domingo, 1 de abril de 2007

Libros recibidos

“No inventé un personaje, soy así”

por Silvina Friera para Página/12

Autor de culto, admirado por algunos, temido por otros, ninguneado por el “mercado”, dispara contra todos: los escritores, la carrera de letras, y, por supuesto, no se olvida de sí mismo: “Para escribir hay que ser un gran mentiroso”, señala.

Los ojos desorbitados acentúan la maldad, o la locura, del poeta que escribió que se necesitan malos poetas. Hay que aguantarle la mirada a este señor delgado, vestido como un dark, aunque un tanto deportivo: zapatillas, pantalón, remera y campera negras. Fogwill representa el papel del eterno díscolo de la literatura argentina, devenido en autor de culto, el lenguaraz que ataca a los chicos "tontos" de la Facultad de Filosofía y Letras, a la que define como un "cotolengo". Pero él desmiente su condición de buen actor, sacudiendo la cabeza. "No inventé un personaje, soy así", dice. Y, parafraseando a Flaubert, agrega: "Madame Bovary soy yo". La excusa de la entrevista con Página/12 es la salida de Últimos movimientos, un notable libro de poemas publicado por Paradiso.

Sigue acá.

16 comentarios:

gonzo dijo...

Linkillo, ¿leíste el artículo "Estado de la crítica: después de los muertosvivos" (por Claudio Iglesias y Damián Selci), que salió en el último número de El Interpretador? Impactante.

Saludos

Ferko dijo...

es un tierno...

linkillo dijo...

Ferko: sí. Gonzo: lo leí. Y aprovecho la circunstancia para saludar el número 30 de El interpretador (el aniversario, pero también el número en sí, que tiene una contundencia que yo mismo alguna vez reproché como ausencia a quienes hacen la revista).

laspalabrasylascosas dijo...

"Link puso un ídem a matando..."

¡Hola Daniel!

Ese blog aún es oficialmente nonato, sobre todo porque no logramos hacer una buena combinación de colores... como podes apreciar en la horrenda actual...

En cuanto tengamos el esqueleto masomenos preparado me encantaría leer tu opinión al respecto.

Un abrazo.

-J.

preciado dijo...

Fogwill es a la literatura local lo que Diego es al fútbol y Charly García al rock. ¿qué quiero decir? Que si se hubiese muerto en la primera mitad de los noventa, no dividiría aguas. Todos lo amaríamos. Pero cuando alguien empieza a derrapar así...
Además, me genera mucha desconfianza la gente que utiliza su apellido como nombre de pila (me hace acordar a Kramer, de Senfield)
pd: quiero aclarar que no conozco Puán, digo, para que no se confundan los tantos.

Anónimo dijo...

Leí el artìculo mentado del Interpretador, pero sólo hasta el punto en que se afirma muy así que España no contribuyó nada a la filosofía. No soy un hispanófilo, pero esas afirmaciones berretas acerca de la cultura española que suelen hacerse desde acá pero parecen tan vulgares y primitivas que realmente me quitaron las ganas de leer ese texto, por otra parte largo, reiterativo y efectista. Sabrán estos tipos que Francisco Suàrez es uno de los autores no alemanes, uno de los pocos no alemanes ni griegos, citados en el más grande texto escrito por un filòsofo en el siglo XX? Sabrán que Agamben dedicó todo un libro a Bergamín, cuya revista Cruz y raya comenzó a tratar en los años 30 muchas de las cuestiones teológico-políticas que hoy nos obsesionan? Sabrán que sin las lenguas ni las literaturas hispánicas serìa imposible pensar, por ejemplo, la filosofía y la escritura de Spinoza? Podríamos seguir, pero con un humilde comment realmente no se va a subsanar décadas de chabacanería y de facilismo.
Lean un poco más, chicos, en vez de escribir esas fofedades.

gonzo dijo...

El que debería leer un poco más (por ejemplo: el artículo de El Interpretador, pero entero) sos vos, anónimo, que criticás por falta de lectura y realizás una crítica haciendo precisamente eso.

Saludos

Anónimo dijo...

Anónimo, coincido con respecto a la chabacanería de recordar la pobreza intelectual y cultural de la España de la segunda mitad del XX. Aunque la guerra civil y la dictadura de Franco hizo estragos, literalmente, en toda la zona “pensante” de la cultura española, y eso es una realidad como un Templo (me atrevería a decir que lo mejor se produjo en el exilio). Que hay excepciones es una obviedad que ni merece comentario. Ahora bien, si repasamos la lista de pensadores y obras relevantes en la historia filosófica de España, el resultado es una mierda comparado con la lista que surgiría de Francia, Alemania, Italia, Checoslovaquia, Grecia, Austria... y la práctica totalidad de Europa.
También es verdad que los que se tienen como grandes filósofos de España no resisten el paso del tiempo y no aportan nada realmente importante: Ortega, Unamuno, Zambrano... muy poco de donde rascar.
Hay un tipo muy inteligente y lúcido que produce en la actualidad: Miguel Morey.
Saludos.

Interesante el artículo en El interpretador. A muchos ya nos había chirriado desagradablemente el texto de Ludmer y la pretensión de cerrar el horizonte sobre la Literatura en tres páginas y poniendo como bisagra a Daniel Link y Segio Di Nucci. De una ingenuidad sonrojante...

Anónimo dijo...

Hola, Gonzo. Ya te digo: no voy a perder el timepo leyendo el art´ciulo de gente que hace afirmaciones como la que cité anteriormente acerca de filosofía y España. Puro sentido común. Punto de viste hegemónico. Lamentablemente la vida es breve y hay mucho para leer. Es así. Unos entran y otros no. No es lo mismo no leer a Spinoza o a Bergamín o a San Juan de la Cruz o a Teress que a El interpretador. Al menos, para mí, no es lo mismo, Gonzo.

Del mismo dijo...

Un señor Séneca, nacido en la Hispania, sabía algo de eso de la brevedad de la vida y de las muchas lecturas.
Otra cosa: no crítico a esa gente por haber o no haber leído. Nadie leyó todo y cada uno sabrá què e lo que privilegia. Los crítico por hacer afirmaciones esperables. Creo que pensar, pensar, es otra cosa.

gonzo dijo...

Yo te comprendo, Anónimo: algunos pierden sus momentos leyendo El Interpretador, otros se ganan los mismos instantes escribiendo sobre eso (aún sin haberlos perdido previamente), se trata del problema de la finitud y del tiempo acuñado en días, repito, es muy razonable de tu parte. De hecho, no es lo mismo leerte a vos en un comentario de un post en Linkillo (cosas mías) que leer Las Argonáuticas. Que es lo que voy a hacer ahora.

Saludos

Del mismo dijo...

Y lo bien que hacés.

Anónimo dijo...

leer El interpretador o no leer El interpretador. Y bueno, son elecciones. Pero no se puede decir livianamente que no es posible leer todo cuando alguien afirma algo sobre ese todo.
La banalidad de la descalificación del pensamiento, la literatura y la lengua españolas hace que a mí, que estaba a punto de leer el artículo de El interpretador se ma vayan un poquito las ganas, pero me dan ganas de pelear con fundamento. Cosa que suelo hacer como principio.
Y me acabo de dar cuenta de una cosa que me divierte: jugar a si el anónimo es varón o mujer. Y me parece que casi siempre se nota.
¿Y María Zambrano?

Anónimo dijo...

La verdad es que Fogwill es un escritor decoroso dentro de la lit.arg., y un entretenedor con un papel bien armado. Pero punto y coma. Con Puán exagera un poquito, no todo es tan mierda, y sí le creo cuando dice que no le importa mucho si la academia hbla o no de él. Ahora, macho, en Puán no son todas boludas ni solo dan clase las boludas, también hay bastantes boludos, justo es reconocerlo.
De todos modos, leer a Fogwill -no "Los Pychiciegos", que siempre me pareció atroz y bastante oportunista- es mejor que conocerlo o leer sus entrevistas. Recuerdo especialmente su cuento "La rebelión de unas mujeres", memorable, man, memorable.

Del mismo dijo...

Hola. Soy, por ahora, varón. No nombré a Zambrano, a quien adoro, por una cuestión de olvido y por qué no podemos nombrar a todos. Pero sí hice referencia a Santa Teresa, la del brazo milagroso.
Creo que no fui suficientemente claro con respecto al artículo de El int. No digo que haya que leerlo o no. No me importa. Me refiero, en cambio, a un mecanismo de lectura, que por otro lado es el mecanismo que en general ponen en marcha los lectores que suelen llamarse expertos: un mecanismo abductico. Ese mecanismo de razoniento, al que Peirce dededicó págianas memorables, permite llegar a conclusiones obviamente parciales e hipotéticas a partir de una evidencia pobre y fragmentaria. En el caso del artículo de El int., la referencia estúpida a la literatura española permite abducir bastante sobre los fundamentos políticos del texto. Eso, sumado por ejemplo a las referencias vergonzosas a Heidegger y a la tediosa y atroz (te robo la palabra, anónimo) cantinela sobre Sloterdijk que nos proponen en párrafos y párrafos de una prosa lenta y pastosa, permite abducir que estamos ante una palinodia más de esa crítica segura de sí misma que no sólo se sustenta en una tópica pseudoilustrada remañida, sino que termina consolidándola.
No estoy de acuerdo con la idea de que hay que leer atentamente un artículo que ocupa 18 páginas de word para debatir con él. Es una idea dialoguista, a la Habermas. Creo que eso es dejarse capturar por el dispositivo que el mismo texto propone.
Yo estoy a favor del terrorismo argumentativo. Me importa un bledo las estupideces que se dicen en ese texto acerca de Ludmer o de Link o de Di Nucci. Qué expliquen, en cambio, por qué hacen afirmaciones tan estúpidas con respecto, por ejemplo, a la filosofía en España o a Heidegger. Que evidencien el entramado trivial en el que se sostiene. Que el texto estalle por los aires. Un placer, si se quiere, por los interstecios. O mejor: un goce por los indicios, que al fin y al cabo, como hace ya mucho lo mostró Ginzburg, no es sino la puesta en marcha, otra vez, de mecanismos de abudcción interpretativa.
En fin, no al diálogo. Sí al terrorismo discursivo. No a la captura hermenéutica. No, en este sentido, a los interpretadores. No a la tediosa inducción ni a la deducción totalitaria y sí a la abudcción creativa.
Saludos

Anónimo dijo...

anónimo que no quiere perder el tiempo leyendo el artículo del Interpretador, coincido con vos, soy el anónimo que juega a ver quienes son hombres o mujeres. Pero esto no fue porque vos las nombraras o no, sino que juego a ver quiénes de los anónimos -una feminista como yo debería reivindicar un paradigma anónimo/anónima- son hombres o mujeres. Es raro, todos me suenan a varones. Porque hay una manera de razonar, que es la que vos marcás como característica de cierto tipo de crítica hipersegura de sí misma, y que yo haría de ella este modelo, ya que lo nombrás a Peirce: introducción, breve guitarreo expulsivo de los contrincantes, elección de un nuevo enemigo que no viene mucho al caso pero que revela que no me lo trago todo, y luego ardiente defensa con algunas "auctoritates" de moda en ciertos círculos malditos. Y luego, todos tan amigos, porque resulta que ni la critican tanto a Ludmer y si aquella los hubiera llamado a trabajar en la cátedra no serían ni siquiera vecinos hostiles.
Claro que no se necesita leer un artículo de 18 páginas para saber que no vale la pena perder el tiempo con él, cuando yo dije que iba a leerlo para discutir con fundamento es porque me dio tanta bronca la futilidad de descalificar lo español en bloque -sobre todo desde la pobreza filosófica de esta triste orilla, a menos que se considere filósofos a Abraham, a Valiente Noailles o a Kovadlof.
¿Y la lista con franceses y alemanes? ¿Es un problema de calidad/ cantidad o las cosas se analizan con otro tipo de matices? ¿O es a ver quien se gana el premio?
Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Calderón (que por otra parte se anticipó a Goethe con el tema del Fausto), no salgamos de ellos. ¿Encontrame otros en Francia y Alemania, a ver? ¿No te das cuenta de que las comparaciones en estos terrenos son baldías (como diría Eliot? ¿No te das cuenta, anónimo que discute con este anónimo al que contesto ahora, que es como si tu mamá quisiera más a tu hermano porque es rubio y tiene linda silueta?
Y María Zambrano, bolastrún, leete a María Zambrano que no creo que lo hayas hecho porque poco se consigue aquí en la gran aldea, y limpiate la boca después.
Vamos, y después leete por supuesto a Bergamín, y después no solo vas a dejar de leer el interpretador sino que vas a dejar de escribir en blogs nativos.
merci, bien.