Proyecto Venus desapareció. O mejor dicho: se transformó en otra cosa. Ahora se llama Proyecto V (parece que el canal de cable tenía el nombre registrado incluso para Internet). Más allá de la ligera variación en el nombre, funciona en un sitio completamente renovado en el que es una delicia navegar (y está bien que así sea porque Proyecto V se inscribe en las tecnologías de la amistad, en primer término). Pertenecer, ejem, tiene sus privilegios.
Los índices de la revista Opium (1a parte)
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Hace 6 días.

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