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miércoles, 11 de noviembre de 2015
sábado, 10 de julio de 2010
Contra natura
Dos corporaciones se arrogan el derecho de opinar sobre la sexualidad humana y los derechos inalienables de las minorías sexuales, orientando las decisiones de los incompetentes y malintencionados representantes senatoriales: los cristólogos y los científicos, y uno no sabe si es más penosa la asepsia de quienes localizan el deseo sexual en malformaciones de las circunvalaciones cerebrales o en déficits hormonales, o el olor a azufre e incienso que se despide de las polleritas de los cardenales y pastores protestantes.
Afortunadamente YouTube nos trae consideraciones menos deprimentes, la de los poetas (es decir los sabios). En un tramo del documental Comizi d'amore (1964), Pier Paolo Pasolini encuentra al gigante Giuseppe Ungaretti en la playa y le pregunta si existen “la normalidad y la anormalidad sexual”. Ungaretti, que no se toma a la ligera la pregunta, contesta que “todo hombre ha sido hecho de manera diferente..., digo, en su estructura física, pero también en su combinación espiritual. Todos los hombres son, a su modo, anormales. Todos los hombres están, en cierto sentido, en contraste con la naturaleza. Y esto desde el primer momento...., el acto de civilidad, que es un acto de prepotencia humana sobre la naturaleza, es un acto contra natura”.
El poeta civil se excusa por la indiscreción, pero se atreve a preguntarle a Ungaretti sobre su propia experiencia íntima y personal en lo que se refiere a “la norma” y a la “transgresión de la norma”. Y el alejandrino le contesta: “Yo, personalmente, soy un hombre, soy un poeta, o sea que desde el comienzo transgredo todas las leyes haciendo poesía. Ahora soy viejo, y no respeto más que las leyes de la vejez que son, también, las leyes de la muerte”.
Más cerca de nosotros, Manuel Puig también sostuvo que el matrimonio heterosexista era la primera escuela de la explotación (sexual), que luego continuaba en el universo del trabajo.
Pero los carcamanes y señoras frígidas del Senado de la Nación se obstinan en ignorar las voces de los sabios y consideran dueños de la verdad humana sólo a los sectores más comprometidos con las fantasías de exterminio (todas ellas).
(gracias, Diego B.)
martes, 6 de julio de 2010
Algo huele a podrido en Buenos Aires
Crónica de la basura porteña. Del fogón indígena al cinturón ecológico (ISBN 950-99972-3-4) de Ángel Prignano, presidente de la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores, es una "crónica" de los modos para resolver el tratamiento y destino de los desperdicios y, al mismo tiempo, una historia de la cultura porteña, de sus miserias y sus pequeños vicios, que son los de todos, también del Estado.
Basura y cultura La literatura argentina (en fin, toda nuestra cultura) comienza con El matadero de Esteban Echeverría. En ese espacio emblemático, la oposición individuo-masa coagula de un modo que aparecerá en los textos canónicos que fundan la Patria. Además de esa oposición, si algo hay en El matadero de Esteban Echeverría, es una descripción exasperada y obsesiva de las vísceras, los residuos, los desperdicios. "Las inmundicias del Matadero" inauguran una literatura y un tópico: una patología. "¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo!", dice el otro comienzo de la literatura argentina, el Facundo, que abunda en sangre, polvo y cenizas, residuos, restos del cuerpo, desperdicios, sombra.
La basura representa, desde el comienzo, el costado patológicamente violento de la cultura argentina. En Viñas, en Dar la cara, Pelusa y Beto intentan su primera relación sexual en un incinerador. El escenario de Operación masacre de Rodolfo Walsh (y los fusilamientos que ese libro investiga) son los basurales de José Leon Suárez. La dictadura militar --como todo régimen genocida-- debió decidir, además de cómo matar, qué hacer con los restos de la matanza, con los cadáveres: tirarlos al río, embolsados, o emparedarlos en las autopistas que comenzaban a atravesar Buenos Aires en la década del setenta.
Basura colonial "Al fundar la Ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires el 11 de junio de 1580, Juan de Garay ubicó la Plaza Mayor en la mitad Oeste de la actual Plaza de Mayo, es decir entre Rivadavia, Bolívar, Hipólito Yrigoyen y Defensa, y reservó la manzana contigua hasta Balcarce para levantar el fuerte. Construido con tierra apisonada sobre la base de una planta más o menos cuadrangular de 150 varas de lado, (el fuerte) estaba rodeado por un foso inundable y contaba con una muralla perimetral, cuatro bastiones, ocho piezas de artillería y un puente levadizo. Aquel foso inundable -raramente colmado por las aguas- muy pronto comenzaría a transformarse en depósito de cuanta basura generaba la incipiente aldea, pues la soldadesca y los primeros colonos no encontraron mayor comodidad que echar allí sus desperdicios. De este modo, tuvo el triste privilegio de constituirse en el primer vaciadero de basura de Buenos Aires". La historia del tratamiento de los desperdicios durante el período colonial es fascinante y monótona. Cada uno de los bandos emitidos por el Cabildo -dentro del cual, claro, había posiciones políticas diferentes en lo que se refiere a la recolección y destino de residuos- apuntaban a que fueran los particulares quienes se encargaran de mantener la ciudad más o menos limpia. Por supuesto, los vecinos se negaban a hacerlo (o directamente no contaban con los medios). En 1638 se nombra a Juan de Castro, portero del Cabildo desde dos años antes, como almotacén para que se hiciera cargo del ciudado y limpieza de las calles. Había nacido el primer barrendero de Buenos Aires.
Teoría de la basura La cultura actual es un gigantesco dispositivo montado para que la gente compre basura. No porque haya un cierto gusto trash por cierta literatura y cierta música, no. La gente paga por, literalmente, cosas que irán a parar al tacho de la basura: los mailings que mandan las compañías de servicios, pero también el packaging de los combos en las hamburgueserías, las bolsas de papel o plástico en las tiendas de ropa. El sentido de la cultura es garantizar la circulación de basura que, acumulada, pone al borde del colapso a las sociedades modernas. De modo que en la historia de la basura (en su monstruosa multiplicación, en su hedionda acumulación y en los dispositivos imaginados por las sociedades para su tratamiento y eliminación) puede leerse la historia del Estado y sus relaciones con la sociedad civil. Por supuesto, la proporción es directa: a mayor Estado, mejores (o por lo menos muchos más) dispositivos montados alrededor de la basura. En su corta historia (1776-1810), el virreinato del Río de la Plata intentó sistematizar -sin éxito- la recolección de residuos en la ciudad de contrabandistas y matarifes que era Buenos Aires por ese entonces. Las primeras noticias que se tienen sobre la adquisición de carros para dedicarlos a la limpieza pública aparecen en 1800, cuando se mandó construir una docena de ellos que también se ocuparían del acarreo de piedras para la pavimentación. En 1803 se habilita el primer corralón y se proclama el primer Reglamento de Limpieza, que manda a los vecinos -naturalmente, sin éxito alguno- que entreguen los residuos envueltos "en cueros o tipas", durante la recolección semanal a cargo del Cabildo, que barran -los que vivían en casas o cuartos con frente a calzadas empedradas- las calles los martes y sábados y que se abstengan -los "artesanos y panaderos"- de abandonar sus residuos en la vía pública ya que debían conducirlos por sus propios medios al Bajo de la Residencia (en los alrededores de las actuales Paseo Colón y Humberto I). Además del tránsito de cerdos "y otros animales inmundos" por la vía pública, se prohibía también la lamentable costumbre de abandonar caballos y "otros animales muertos" en las calles y demás parajes inmediatos de la ciudad.
Simcity Uno de los más populares juegos de computación de los años ochenta desafiaba a los jugadores a construir (y gobernar) ciudades que, a medida que crecían, empezaban a mostrar los efectos de la civilización y la cultura (la contaminación de los suelos y las aguas, la acumulación de basura). En una versión muy liberal, claro, el juego explicaba las consecuencias de los procesos de urbanización. Muy rápidamente, los revolucionarios de mayo crearon -cómo podía ser de otro modo- una política estatal de higiene y sanidad. El 9 de enero de 1812 Miguel de Irigoyen fue nombrado Intendente de Policía, con encargo de "la dirección y arreglo de todos los ramos que corresponden al aseo, policía y buen orden de la Capital, sus arrables, sus prisiones y demás lugares públicos". En 1826, el recién electo presidente Bernardino Rivadavia se vio obligado a modificar la frecuencia de extracción de las basuras. La disposición dictaba que a las cinco de la tarde de todos los días se mandara un carro a cada cuartel con el objeto de recoger las basuras y evitar la formación de muladares. A partir de ese momento, el problema de la basura es un problema definitivamente estatal.
Un inventario de los bienes policiales en 1837 "Cuarenta carros de limpieza, tres pipas aguadoras, un carro destinado a conducir ebrios, equipado con esquilón y cepo, cuatro monturas para las pipas y cuartas, treinta y siete palas en servicio (muchas de ellas defectuosas), una yunta de caballos de pescante, cincuenta animales en servicio, una olla, dos tinas, un cucharón, una espumadera, un balde, una cadena de hierro, un tacho de hacer sebo, un hacha, dos picos, una azada, seis bancos (destruidos) y el taller de carpintería y herrería donde se arreglaban los carros, se reparaban los arneses y se herraban los caballos". Son los tiempos de Esteban Echeverría, de "las inmundicias del matadero", de Sarmiento y otros enemigos del régimen rosista. En octubre de 1855, después de la batalla de Caseros, Buenos Aires cuenta con 90.076 habitantes.
ABL En 1872 se establece el impuesto a la limpieza, herramienta esencial para explicar el mejoramiento de los sistemas sanitarios de Buenos Aires. En enero de 1880, Eduardo Wilde, que presidía la Comisión de Aguas Corrientes, se queja de la comtaminación de la incipiente red de agua potable. En 1993 se puso en marcha un sistema experimental de recolección para separar vidrio y papel del resto de la basura domiciliaria: el reciclado que, todavía hoy, es imposible aplicar en Buenos Aires (los vecinos siguen entendiendo que es el Estado quien debe hacerse cargo de la separación de la basura).
Quién quema Los fieles seguidores del cacique pampa Cipriano Catriel, que había sido asesinado por sus hermanos Juan José y Ceferino en 1874, se encontraron desprotegidos y sin destino luego de aquel crimen, por lo que solicitaron al Gobierno que les asignaran las tierras prometidas para instalarse con sus familias. Como solución provisoria, se permitió el asentamiento de algunas tribus en una parcela situada al Sur de los Mataderos (hoy Parque de los Patricios), lugar donde anteriormente se habían instalado otros indígenas merced a los buenos oficios del Coronel Nicolás Levalle. El Administrador de Limpieza Mariano Beascoechea se ocupará de ellos cuando, en 1878, propone contratar para el servicio de la quema de basuras "un número de indígenas, los que con el tiempo podrían llenar las diferentes funciones anexas a este establecimiento, dando desde ya una ocupación lucrativa a esos infelices".
Riachuelo Otro de los problemas crónicos de Buenos Aires es la comtaminación del Riachuelo que, desde el comienzo, sirvió como desagote de los residuos industriales y cloacales de factorías, curtiembres y particulares imprudentes. El 3 de abril de 1882 se dictó una nueva ordenanza que prohibía arrojar residuos de cualquier naturaleza a sus aguas, aunque se toleraban ciertas excepciones, con la debida autorización de la Municipalidad. Hoy el Riachuelo es un agua centenariamente muerta y los diferentes proyectos para su recuperación han conseguido suscitar la unánime indiferencia de los políticos del área.
Nace el ciruja En lo que hoy constituye los barrios de Barracas, Parque de los Patricios y Nueva Pompeya, la Municipalidad porteña habilitó un amplio predio para volcar las basuras generadas por la población porteña. El método de incineración a cielo abierto impuesto en 1872 dejó de rendir resultados rápidamente porque los crecientes volúmenes de basuras fueron superando su capacidad de destrucción. "La acumulación de desperdicios, a través de los años, se exttenderá por gran parte del legendario Bañado de Flores. Una vez depositadas las basuras en aquel terreno, se procedía a desparramarlas a fin d recoger los materiales que aún poseían valor comercial. Luego se las amontonaba en parvas de incineración donde un fuego lento y poco duradero cremaba una parte del papel, la paja y otras sustancias inflamables, aunque las llamas producidas por esos elementos nunca alcanzaban a quemar totalmente los residuos orgánicos. Por consiguiente, estos últimos entraban en franca fermentación y activaban el desprendimiento del humo y las partículas que contaminaban la atmósfera de los alrededores. El volumen de inmundicias acumulado allí por más de treinta años podía estimarse, al finalizar el siglo, en varios millones de metros cúbicos. Ni bien comenzaron los envíos de basuras a la Quema, aparecieron los que se dedicaron a recuperar todo lo que escapaba al ojo del concesionario. Con el tiempo se fue conformando el ya legendario Pueblo de las Ranas, "que también sirvió de refugio de delincuentes y cobijó a vagos, vivillos y prostitutas". A fines del siglo pasado, alrededor de 600 personas (entre hombres, mujeres y niños) tenían este medio de ganarse la vida y proveerse de vestimenta y alimentos, esto último en franca competencia con mil quinientos cerdos, otros tantos perros y millares de ratas y ratones que allí también esperaban encontrar lo suyo. Junto con los residuos domiciliarios, los hurgadores de la basura solían encontrar restos humanos provenientes de las disecciones y autopsias que se realizaban en los distintos nosocomios de Buenos Aires.
Hornos incineradores En 1903 se pone en funcionamiento el primer horno Baker destinado a la incineración de desperdicios, la solución aceptada a lo largo del siglo, con desprecio de otros tratamientos que hubieran permitido un mejor aprovechamiento de la basura (usinas generadoras de energía, plantas químicas para la preparación de fertilizantes, etc.). Pese a la eficacia de los hornos construidos, el vertiginoso aumento de la población determinó que en la década del veinte hubiera en Buenos Aires ocho vaciaderos de basura, donde los desperdicios se quemaban --imperfectamente-- a cielo abierto. La Municipalidad ordenó construir nuevas usinas incineradoras que, hacia 1930, sólo conseguían procesar el 80 % de la basura recolectada en Buenos Aires. El resto seguía depositándose en los vaciaderos habilitados a tal efecto. En 1947, un estudio demostró que la basura enterrada en antiguos vaciaderos, sobre los que se habían construido barrios enteros, seguía estando allí en estado de "fermentación frenada". El 30 de diciembre de 1976, el brigadier Cacciatore sancionó y promulgó una ordenzanza que prohibia la instalación o puesta en marcha de incineradores de todo tipo.
Cirujeo y hermenéutica En los vaciaderos, por ejemplo, de Echeverría y Figueroa Alcorta o de Dorrego y las vías, la basura sigue estando. Hoy, en el autodenominado Cinturón Ecológico, la basura sigue estando. Una de las primeras grandes obras de la dictadura militar fue, precisamente, el Cinturón Ecológico, creado en asociación con la provincia de Buenos Aires el 7 de enero de 1977. Allí está la basura, allí está el Estado, allí están las empresas. No hay cirujas porque se trata de una operación económica gigantesca que, por supuesto, contempla el reciclado de todos los elementos útiles. Es una lástima, claro, porque de ese modo podría, alguien, interpretar esos desperdicios que constituyen nuestra cultura. La basura estará allí, para siempre, esperando respuesta.
martes, 8 de junio de 2010
Un poema de Ana Cristina Cesar
Ana Cristina Cesar nació en Río de Janeiro el 2 de junio de 1952 y murió en la misma ciudad el 29 de octubre de 1983. Drummond de Andrade admiraba sus versos. Legiones de poetas jóvenes la tienen como objeto de culto, uno de esos relámpagos inimitables que sin embargo incitan a la copia vergonzante.
En 1976 Heloísa Buarque de Hollanda la incluyó en la antología 26 Poetas hoje. En 1979 publicó Cenas de Abril y Correspondência completa y, al año siguiente Luvas de pelica (Guantes de gamuza, el título elegido por su traductora, Teresa Arijón, para la antología en español que publicó Bajo la Luna Nueva). Desarrolló una exitosísima carrera como periodista cultural, traductora e investigadora. En 1981 la Red Globo de Televisión la contrató para su Departamento de Análisis e Investigación. En 1982 publicó su último libro, A teus pés. En 1985 sus padres publicaron Inéditos e dispersos.
Lo que suele destacarse de su poesía es un "nuevo estilo", la capacidad para hacer pasar por el poema un mundo entero, la cita irónica de los ritmos de la cultura carioca, la ansiedad de sus versos, la precisión filosa de cada palabra, la manera extraña en que correlaciona el texto con el cuerpo: "Mientras leo mis senos están al descubierto. Es difícil concentrarme al ver sus pezones. Entonces garrapateo las hojas de este álbum. Poética quebrada al medio".
Daniel Link
Samba canción
Tantos poemas que perdí.
Tantos que escuché, gratis,
por teléfono --ahí tenés,
hice de todo para gustarte,
fui mujer vulgar,
medio bruja, medio fiera,
risita modernista
arañada en la garganta,
malandra, puto,
muy zafada, vándala,
tal vez maquiavélica,
y un día me empaqué,
me valí de mesuras
(era una estrategia),
comercié, avara,
aunque un poco burra,
porque inteligente después me
pondría colorada, o al contrario, cara
pálida que desconoce
el propio color rosa,
y tantas hice, tal vez
queriendo la gloria, la otra
escena a la luz de los spots,
tal vez apenas tu cariño,
pero tantas, tantas hice...
jueves, 12 de marzo de 2009
Preguntan si...
entrevista de Daniel Link a Daniel Link para La Nación
¿Le gustan las entrevistas?
María Moreno, esa bruja, difunde la especie de que no me gustan las entrevistas. Siempre es mejor charlar que ser entrevistado o entrevistar, claro. Pero hay entrevistadores inteligentes (María Moreno en primer término). Yo no soy uno de ellos.
¿Cuál es su idea de la felicidad?
No tener deudas pendientes, sobre todo con uno mismo. Pero el tiempo es cruel y siempre nos reprocha que estemos llegando tarde.
¿Miedos?
Me da miedo tenerle miedo a la muerte, cosa que por el momento no me sucede. La libertad absoluta es el "bien morir". Y el agua suelta (mar o ríos con mucha corriente) me intranquiliza bastante.
¿Cómo se imaginaba a si mismo cuando era chico?
Más o menos como soy ahora, tal vez con un poco más de plata. Y no daba clases (no trabajaba).
¿Se reconoce más como crítico o como escritor?
No hay diferencia entre una cosa y la otra. Escribo (argumentaciones, metáforas, relatos, diálogos). Después se ve qué se puede armar con todo eso (libros de ensayo, de poemas, novelas u obras de teatro).
¿Qué piensa del matrimonio?
Estoy en pareja desde los quince años, con cortos intervalos de soltería en los que fui un poco desdichado. El matrimonio es una institución decadente pero que, parece, yo necesito.
¿Entonces está de acuerdo con el casamiento entre personas del mismo sexo?
Yo quiero casarme legalmente con mi actual pareja "del mismo sexo que yo" (aunque es muy difícil hablar de cosas tan delicadas, yo que sé si somos del mismo sexo o género): pero eso sólo se refiere a un principio de universalización de derechos. Una vez conseguida la libreta (y el pasaporte europeo), me gustaría divorciarme para que todo volviera a quedar como está en mi vida.
¿Si no fuera escritor...?
Artista conceptual y actor ya lo he sido. Me debo grabar un disco. Ahora estoy memorizando algunas canciones de pop italiano para realizar mi sueño, en cuanto tenga tiempo.
¿La literatura ha muerto?
Muchísimas veces. Pero resucita. O sigue adelante como zombie, como muerta en vida. El cine, no: murió por su mediocridad cuantitativa. Que en paz descanse. Nos queda la televisión, mucho más intensa. Y la internet, que es puro arte experimental.
Foto: Daniel Link (en la foto: D.L. camino de la escuela)
lunes, 9 de febrero de 2009
La intemperie
Desde el punto de vista temático o argumentativo, la inclusión no puede ser más obvia: mi capricho pasaba por querer recuperar la primera monografía que escribí en mi vida, hace casi treinta años, bajo el influjo de toxicidades estructuralistas que hoy no me animaría a exhibir tan públicamente (aunque en secreto las cultive como un vicio adolescente). "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", parece que alguien dijo. Pero, como se sabe, nada es más difícil que reescribir el propio pasado y quedé empantanado durante semanas en una agonía o un hiato teórico-metodológico. No era "el estilo", me daba cuenta, lo que tenía que corregir de aquella antigua lectura ("Patrones nominales en Pedro Páramo") ni su candor (la ciega confianza en que estaba yo -aquel- diciendo lo que nadie antes hubo dicho), sino el género: mi lectura de Pedro Páramo se inscribia en la mitolografía (en la que toda lectura de Pedro Páramo fatalmente incurría por entonces) y ahora tenía que encajar en una fantasmología, que además de ser dudosa como disciplina, opone el mito y el fantasma como objetos que corren en direcciones contrarias.
El asunto no era menor en relación con un libro que interroga la imaginación como potencia. Ahora, finalmente, mi agonía ha terminado y puedo volver a la vida cotidiana como quien vuelve de una internación. Puedo volver a Lost y a la vida cultural de Buenos Aires, que comienza a despertar de su letargo veraniego.
martes, 24 de junio de 2008
miércoles, 9 de abril de 2008
Cuéntame tu vida
| 1. | LA ASOCIACIÓN ESTACIÓN PRINGLES convoca al Premio literario “Indio Rico”, edición 2008 . |
| 2. | PUEDEN OPTAR A ESTE PREMIO autores argentinos entre 18 y 35 años de edad, nacidos en la Provincia de Buenos Aires o con un mínimo de 3 años de residencia en la misma. |
| 3. | EN ESTA EDICIÓN se premiará un trabajo en el género autobiografía, en idioma español. |
| 4. | EL PREMIO consistirá en la publicación del trabajo ganador, a cargo de ESTACION PRINGLES. A criterio del Jurado podrán otorgarse dos menciones especiales por las que se entregarán diplomas. |





