sábado, 2 de agosto de 2008

Montparnasse





Una de esas coincidencias que no pueden dejar de registrarse: estábamos comentando, en la sobremesa, lo mucho que se parece nuestra cuadra de Montserrat a Montparnasse últimamente. Un libro acá, otro más pocos metros más allá (y además premiado, ¡felicitaciones, vecino, Federico!), el nuevo proyecto rocker de Freire, en fin...., cuando el repiqueteo telefónico interrumpió los festejos familiares. ¡Era el Coqui Cozarinsky, que estaba en pleno corazón montparnasiano (el original, como atestiguó la típica sirena parisina que el teléfono reprodujo en mis oídos) acompañado de Albertina y Jerónimo Carri, Marta Dillon y quién sabe cuántas otras figuras de la finísima diáspora argentina (los que se fueron cuando el conflicto con el agro alcanzó su punto más álgido, temiendo lo peor)!
No nos quedó sino incorporarlos, a través de los altavoces, a nuestra ronda de brindis (que durarán, quien lo duda, el fin de semana entero).

Baby Boom

por Daniel Link para Perfil

En una vernissage reciente fueron contabilizados dos bebés de andar incierto, un bebé de canasto, y tres embarazadas enfáticas. En un país tan poco dado a la reproducción como Argentina (a diferencia de Brasil, por ejemplo, donde los memoriosos saben que, en el curso de una vida no demasiado longeva, la población se cuatriplicó), la coincidencia llamaba poderosamente la atención.
Leo en las páginas de noticias que Nicole Neuman, Sofía Gala, Anita Martínez, Dolores Fonzi, Carola del Bianco, Gianinna Maradona, Wanda Nara y Agustina Cherri atraviesan también la dulce espera. Si se confirmara el rumor a propósito de la última, se estaría gestando el más joven retoño de la familia Pauls (el donante de adn es Gastón, en este caso), ya muy parecida a los Buendía.
El País
de Madrid acaba de anunciar que otra argentina célebre, la princesa Máxima de Holanda, anda ya por su tercer encargo (en este caso la explicación es fácil, porque siendo niñas las dos anteriores, la casa de Orange debe de necesitar un heredero con urgencia).
Según el horóscopo chino, el año de la rata se caracteriza por la multiplicación de pariciones. El animalito, que rige en 2008, garantiza a quien nace valor, determinación, inteligencia y especial aptitud para los negocios, además de laboriosidad y facilidad para el pensamiento estratégico.
Ignoro si las consideraciones zodiacales integran el conjunto de supersticiones que últimamente ha inclinado a tantas argentinas hacia la reproducción (¿habrá estadísticas confiables al respecto, o todo será sólo una impresión?), pero conviene tener esos datos en cuenta, por si acaso.
Hace unos años, me contaban que en Alemania había un baby boom, motivado por la constatación de que en veinte años no habría ya más "alemanes puros" para ocupar los más importantes cargos políticos. Un baby boom algo racista, en ese caso.
¿De qué signo será el nuestro, si es que efectivamente se verifica? En todo caso, una oleada de nacimientos y embarazos podría entenderse como una señal de optimismo sobre los tiempos que vendrán (así fue interpretado el
baby boom posbélico entre 1946 y 1964) o como la reacción (el caso alemán) ante la inminencia de una catástrofe imaginaria.
Confieso que me gustan los bebés y la mapaternidad me conmueve. Aunque las sociedades dominadas por el hormigueo humano me desconciertan y me llenan de preocupación sobre el destino del planeta, Argentina no ha alcanzado el punto de saturación. Miro con simpatía el supuesto fenómeno, para ver qué nos dice sobre el modo en que imaginamos el futuro.


viernes, 1 de agosto de 2008

Ay, no, no....

¡Que no se nos vaya en estos días! ¡Que aguante hasta septiembre!

Novedades de agosto

jueves, 31 de julio de 2008

Ficciones del pasado

CENTRO CULTURAL DE LA MEMORIA

HAROLDO CONTI

(en la ex ESMA)

JORNADAS “FICCIÓN Y MEMORIA HISTORICA”

Coordinadora general: María Moreno


SABADO 9 DE AGOSTO

16 hs.

Presentación: Ricardo Piglia

Mesa: RETÓRICA Y VERDAD

¿Es la del realismo la única escuela posible para abordar la no- ficción? Cuáles son las licencias literarias que sus autores se permiten y cuáles no? ¿La no ficción debe excluir recursos complejos para poner en escena un ascetismo que suele pedírsele al testimonio? ¿Qué hacer con la frase “la verdad tiene estructura de ficción”?

Ponentes: Luis Gusman, Eduardo Jozami y Daniel Link

Coordinador: Federico Lorenz


18hs

Mesa: LA COARTADA DE LA FICCIÓN

Cuando un autor publicita su obra bajo la adscripción del género “novela”, tratándose de un texto en donde el mismo relato no oculta su deuda con sucesos reales o propone una cierta puesta en escena testimonial del “pasado reciente”, ¿queda eximido de responder por los juicios críticos que el texto despliega? ¿La insinuación testimonial exige ser analizada exclusivamente en el espacio literario?

Ponentes : Carlos Gamerro, Ana Longoni y Matilde Sánchez.

Coordinador: Julio Schvartzman


Sábado 16 de agosto

16 hs

Mesa: LOS SETENTA EN LA REPRESENTACIÓN

Tan lejos de los modelos impuestos por la literatura de compromiso como de aquella que, desde su programa, pelea su autonomía de lo político- social, algunos autores empiezan a representar los setenta con una variedad de figuras, que sin poner entre paréntesis el juicio histórico, van desde la nostalgia épica a la razón íntima, del uso del pasado como telón de fondo o elemento de la trama, a la invención satírica y el grotesco ¿Cómo leer estos setenta de ficción?

Ponentes: Germán García, Martín Kohan y Alan Pauls

Coordinador: Claudio Zeiger


18hs

Mesa: EL TESTIMONIO EN CUESTIÓN

En la actualidad existe una puesta en cuestión del testimonio como el elemento fundamental para dar cuenta de las políticas de la memoria. Se le encuentran límites debido a su carácter subjetivo, a la imposibilidad ética de exigirle pruebas, a que se haya convertido en modelo de diversas puestas en escena del yo, incluso banales.
¿Es válido recluirlo en el espacio meramente jurídico?

Ponentes: Alejandro Kaufman , Beatriz Sarlo, Javier Trímboli y Marta Vasallo.

Coordinadora: Lucila Paglai


El misterio de la vida

Qué extraordinario libro nos regala Reinaldo Laddaga, de quien estábamos acostumbrados a elogiar y envidiar sus penetrantes análisis del arte del presente (Estética de la emergencia, Espectáculos de realidad, etc.), pero no tanto su maestría narrativa, que se revela en Tres vidas secretas (Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2008, ISBN 978-987-1156-81-8) con una fuerza hasta ahora insospechada.
El propósito del autor habría sido, según se lee en el postfacio, la reconstrucción parcial de "las biografías de algunos de los personajes que habían iniciado las corrientes de pensamiento y acción que se anudan en nuestro presente: la biografía de John D. Rockefeller, la de Walt Disney, la de Osama bin Laden" (pág. 152).
No sé si el libro alcanzará el carácter ejemplar que se propone, pero en todo caso me importa poco: leyéndolo, me dejé llevar por la fuerza del relato, que nunca insiste en los aspectos más obvios de sus biografiados para, en cambio, detenerse en episodios menores, laterales, y por eso mismo significativos. Además, Laddaga adopta desprejuiciadamente un método que a veces le recomienda ignorar el pensamiento de sus personajes y, otras, detenerse en las más mínimas preguntas de esas conciencias desgarradas: porque se trata de eso, del desgarramiento de unas conciencias (tal vez decisivas para la explicación de nuestro tiempo, tal vez no) alrededor de la ética capitalista, la diversión y la psicología conductista, o la ausencia de Dios en un mundo que lo necesita con desesperación.
De los tres relatos, la vida de John Rockefeller es (para mí) la mejor contada. La de Osama bin Laden (¿podía ser de otro modo?) abusa de ciertos recursos gastados por la estética del realismo mágico. Pero entre las tres, sin duda, se sostienen las más inquietantes preguntas que el insomnio nos formula: ¿cómo vivir juntos? ¿cómo y para qué reproducirse?

Correspondencia: el regreso de los muertos vivos

Entre sushi y franja morada, la pésima producción de un festival se cobró la vida de dos jóvenes en 1999. Ahora, uno de los principales responsables está de vuelta. El macrismo lo puso a cargo de la Jefatura de Gabinete del Ministerio de Cultura, a cargo de Hernán Lombardi. Se trata de Alejandro "Conejo" Gómez, director del festival, y no fue declarado inocente sino que una ley hizo prescribir la causa antes de tiempo.
Este correo va con copia a Mauricio Macri, ya que si su justificación puede ser el "no saber", vamos a ayudarlo a salir de la ignorancia. El que seguramente "sabe" es Lombardi. No creemos que Conejo Gómez ponga esto en su currículum, pero ambos eran compañeros de militancia en lo más acomodaticio de los restos del radicalismo. Y aún sabiendo, Lombardi le encargó hace semanas que organizara el Festival Emergente en las terrazas del Centro Cultural Recoleta. Es decir, otra vez este sujeto como responsable de la logística cuando, cumpliendo la misma función y cometiendo 250 infracciones, murieron dos jóvenes. ¿Por qué Gómez está otra vez está en la función pública? ¿Cuántos muertos tiene que tener en sus espaldas? ¿Cuántas infracciones tiene que violar? ¿Cuán oscuro debe ser? ¿Es un requisito para trabajar en el gobierno de Macri?
"A diferencia de Cromañón, Buenos Aires Vivo III fue organizado por el propio gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, ni Fernando De la Rúa, entonces jefe de gobierno de la Ciudad; ni Darío Lopérfido, secretario de Cultura porteño, fueron cuestionados. Tampoco los directivos de Fenix (la empresa organizadora), ni de Edesur, serán sometidos a juicio. Hace unas semanas, gracias a la ley 25.990 (que acorta los plazos de prescripción), el juez en lo correccional Omar Facciuto absolvió a Alejandro Gómez (director del Programa para la Recuperación y Utilización del Espacio Público del gobierno porteño) y a Rafaél Sáenz Briones (representante de Fenix)." (nota completa: http://www.semana.uol.com.ar/edicion_1052/expediente/)
Según el abogado de una de las familias: "El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cometió 250 infracciones a sus propios reglamentos. Algunas de las más importantes son las siguientes: no habilitó el lugar, incumplió todos los requisitos de índole administrativa a los cuales según sus propias disposiciones se tiene que sujetar. El lugar donde se hizo este recital es manifiestamente inservible para esta finalidad. Tiene un sólo acceso y no tiene hospitales cerca. Tampoco tiene electricidad. La prueba es que la línea de electricidad tuvieron que bajarla desde ciento y pico de metros con una bajada trucha. Se colgaron de una caja de EDESUR, concretamente." (nota completa: http://www.segundoenfoque.com.ar/asiento_contable.htm).
Más información en Página/12 (http://www.pagina12.com.ar/1999/suple/no/99-03/99-03-11/nota1.htm) y Clarín (http://www.clarin.com/diario/2002/03/01/s-03901.htm).


miércoles, 30 de julio de 2008

Doble clic para agrandar

Callate y seguí contando



A pedido de los interesados el plazo de recepción de trabajos para el Premio Literario Indio Rico 2008 ha sido ampliado hasta el 30 de septiembre de 2008.

Bases en Estación Pringles.

martes, 29 de julio de 2008

Hermandad gaúcha

Qué raro es volver de una ciudad donde "los argentinos" (esa mala figura que designa a "los porteños") son bien recibidos pese a la arrogancia de la que los nativos de la ciudad de Buenos Aires han hecho un sello de presentación en el mundo. Sí: en Porto Alegre los argentinos (es decir, bla, bla, bla) somos bien recibidos. Se podría decir que se nos quiere.
La ciudad es preciosa y es difícil encontrar un equivalente entre nosotros. Por cantidad de habitantes se parece a Rosario o Córdoba (naturalmente, como es una ciudad incluida en un país dominado por la manía reproductiva, no es ni la segunda ni la tercera ciudad del país, sino la décima, lo que tal vez explique su parsimonia). Por su topología, también oscila entre una y otra ciudad: como Rosario, es acuática, porque se asienta a la vera de una llamada laguna (que es, en verdad, un estuario en el que desembocan siete ríos) y, como Córdoba, está llena de desniveles.
Mucho más americana que cualquiera de las dos anteriores, Porto Alegre ha sufrido un proceso de modernización salvaje que dejó el centro de la ciudad, con su preciosa arquitectura finisiecular y modernista, hecho una ruina (hay un plan, ahora, para recuperarlo) y trasladó la gravitación del comercio a zonas más acomodadas, como Moinhos de Vento, donde un shopping linda con otro.
Para llegar desde el centro de la ciudad hasta ese barrio del norte hay que atravesar unas calles encantadoras, franqueadas por casas parecidas a las de cualquier vecindad acomodada, pero mucho más arboladas (aunque no lo parezca de inmediato, Porto Alegre es una ciudad brasileira). La primera vez que hice ese recorrido pregunté cómo se llamaba ese barrio y pensé que me contestaban con una broma: Montserrat, me dijeron. "Sí, claro". Pero era cierto. Como el Montserrat de acá, aquél también fue originariamente barrio de esclavos, pero el tiempo lo transformó en otra cosa muy distinta del nuestro.
Hacia el sur de la ciudad, donde se encuentra el recién inaugurado museo Fundación Iberê Camargo, tan hermoso, una promesa de futuro: alrededor del estadio de fútbol y a la vera del río sucederá la nueva expansión que la ciudad planea para el 2010, cuando sea subsede del mundial de fútbol.
Qué raro es volver a Buenos Aires, desde una ciudad donde es posible pensar el futuro.

lunes, 28 de julio de 2008

Amigos de Porto Alegre







En poco más de dos semanas...

Ya no quedan entradas en Pekín
Luego de los disturbios del viernes, la organización comunicó que están agotadas las localidades para las 302 competiciones de los Juegos Olímpicos.

Redristibución 2008

La redistribución de ingresos kirchnerista favorece más a las clases altas que a las bajas
El Estado pagará $34 mil millones en subsidios al sector privado. Los pobres reciben menos beneficios. Las cifras.

sábado, 26 de julio de 2008

Poesía y verdad en Porto Alegre (5)










Las palabras y las cosas

por Daniel Link para Perfil

Se extraña el análisis del discurso, sobre todo en tiempos en que esa antigualla, el discurso político, parece haber vuelto con toda su fuerza. A miente, B es de derecha, Z es un ladrón, es todo lo que se escucha. Todas esas caracterizaciones ad hominem (o ad feminam) pueden ser verdaderas o falsas, pero nada dicen sobre las palabras y las cosas (es decir: el modo en que las palabras capturan las cosas y los hechos).
Supongamos que alguien dice que "pondremos a Aerolíneas al servicio del pueblo". ¿Qué quiere decir esa figura tortuosa, y de qué modo pretende disimular una operación espuria de salvataje de un grupo multinacional en el medio de una crisis generalizada de la aviación comercial (por los elevados precios del petróleo)? ¿No suma, una decisión semejante, un escándalo más a la ya escandalosa política de transporte del gobierno nacional, que no puede terminar una autopista, ni programar la recuperación de la red ferroviaria, ni articular un plan de comunicación moderno y consistente entre ciudades argentinas?
Para hacer pasar gato por liebre, el discurso establece una correlación entre actos de gobierno y actos de discurso (lo que digo es lo que se hace, y viceversa: no hay distancia entre las palabras y las cosas), correlativa de
una presunta identificación entre destinador ("nosotros": ¿quiénes?) y destinatario ("el pueblo"). Como sabemos que los impuestos del pueblo terminarán subsidiando los viajes que Aerolíneas Argentinas realice de aquí en más, es el pueblo, en todo caso, el que se pondrá al servicio de Aerolíneas. Un tipo de inversión que los retóricos reconocerían como metábola. Las condiciones históricas que vivimos propician un regreso a la retórica y al análisis del discurso.


viernes, 25 de julio de 2008

Poesía y verdad en Porto Alegre (4)





jueves, 24 de julio de 2008

Poesía y verdad en Porto Alegre (3)







miércoles, 23 de julio de 2008

Poesía y verdad en Porto Alegre (2)








Poesía y verdad en Porto Alegre






domingo, 20 de julio de 2008

¿Tuvo sentido el conflicto?

por Edgardo Mocca para Página/12

(...) Más que las medidas o las iniciativas que se impulsen, lo central de un esfuerzo de recomposición política estará en la percepción de la nueva realidad. Si se parte de la compatibilidad entre el impulso sin claudicaciones de un rumbo de cambios y la promoción del diálogo y la convocatoria amplia y generosa para dar base de grandes mayorías a un proyecto estratégico de país, se puede transformar una dura derrota en una rica lección política hacia el futuro.

La pitonisa

Esplendor y miseria del vice

Por José Miguel Onaindia para La Nación (Jueves 10 de julio de 2008)

La figura del vicepresidente ha cobrado especial interés a partir de algunas experiencias históricas que advirtieron sobre su papel respecto de la siempre lábil estabilidad del sistema. No figuraba en el proyecto constitucional de 1826 ni en el perteneciente a Juan Bautista Alberdi, pero el constituyente la recogió de la Constitución de los Estados Unidos de América.
Thomas Jefferson, tercer presidente de ese país, calificaba el cargo de "miseria esplendorosa", puesto que se encuentra en la cima del poder, pero carece de una distribución de funciones compatible con la altura de su posición.
Tal vez el vicepresidente tiene su papel más relevante en la campaña electoral, cuando se compone la fórmula y es ungida por el voto popular mayoritario. Pero, como bien señala el diplomático y periodista peruano Harold Forsyth, cuando la fórmula resulta elegida los fuegos artificiales se apagan y la carencia de facultades ejecutivas específicas puede crear dificultades en el desarrollo del gobierno (artículo incluido en la revista Transición , República de Perú).
Por otra parte, con la reforma constitucional de 1994 no sólo no se resolvieron los problemas que la institución ya había causado, sino que, al ser incorporada la Jefatura de Gabinete de Ministros, con atribuciones claras en materia administrativa y con atribuciones en su relación con el órgano legislativo, la hibridez del cargo se hizo más evidente, incluso desde el punto de vista normativo.
No es casual que uno de los autores que más se han dedicado a investigar la institución en nuestro medio haya destacado que la función del vicepresidente no ha sido el tema central de estudio y debate, ni en la ciencia política ni en el derecho constitucional, que no ha tomado en cuenta para el estudio académico las experiencias de la realidad que tanto influyeron en el desarrollo político de nuestra comunidad (Mario D. Serrafero, El poder y su sombra. Los vicepresidentes , Editorial de Belgrano).
La reflexión que la realidad actual nos propone no puede dejar ausente el análisis de este instituto y tampoco su incidencia para la gobernabilidad.
Este término ha ingresado en la terminología política argentina precisamente porque en los veinticinco años de ejercicio continuado de los mecanismos formales de nuestro régimen institucional la estabilidad del sistema ha peligrado y el contrato social se ha fracturado en diversas oportunidades.
La grave crisis de diciembre de 2001 y la que se atraviesa en este momento demuestran la necesidad de analizar el funcionamiento de la vicepresidencia, así como la posibilidad de la supresión o de la modificación sustancial de su regulación jurídica, que en 1994 no se hizo, pese a que en ese momento el cargo se encontraba vacante.
Los enfrentamientos producidos entre el partido gobernante, algunos ministros del Poder Ejecutivo y el actual vicepresidente de la Nación indican la conveniencia de concederle otro tipo de facultades constitucionales, para que cumpla un papel más preciso dentro del sistema y para que su conducta sea indubitable.
La Constitución vigente incluye sólo dos normas que tienen como sujeto principal al vicepresidente (los artículos 57 y 88), mientras que las restantes que lo mencionan lo vinculan con el presidente de la Nación en cuanto a las condiciones de su exigibilidad, duración de mandato, destitución, etcétera.
Esta escasez de regulación normativa sobre las funciones específicas que debe tener el vicepresidente contrasta con su calidad de compañero de fórmula y de beneficiario de la elección popular, pero también confunde a la ciudadanía sobre cuál es el verdadero papel que debe cumplir este funcionario durante el ejercicio del mandato.
El vicepresidente no integra el Poder Ejecutivo Nacional, puesto que éste, por expresa disposición del texto constitucional, es unipersonal y debe ser desempeñado solamente por el Presidente (según lo establecido por el artículo 87 de la Constitución nacional).
El artículo 57 de la Constitución le impone al vicepresidente una función, que es la que habitualmente desempeña: presidir el Senado de la Nación, con voz pero sin voto, excepto en el caso de que haya un empate en la votación.
Esta es su función en casos de presencia del presidente de la Nación y mientras no se produzcan situaciones de acefalía. El vicepresidente está ceñido a la presidencia de este cuerpo legislativo con la atribución del denominado "voto de calidad". Esta función tiene un justificativo dentro de la forma federal de Estado.
La existencia de un vicepresidente que presida el Senado mantiene el equilibrio de representación entre las provincias, que, igualitariamente, están representadas en este órgano, dado que ninguno de los senadores conduce la cámara o cuenta con doble voto.
Este fue el motivo de la creación de la figura en el derecho constitucional norteamericano, según se desprende de El Federalista , de Alexander Hamilton (número LXVIII). El mantenimiento de la igualdad en la representación es uno de los motivos que fundamentan la existencia de este órgano también en nuestra forma de gobierno.
Sin perjuicio de la escasez de regulación en el texto constitucional, la presidencia del Senado le otorga al vicepresidente funciones y tareas que no son desdeñables desde el punto de vista de la atención y del tiempo que debe brindarles, sino que, por el contrario, le otorgan una esfera de poder.
El reglamento de la Cámara de Senadores le dedica un artículo completo, con quince incisos, a la regulación de las funciones del vicepresidente y a la descripción de las tareas concretas que el ejercicio del cargo le impone.
Esta función constitucional le permite manejar discrecionalmente los fondos reservados de la Cámara, facultad que le otorga un poder económico concreto, por su significativo monto.
El actual vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, tomó la decisión de ejercer sus atribuciones. No se sometió a la férrea voluntad del gobierno que integra ni -como lo hicieron Alejandro Gómez, en 1958, y Carlos Alvarez, en el año 2000- decidió retirarse del cargo, para el cual obtuvo el mismo porcentaje de votos que la Presidenta.
Claro: debió haber recordado antes que sus nuevos y sorprendentes aliados integran un partido cuyo origen es militar, creado durante el golpe pro Eje de 1943 y liderado por un coronel que había ocupado varios cargos en el gobierno de facto, incluida la vicepresidencia, y que había impuesto el verticalismo, tanto en el partido como en la principal organización social entre las que le habían dado sustento, el sindicalismo.
El matrimonio Kirchner, a diferencia de muchos otros integrantes del pasado y del presente del partido oficial, aplica férreamente estos principios castrenses, y castiga la falta de obediencia.
Indudablemente, este ejercicio legítimo de sus funciones vicepresidenciales provoca una nueva controversia y la añade a las varias protagonizadas por vicepresidentes durante nuestra accidentada vida institucional. Además, desnuda la debilidad de nuestro régimen político y la necesidad de adoptar medidas que corrijan los errores en el bosquejo normativo de ese régimen.
El deterioro de la calidad institucional de nuestro país despierta una preocupación profunda sobre la necesidad de revisar su forma de gobierno y crear un régimen que le dé estabilidad y efectiva concreción al Estado de Derecho.
Los veinticinco años transcurridos desde la reinstalación del sistema constitucional muestran la urgencia de adoptar cambios para que nuestras instituciones puedan funcionar normalmente y crear un sistema en el cual el goce efectivo de los derechos humanos sea un hecho cotidiano.
Lamentablemente, hoy resulta vigente la observación de un notable argentino que fue el primer vicepresidente que terminó el mandato de su compañero de fórmula.
"Nos falta algo esencial: ignoramos las prácticas y los hábitos de un pueblo libre y nuestras instituciones escritas son sólo una promesa o una esperanza. El artículo 10 de la Constitución dice que la República adopta la forma de gobierno representativa, republicana y federal. La verdad real y positiva es que nuestro régimen, en el hecho, no es representativo, ni es republicano, ni es federal..."
Quien pronunció la frase precedente fue Carlos Pellegrini, en su discurso ante la Cámara de Diputados de la Nación, el 9 de marzo de 1906.
Todavía hoy, la vigencia sustancial y plena del Estado de Derecho en nuestro país es una asignatura pendiente de la sociedad argentina.