Una revista de cultura que presume de fina (y cuyo nombre callaré para evitar represalias posteriores) me envía una salutación de fin de año completamente indelicada: en el jpg urdido por una mente destemplada se agradece a lectores, amigos y anunciantes por igual. ¿Según qué criterio caben en la misma bolsa los amigos, los lectores y los anunciantes? Francamente, hay que ser careta y tarambana (y tener mala conciencia y una concepción de las intervenciones culturales completamente obediente de las reglas de la mercadotecnia) para cometer un error semejante. Bastaba con diseñar dos mensajes distintos y enviarlos a diferentes listas. Suelo contestar todos los mensajes (¡Gracias! ¡Igualmente!), porque no me cuesta nada, pero a éste directamente lo borré sin miramientos. ¡Qué gentuza!
Hoy leí este texto de Cristina Campo, no me quedó más opción que pararme y
aplaudir:
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"El porte erguido y delicado de la muchacha de la costa de Oro es obra de
siglos de natación, tinajas de arcilla equilibradas sobre la cabeza, danzas
y can...
Hace 1 día.

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