Es verdad: el Google Earth es muy adictivo y modifica la percepción. Sobre todo porque no incluye imágenes satelitales de todo el planeta. La mayor tentación es ver sobre qué hay fotos y sobre qué no y sacar hipótesis al respecto. De Buenos Aires, incluso, el mapa fotográfico no abarca todo el conurbano y sospecho que muchos de los edificios han sido pegados arbitrariamente porque hubo varias manzanas de mi barrio que no alcancé a reconocer (lo que puede ser un efecto del punto de vista cenital, por otra parte).
La Literatura Diferente, un folleto
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