El purgatorio porteño
por Daniel Molina para Ñ
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El libro se acompaña de fotografías que tomó Sebastián Freire. Hay un fuerte contrapunto entre la angustia perpetua del narrador y las imágenes.
Las fotos de Freire apelan a un estilo kitsch de porno soft: todos los modelos son típicos chongos de página web de acompañantes. Estilo étnico, músculos, juventud, pelo largo. Lo que contrataría como acompañante una loca cincuentona de Idaho de visita en la ciudad. El histérico narrador de la crónica quizá se identificaría con ese deseo si su deseo pudiera desear el placer.
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La ciudad y el deseo da cuenta de esta deriva trágica: hacia el fin de la homosexualidad y hacia el fin del placer por las catacumbas de Buenos Aires. Es la recorrida por un Purgatorio infinito que no llega jamás a devenir Paraíso ni Infierno.
La Literatura Diferente, un folleto
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Hace tiempo tuve la dicha de participar en la edición de un libro
importantísimo para la edición argentina, en habla hispana y para los
fanáticos del sci...
Hace 2 semanas.

1 comentario:
"Es la recorrida por un Purgatorio infinito que no llega jamás a devenir Paraíso ni Infierno ."
Vamos Molina, no sea tan fatalista...:P
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