miércoles, 10 de enero de 2007

Uno y el universo

por Daniel Link

A veces las estrellas tienen un sentido:
constelaciones, signos, premoniciones, caminos.

Esos trazos de luz y esos puntos luminosos
(los mismos, exactamente los mismos)
están en mi historia y en la tuya:
Yepun, el lucero matutino, la cruz del sur, las Tres Marías,
Virgo, el puñal.

¡Mirá! ¡Mirá!
"Todo está hecho con la misma materia.
Esa estrella, un camión, los pájaros."
Mi cuerpo, ese papel, ese fuego.

¡Qué escala para medir las cosas,
la unidad de la materia o los ritmos estelares!
Cuando yo miré las estrellas, ¿vos qué mirabas?
¿Y dónde estabas?

Han construido en Paranal (lo dijo el Discovery Channel)
el telescopio más grande del mundo.
Se puede ver un hombre caminando por la Luna
(pero en la Luna no hay nadie caminando.
Ningún distraído, pateando piedritas,
ensimismado, pensando en todo lo que está lejos
o en todo lo que ya nunca podrá recuperar).
Dicen que, ahora sí, van a descubrir todos los secretos del universo:
las eras galácticas, el movimiento estelar, la antigüedad de la materia,
los ritmos del cosmos.
Pero el Discovery Channel insiste sobre todo en el delicado trabajo
de trasladar los gigantescos espejos hasta su ubicación definitiva.
El camión no debe tambalearse.
Los hombres se preocupan
(les pagan para eso)
por evitar en el espejo la menor huella
de ese lento viaje a las alturas áridas de la montaña.
Otros viajes quedarán registrados en los espejos de Paranal:
los de la luz a través del espacio muerto.
Dicen que, ahora sí, podremos saber si estamos o no solos.

¡Qué escala para medir la soledad!
Cuando yo miré a los ojos a un habitante del espacio,
¿vos qué mirabas? ¿Dónde estabas?

¡Mirá! ¡Mirá!
De esa estrella que titila lo único que puede interesarnos
es que no la estamos mirando al mismo tiempo.
Y aunque la imagen de esa estrella
(Virgo, el puñal, la cruz del sur -Melipal)
rebote en un espejo gigante, nunca va a devolverme mi mirada perdida:
no sabe que la miro, no sabe quién la mira.

Un espejo mejor, más grande, más preciso,
donde se impriman los secretos, los ritmos,
las eras, las edades:
"espejito, espejito..."
(celebra el Discovery Channel).

Pienso en cada vez que miré las estrellas
y cada vez que miré a los ojos a un habitante del espacio
(nos pagan para eso).
¿Vos qué mirabas? ¿Dónde estabas?
Eran signos, premoniciones, caminos,
nuestra historia.


Paranal, noviembre de 2004

2 comentarios:

nora dalmasso dijo...

¡La poesía es un arma cargada de futuro!

Anónimo dijo...

me encantó este poema.
también me resultó gracioso el robo a la frasecita de foucault (que yo perpetré estos días, la misma frasecita).
somos unas generaciones de ladris, o quizá un país de ladris, o tal vez un mundo de ladris.hm.