sábado, 2 de mayo de 2009

Pan y trabajo

por Daniel Link para Perfil

Sólo he tenido con la Feria del Libro de Buenos Aires una relación laboral. Al principio, iba a la Feria porque trabajaba para una editorial y dentro de mis tareas se contaba la organización de actos. Después, empecé a ir como periodista.
Cuando uno y otro horizonte profesional desaparecieran de mi vida cotidiana, sin embargo, comencé a recibir pedidos de la misma Feria o de las embajadas para que coordinara alguna mesa o participara de alguna de las actividades que se desarrollan durante su duración.
Este año nadie me convocó, por lo que podré prescindir de ese paseo que siempre me atormentó un poco (la luz de estadio y las muchedumbres nunca me fueron confortables).
Los editores que conozco siempre se quejan de la Feria: los dueños de las editoriales, porque los costos son altísimos; los empleados, porque supone horas extras de trabajo que no siempre son recompensadas.
Se podría agregar que la Feria no paga bien a quienes participan de las actividades que organiza, pero al menos paga algo. Las embajadas, por el contrario, suelen considerar que la comida después de la mesa redonda es suficiente honorario.
En todo caso, la Feria del Libro de Buenos Aires funciona y, de acuerdo con sus propios estándares, funciona bien. Es todo lo que se puede decir al respecto.
Pero, ¿por qué existe la Feria del Libro? Supongo que es una celebración tan establecida entre nosotros como la Navidad o la Pascua. ¿Qué se celebra? Muchos podrían decir que la Feria es la epifanía del libro y del autor como mercancías. Pero a lo mejor no es eso. La Feria es una fiesta que, como el carnaval, subvierte los órdenes habituales (y que, por eso mismo, se agota en si misma sin mayores consecuencias): quienes no leen nunca, acuden como público. Y los que leen, trabajan para ellos.

(continuará...)


6 comentarios:

El Oso Arturo dijo...

me caes bien Link, sabes, sos gracioso.

AM dijo...

la feria del libro es el parque de la costa con todos los juegos rotos.

Bel of Bradford dijo...

Saludos, sé que no viene a cuento en relación al post, pero me gustaría saber cuándo publicará su libro sobre Copi (según leo más abajo, titulado la Lógica de Copi). Como puedes ver en mi blog, yo también escribo sobre él. ¡Seguro que puede aportar lúcidas observaciones!

bob

linkillo dijo...

Querido Bob: paso ahora por tus (glory holes) a ver qué pesco. No sé cuándo saldrá La lógica de Copi (hay temas involucrados en el tratamiento de su obra que se me presentan como erizados de dificultades). De todos modos, será el próximo libro de ensayo que publique. Hago mal en generar expectativas al respecto, lo sé: será un libro mediocre que sólo señalará una y otra vez lo mismo.
Saludos

Jerónimo dijo...

La feria del libro representa, para mí, además del momento para soportar a los estudiantes de secundaria que van a completar guías de preguntas, la posibilidad de comprar libros nuevos con un 20 por ciento de descuento -en muchos stands-. Y eso puede significar esperar hasta la feria para comprarme algo que quiero o necesito. También significa acceder a las publicaciones de muchas de las universidades nacionales argentinas (no-porteñas) en un solo lugar y al mismo tiempo. Eso está bueno. Ah, otra cosa, poder hacer una consulta a la base de datos de muchísimas editoriales y librerías, también, al mismo tiempo. En los puestos de consulta en general nuclean todas las bdds y, aunque muchas veces los libros no están, es una primera punta para conseguirlos (ejemplo: hace dos años conseguí, de ese modo, una edición mexicana de escritos de Remedios Varo, la gran pintora española-mexicana poco menos que anónima en Buenos Aires -a pesar de que el Malba tiene alguna cosilla suya- a 5 pesos; no tenían el libro en la feria pero gracias a la base de datos encontré la librería en cuyo depósito yacía olvidado).
También significa, coincido completamente, que quienes no leen nunca, acudan como público; y que los que leen, trabajen para ellos.
Sin olvidar uno de los pilares fundamentales de la feria del libro, que resalta este blog:
"Pero hay otra dimensión del mismo fenómeno que permanece en un plano de oscuridad: la bomba docente. El infernal movimiento de las gestoras y gestores que desde bibliotecas populares y escolares de todo el país concurren a la Feria para realizar esas grandes compras anuales que proyectan en meditados preparativos; desde la edición escolar de El Doctor Dr Jekyll y El Señor Hyde para distribuir entre los alumnos hasta el pesado tomo de aquella enciclopedia que parecía inalcanzable para la biblioteca de un pueblo."

Pringas dijo...

Amigos: Lamentablemente no puedo opinar, en cuanto a lo que rodea a la Feria, porque no he tenido la oportunidad, maravillosa para mi, de concurrir por la distancia del lugar donde vivo y obviamente por la bendita situación económica.
Pero, sí he formado parte de la comisión directiva de una biblioteca de pueblo ( Coronel Pringles), afortunadamente. Si Uds. hubiesen presenciado el momento de la llegada de los libros, fuesen cuales fuesen, les aseguro que es un momento inolvidable. Además ante tanta fiesta de jalogüin y tantos libros quemados en el pasado y , tal vez, en la actualidad, me quedo con el orgullo de esas bibliotecarias llegando con las cajas repletas de libros, entre los que probablemente esten los de algunos de Uds. Tal vez me equivoque.
Un abrazo.
Gastón.