domingo, enero 06, 2008
Las niñas del maíz
Durante el crepúsculo (exactamente cuando el rebote de luz solar golpea en la palmera “de adelante”) riego (hace más de dos días que no llueve) justo hasta cuando el sol se pone detrás de los eucaliptus del fondo y se levanta viento (porque el aire se enfría tan de repente). Antes de prender las luces del jardín, mientras oscurece, veo que unas muchachas de visita sufren un ataque de yoga playero y se contorsionan mirando el sol que cae. Después las oigo, cuando paso acarreando las toneladas de manguera llena de agua, hablar de Britney. “Pobre”, dicen. “Le quitaron la custodia de los hijos”. Encierro a la perra hostil a los felinos, saco a las gatas, que gustan de la noche mucho más que de la tarde. Llevo restos de frutas y verduras del día a la leñera para las cinco tortugas que allí comen. Vuelvo con una carretilla de leña que acomodo en el asador. Prendo las luces del jardín, enciendo las antorchas y los farolitos chinos que cuelgan del limonero grande (había repuesto las velas por la mañana).
Para el aperitivo, preparo un guacamole sin cilantro (después de haberlo buscado sin éxito durante la mañana en todas las verdulerías del pueblo), aso lentamente la carne y los vegetales que vamos a comer más tarde. Alguien pregunta de dónde sale el maíz. “¡De la mazorca!”, grito zumbón desde la parrilla. Las muchachas me miran sin comprender. “¡Del choclo!”, aclara alguien. “Ya sé”, dice una, “¿pero el choclo es un árbol?”.
Me indigna levemente que las muchachas (“solteronas”, las habrían denominado en épocas menos tolerantes con la holganza) sepan todo sobre la vida de Britney e ignoren algo que de tan básico ni siquiera sé si debería enseñarlo alguna escuela. Para orientarlas en su insultante maraña de ignorancias urbanas (“¿pero estas chicas, votan?”), les suministramos películas como referencia: “Los niños del maíz”, la de los extraterrestres con Mel Gibson, etc.
Cierro la galería para evitar que los perros entren de noche. Evalúo la amenaza de lluvia para decidir o no tapar la pileta. Busco a las gatas y y trato de convencerlas de que abandonen su reino nocturno y entren, ofreciéndoles atún (prefieren cazar bichos). Suelto a la perra y le tiro algunos huesos que había reservado para ella. Controlo la carga de los tubos de gas para, eventualmente, pedir que los repongan al día siguiente. Cierro la casa, verifico que las luces de emergencia estén cargadas por si hay cortes eléctricos. Compruebo que el teléfono sigue sin tono. Pienso en el día de mañana.
Etiquetas: Social y familiar
Un beso, cuidate
Las niñas del maíz ven el noticiero de América TV, que sigue las alternativas de los niños Spears, se informan y debaten, mientras vos jugás a papá Ingalls.
Voto calificado, sí.
No vote nadie que privilegie a sus gatas consentidas con atún y a su pobre perra le tire unos huesos mugrosos en lugar de prepararle un pastelito de polenta y carne picada.
Te denunciaré ante el INADI y le pediré a MAPA que te retire la tenencia de esos pobres lobitos, a quienes les cerrás la puerta de noche.
Britney y vos, dos padres desamorados.
http://www.perfil.com/contenidos/2007/04/24/noticia_0001.html
yo le estoy haciendo un juicio hermoso despues cansarme de escribir pelotudeces en su noticiero.
cuando lo cobre, invito a todos una copa de pisco en monteserrat.
me prometieron venir britney, paris hilton y los protagonistas naturales de su informativo.
de nada, ustedes lo merecen.
R.L es SIN duda de lo peor que hay.
Cuando hablo del juicio que le estoy haciendo, hablo en serio. Cuando yo era secretaria de la Fuba, muchos años atrás, apoyaba desde jaque mate la causa universitaria, en aquella etapa amenazada por el siniestro decano Ferreyra y algunos secuaces.
Despues la vida, la guita, el caurentazo....la OPORTUNIDAD.
Nada más peligroso con un progre con oportunidad de ser garca.
Y nadie más progresista y consecuente con su hombría de bien quien, teniendo la OPORTUNIDAD de ser un garca, como mi padre, que era empresario de la construcción, tuvo a media uocra alrededor de mi mamá, ofreciéndole sangre, guita y lo que fuere necesario para salvarlo. Extraño a mi papá y a todos los papas buenos.
Y lo del pisco va en serio: paga Román.
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