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lunes, 13 de noviembre de 2006

Libros recibidos

Fragmentos de cartas de Manuel Puig tomados de Querida familia, tomo 2 (Cartas americanas. New York - Río, 1963-1983). Buenos Aires, entropía, 2006 (ISBN 987-21040-8-5):

* Vi "Strange Interlude" nueve actos, empieza a las 6, entreacto de 8.30 a 9.30 para comer y hasta las 11.30. La obra, que tanto me gustó cuando la leí hace quince años, está envejecida, resulta un poco ridícula ahora, debido principalmente a que el psicoanálisis ahora ha sido muy utilizado y ciertas cosas resultan remanidas (6.4.1963, pág. 36)

* No sé qué habré hecho de malo que caí a ver "El proceso" que tendría que llamarse "El castigo", qué asco, pobre Kafka qué traición, ese Welles es un gran boludo. Y Perkins un tarado... (18.7.1963, pág. 49)

* Les recomiendo Alka-Seltzer después de "8 1/2", qué guiso indigesto, típico de la mentalidad argentina ensalzar esa porquería, qué equivocada está la intelectualidad argentina, en Francia e Italia la hicieron pomada los críticos. Aquí también tienen complejo de inferioridad los boludos críticos y por no pasar por burros la pusieron por las nubes. Tienen miedo de no haberla entendido y por eso la alaban, pero no hay nada que entender. Para mí es una de las monstruosidades más penosas de la historia del cine (...) Vi algo REGIO: "Vivre sa vie" de Godard, creo que en Buenos Aires la dieron hace varios meses, es especial para obsesionar a Cora por años, negrísima, pero nunca vi algo en cine que reflejara tan bien el espíritu de París. (17.10.1963, pág. 68-69)

* Resulta que descubrí una sección de literatura argentina en la biblioteca de la Quinta Avenida y me vino curiosidad. Una antología de poesía desastrosa, Norah Lange, Ulises Petit de Murat, Silvina Ocampo, todo catastrófico. Lo único que me atrajo fue lo de Alfonsina Storni, mucho más sincero, me saqué ahora un volumen entero de ella, para ver si la impresión es real. (27.1.1964, pág. 90)

* Leí una colección de artículos de Roberto Arlt, "Aguafuertes porteñas", creo que es recopilación de artículos que publicaba en "El Mundo" en los años '30. Bueno, me resultó utilísimo porque hace un uso especial del lunfardo desastroso porque se complace en eso y hace uso y abuso. Me vino muy bien porque tenía mis dudas sobre eso y me decidí a corregir unas cuantas expresiones. Creo que el uso tiene que limitarse a lo estrictamente necesario, cuando no hay otra palabra que ese personaje de acuerdo a su psicología pueda decir en vez de la expresión en lunfardo. Lo mismo para los argentinismos, si resultan realmente "expresivos" sí, si no ¡no! (14.2.1964, pág. 94)

* NO HAY QUIEN RESISTA AL HECHIZO DE LA TV (25.2.1964, pág. 96)

* Mamá: me parece que aclaré bien la cuestión visa. Te exigen por la cuestión mantenimiento una de tres condiciones: (1) un contrato de trabajo, (2) affidavit de un familiar que se hace cargo de vos en E.U. y que vive en E.U., (3) bienes propios. Bueno, yo pensaba que esta última era la más fácil pero por la polaca es mejor decir que venís a cargo mío totalmente, y que pensás volver a la Argentina de vez en cuando. Si el cónsul pregunta mucho por papá decís que no hay mucho entendimiento, cualquier cosa. Esmerate que vale la pena, después tendrás un viaje anual perpetuo! (4.4.1964, pág. 104)

* Socorro! Auxilio! fui con Primato a ver en un cine portorriqueño, sin traducciones "La cigarra no es un bicho", qué asco, qué mierda, nos fuimos por la mitad, qué desfile de monstruos, ver eso aquí causa vómitos, allá es diferente porque uno está aclimatado, pero aquí es indignante. La Malvina y Narcisín ¡qué dos! qué vergüenza para el género humano. Y la Ingro, y Magaña, y la cara de Cibrián, parecen todos salidos de un sanatorio de cocainómanos. Y la bestia de la Blasco. Dentro de todo la Mirtha y la Cabeza son las más pasables. El cetro del asco se lo doy a la Malvina. Quedé medio enfermo. (19.5.1964, pág. 111-112)

* Mamá conseguite "Las tres hermanas". Si lo encontrás entre mis libros por favor traeme "La divina comedia" y "El Decamerón". (17.8.1964, pág. 127)

* Estoy volando de Papeete a Los Ángeles, qué pena dejar mi amada Tahití, el ensueño, la locura, más que el paisaje y las bellezas naturales lo que me conquistó fue la bondad de la gente, son ángeles, no es gente, no conocen lo que es la malicia, la ironía, las mierdas. Pienso en lo que es la Argentina en ese sentido y la desprecio desde lo más hondo, la tierra de los vivos, los piolas, los sobradores, pobres harpías, que se intoxiquen con su propio veneno. (10.3.1965, pág. 147)

* En Tahití, días después de estar allá, con toda calma, leí por orden la novela (no la pude terminar porque al final se juntaron muchos paseos) y me produjo una impresión REGIA, modestia aparte, me parece que me tocó la varita mágica, estoy seguro que será una bomba, pero cuándo explotará el asunto, tengo urgencia de que sea pronto. (18.3.1965, pág. 149)

* Vi "Le mépris" de Godard con BB, una maravilla, algo nunca visto, qué progresos ha hecho Godard, es lo mejor que he visto en años. Ella FENOMENAL. (30.5.1965, pág. 162)

* Volví muy bien de París, estoy embalado con lo que estoy escribiendo nuevo, tenía miedo porque era un proyecto muy ambicioso pero me parece que me va a salir, es un experimento. Ayer y antes de ayer sobre todo anduve muy bien, pero hoy me empaqué, no me salió nada. Estoy trabajando de tarde y escribo de mañana, no sé si fue la humedad de esta mañana, no me pude despejar. Pero ya me siento otro, todos estos meses en que no escribí fueron fatales, pero eso no hay quién lo fuerce, no se puede escribir si es que no se siente interiormente la necesidad. (...) Me olvidaba contarles que Fenelli trajo muchos discos, entre ellos uno de folklore con una canción de la Galarza que me ARREBATÓ de entusiasmo, qué buena es, me gustaría oír más de ella, tal vez encuentre algo. (7.11.1965, pág. 184)

* Ayer y antes de ayer me estanqué con mi nuevo escrito, tengo que resolver un problema de estilo que no ME SALE!!! (13.11.1965, pág. 186)

* Yo sigo muy bien, escribí mucho, los resultados no sé, quiero contar una historia sin valerme de lo que sucede o dicen los personajes sino por medio de esos contenidos de la conciencia que sin estar en el momento de la acción iluminados por el foco de la atención, forman un trasfondo lleno de tensiones y significados inconfesados. (4.12.1965, pág. 189)

* Qué horror ese país, todo ahí se atranca y cuesta sangre, cuando yo pienso que hasta los atrasados gallegos aprecian mi novela y los críticos argentinos a los que mostré algo no se pronunciaban ni que sí ni que no. (28.12.1965, pág. 194)

* Vi en cine una de espías en que sale mucho Londres, "The Ipcress File", es especial para Cora, la sacan en camilla. A mí me gustó, sobre lavaje de cerebro, un tema que me ENLOQUECE. (5.1.1966, pág. 200)

* Tengo un buen veneno contra la Argentina, hay algo ahí que no funciona, una cosa de rivalidad en el aire que tiene a la gente siempre mal dispuesta. Al volver pienso tener mucho cuidado y no darme mayormente con la gente de letras, sobre todo los viejos, que no han hecho más que orientar mal a la gente y producir bodrios. Con la juventud la cosa cambia, me parece que con los jóvenes me entendería más, pero NUNCA con los de mi generación, que fueron lo peor de lo peor. (19.2.1966, pág. 210)

* "Todo divino, maravilloso" y chau, ni el más mínimo detalle, ni un comentario sobre la carta que les mandé aclarando que el engarce del anillo era un bodrio. NADA. Bueno, eso me cayó como una piedra, me dio un ataque de nervios, rompí cosas, falté al trabajo, en fin, un desastre, y quedé muy alterado por varios días. Yo no sé si exageré, es posible, pero estando tan jodido por otras cosas ésa fue la gota que colmó la medida. (11.3.1966, pág. 218)

* Se me ocurre que es por envidia y veneno de los argentinos que no me mencionan para nada. Haciendo un gran esfuerzo estoy leyendo (...) a todos los autores de habla hispana que están tallando en el momento, sobre todo los que gozan de la aprobación de Carlos Barral. Y la verdad es que el cuadro me está resultando de una pobreza terrible, sobre todo después de leer el chatísimo "Siglo de las luces" de Alejo Carpentier, un cubano que en París han llevado a la cumbre, y es NADA. Después de leer tantos autores veo que esa novela de Sábato que tanto me pudrió, tiene por lo menos el mérito de intentar nuevas formas. Y ese mérito sí que lo tengo yo, estoy siempre ensayando con algún procedimiento nuevo de narración. (25.4.1966, pág. 224)

* Mi novela cayó a último momento y le enredó todos los planes a Barral. Bueno, a mí no me importa, porque modestia aparte, lo mío está infinitamente por encima de esos autores, muy pobres y para completarla tradicionalistas como estilo, el pecado mortal del momento. Aquí hay un fermento fenomenal con lo pop, se está contagiando a todas las ramas, el cine, el teatro, las modas. Tengo que mostrarle a Mario las últimas cosas que hice, muy pop, tengo miedo de que se me haya ido la mano. (17.5.1966, pág. 229)

* En estos días leí uno que me regaló el mismo Barral, de Luis Martín Santos, un tipo que dio un gran campanazo con su primera novela, "Tiempo de silencio". Es un plomo. Estos comunistas siempre en el mismo error, escriben las cosas más ajenas al gusto popular, con el afán de enfocar todo desde el ángulo social se mandan unos plomos impresionantes. Tanto que hablan del pueblo y no saben dirigirse al pueblo. (8.6.1966, pág. 234)

* Saqué de la biblioteca "La Rayuela" de Cortázar, bastante simpática pero medio pobretona. Al principio me gustaba mucho pero después entra a repetirse y chau. Tiene menos escrúpulos que yo, que tengo terror a repetir los trucos, la nueva novela es novedad tras novedad. (18.11.1966, pág. 253)

* Dirk Bogarde (ya es una mala palabra, como Luis Sandrini y Laurence Harvey) es el Osvaldo Miranda inglés. (9.12.1966, pág. 259)

* El chisme se corre en París de que Sarduy y yo somos las dos súper revelaciones castellanas y que todo lo demás queda superado. (4.1.1967, pág. 268)

* Mala noticia: murió Nándor, el traductor húngaro aquel que tanto nos atendió en Budapest. No sé de qué, me llegó un sobre de luto, y adentro una participación en húngaro, 39 años, lo único que entendí. Para mí triple pérdida, porque era buen amigo, buen traductor y tenía un puesto en el Ministerio de Cultura de donde me podía invitar, etc. Qué horror. (1.6.1980, pág. 307)

* El otro bodriero, el Babenco, sigue con la cuestión de la mujer araña, dice que no descarta el otro argumento del bígamo pero sigue con esta cuestión. Conversamos una tarde sobre la película de la mujer araña y dijo tantos disparates que quedé planchado ¡qué redoblona de burros! (22.3.1982, pág. 361)

domingo, 27 de marzo de 2005

Libros recibidos

Adrián País (Buenos Aires, 1964) me alcanzó su primera novela, estar en las nubes (Buenos Aires, ediciones del camino, 2005, 256 págs., ISBN 987.20701.2.1), un texto extraño que nos llega con el respaldo de Dieter Ingenschay, Presidente de la Asociación alemana de Hispanistas y que, además, aparece caracterizado en las últimas páginas como "una novela verdaderamente postargentina" (las palabras son de Rike Bolte). Hay que detenerse en esa frase, sobre todo por el énfasis que introduce verdaderamente. Tal vez así sea como hay que pensar parte de la literatura que hoy se produce, por lo menos en Argentina: una literatura postargentina (¿de la de Copi, alguna vez, pudo decirse lo mismo? No lo sé.) A lo mejor es verdad que vivimos una ilusión colectiva que nos impide ver las llamas de la combustión que, desde hace rato, devoró los restos de argentinidad que nos quedaban.
Adrián País vivió en Buenos Aires hasta 1985, cuando se trasladó a Madrid. De esa etapa de su vida le queda un acento madrileño inconfundible (que formaba parte de la primera versión de esta novela). Desde 1989 vive en Berlín, donde trabaja como traductor y profesor de español (peninsular, supongo yo). La novela de País es, por lo tanto, una
novela de país (en el mismo sentido en que podía hablarse antes de "novela familiar"): un país que, a lo mejor, dejó de existir sin que nos diéramos cuenta: está escrita en un formato que simula archivos de computadora. Cada una de sus partes sería una carpeta (ícono que aparece en la carátula). El índice adopta la apariencia de un explorador de archivos. Hay muchas direcciones de internet (resultados de buscas) y palabras como "Apocalypse", "Cefaleas", "Chemical Brothers", "humanoides". La novela (como Rayuela) puede leerse siguiendo un recorrido "hipertextual". La trama sucede en Berlín. ¿Una novela-blog? ¿Los blogs son la posargentinidad?

Revistas

El número 3 de riel. revista de investigaciones y estudios literarios (rosario: febrero 2005) propone otra versión de Argentina: está integramente dedicado a Roberto Fontanarrosa. De hecho, la caráctula reza "2.1. segundo informe. literatura local: fontanarrosa, narrativa". Se trata de un intento (que no se entiendo cómo se ha demorado hasta ahora) de leer seriamente la obra de Roberto Fontanarrosa, uno de nuestros mejores escritores. El diseño de la revista es algo caótico, pero vale la pena sobreponerse a ese defecto menor. De Fontanarrosa podría decirse que inventó un "mundo", la contracara exacta del "mundo proustiano" (haber conseguido reproducir la noción de mundo no es algo de lo que cualquier escritor pueda jactarse, independientemente de la comodidad que uno pueda sentir respecto del universo inventado). La intervenciones de la revista se agrupan en dos módulos ("Literatura popular, cultura del entretenimiento", "Modos de la eficacia"), una Introducción ("Sistema y mundo", precisamente), un apéndice (íntegramente dedicado al texto "Palabras iniciales") y dos entrevistas (una al propio Fontanarrosa y otra a Daniel Divinsky, su editor). Hay, también, "opiniones" (Elvio Gandolfo compara la situación de Fontanarrosa con la de Aira, y no se equivoca).

sábado, 29 de agosto de 2020

La fiesta kirchnerista

Por Daniel Link para Perfil

El jueves 28 de agosto de 2014 festejé mi cumpleaños número 60 en el Bar Belmonte de Copacabana. Cuando comuniqué la invitación a mis amigos y parientes, muchos de ellos manifestaron su sorpresa por lo extemporáneo del convite y lo excéntrico de la locación.
Sucedía que yo iba a estar Río de Janeiro, acompañado por seis personas más, en el marco de un evento académico binacional. Mi hija se pidió una semana de vacaciones y compró un ticket con unas millas que teníamos guardadas. Mi hijo no pudo faltar al trabajo, pero nos acompañó a través de whatsapp.
Sumados los amigos y amigas cariocas, la fiesta alcanzó su exacto punto de coagulación. Nos entregábamos a una opulencia imaginaria y a una frivolidad liminar: cumplir años es tomar conciencia de lo que ya no más.
Este año, las fichas cayeron dramáticamente. Ya no más Brasil, no más pasajes comprados con millas, no más subsidios de universidades extranjeras.
Este año, brindé en soledad mirando las pocas estrellas que titilaban a través de las nubes del cielo y después me acosté a mirar de corrido los seis episodios de la miniserie The Capture, una ficción paranoica sobre agencias de espionaje, vigilancia total a través de cámaras de seguridad y falsificación de la verdad.
Antes de dormir supe que no quería eso para nuestro futuro, pero tampoco aquello. Ni un mundo totalmente bajo control, ni un mundo entregado al hedonismo consumista.
Haber anticipado aquel cumpleaños me sirvió como un umbral para poder dejar atrás, paulatinamente, mi propia huella de carbono en el mundo (aunque siempre me jacté de no haber tomado nunca un avión sino por razones de trabajo, lo cierto es que muchas veces acepté encomiendas laborales sólo por la posibilidad de acumular millas de viajero frecuente).
El “ya no más” viene acompañado de una certeza: antes que prohibirnos tal o cual cosa es mejor dejarnos aprender qué hay que resignar para el bien común.