viernes, 12 de octubre de 2012

¡Qué bestia!

Robo este video de uno de los más exquisitos blogs que frecuento:



donde, además, se lee:

Las figuras femeninas de la poesía de Darío -todas tan diferentes de las expresiones propias de los devenires que tienen lugar a partir de Wagner- son figuras de un devenir cuya expresión delirante, musical, la música de la  "Sonatina", por ejemplo, hace pasar a través de su escritura. 
Definitivamente, la música no había muerto "hacia 1830", pero su expresión y contenido sufrían por aquel tiempo una intensa modulación (que sería Schönberg, Berg, Webern, el grito horizontal de la tierra, pero, también, el ruidismo); podemos preguntarnos cada cuántos años se produce un devenir así, de qué depende, cuáles son las fuerzas que lo motivan... si en la novela La asesina de Lady Di no hay la expresión musical del devenir pop de estas ondas, por ejemplo.


(Gracias, Diego, por una hermosa mañana)


1 comentario:

diego c dijo...

Petibon canta Lulu, también, hermosa y terrible. ¡Gracias, Daniel!