vacación) tiene esa cualidad de suspensión temporal, perfecta para proyectos de gran envergadura (divorcios, lecturas postergadas). Guardo los mamotretos, que la urgencia de las actividades cotidianas nos impiden leer de acuerdo con el régimen que reclaman, para esos deliciosos períodos en los que la pereza nos impide hasta la más trivial de las conversaciones. Así, en trance, leí también Viaje al fin de la noche de Céline, La montaña mágica de Mann, Pynchon. Leer en verano muchos libros cortos, cuya intensidad tal vez nos arrebate, a mí no me seduce porque equivale a esos confusos recorridos vacacionales (toda Europa en 20 días). Y leer "nueva literatura", un riesgo del que en verano prefiero abstenerme (nada de turismo-aventura).

Si uno desconfiara de su capacidad de inmersión en un mundo (se trate de Tristes trópicos de Claude Lévy-Strauss o de la biografía de Lorca escrita por Ian Gibson, los libros que me esperan después de las fiestas), allí están las novelas seriadas que admiten la intermitencia (reléanse con prudencia porque su encanto se gasta): mi biblioteca de verano incluye todo Chandler, todo P. D. James y la serie de Tom Ripley de Patricia Highsmith.

Texto publicado en Ñ, Revista de cultura.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Dicen que...

La lectura de Montserrat produce un efecto raro, comienza como el periodismo bloguero con sus digresiones a veces divertidas, a veces superfluas, pero a lo largo de la narración cobra vigencia cierto roce con la estética Belleza y Felicidad, propiamente dicho con las nouvelles de Fernanda Laguna -o sea, de alguna forma, en Montserrat Link propone, como César Aira en Yo era una chica moderna, su lectura de la estética pop de lo fines de los años 90 en la Argentina- y es esa lectura de las escrituras pop que le vuelve interesante al libro, no el plot que se puede reducir a una linea: Un gato se pierde para que después pueda ser reencontrado en un lugar que en la geografía oficial tampoco existe: el sistema de túneles clandestinos que conectaban según la leyenda los lugares de poder en la Buenos Aires colonial. Es de sospechar que Link conoce* el cuento Asterix, el encargado de Fabián Casas donde el protagonista -también en busca de su mascota perdida, también un gato- descubre un túnel y algunas que otras cosas más sobre su vida, el barrio y el encargado de su edificio.

*¡Qué horror, Timo, juro que no conocía ese cuento de Fabián Casas (de ser así, lo habría citado, claro)!

jueves, 14 de diciembre de 2006

Misoginia

MUJERES DE PELÍCULA

Asociación Civil

Manifestamos nuestro repudio a la decisión tomada por Miguel Pereira de eliminar la Sección ?La Mujer y el Cine? del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2007.

Considerada por la Prensa como la Sección más ?sólida y prestigiosa de todo el festival?, se transformó en la favorita del público y fue pionera en la tarea de garantizar la presencia de películas Dirigidas por Mujeres. Haciendo posible la difusión de la obra de Directoras Argentinas y Extranjeras, no solo en Mar del Plata, sino también en innumerables muestras que continúan realizándose en el resto del país y el mundo.

A partir de la recuperación de la democracia, asistimos en nuestro país a la multiplicación de organismos e instituciones estatales, destinadas a garantizar la igualdad de oportunidades de la mujer y luchar contra la discriminación.

Si hasta hoy día el Congreso de la Nación debe seguir dictando leyes y aprobando convenciones internacionales (Cedaw), es porque esta sociedad no ha saldado aún su deuda interna con las Mujeres.

Es por ello que consideramos lamentable que un Colega Varón, al que le toca hoy eventualmente, presidir el único Festival de Cine de Clase ?A? de Latinoamérica (financiado con Fondos del Estado) tenga el coraje de calificar de ?ghetto? a un Colectivo de Mujeres de Cine, que desde hace 18 años, defiende el derecho de las Directoras a acceder a su público, y del público a disfrutar la mirada de la mujer.

"La Mujer y el Cine" creó en 1988, fundamentalmente, un espacio de cineastas para la reflexión y el debate de género, que va más allá del simple acto de "pasar películas de mujeres".

Mar del Plata, una ciudad que albergó y sabe mantener viva la memoria de feministas célebres como Alfonsina Storni, Victoria Ocampo y María Luisa Bemberg, no merece ser parte, como Ente Promotor Oficial del Festival, en este triste asunto, cargado de violencia verbal y misoginia.

Invitamos a las ORGANIZACIONES DE MUJERES, y a los COMPAÑEROS INTELIGENTES Y SENSIBLES, a difundir la presente nota, y acompañarnos en esta lucha:

Por el restablecimiento dentro del

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

de la Sección Oficial ?La Mujer y el Cine?

Ciudad de Buenos Aires, 11/12/2006.

MUJERES DE PELÍCULA

Pueden enviar su adhesión a:

Asociación Civil MUJERES DE PELÍCULA

mujeresdepelicula@hotmail.com

Correspondencia: Fiestas (1)

¡Queremos invitarlos!
este viernes 15 de diciembre la editorial Mansalva hace una reunion
para celebrar la publicacion de sus 12 titulos:


"Un barroco de trichera", Néstor Perlongher
"Dos relatos porteños", Raul Escari
"Pájaro transparente", Mario Bellatin
"Montserrat", Daniel Link
"Cómo resucitar a una liebre muerta", Alfredo Prior
"El Estado y él se amaron", Daniel Durand
"El pequeño monje budista", Cesar Aira
"La inocencia", Arturo Carrera
"El mendigo chupapijas", Pablo Perez
"La máquina de hacer paraguayitos", W. Cucurto
"Aún soltera", Dani Umpi
"Me encantaría que gustes de mi", Dalia Rosetti

va a haber performances, lecturas, brindis, premios

pueden invitar amigos

es desde las 19 hs en Belleza y Felicidad, Acuña de Figueroa 900

ed Mansalva y ByF

Dicen que...

Beatriz Sarlo, autoridade esgrimida por Moraña para propor essa leitura ainda iluminista, até mesmo legisladora, de "O etnógrafo" [de Jorge Luis Borges], embora sem renunciar a teorizar "acerca de su condición y su cultura", Sarlo, dizia, renuncia, porém, "a articular para el otro y por el otro una posición de discurso" e, nesse sentido, acaba de nos propor uma alternativa interessante de examinarmos aqui. Com efeito, numa certa reviravolta conceitual, em "Sujetos y tecnologia. La novela después de la historia", ensaio publicado em sua revista, Punto de vista, ainda em dezembro de 2006, Sarlo argumenta que, se o passado recente obcecou os anos oitenta, o presente é o tempo da literatura que se está escrevendo precisamente hoje. Esse presente não é mais um enigma modernista mas um cenário a ser representado: "si la novela de los 80 fue interpretativa, una línea visible de la novela actual es etnográfica". Sarlo tenta então não absolutizar os dois extremos e irrita-se de só pensar em listas de duas colunas com textos interpretativos ou etnográficos enfrentados entre si. Prefere pensar que as interpretações do passado já não são mais relevantes para a nova escritura, por apostarem a um todo, a um conjunto comunitário e que, entretanto, na atual posição etnográfica, prevalece a singularidade da particularidade absoluta. O exemplo, obviamente, são alguns textos de César Aira, em que a imaginação etnográfica opera uma reconstrução mais conjuntural do presente. Não é a miséria epicamente explorada pelo realismo de Os capitães de areia, o texto de Amado, por exemplo, mas são os catadores de lixo, o Real do atual capitalismo, o que Aira configura como novas personagens desse cenário. Eles são a moda da nova modernidade. (È bem verdade que, assim raciocinando, Sarlo leva água ao moinho de Aira=dândi=moderno, tese que mereceria maior exame). Mas, de algum modo, Montserrat (2006), a última novela de Daniel Link, insere-se também nessa linhagem. Não só pela criação do cenário urbano decaído, mas também pela estética do abandono, que Link, aliás, compartilha com o precursor, Aira[1].
Longe de Arlt, de Borges, de Bopp ou de Andrade, a estética do abandono opõe-se, simultâneamente, à clássica narrativa moderna em suas duas principais variantes[2].
Portanto, Sarlo conclui, aderindo aliás à tese anteriormente apresentada por Sérgio Chejfec, em um dos ensaios de El punto vacilante (2005), que Aira é um mestre no abandono da trama. Em outras palavras, contrariamente àqueles índios de Iquitos, que recusavam a fábula decaída de Mário de Andrade, o narrador das novelas de Aira, ou mesmo o de Montserrat, revela-se cansado de sustentar uma trama moderna e interpretativa de uma totalidade. O título, precisamente, de uma dessas ficções de Aira, Yo era una chica moderna, proclama, assim, que este narrador do presente é, à sua maneira, um turista aprendiz de si mesmo.
De idêntico modo, poderíamos pensar que o melhor leitor, entre nós, da relação etnográfica, tal como colocada por Borges e aclimatada por Aira, é Bernardo Carvalho. Nove noites (2002) é, como sabemos, reatamento da exploração pós-crítica de Borges, tomando como matéria o suicídio do etnógrafo americano Buell Quain, entre os índios khanô, no interior do Brasil. O mesmo se dá em um relato menor, "Bernanos dançando no paraíso" (2005). A moldura?a morte e a literatura; Quain, Bernanos e Carvalho?é simétrica, situada entre duas guerras, a de 1939 e a de 2001. São duas e a mesma guerra. Tais relatos, portanto, giram em torno de três idéias centrais. Em primeiro lugar, a de que a originalidade não é, a rigor, um valor. A seguir, a noção de que a subjetividade não é mesmo expressão, ela é, fundamentalmente, construção e, por último, consciente de que o real nunca é suficientemente real no plano da ação, no fluxo da história, o narrador chega, então, à conclusão de que a arte também não se sente suficientemente artística no plano da dicção. Em sintonia com a tese do nominalismo pictural de Th. de Duve, poderíamos então pensar, com Badiou, que a literatura do presente, mediante a axiomática e o formalismo, revela uma incontida paixão do real[3]
As dobras do texto turista, o texto que viaja ao redor de si, nos revela, enfim, o rosto lacerado do modernismo tardio, através de um desdobramento, sem fundador nem origem, que, legitimamente, pretende aspirar à condição de catástrofe discursiva, sem dentro, nem fora, colocando-se como um estranho a ambas as esferas, simultaneamente. É a partir desse vazio -creio- que o presente pode ser, precariamente, figurado.



[1] Cf. ANTELO, Raul - "A estética do abandono" in RESENDE, Beatriz (ed.) .A literatura latino-americana no século XXI. Rio de Janeiro, Aeroplano, 2005, p.111-140.

[2] SARLO, Beatriz - "Sujetos y tecnología. La novela después de la historia". Punto de vista, nº 86, Buenos Aires, dez 2006, p.3-4.

[3] BADIOU, Alain - El siglo. Trad. Horacio Pons. Buenos Aires, Manantial, 2005, p.75-76.



"A catástrofe do turista e o rosto lacerado do modernismo", texto de Raúl Antelo, un fragmento del cual se reproduce, fue presentado en el Colóquio Pós-crítica. Universidade Federal de Santa Catarina, dezembro 2006.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

El futuro del capitalismo

Leí Children Of Men de P.D. James apenas fue traducida. No me impresionó favorablemente la incursión de la "dama del crimen" en la ciencia ficción, pero un traspié puede tenerlo cualquiera y, en todo caso, admiré su audacia.
Mañana se estrena la versión cinematográfica, dirigida por Alfonso Cuarón. Entre los muchos méritos de la película hay que destacar que el personaje encarnado por Julianne Moore (la sempiterna "segunda opción") muere a poco de iniciada la película. Después, todo es una presentación sombría del futuro del capitalismo: misterioso cese de la reproducción biológica, Estados policiales, campos de concentración para migrantes, terrorismo descontrolado, angustia universal.
Lo que quedó de la novela de P. D. James (aparentemente, apenas me acuerdo) es el esqueleto (salvar a la madre embarazada del único bebé después de dieciocho años de esterilidad humana generalizada), tan solo una excusa para la presentación de tal vez las mejores escenas de combate urbano jamás filmadas.
¿Será así el futuro? Salvo por la inverosímil hipótesis de la extinción de la especie y la desmedida esperanza depositada en el "niño nuevo" (P. D. James, ya lo sabemos, sostiene creencias religiosas sin que eso arruine, por lo general, sus imbricados argumentos), todo parece indicar que sí: cada vez más autoritario, el capitalismo marcha apresuradamente hacia su culminación. Sombrío, todo muy sombrío.

Abrumadoras evidencias científicas

Tiene casi 72 años y ha sobrevivido a cánceres, operaciones varias y la sucesiva devastación de su familia. Es una viuda enérgica y autosuficiente que vive sola y prefiere no deberle nada a nadie. Últimamente, sin embargo, un viejo síntoma suyo se ha agravado y le impide dormir (o debe hacerlo en lapsos breves, sin que ninguno de los hipnóticos y ansiolíticos que consume regularmente puedan ayudarla).
Le han realizado estudios complejísimos (algunos ambulatorios, otros no, como un estudio de sueño durante el cual oyó o alucinó, jamás podrá saberse con certeza, que el enfermero que monitoreaba sus señales físicas le decía: "Usted tiene un demonio en el cuerpo").
Siente, dice, un hormigueo en las piernas, que le impide estar acostada. Los análisis de sangre revelaron un exceso de amonio, lo que tal vez explicaría el ardor consecuente en sus extremidades. Aceptó tomar un medicamento para mejorar esos indicadores. Pero el síntoma persistió: el hormigueo insoportable que le impide dormir y le hace desear cortarse las piernas con un hacha.
Una amiga le llevó un recorte de internet: una nota de Clarín donde se presentaba una "nueva enfermedad": el Síndrome de Piernas Inquietas, "descubierto" (inventado) durante la década del noventa, que afectaría a por lo menos doce millones de norteamericanos. De inmediato, adscribió a esa teoría peregrina y consideró que las "abrumadoras evidencias científicas" avalaban que ella sufre de ese síndrome, completamente incurable y de origen más bien desconocido. Sus familiares insisten en que tal vez se trate de lo que los buenos psicoanalistas de antaño, discípulos de Charcot, llamaban "histeria", pero ella se rebela ante la sóla posibilidad de que su dolencia no sea completamente biológica (es decir: ajena a su conciencia). La medicina moderna ha inventado un rótulo que en nada sirve a las personas, pero que, en todo caso, permitirá multiplicar la dependencia de ella (y de cualquiera) a la máquina farmacológico-hospitalaria*.
Cada vez que uno pretende hacerla razonar en esta dirección se pone nerviosa, insulta ("idiota", dice), insiste en la neurología (especialidad muy de avanzada, y por lo tanto objeto de todos los esnobismos) y se niega a intentar cualquier tipo de terapia "alternativa". Mientras tanto, sigue durmiendo mal y poco, fantaseando con hachas que acaben con su sufrimiento y negando enfáticamente que, cuando está acompañada, duerme como un bebé siestas que duran horas.

*
No es lo más grave que la medicina moderna ha hecho: basta recordar que en la década del cincuenta inventó la talidomina o que, hace varias décadas (la hipótesis extraplanetaria carece hasta ahora de sustento), sintetizó un virus extremadamente específico (probablemente con vistas a su utilización militar) que, descontrolado, hoy siembra terror por el mundo. Más al alcance de cualquiera, pero con la misma irresponsabilidad y la misma soberbia, la ciencia propuso la noción de "fumador pasivo", extremadamente exitosa en los tribunales norteamericanos.

(anterior)

¡Así qué gracia!

martes, 12 de diciembre de 2006

Galería



Vimos, en una copia pirática deliciosa, Casino Royale, la nueva de James Bond. La imagen estaba relativamente bien, pero los títulos parecían hechos por un ruso (de hecho, los letreros que indicaban las ciudades estaban escritos en cirílico) que no entendía inglés, de modo que había deducido los parlamentos de la situación y escrito cualquier cosa. Como el sonido, eso sí, era pésimo, a veces conseguíamos seguir los diálogos originales y a veces no. Sobrevivimos a la experiencia porque nada de lo que se dice en la película es demasiado importante.
¿Quién es el nuevo James Bond? De inmediato lo supe: es ese inglés que hace de novio de Lara Croft en la primera película de la saga, el que se ducha equívocamente (para el espectador, que imagina las tetas impresionantes de Angelina y se encuentra, en cambio, con las no menos impresionantes de Daniel Craig). Es también el que hace de loquito en esa película rara (protagonizada por el narigón que ganó el Oscar y la deliciosa actriz joven que hizo
de jugadora de fútbol tortillera y también Orgullo y prejuicio: ¡qué registro!), dirigida por el asistente de Derek Jarman, el mismo que había filmado la biografía de Francis Bacon (como hace demasiado calor, no tengo ganas de verificar nombres y poner vínculos, sepan disculparme: me entrego a la perífrasis), donde también aparecía Daniel, totalmente en bolas. En fin: que lo teníamos calado al muchacho y nos complace sin reservas su chonga y sombría personificación del soso 007. Eso sí, a ver si ahora que ya tienen resuelto el casting durante al menos cinco años, ponen un guionista como la gente a trabajar porque la verdad es que Casino Royale es bastante idiota.

Capitalismo y esquizofrenia

El polo ciudad:

El conflicto por las papeleras: otro giro en la estrategia
Gualeguaychú marcha a Plaza de Mayo
Los asambleístas entrerrianos encabezarán hoy una protesta ecologista a la que se adhiere un centenar de organizaciones

Con fuertes críticas a la inacción del Gobierno y un listado de denuncias de los focos de contaminación en el país, los asambleístas de Gualeguaychú encabezarán hoy la primera marcha ambientalista a la Plaza de Mayo.

lunes, 11 de diciembre de 2006

Dicen que...

A esta altura, parece innecesario declarar que Montserrat es una novela donde las invenciones más delirantes están signadas por un humor tan insidioso como insólito. Al borde de lo paródico, la incursión (nocturna, clandestina, peligrosa) al segundo subsuelo del Barolo para rescatar a "la Tita Merello" de su vigilia sacrificial remeda otro descenso, también a un sótano de Montserrat, muy prestigioso éste en las letras argentinas: el de "El aleph". El material de la ficción de Link tiene alguna coincidencia con el de Arlt, pero la prosa analítica, reflexiva, su puntuación alerta, las frecuentes sorpresas de dicción, todo ello está muy lejos del desmañe arltiano tan apreciado en tiempos de Contorno y sus seguidores. Si el juego de las filiaciones aun interesa a algunos profesores de literatura, podrían rastrear las de Montserrat por el lado de cierto Wilcock, el de los relatos de El caos.

"Pasó en mi barrio", el texto completo de Edgardo Cozarinsky, publicado en Inrockuptibles, 110 (Buenos Aires: diciembre de 2006) puede leerse acá.

Para el bronce

En una entrevista penosa, repleta de preguntas "cargadas" (en el sentido en que se habla de "dados cargados"), el amadísimo Copi dijo:

"Una concha también tengo yo".

(anterior)

[-Ser mujer es solamente eso, es vestirse de mujer.
-No, es también tener un par de tetas y una concha.
-¡Ah! Una concha también tengo yo. Si realmente todo se reduce a eso, todo se reduce a un par de tetas, a mí me interesaron las de Lavelli?

Tcherkaski, José. Habla Copi. Homosexualidad y creación. Buenos Aires, Galerna, 1998, pág. 50]


domingo, 10 de diciembre de 2006

Entrevista

A fuerza de novelas cortas y una original manera de manejar la relación entre obra e imagen pública (en gran parte concentrada en el "affaire" de su brazo ausente y sus numerosas prótesis), Mario Bellatin se ha convertido en una de las estrellas literarias de la escena latinoamericana actual. A poco de aparecer dos títulos suyos, Pájaro transparente (Mansalva) y Jacobo el mutante (Interzona), Mario Bellatin habló con Radar desde México DF.

sábado, 9 de diciembre de 2006

Libros recibidos



YA ESTÁ EN LA IMPRENTA EL LIBRO
MULETOLOGÍA
de
JUAN SALZANO
Precio: 15 $
Editorial: Tsé-Tsé (Colección Archipiélago).
(para adquirirlo con anticipación mandar un mail a

Capitalismo y esquizofrenia

El polo ciudad no se rinde.

Groserías

A los groseros que vienen a nuestra casa para decirnos que sostenemos "hábitos estúpidos" sólo podemos contestarles que no habrá modo de que nos pongamos a la altura de su vulgaridad. Que se queden ellos con sus "abrumadoras evidencias científicas", la repugnante facilidad con la que tergirversan las palabras de los otros y sus buenas conciencias amasadas (hasta el amasijo) por el capitalismo.
Nosotros no hacemos "apreciaciones" ni sostenemos "opiniones" sobre las costumbres (propias o ajenas), sólo analizamos críticamente el capitalismo, sus politicas de coacción, sus estrategias de exterminio de lo viviente (se trate de la manipulación genética de los alimentos, de la extinción de las especies animales o de las masacres indiscriminadas), y su lógica de creación de diferencias puras (seriales) que bloquean la percepción de la verdadera diferencia entre los que bogan por la libertad y los que bogan por la esclavitud: cada cual sabrá qué sayo le cuadra.
Si una ley (abiertamiente discrimatoria: en Berlín, en París, en las ciudades italianas y españolas donde la civilización agoniza pero al menos se sostiene en su agonía, los bares y restaurantes contemplan espacios para fumadores y para no fumadores) se funda en el fastidio de aquéllos a los que les tiran "el humo en la cara", no hace falta hablar más ni explicar absolutamente nada, salvo declarar que jamás se nos ocurriría reclamar una ley que prohibiera, por ejemplo, que la gente nos vomite su ignorancia en la cara.
No habría, por otro lado, que asustarse tanto de la palabra "microfascismo" (que no es lo mismo, naturalmente, que el "fascismo" liso y llano de los perros del poder que vienen a ladrar a nuestra puerta) sino más bien estar alertas: todos somos el campo donde se cultiva esa semilla siniestra. El microfascismo no está en la ley, naturalmente, sino en las conciencias de quienes la toleran y la aplauden.

jueves, 7 de diciembre de 2006

Blogolandia

Separados al nacer.

(Gracias, Diego)

Microfascismos

Sigue sorprendiendo (porque la mayor parte del tiempo estamos desprevenidos), el microfascismo de nuestras sociedades, el modo vil en que tendemos a aceptar sin resistencia la regulación de lo viviente (desde la sexualidad hasta los consumos de sustancias recreativas de curso legal: me refiero al tabaco).
Ayer, en un taxi, la radio gritaba la noticia del día: un taxista cordobés le había pegado a una mujer que subió a su vehículo con un cigarrillo prendido ante su resistencia a apagarlo. Sucedió en la estación terminal de micros de la capital mediterránea. Minutos después, la información fue corregida: en realidad el que estaba fumando era el taxista y la mujer, la que reclamaba que el chófer apagara el cigarrillo. Entonces sí (y sólo entonces), el conductor del vehículo en el que yo estaba dijo: "qué barbaridad, qué bruto". No le habrá parecido tan grave el primer comunicado porque la mujer, según los erráticos dichos del locutor, entonces fumaba.
Por supuesto, en mi perspectiva, el taxista cordobés es un psicótico asesino, con total independencia del cigarrillo, pero lo que me sorprendió fue el cambio de actitud inducido en quien a mí me conducía. No es tan grave ni tan escandaloso castigar a quien fuma o a quien practica el sexo sin condón como a quienes, obedientemente, someten sus comportamientos (¡su vida!) a la regulación estatal sin protesto.
Hay mucho pensamiento mágico, además, en tales acatamientos: la figura aberrante del "fumador pasivo" (no muy diferente de la santísima trinidad de los católicos, en cuyo nombre tantas personas fueron condenadas a la muerte), la milagrosa confianza en el condón (cuando un beso apasionado de más podría tener las mismas terribles consecuencias que la práctica del bareback), etc. Y mientras tanto, los laboratoristas que inventaron y pusieron a correr el virus de HIV por el mundo siguen con sus experimentos aberrantes y las personas solteras han dejado, sencillamente, de tener sexo para no morir (para que no "las maten"). Dentro de poco, no nos atreveremos a fumar en la vereda por miedo a represalias físicas en nuestra contra.

Cuando una sociedad deja de pensar críticamente, los microfascismos se consolidan en una política de aniquilación en breve lapso.