sábado, 9 de septiembre de 2006
Viajando por el mundo
viernes, 8 de septiembre de 2006
Libros recibidos

Próximo lanzamiento de Sigamos...
El día 22 de septiembre en la Casa de la Poesía (Honduras 3784, Palermo) se realizará el lanzamiento de los libros: Paisaje Oblicuo, de Diego Bentivegna, y Ruego por el Tornado. Tres, de Osvaldo Bossi. Presentarán Nicolás Peycere y Paula Jiménez. Por supuesto, no faltará el brindis, los bocaditos y la música.
Tres son las palabras que organizan las contribuciones que Diego Bentivegna, con una generosidad que nos cansaremos de agradecerle, ha reunido en Paisaje Oblicuo, un libro de intervenciones a la vez estéticas, pedagógicas y políticas: “Desdoblamiento”, “Discontinuidad” y “Desvío”. Si alguna verdad se deja leer en esa serie (además de la repetición de la inicial del propio nombre), esa verdad tiene que ver con la historia y sus efectos en la marca de discurso que reconocemos como nuestro presente (y es precisamente eso lo que hace del libro de Bentivegna un aporte decisivo a los debates actuales en los que, lo queramos o no, nos vemos involucrados). Formado en el campo de los estudios literarios, Bentivegna sabe que, porque no hay autonomía de las bellas letras (y, sobretodo, porque está bien que no la haya), todo merodeo textual supone, al mismo tiempo, una escena de inmersión en los laberintos de la filosofía y una escena de combate en el pozo sin fondo de la política. Pensar, lo que se llama pensar, nunca significó otra cosa. Con Paisaje Oblicuo (que además de tantas cosas es también un libro de la vida), Diego Bentivegna devuelve el pensamiento al alto lugar que la vulgaridad de nuestra época había pretendido usurparle.
Daniel Link
jueves, 7 de septiembre de 2006
Ideas sobre la ciudad
EL VATICANO QUEDA
por Jorge Pinedo
La ciudad de Buenos Aires se caracteriza como ninguna otra en ostentar esos monumentos planos de asfalto que honran a cuanto más o menos ignoto uniformado en estas pampas ha sido: sus calles y avenidas. Bajo calzadas y aceras yacen artistas, científicos, docentes y ciudadanos de a pie, civiles al fin y al cabo, aplastados por las botas de la nomenclatura catastral con la que los dictadores consuetudinarios procuran perpetuarse a contramano de la Historia.
Por ello es siempre bienvenido que una arteria porteña pase a designarse con la evocación de alguien que haya utilizado para expresarse una herramienta distinta del sable. No es el caso precisamente de la calle (avenida, en rigor) Medrano que recuerda al abogado que abrió la sesiones del Congreso de Tucumán de 1816. De todas maneras, la memoria del prócer de modo alguno padecerá resentimiento si se entera que apenas unos metros de su asfáltica remembranza pasan bajo la advocación del enorme pensador que descubrió el inconsciente, signando en cierta manera toda una perspectiva cultural que se prolonga hasta hoy. Más aún en un país, una ciudad y un barrio que ostenta el notable récord de contar con la mayor densidad de profesionales psi por centímetro cuadrado en todo el ancho orbe.
Mediante argumentos más ingeniosos que históricos, prácticos y/o conectados con el principio de realidad barrial, un par de diputados ciudadanos se aviene a proponer que el tramo de la avenida Medrano que va de Charcas (aquella primigenia universidad latinoamericana) a Masilla (el asesino de indios ranqueles, a la sazón venerado escritor) lleve el nombre del fundador del psicoanálisis. Nadie duda que, más que a la reafirmación cultural del saber freudiano en el barrio, la medida procura colaborar al oportunista proselitismo de los funcionarios. En Palermo, Sigmund Freud de manera alguna clama desde el Averno por ser reivindicado.
Más aún cuando la iniciativa de los legisladores porteños, con ese pase, pasa a legitimar la ilegal apropiación de un tramo de la calle por obra de la Iglesia de Roma. En efecto, la porción de Mansilla que se desliza(ba) frente a la iglesia de Guadalupe ha sido recientemente clausurada por la extensión del atrio del tempo, donde los representantes del vaticano realizan sus bodas. Si bien los religiosos católicos se han encargado en esparcir entre su feligresía que jamás han solicitado al Gobierno de la Ciudad que se les entregue una calle para su uso privado y exclusivo, tampoco es menos cierto que ningún gesto han realizado a fin de rechazar un privilegio que, al fin y al cabo, equivale a aceptar el obsequio de mercadería robada.
Hurto perpetrado a los vecinos de Palermo a favor de una congregación que, nunca conforme con asir una piedra al cuello de quienes disienten con sus preceptos, bendecir a cuanto genocida se haya cruzado en su proyecto, fomentar la muerte de embarazadas que desean interrumpir embarazos indeseados, difundir las enfermedades de transimisión sexual mediante la satanización del preservativo y apañar a cuantos Grassi en este mundo han sido, se monta sobre una medida antidemocrática e inconsulta como ha sido el cercenamiento de una calle tradicional a un barrio que no lo es menos.
Tampoco es extraña en estas playas la rauda conversión de los demócratas en cómplices del latrocinio toda vez que de algún modo ejecutan el pasaje identificatorio con asesinos y ladrones. Es por eso que el barrio de Palermo en su conjunto ganaría en el improbable futuro en el que se le restituyera una calle robada a los vecinos y entonces, sí, se impusiera el nombre de Sigmund Freud no solo al tramo de marras sino que se extendiera hacia Soler (militar sanmartiniano) o hasta el pasaje Del Signo (misteriosa denominación proclive a la asociación astrológica) que alguna vez podrá alguna vez llamarse Jaques Lacan, Enrique Pichón Riviére o, hasta, Asociación Libre.
Diario de un televidente
¿De todo hay que quejarse? Así es la vida del migrante...Vivimos en un barrio tranquilo como pocos, casi a la vera del río, donde son deliciosos los paseos a pie y el peripatetismo se nos impone diariamente.
Por supuesto, la cercanía del Spree hace que en nuestra casa haya mosquitos y, como la norma para las aberturas contempla dobles vidrios para mejor aislar los interiores en los largos inviernos, pero no tejidos mosquiteros para los brevérrimos veranos, algunas noches hemos tenido que quedarnos emboscados con repasadores en la mano para poder exterminar esas amenazas del sueño. Exactamente en la intersección de nuestra calle y el río (hacia la izquierda, el paseo lleva hacia el castillo de Charottenburg, uno de esos lugares de iniquidad monárquica que permiten darse mejor cuenta del error histórico que fue haber contribuido, fomentado o tolerado la formación de Estados nacionales, y hacia la derecha al Tiergarten, dirección que nos apetece siempre más no sólo porque lleva a ese bosque exquisito poblado de extrañas alimañas semisalvajes, sino porque nos permite combinar con las grandes líneas de transporte público que atraviesan la ciudad, ahorrándonos una combinación de subte), exactamente allí, en la intersección de nuestra calle y el río hay un restaurante exquisitamente decorado cuya especialidad son las milanesas y al que recurriremos ante cada brote de nostalgia gástrica. Como todo él nos recuerda a mis épocas suburbanas, lo apodamos íntimamente "La Arboleda".
Pero no es esto en lo que quería detenerme sino en la discusión que anoche sostuvimos, en otra parte de la ciudad, con un amigo alemán. Le dijimos que la única crítica que podíamos ejercer con autoridad contra la sociedad alemana tenía como tema a la televisión local, que es verdaderamente pésima. Objetó que, aún cuando él no tuviera televisor, conocía de sus estancias entre nosotros la televisión argentina y no creía que la de aquí pudiera ser peor que la de allá. Le dijimos que estaba completamente equivocado. La televisión alemana es (como toda televisión) basura, pero además basura mal hecha y no hay programa que pueda verse sin bostezo. A la larga, el hecho nos beneficia porque nos ahorra horas muertas de zapping y nos permite un mejor aprovechamiento del tiempo nocturno. "Los noticieros en Argentina son malísimos", dijo nuestro amigo. "Por supuesto", le contestó S., pero eso no es televisión. Hay una manía con las noticias y la información un poco aterradora. La gente está muy enterada de todo. De todo lo que pasa en Europa, naturalmente, pero también de lo que pasa en Argentina, con la corriente del Golfo, con la migración de aves africanas en el sur de España o la situación de la pesca en el golfo de Bengala.
Con tanta información serían esperables desarrollos teóricos sobre la sociedad y el futuro del mundo con alguna consistencia, pero el caso es que no. Nada, ni la mala calidad de la televisión alemana (o europea en general, para no ser tan localistas), nos salvará de la barbarie.
Para hoy anuncian 30 grados de temperatura. Indian summer. Indiasong.
miércoles, 6 de septiembre de 2006
Costumbres de la carne
Por Mariano Kairuz
El nuevo documental de Homero Cirelli, Porno, se realizó en una casa quinta y se ocupa del rodaje de una película condicionada argentina de bajo presupuesto. Pero gracias a tiempos muertos, momentos que el director define como "cuelgues" y una metodología cercana a la manipulación, es mucho más que un making-off: una obra entre la ficción, el documental y la poesía, con perros que juegan con envases de leche y charlas sobre sexo con animales durante la cena.
martes, 5 de septiembre de 2006
Ideas para la ciudad
Avanza el parque lineal Bullrich
Tras varias idas y venidas, se podrá disfrutar en 90 días
lunes, 4 de septiembre de 2006
Enchufes y combinaciones
Sucedió lo imprevisible: no sé qué obra de la que no estábamos enterados desvió el trayecto del tren subterráneo en el que íbamos hacia otra línea, de modo que conseguimos apearnos en los alrededores del Museo Judío sin saber cómo hacer para llegar a Saturn (y sin la posibilidad de visitarlo, por otra parte, porque los lunes cierra). Vi en el mapa que había un ómnibus, el 41, que nos dejaba bien y lo esperamos. Llegó puntualmente y bajamos en ese horror arquitectónico que es Postdamer Platz (el Sony Center, vaya y pase, pero lo demás es como una pesadilla de borracho en un casino de Las Vegas). Si lo que que en la zona queda del Muro de Berlín, como adornito para emocionar a los turistas o trabajo práctico para alumnos de las escuelas primarias, pudiera hablar, diría a gritos que si para eso lo derrumbaron, mejor sería volver a pensar (¡oh Hobsbawm!) la historia nuevamente.
No se veía el Saturn por ninguna parte y, aunque sabíamos que debía estar en el mismo edificio que alberga los cines IMAX, resultó que la zona está plagada de ellos y el dato no nos servía para orientarnos. Sabíamos la dirección, pero el amable joven al que me atreví a interrogar me dijo que él conocía la Postdamer Strasse, pero no la Alte Postdamer Strasse (e incluso esbozó una sonrisa burlona, como si yo estuviera diciendo cualquier cosa). Cuando le dije que queríamos llegar al Saturn, al supermarket, me indicó vagamente una dirección con el brazo y me dijo que la entrada estaba en el primer piso. Tenía razón, pero yo también: la entrada al centro de compras (presentes todas las marcas, desde Zara hasta Mandarina Duck) quedaba en la Alte Postdamer Strasse, una callecita diagonal que nunca debió tener ninguna importancia y por eso nadie la reconoce como tal.
Ya una vez dentro del Frávega alemán, nos encontramos como bobos ante todas las delicias electrónicas del mundo, a precios ridículamente bajos (y, de todos modos, inalcanzables para nosotros). En la batea de los adaptadores encontramos a 1,99 euros el adaptador para la laptop, pero para nuestra sorpresa, ningún adaptador de los de tres patas oblicuas (ésas que tantos dolores de cabeza nos dan también en Buenos Aires) a dos. S. insistió en comprar un adaptador universal (decía la caja, ¡mentirosa!) que costaba la friolera de 8,99 euros. Como iba a pagarlo él, lo dejé hacer mientras me entretenía en mirar hipotéticos regalos para mis hijos (lo que vale es la intención).
En un momento que debí haber evitado a toda costa, S. me atacó con una caja en la mano y una propuesta extraordinaria. Lo que la caja contenía era una cámara digital excelentísima, a precio de saldo, y lo que su cabeza había imaginado era que yo (que nunca tuve cámara fotográfica porque no me interesa semejante pasatiempo) pagara la mitad de su costo, para poder aprovecharla en las investigaciones paleográficas que tengo planeado realizar. Harto del lugar, de la tarde perdida, de la minúscula falla en el sistema de transporte (que, después nos dimos cuenta, estaba anunciada en todos los andenes de la línea 2) acepté la propuesta, bien típica (ahora que lo pienso) de la avaricia gallega que suele empañar el criterio comercial de S., pero ciertamente atinada en cuanto a los beneficios que el diminuto adminículo nos permitirá.
Cargados con nuestra deliciosa cosecha de adaptadores y nuevos juguetitos ópticos, esta vez decidí que hiciéramos combinación para llegar a Richard Wagner Platz (nuestra estación de la línea 7). Ya que estábamos, quería pasar por el puesto de flores para comprar un par de plantas para nuestra casa: alguna cosa viva que nos acompañe, ya que las gatas han quedado al cuidado de V., a quien no nos atrevemos a pedirle parte diario de su condición física y estado emocional por miedo a que nos considere aún más ridículos de lo que seguramente ya somos a sus ojos de joven alocado.
Viajando por el mundo
Baci,
E."
sábado, 2 de septiembre de 2006
Qué noche Bariloche
Comimos rápidamente y abandonamos el proyecto de caminar a la vera del río porque no queríamos perdernos un instante de la fiesta que se avecinaba. En efecto, cuando llegamos, los más pintorescos y característicos personajes de este tipo de eventos estaban ya bastante entonados a fuerza de cerveza (litros, literalmente, son los que por hora consume una persona en estas latitudes):

Foto: Sebastián Freire
Digo mal, porque pareciera que estoy muy familiarizado con "este tipo de eventos" y lo cierto es que, con la sola excepción de alguna excursión antropológica que alguna vez realicé de la mano de Pablo Pérez, no soy muy ducho en la materia.
"Parece San Francisco en los años ochenta", dijo Dieter, nuestro amigo. Aunque tampoco podría validar el aserto, me pareció que sí, que había algo de anacrónico en la uniformidad enfática de los participantes de la fiesta. Era como el desembarco masivo de naves provenientes de un planetoide aparte, lo que se veía en la esquina de la Fuggerstrasse y la Weiserstrasse donde se concentraba el grueso de la concurrencia, alrededor de los tenderetes de herramientas, utilería y trajes (finalmente, otro mercado) que la concurrencia gustaba de exhibir.
Tomamos, naturalmente, cerveza, esperando que cayera el sol, al borde de la improvisada pista de baile en la que especímenes de diversa procedencia nacionalitaria (los había alemanes, naturalmente, pero también ingleses, italianos, brasileños y.... argentinos) y una variopinta escala etaria (desde los setenta años hasta los veintipico) comenzaban a sacudir el esqueleto con esos movimientos espasmódicos tan típicos de los europeos del norte ("ése", me dijo S., "parece un Michael Jackson descompuesto", y tenía razón). Comprobamos que no es lo mejor que puede sucederle a nadie bailar (bien o mal) con vastos segmentos de la anatomía expuestos a la intemperie y la curiosidad del prójimo (pero tal vez se trata de un prejuicio "latino" más que acarreamos por el mundo). Nos felicitamos por habernos dejado crecer el pelo para distinguirnos más y mejor entre la muchedumbre interminable de cabezas calvas y rapadas que son el grado cero del reconocimiento entre esta gente. Dedujimos (y nuestro amigo compartió nuestra certeza) que gran parte de los concurrentes no deberían ser habitantes de Berlín porque, aunque se trate de una sociedad desinhibida capaz de tolerar y, aún, patrocinar, encuentros de tan elevado tenor sexual en la vía pública, no es fácil andar aireando el culo si uno supone que la Tante Trudi, el jefe de la empresa para la que uno trabaja o los alumnos del colegio a los que les enseñamos las sutilezas de la historia prusiana pueden vernos: una fiesta organizada, más bien, para la vasta comunidad leather distribuida por las ciudades y los pueblos alemanes y un puñado de extranjeros. Un poco provinciano tal vez, y de ahí la superabundancia de pintoresquismo.
A una hora previamente determinada la música cesó (habíamos ya bailado lo nuestro siguiendo una música que un dj pasaba con prolijidad burocrática y sólo eso), los tenderetes se levantaron y en pocos minutos la calle adquirió su aspecto de costumbre (con la excepción de alguna que otra botella de cerveza accidentalemente rota, no quedaron demasiados rastros de la ordalía previa, porque, con buen tino, los bartenders cobraban rigurosamente las botellas, que había que devolver, por lo tanto, para recuperar los euros a los que las tasaban).Son muy frecuentes mecanismos semejantes en la sociedad alemana para involucrar (compulsivamente) al ciudadano medio en el cuidado del medio ambiente y la vía pública. Es un método, y en verdad funciona.
Fuimos a comer (¡eran ya cerca de las diez de la noche y ahora todo el movimiento se trasladaría a los calabozos, discotecas, dark rooms y laberintos en los cuales, se suponía, la fiesta adquiriría su verdadera proporción orgiástica). Eran casi las diez, pero en varios lugares nos dijeron que ya habían cerrado la cocina. Finalmente recalamos en Rastätte Gnadenbrot, un comedero que nos había recomendado Silvia F. noches atrás, donde el método para obtener el pedido era tan complejo que tuvimos que buscar asesoramiento. El pedido uno lo hacía en la caja. El camarero llevaba las bebidas a la mesa pero uno se buscaba el pan, los cubiertos y la ensalada (si quería). Cuando el pedido estaba listo, avisaban por medio de una luz roja que titilaba en la mesa que uno ocupaba. Uno debía ir a buscarlo. Al terminar la comida, debía volver a pagar en la caja. Propina, por supuesto, no hay que dar, lo que vuelve al lugar, ya de por sí barato, baratísimo, y donde se come sensiblemente mejor que en cualquiera de los fast food a los que estamos acostumbrados. Otra manera de involucrar a la ciudadanía en los métodos más adecuados para gastar pocos euros y pasarla, como se dice, bomba. Rodeados como estábamos de estrellas del porno leather, nada podía estar más cerca de la felicidad.
Nuestra noche terminó allí, porque estábamos ya cansados de tanto caminar, danzar, revolver tenderetes (en el mercado) y reconocer entre la concurrencia (en la fiesta) a nuestros amigos de Buenos Aires (¡estaban todos, en sus versiones leather alemanas!). El más desnudo de todos, el que caminó por todas partes y bailó apenas con una minúscula tanga de cuero y un par de borceguíes como único atuendo fue "un Jorge Telerman" (tan exacto era el parecido).
Cuando abandonamos el barrio, vimos a algunos nalgudos subirse a los taxis, igual de ligeros de ropa como los habíamos visto llegar. Me dio aprensión ver gente prácticamente desnuda ocupando el transporte público.
viernes, 1 de septiembre de 2006
A seguro, lo llevaron preso
El certamen, auspiciado por Zurich, consagró la obra "Bolivia Construcciones", que será publicada en noviembre próximo.
Di Nucci, que se encuentra de viaje en el estado de Illinois, dijo ayer por correo electrónico a LA NACION que donará la totalidad del dinero del galardón a una "ONG u organización boliviana que agilice y haga menos crueles las gestiones de radicación de los bolivianos en nuestro país".
jueves, 31 de agosto de 2006
Viajando por el mundo
"Sebastian, der Märtyrer"
Der argentinische Fotograf Sebastián Freire verbringt derzeit einen Studienaufenthalt in Berlin. Dabei ist er gleich mit zwei Ausstellungen zu sehen. Die erste widmet sich der - oft als schwul interpretierten - Märtyrerfigur Sebastian. "Typen" folgt im Oktober im Tornado am Ostkreuz.
ab 10.9., Café Melitta Sundström
Ideas para la ciudad
Un administrador lo manejará junto con el Indoamericano y el Roca; se mantendrán los 419 empleados y el presupuesto
martes, 29 de agosto de 2006
Correspondencia: viajando por el mundo
En efecto, mientras disfrutaba de su deliciosa comida -se trataba de un restaurante con un menú impresionante- había un hombre acostado, cuan largo era, sobre el piso. Me acerco a saludar. Tanto j. como yo nos sorprendemos por coincidir en aquella ciudad, en ese restaurante, y por hacerlo justo cuando se encuentra presente un cadáver a su costado. J., que está rodeada por una serie de filósofos peruanos, me aclara que el cuerpo pertenece a un amigo del grupo, quien se comenzó a indisponer luego de probar la sopa de aleta de tiburón. Me invita a sentarme, me aclara que cuentan con una silla libre.
En ese momento irrumpen en el salón un par de camilleros, levantan al muerto y lo sacan del lugar. J. L. y sus amigos continúan con el banquete. Yo opto por retirarme. Desde entonces nunca más he vuelto a visitar aquella ciudad.
M."
lunes, 28 de agosto de 2006
Ideas para la ciudad
Crea una autoridad única de cuenca con poder de policía y sanciona a empresas que contaminen
domingo, 27 de agosto de 2006
Detienen a alto funcionario palestino
http://terroryculturaonline.blogspot.com/
Durante la madrugada de ayer, soldados israelíes detuvieron al viceprimer ministro palestino, Nasser Shaer, transformándose en el funcionario de mayor rango del gobierno de Hamas capturado por Israel. El hecho se produjo en la madrugada, cuando, según contó la esposa de Shaer, Huda, los efectivos de Israel rodearon con vehículos su hogar en Ramala, para luego allanarlo y llevarse al político. Con Shaer ?quien se encontraba en la clandestinidad desde que empezó la represión israelí-, aumentó a cuatro el número de miembros del gabinete palestino que han sido detenidos. Otros 28 legisladores corrieron la misma suerte, como parte de una campaña de arrestos de miembros del gobierno de Hamas y diputados de ese movimiento, con el argumento de Israel de que pertenecen a una organización terrorista. El primer ministro palestino, Ismail Haniye, condenó el hecho y dijo que el "secuestro" busca destruir el sistema político de los palestinos. ("The Miami Herald", domingo 20 de agosto, 2006)
viernes, 25 de agosto de 2006
Viajando por el mundo
miércoles, 23 de agosto de 2006
Yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más, le canto porque ella sabe de mi largo caminar
MIRAR MUCHAS FOTOS QUEMA CEREBROS
Alejandro Ros es diseñador gráfico. Es muy prestigioso. Celebrando la inminente edición de un libro que recopila sus trabajos y obras, presentamos una selección de fotos de sus viajes por el/los mundo/s.
¿La museificación de la vanguardia?

Newsletter de Belleza y Felicidad
# 1 - Agosto 2006
Todo tiene que ver con todo
El 7 de agosto terminó la muestra Contemporáneo 16 “Todo tiene que ver con todo”, en el Malba, curada por Fernanda Laguna, con los artistas Agustín Inchausti, Ruy Krygier y Vicente Grondona. Queremos compartir con ustedes la siguiente nota de Daniel Molina, que fue publicada en La Nación el 30 de julio pasado.
Fernanda Laguna en Malba
Recientamente, el Malba adquirió dos obras de Fernanda Laguna: “Abstracción: Vos y yo juntos” (1999) y “Abstracción abundante: Perro (1999)”. Otros artistas de Belleza y Felicidad que ya forman parte de la colección son: Guillermo Ueno, Ruy Krygier y Nacho Iasparra.
Civilización y Barbarie [Argentinos Contemporáneos]
Desde el jueves 3 de agosto se puede visitar en el MACRO (Rosario, Argentina) la muestra colectiva “Civilización y Barbarie [Argentinos Contemporáneos]”, con curaduría de Sonia Becce. Desde 2004, esta exhibición se realizó de forma itinerante en: Espacio Cultural Renato Russo (Brasilia); Museo de Arte Moderno Carlos Mérida (Guatemala); Museo del Canal Interoceánico (Panamá); Museo Nacional de Arte Contemporáneo (Chile); Museo Sofía Imber (Venezuela). En la presente edición, se podrá ver obra más actual de los mismos integrantes.
Los artistas que participan son: Ernesto Arellano, Javier Barilaro, Fabián Bercic, Diego Bianchi, Eloísa Cartonera, Flavia Da Rin, Lola Goldstein, Daniel Joglar, Ruy Krygier, Silvana Lacarra, Miguel Mitlag, Eduardo Navarro, Déborah Pruden, María Inés Szigety, Guillermo Ueno, Mónica Van Asperen, Judith Villamayor.
Hasta el 3 de septiembre, MACRO, Bv Oroño y el río Paraná, Rosario, Argentina.
Para más información: http://www.c-y-b.com.ar/
Muestra en Valencia: Cecilia Szalkowicz y Carlos Huffmann
Carlos Huffmann y Cecilia Szalkowicz participan actualmente de una muestra colectiva junto a otros jóvenes artistas de distintas partes del mundo en la galería Luis Adelantado de Valencia, España.
Más información en: http://www.galerialuisadelantado.com/
Roberto Jacoby en la Bienal de Pontevedra
Eduardo Basualdo, Aili Chen, Marina de Caro, Ana Gallardo, Sebastián Gordín, Roberto Jacoby, Daniel Joglar, Patricio Larrambebere, Esteban Pastorino y Judi Werthein son los argetinos seleccionados para la 29a Bienal de Pontevedra, además de artistas de Uruguay, Chile y Galicia, en el marco de “Movimientos imaginarios entre Galicia y el Cono Sur”.
Del 13 de julio al 3 de septiembre de 2006.
Para más información:
http://bienal.depontevedra.es/html/es/Artistas/Roberto.Jacoby/
http://bienal.depontevedra.es/html/es/
Eloísa cartonera en la Bienal de San Pablo
El colectivo artístico Eloísa Cartonera, integrado por Javier Barilaro, Washington Cucurto y Ramona Leiva, entre otros, fue invitado a participar de la 27ª Bienal de San Pablo (2006).
Allí, reproducirán la operatoria que vienen desarrollando en Buenos Aires desde 2003, que consiste en la integración del trabajo de artistas con cartoneros, produciendo libros, muestras y otras formas de promover el intercambio mutuo por medio del arte.
En San Pablo, convocarán a cartoneros locales para la fabricación de libros en vivo, con el fin último de que el proyecto continúe autonómamente una vez terminada la exposición. Experiencias similares ocurren en Perú, desde la creación de Sarita Cartonera del Perú, y en La Paz, Bolivia, con Yerba Mala Cartonera.
El espacio de Eloísa diseñado para la Bienal comtempla la presentación de obras de Javier Barilaro, Fernanda Laguna, Ramona Leiva, y otros argentinos y brasileros colaboradores del proyecto, que serán invitados a llevar obra o a producirla in situ.
La 27ª Bienal de San Pablo tendrá lugar desde el 8 de octubre hasta el 17 de diciembre de 2006.
Vicente Grondona en España
Vicente Grondona viajará a España invitado por la galería VVV de Madrid y Cecilia Remiro. Durante enero de 2007, realizará una residencia que culminará con una muestra en febrero de ese mismo año, en coincidencia con la XXVI edición de ARCO.


