Sólo la miopía necia e insolente de nuestros suplementos y revistas puede explicar el tibio recibimiento que ha recibido el libro de Gabriela Bejerman, Presente perfecto. Muchos son los fragmentos que podrían citarse. Elijo éste, que me provoca particular envidia:
"En un jarrón de vidrio amarillo, donde continuaba resonando el agua, tulipanes balncos. Rebeca llevaba ese perfume por toda la casa, cumpliendo, a la vez, tareas simples. El plumero era un alegre conversador esta mañana; el mate, su mejor amigo, y los insectos que vivían en sus plantas, un barrio entero dispuesto a entretenerla con intraducibles conversaciones" (pág. 85)
20 de octubre
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Por algún motivo, durante el fin de semana estuve dando vueltas por la
poesía de Mario Luzi. Me quedó detenido bastante en un poema,
“Parca-Villagio”, P...
Hace 14 horas.

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