lunes, 12 de mayo de 2008
sábado, 10 de mayo de 2008
Hambre y energía
Cuando yo cursaba mis estudios secundarios en la década del setenta, no había semana en que no fuéramos conminados a reflexionar sobre la renovación de las fuentes energéticas una vez que el petróleo se acabara, cosa que está sucediendo en estos días. Por entonces, la energía nuclear parecía la solución mágica, pero después la historia nos regaló el fantasma de Chernobyl, que nos sigue atenazando. La energía eólica, también quedó demostrado, desertifica las regiones donde se instalan los molinos y (si hay que creerle a Almodóvar en Volver) enloquece tanto a los habitantes de las zonas cercanas que los impulsa al suicidio.
Que la Argentina es un país completamente marginal en los asuntos de este mundo lo demuestra su ausencia en un debate que ocupa las primeras planas de todos los diarios del mundo y que afectará centralmente nuestra economía: la masiva inclinación de los países desarrollados (Estados Unidos y la Unión Europea) por los biocombustibles, que no son sino cereales (sobre todo soja, pero también trigo y maiz) que se destinan a la producción de combustibles.
A mediados de abril, el relator de la ONU, Jean Ziegler, caracterizó la producción y uso de biocombustibles como un "crimen contra la humanidad". La escalada mundial en el precio de los alimentos (en el último año el precio del trigo ha aumentado un 130%, el del arroz un 74%, el de la soja un 87% y el del maíz un 53%, según datos de la FAO) sería la directa consecuencia de los biocombustibles (Estados Unidos transformó el año pasado un tercio de su cosecha de maíz en bioetanol y la Unión Europea se propuso para 2020 la conversión del 10% de sus motores a los biocombustibles).
El 18 de abril concluyó en Brasilia la XXX Conferencia Regional de la FAO, con la convicción de que la crisis de los precios de los alimentos en el mundo será prolongada, y lo peor todavía no ha llegado (las hambrunas en África, Asia y América Latina y las consecuentes rebeliones son sólo el comienzo). De inmediato, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil (gran productor de etanol de caña de azúcar y de biodiesel), Celso Amorim, pidió que los organismos multinacionales como el FMI combatan los subsidios agrícolas en vez de atacar la bioenergía y vincularla a la actual crisis alimentaria. Aunque sigue defendiendo la producción de biodiesel, Chávez se reconcilió con Fidel Castro, quien hace ya más de un año había advertido que destinar cereales a la producción energética desencadenaría una catástrofe humanitaria de consecuencias trágicas.
Estados Unidos y Europa deberían recortar su producción de biocombustibles, porque está afectando el suministro de alimentos en un momento en que la escalada de precios no se detiene, afirmó un asesor del Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon. Ziegler, por su parte, apeló a los donantes del Programa Mundial de Alimentos (PAM) de la ONU a que incrementen sus donaciones porque “en tres meses se ha perdido el 40% del poder adquisitivo” por la suba de los precios. Alrededor de 75 millones de personas en el mundo “dependen para su supervivencia de los suministros del PAM”, recalcó el funcionario saliente de la entidad internacional y advirtió que los biocombustibles son “un crimen contra gran parte de la humanidad, algo intolerable”.
Lo lógico, lo necesario, a nadie se le ocurrió: multiplicar por cien, por mil, el valor de las patentes de los automotores no utilitarios. El señor Fogwill y yo, contentos. El Sr. De Vido, opíparo. Y "el campo", menos herido en su imaginario agropampeano.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Feria del libro
Esta mañana, por primera vez desde su inauguración, fui a la Feria del Libro, a participar del panel "Blog in Book: una transformación", en el contexto del 7° Encuentro de Educación, Comunicación, Información y El Libro.
martes, 6 de mayo de 2008
Empieza a funcionar el Centro Cultural Haroldo Conti
En pocos días ya se podrá visitar la biblioteca del centro cultural, que también tendrá un área de plástica y una cinemateca. Como primera actividad se presentan dos libros.
“La idea es que sea un lugar donde mostrar cruces entre el arte y la memoria”, dice Eduardo Jozami.
La biblioteca ya está prácticamente funcionando. Tendrá, entre otras curiosidades, los libros secuestrados por “el Camarón”, como se conocía a la Cámara Federal Penal creada por la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse para perseguir a los opositores. En el edificio habrá también un área de artes plásticas y una cinemateca. “La idea es que éste sea un lugar donde se puedan mostrar esos cruces entre el arte y la memoria”, dice Eduardo Jozami sobre el Centro Cultural Haroldo Conti, que funcionará en el predio de la ESMA a partir del próximo 31 de mayo. Como inicio de las actividades sacarán dos libros: una recopilación de las notas que Haroldo Conti escribió para la revista Crisis y la reedición de El violento oficio de escribir, de Rodolfo Walsh.
La entrevista completa, acá.
sábado, 3 de mayo de 2008
La verdad del arte
Los organizadores del IV Encuentro de Escritores Latinoamericanos que se desarrolló en la ciudad de México entre el 24 y el 26 de abril incluyeron en la programación dos espectáculos artísticos, que me permitieron profundizar una reflexión sobre la autonomía del arte que había comenzado en Los Ángeles.
El Circo Raus (que hace diez años realizó una versión teatral de Salón de Belleza de Mario Bellatin) propuso la "instalaformance" (sic) "Tiro a blanco", con música encantatoria y una puesta basada en el movimiento azaroso de unos diez personajes alrededor de uno de los patios del ex-convento de San Jerónimo y en sus galerías superiores. Durante el show, los espectadores éramos conminados a movernos a través del espacio y, al mismo tiempo, se nos prohibía pisar unos caminitos de tela que atravesaban el patio. Como era difícil hacer una cosa y no la otra, fuimos conducidos de la mano por los mismos partiquinos que, disimulados entre el público, susurraban cada tanto en nuestros oídos frases poéticas tomadas, probablemente, del repertorio de Octavio Paz, a quien se homenajeaba.
El resultado no habría desentonado en cualquier Festival de Teatro, incluido el de Buenos Aires, y era de un gran desasosiego porque no se entendía nada y se apelaba a la peor de las complicidades, la autonomía del arte y sus universales: la lentitud de los movimientos, la duración, el engolamiento, el sentido opaco, la autocomplacencia, el vanguardismo repetido hasta la náusea. "Ahí tenés, el arte autónomo", le dije a Martín Kohan, que había sufrido tanto como yo la peregrina puesta del Circo Raus (mejor habría sido un concierto de música pelada, sin performance, sin poesía, sin la consideración artaudiana del público como un material más del "arte"). "Esto no es arte autónomo, es arte malo", contestó Martín con una carcajada. Coincidíamos en eso, claro, pero yo creo que el fundamento de esa coincidencia había que buscarla en la incapacidad para imaginar algo, cualquier cosa, precisamente lo que habría funcionado como negación del mundo y nos habría puesto en otro trance.
Al día siguiente, los alumnos de la Escuela Nacional de Danzas Folklóricas ofreció en el mismo espacio una muestra de danzas aztecas. Cosa menos "artística" no podría imaginarse, desde los trajes de gala, casi una comparsa carnavalesca, hasta el previsible hundimiento de la percepción en el más hondo tradicionalismo. Y sin embargo...
Hubo más emoción y más riesgo en la performance de las estudiantes de danza (mujeres, en un 99 %) que en la del Circo Raus, y en pocos minutos lo que hacían, a través de sus saltos y sus gritos y la monotonía de los tambores, suspendió el tiempo y nos retrotrajo a un mundo cruel donde la danza, la cacería y el sacrificio formaban parte del mismo ritual (no había escenario, y el espacio no estaba delimitado y una de las danzantes terminó con un pie herido, de tanto rebotar sobre la losas coloniales: hasta el cuerpo de los participantes estuvo en riesgo).
Contra el circo del arte, la escuela de danza ofrecía un arte menor que no encerraba el sentido, sino que lo liberaba en flujos de energía que nos atravesaban y nos daban miedo. Cualquiera de nosotros podía haber ocupado el lugar de la víctima en esa "guerra florida".
viernes, 2 de mayo de 2008
Oh poetas, oh sinfonía
Curaduría: Camila do Valle –
Fotografías: Timo Berger
Jóvenes, móviles e interconectados: los protagonistas de la actual poesía latinoamericana recorren el subcontinente y, por extensión, Alemania. Timo Berger, partícipe y organizador de festivales de poesía latinoamericana acá y allá, acompaña con su cámara las peripecias de los traficantes de metáforas. Retratos, registros de recitales, momentos de viajes de los vates, forman un tourbook, un potencial libro de viajes y lecturas atravesado por la pasión poética y el sueño vertido a verso de la unión transcontinental de todos los pueblos. Poesía que derrumba fronteras históricas.
Inauguración: jueves 8 de mayo, a las 19 hs.
Galería de la Fundación Centro de Estudos Brasileiros.
Los jueves 15, 22 y 29 de mayo a las 19 hs. los poetas retratados leerán sus textos en las Quintas Literárias. Auditorio de la Fundación Centro de Estudos Brasileiros.
FUNCEB – Esmeralda 965
Bs. As. – Argentina
(54-11) 4313-6448/6449/5222
www.funceb.org.ar
jueves, 1 de mayo de 2008
Yo soy el 551
A partir del día jueves 1ero de Mayo el Dr. José Miguel Onaindia deja la Dirección del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas debido a los motivos que expusiera en su renuncia.
Hemos recibido un total de 550 adhesiones, y abrimos un blog en internet a raíz de la cantidad de mensajes recibidos que pueden ser leídos en la siguiente dirección electrónica:
http://apoyogestiononaindia.blogspot.com
"Lo más in de lo in"
Al término de mi exposición, Gonzalo Aguilar me recriminó, escucha perspicaz, una cierta simetría que bien podía interpretarse como ventana abierta al binarismo trascendental contra el que precisamente había tratado de argumentar. Habré de corregir el trabajo antes de hacerlo público, porque ahora me resulta evidente que, en aras de sintetizar, no fui lo suficientemente claro o lo suficientemente riguroso.
El coloquio se desenvolvió amablemente, más allá de las diferentes posiciones que, fue evidente, sostenían las presentaciones de los participantes. Justo es decir que no todos se atuvieron a la consigna del encuentro lo que, lejos de empalidecer su resultado, abrió la posibilidad de multiplicar los debates.
En la misma mesa de la que yo participaba, Paola Cortés-Rocca habló sobre las fotografías de Gabriela Liffschitz que despertó un acalorado debate y Alejandra Laera opuso trabajo y parición (que ella llamaba "creación") en dos novelas argentinas recientes.
Gabriel Giorgi, uno de los organizadores, presentó un trabajo muy sólido sobre lo raro y lo común que me gustaría releer y usar en mi propio provecho, y Jens Andermann dijo las partes principales de un brillante trabajo sobre las apariciones de la Virgen en el cine y la televisión de los últimos años.
El día del cierre, Martín Kohan leyó un trabajo muy agudo y muy preciso, presentado con su habitual brillantez, sobre la guerra en la literatura argentina, a partir de tres o cuatro novelas (Marechal, Fogwill, Bioy). Durante la discusión de su presentación (yo le pregunté qué lugar ocuparía El eternauta en su esquema y él me contestó no haberlo considerado porque trabajaba sólo con textos literarios), dijo algo que me dejó pensando los días subsiguientes (en LA, en San Francisco, en México, donde volvimos a encontrarnos): “Para mí la autonomía literaria es la única garantía para poder proponer mundos alternativos”.
Entendí, en esa frase, que los abismos que separaban mi presentación y la suya no eran sino producto de un equívoco terminológico, porque para mí no es la autonomía literaria, y ni siquiera la literatura, la garantía de la negación (no importa qué forma ésta adopte) sino el acto mismo de imaginar. En ese punto, me parecen decisivas las contribuciones de Sartre en Lo imaginario y de Roland Barthes en La cámara clara y Fragmentos de un discurso amoroso.
Porque es capaz de imaginar, la conciencia es capaz de negar el mundo y lo imaginario está siempre habitado por una nada: es la negación libre e indeterminada del mundo, de acuerdo con un punto de vista que implica un compromiso con lo existente. El arte no hace sino actualizar el acto imaginante (la experiencia), proponiéndose como un análogon material (no la representación) de ese acto o experiencia.
Barthes va mucho más allá y se impone la construcción de un discurso riguroso de lo imaginario en lo imaginario: llega, entonces, al punto de renunciar a la teoría y la verdad para poder proponer la verdad de lo imaginario, entendido como acto.
A mi juicio, el dilema de la autonomía literaria se disuelve si uno acepta hipótesis como esas (que ahora expongo sin ningún rigor, en un cuarto de hotel de la zona rosa de México a punto de ser abandonado, mientras por mi ventana entran ráfagas de música latina) y, con él, la pesadilla de los intelectuales y los escritores como sujetos privilegiados en relación con algún tipo de verdad, que es precisamente lo más penoso en las posiciones autonomizantes.
No es, como me dijo Fermín Rodríguez, que yo acepte la hipótesis de que no hay valor, sino que me repugna la idea del “valor universal”. Hay valores, claro, y los míos no necesariamente deben coincidir con los de mi vecino (y viceversa). Pretender que el punto de vista de la literatura contiene un plus de lucidez respecto de otras prácticas culturales (basándose en su presunta y regia autonomía) me parece una posición no sólo ingenua sino, incluso, peligrosa.
Tuve ocasión de volver sobre el asunto en México, donde Martín Kohan y yo asistimos a dos acontecimientos estéticos asombrosos por diferentes razones, o por la misma razón, pero en sentido opuesto.
miércoles, 30 de abril de 2008
Hecho en México
por Daniel Link para el IV Congreso de Escritores Latinoamericanos
Lo único seguro como real, nos enseña la filosofía, es la nada. La muerte es el único nombre posible para la libertad pura, y lo único de lo cual no se puede verdaderamente sospechar es el "bien morir"1. Sobre todo lo demás, se nos dijo, debíamos sostener nuestra desconfianza (la imagen es sospechosa como mímesis, como imitación): ¿serían eso y aquél reales o tan solo semblantes, máscaras, fantasmas?
Hay una pasión por lo real identitaria, que nos obliga, en busca de lo auténtico (esa entelequia) a desenmascarar y destruir. Bien pronto nos dimos cuenta que ese proceso infinito de depuración se parecía mucho a pelar una cebolla: en el centro había nada. Podemos decir, ahora, que hay también una pasión por lo real diferencial y diferenciadora, que se desentiende de los problemas de la autenticidad y se propone más bien construir la diferencia mínima y proponer su axiomática precisamente allí donde hay casi nada. No se trata ya de destruir (heroicamente) las máscaras y los semblantes para revelar lo real, que había estado oculto, sino de descomponer: acelarar la precipitación hacia la nada desde dentro. No se trata ya de sostener una hermenéutica de lo imaginario (la demostración de su carácter de semblante, su destitución y su reemplazo por un real), sino de proponer una analítica de lo imaginario, un discurso riguroso de lo imaginario en lo imaginario.
*
El texto completo, acá.
martes, 29 de abril de 2008
Only in El Salvador
lunes, 28 de abril de 2008
Presentación
El niño Stanton Nº 5
abril 2008
(revista de 88 pp. + plaquette de 36 pp. + CD)
Presentación: martes 29 de abril - 18:45 hs.
Microcine del Centro Cultural Recoleta
LECTURAS: PETRECCA WITTNER MEILLER ARMADA // PROYECCION DEL VIDEO “TRANSFORMER”, de MAX GOMEZ CANLE // MÚSICA EN VIVO EL PONY INFINITO
domingo, 27 de abril de 2008
El regreso
sábado, 26 de abril de 2008
De Xochimilco a Celeste
A la tarde, las mesas de exposiciones se sucedieron con la monotonía previsible en un encuentro de este tipo, y el día concluyó con la presentación del grupo Circo Raus, que presentaba una extraña performance titulada "Tiro a blanco", con música encantatoria y una puesta que daban ganas de salir corriendo, lo que efectivamente hicimos cuando vimos que la cosa iba para largo porque el "Tiro a blanco" se refería al proceso de manchado con unas velas negras de unos caminitos de tela blanca dispuestos a tal efecto a lo largo y a lo ancho de uno de los patios del Claustro del ex convento de San Jerónimo.
Teníamos entradas vipérrimas para ir a escuchar a... Dani Umpi, performer uruguayo que había sido convocado por la revista Celeste para la fiesta anual que realiza, y que esta vez sería en un local ubicado en pleno centro histórico, Pasaje América, y que era, tal vez por eso mismo, desconocido para casi todo el mundo.
Una vez localizada la entrada y el urso que la controlaba (por suerte no sabía contar, porque teníamos seis pases y eramos siete personas, y además era rubio, lo que nos permitió desarrollar nuestro desprecio sin miedo de que se nos acusara de racistas), nos fuimos a comer algo en las inmediaciones, porque sabíamos que habría canilla libre de tequila y mejor iba a ser estar preparados para los estragos del alcohol.
Cuando volvimos, a eso de las 23.30 (la convocatoria era a las 22), el lugar no estaba ni remotamente lleno, por lo que estar en el vip no representaba ventaja alguna. Además, los chicos más lindos de la fiesta estaban fumando en la vereda, lo que nos obligó a los fumadores a continuas peregrinaciones hasta la calle, mostrando el sello que en la muñeca nos habían estampado.
Dani Umpi tocó poco y nos pareció que no fue bien comprendido. Pero tal vez el alcohol y los trozos de mango y piña teñidos de chile rojo que servían como bocadillos ya nos habían obnubilado. Entrábamos y salíamos, chismorreábamos, saludábamos gente que nos presentaban. Ahítos de música, de risas y de tequila reposado, estábamos sentados en un sillón, al medio yo, a mi derecha S. y a mi izquierda Jorge (Coque), uno de nuestros más queridos amigos en esta ciudad, cada uno de mis brazos alrededor de sus hombros, cuando fui interpelado por un gigante argentino, muy parecido a Martiniano Molina cuando tenía pelo, totalmente ebrio, desarreglado (la camisa fuera del pantalón, la corbata dada vuelta, el pantalón manchado, la lengua empastada y titubeante) que me preguntó desde su estatura si ésa era la "gay area" (eiria). "Puede ser", le contesté, parándome, para que viera que no me amilanaba su estatura, no superior a la mía, "¿te interesa?". Por supuesto, le interesaba cualquier cosa, y tan borracho estaba que no se daba cuenta de que yo también, como él, participaba de la misma comunidad vergonzante.
Pablo, se llamaba. Le dije nuestros nombres. No sé qué dijo ni cómo llegó a eso ("los únicos que se salvan en el infierno..."), pero de pronto hizo señas con sus manos, agitándolas en sentido paralelo, cada una a aproximadamente veinticinco centímetros de la otra. "¿Querés ver?", le dije, ya indignado por su vulgaridad y el papelón que nos obligaba a hacer ante nuestro amigo. "Sí", me dijo. Intervino S., asegurando con la piedad que lo caracteriza que mis afirmaciones eran totalmente certeras, lo que evitó que nos zambulléramos en no se qué carrera patriótica de comparaciones.
Al rato Pablo se fue, y le pedí perdón a Coque, que se divertía a mares con nuestros intercambios. Pero volvió para preguntarme si yo creía que ese chico de allá, y señaló a un flaquito, era gay. "Seguramente", le dije. Me contestó: "Me encantan los putitos pendejos". Y coronó su gracia preguntándome dónde se podía terminar "bien" la noche. "¿Vos decís para garchar?", simplifiqué. "Sí, para garchar". "Bueno, en la habitación de nuestro hotel, seguramente", dije yo. Pero él quería ir a un sauna célebre. "Es que fue ayer, la fiesta, en ese sauna", le dije (no porque lo supiera, sino para arruinarle el plan: así es la loca mala).
Después lo perdimos de vista (antes intentó manosearme la entrepierna, sin éxito alguno, porque yo seguía sentado) y decidimos irnos, porque temíamos terminar como él, y mucha gracia no nos hacía.
Bajamos con Dani Umpi, quien arrastraba una valija que por poco lo doblaba en tamaño. Intercambiábamos saludos en la puerta cuando llegó otro miembro de la comunidad inconfesable, que venía a ver a Dani "para llevarlo a Costa Rica". Lamentó que su performance hubiera terminado. Intercambiaron mails y entonces me tocó a mí. "A vos te conozco", me dijo. "Puede ser", le contesté, "vivimos en un pueblo". "¿A qué pintores conocés?", me preguntó. Suministré una lista impactante. "¡Ah claro! Yo hice no se qué (es mi memoria) cuando salió Animaciones suspendidas". "Yo presenté en ArteBa el libro de Arturito y Prior". Y bla, bla, bla.
En eso llegó una persona de sexo indefinido que hablaba en inglés: "¿The party is over?" (porque había tanta gente en la vereda, entre ellos dos morochazos mexicanos que yo había mirado fijamente toda la noche, que habían bajado a comerse un paty). Suelto de lengua, yo dije: "Not really, just the best of the party: Dany and us".
Mentía un poco, porque la fiesta de Celeste seguía a todo trapo (¡gracias Vanesa!), pero tenía que irme de ahí con una frase digna de la argentinidad que tanta pena, a veces, nos causa. Tenía en la mano unas calcomanías de Adidas que levanté de un mostrador para regalarle a Martín Kohan, el paladín de la autonomia literaria. Pero eso es tema aparte.
Hay humo en tus ojos
No hay ciudad que esté a salvo de la manía fascistoide y la maravillosa ciudad de México acaba también de sucumbir a una ley antitabaco. O no, porque por fortuna hay personas destinadas a brindar batalla contra la discriminación. En los últimos días se tramitaron ya 1.067 recursos de amparo en nombre personas físicas que “sienten vulnerado su derecho a consumir tabaco en lugares cerrados y acondicionados para ello, por lo que es necesario crear espacios para fumadores en lugares cerrados y que no afecten a los no fumadores”, según explicó el legislador del partido Alternativa Socialdemócrata Jorge Carlos Díaz Cuervo. Para su compañero de bancada, Enrique Pérez Correa (como para cualquier persona con dos dedos de frente y una capacidad de consideración del prójimo que hoy parece perdida), la Ley de Protección a los No Fumadores, que entró en vigencia la semana pasada, vulnera al menos nueve artículos constitucionales.
Antes de que venza el plazo legal previsto, el próximo 3 de mayo, se presentarán tres mil amparos más. La legislación copia ciegamente leyes similares promulgadas en los Estados Unidos y sus ciudades satélites (entre ellas la hoy ahumada Buenos Aires) . Como ahora no se puede fumar dentro de los bares de México, pero tampoco se puede beber alcohol fuera de ellos, la medida parece un ejemplo pedagógico para ilustrar lo que las corrientes más contestatarias de la filosofía contemporánea han denominado “capitalismo y esquizofrenia”, sobre todo en una ciudad como México, donde es frecuente que las personas caminen por la calle con la cara cubierta con barbijos, por los altísimos niveles de contaminación ambiental. Sobre eso, claro, como sobre el Riachuelo podrido, no se habla.
Hace unas semanas, comentaba mis progresos en la curva decreciente de cigarrillos diarios que consumo con un amigo que había dejado de fumar drásticamente. Me explicó, para mi estupor, que había dejado de hacerlo porque se hartó de que lo miraran mal por fumar y de que lo consideraran, incluso, “grasa” por hacerlo. Hasta en la tortuosa curva de las identificaciones imaginarias la discriminación hace estragos.
jueves, 24 de abril de 2008
miércoles, 23 de abril de 2008
Son amigos...
Viernes 24 de Abril / Presentación revista 2021: Pura Ficción
Las literaturas portátiles y excéntricas tienen su ventana. Una revista breve, bella y efímera. Daniel Link, José Becerra, Andrés Neuman, Efraim Medina Reyes, Pedro Lemebel y más han aparecido en sus páginas.
20 hs en Librería Eterna Cadencia / Honduras 5574
La revista bandera de la movida emergente venezolana toma un espacio en una feria abierta por Ricardo Piglia. A nosotros nos presenta la nunca bien ponderada Cecilia Szperling, guía de aventuras más que maestro de ceremonias. Sin más.
20.30 hs en la Feria del libro de Buenos Aires / Sala Julio Cortázar




