viernes, 11 de mayo de 2018

¡Otra denuncia estremecedora!

El primer reclamo del FMI: "Estás corto de mujeres"

Así le dijo la titular del Fondo, Christine Lagarde, al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ni bien se vieron las caras en Washington.



Día de Feria








martes, 8 de mayo de 2018

Estoy tocando fondo




Tarifazo, inflación y corrida, verdad y consecuencia


El ministro de Endeudamiento y Comisiones, Luis Caputo, dijo que “el movimiento del dólar no nos agarra desprevenidos”. Salvo que el prevenido Caputo se refiriera a sus negocios personales, cuesta encontrarle sentido a su frase. La cotización había cerrado el jueves 3 a 23,5 pesos. El viernes, el gobierno anunció una batería de medidas de emergencia antes de la apertura de los mercados, lo cual indica que se quedaron trabajando de noche, conducta muy poco PRO. Cotejadas con los documentos oficiales, las palabras del ministro muestran su verdadera índole: una mentira más para salir del paso, especulando con la corta memoria de quienes escuchan y con la escasa profesionalidad de los medios de mayor penetración. Chequeado ni se enteró de la historia del bote en Pilar.
El cuadro que se ve a continuación muestra las proyecciones sobre la cotización del dólar realizadas por el ministerio de Hacienda en el presupuesto 2018.

Caputo dio un salto en el tiempo de tres años, hasta 2021, cuando un dólar costaría algo menos de 22 pesos. Los anuncios sobre la reducción del déficit no son menos fantasiosos: hasta ahora el macrismo lo ha incrementado y para que se note menos, no computa como tal el creciente pago de intereses por los créditos contraídos desde 2016. Ni siquiera es creíble que de verdad se proponga bajarlo, ya que, junto con la inflación, constituyen la justificación y el instrumento para profundizar la redistribución del ingreso en contra de los trabajadores, que es su único programa real. En esto coinciden todas las fracciones del capital,  como se vio en la declaración firmada por las grandes cámaras patronales en apoyo del tarifazo y el ajuste. La curiosidad de que la Asociación Empresaria, la Sociedad Rural, la UIA, la Cámara y la Bolsa de Comercio coincidan en un mismo texto con varias asociaciones de fachada del Episcopado Católico, con la rama fundamentalista de las iglesias evangélicas (ACIERA), el Centro Islámico y la DAIA, evoca las solicitadas Somos Derechos y Humanos que se organizaron desde el Estado en 1979, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos vino a investigar los crímenes del Terrorismo de Estado. Macrì siente que es su poder lo que se ha puesto en juego.
¿Quién podría tomar en serio cualquier afirmación de este equipo económico o de su responsable? Sólo es recomendable decodificar cada gesto con al menos dos columnas: cuando dicen tal cosa, quieren decir tal otra.

Medidas de emergencia

El Banco Central forzó a los bancos privados a vender dos tercios de su tenencia de dólares, para reforzar la oferta pero sin su intervención directa; llevó la tasa de interés de política monetaria a 40% y la de pases a siete días a 47%, el tercer aumento en una semana, niveles incompatibles con la inversión productiva pero muy propicios para el carry trade. El Poder Ejecutivo postergó obras públicas por unos 3.000 millones de dólares para reducir el déficit fiscal por encima de lo previsto; ratificó la meta de inflación del 15% anual (!) y dijo que no buscaría más deuda en dólares en lo que queda del año. Con todo eso, el dólar apenas bajó a 22,28 en el cierre del viernes 4. Es decir que la mayor presión del ajuste anunciado, apenas alcanzó para estorbar la espiralización de la corrida, sin que nadie pueda asegurar qué ocurrirá la semana próxima. El Financial Times en un artículo de John Authers se preguntó por una posible nueva crisis de los mercados emergentes, empezando por la Argentina. Cualquiera sea la apertura de los mercados del lunes, está claro que en el corto plazo podrá reanudarse el pedaleo de la bicicleta financiera, pero en un piso superior: mayores ganancias en dólares en plazos más breves. La sofisticación de los grandes inversores los cubre de riesgo, porque al mismo tiempo de cambiar sus dólares a pesos para comprar LEBACs, compran dólar futuro, con lo cuál se aseguran un tipo de cambio que justifique la jugada.
Esto implica volver al 27 de diciembre, antes de que Marcos Peña Braun corriera de un codazo a Federico Sturzenegger y asumiera el comando de la política monetaria, recalculando las metas de inflación. Pero con un deterioro muy superior al de entonces, porque propios y ajenos ya han visto la incompetencia de los distintos ministros y la incongruencia del cuadro general; la elección aceptable del oficialismo en octubre quedó en el pasado remoto; la inflación sigue disparándose sin atender a los tranquilizadores diagnósticos oficiales y el gobierno arroja al fuego la nafta del tarifazo, mientras se apresta para batallas legislativas y sindicales que ya no está en fuerza para dar. Dilma Rousseff salió asombrada de la sede de la CGT el 1º de mayo: mientras su conducción declamaba su solidaridad con la ex presidente brasileña y con el detenido Lula (en vez de organizar una movilización en la Argentina que debilitara al principal aliado de los gorilas brasileños), los dirigentes intermedios que colmaban el salón vivaron varias veces a Cristina y sin que nadie los instara entonaron el otro hit del bienio: “Vamos a volver”.

Foto: Twitter de Dilma Rousseff
Todo esto ocurre en el preciso momento en que comienzan a cumplirse los avisos del último año sobre el incremento de la tasa de interés de Estados Unidos. El resultado es la agonía del declamado gradualismo y la opción por el ajuste puro y duro que Christine Lagarde insinuó en su tierno coqueteo con Dujovne. El único conejo que el gobierno aspira a encontrar en la galera son los 2.000 millones de dólares que espera obtener de inversiones en rutas por peaje con el sistema de participación pública y privada, y que se estirarían a 7.000 en 2019. El resultado será ruinoso para el país pero en condiciones extraordinarias para los contratistas (sobreprecios sin control porque se consideran asuntos entre privados, garantía estatal y tribunales extranjeros para zanjar la controversia) y en un plazo que al gobierno no le preocupa porque otro deberá cargar con las consecuencias, cuando estos años sean recordados como otra más de las pesadillas que el neoliberalismo nos legó. El histórico vicepresidente ejecutivo de Sideco Americana y SOCMA, especializado en rutas, realiza el sueño de la Patria Contratista, sin dejar de autodenominarse transparente (dime de qué alardeas y te diré de qué careces).

Los nervios de Nicolás

El presidente cree (o lo simula) que “antes nos estábamos enterrando y ahora estamos creciendo. Pensamos que íbamos a poder bajar la inflación mucho más rápido, pero igual la estamos bajando”. Nicolás Dujovne aconseja “ponernos menos nerviosos cuando se mueve el tipo de cambio” [cosa simple para quien como él tiene sus activos en el exterior] aunque “la inflación tarde un poquito más en bajar”. Hemos tenido muy buenas noticias esta semana, emitió con su mejor cara de piedra Marcos Peña Braun. Vengo a traer tranquilidad a los argentinos, dijo Elisa Carrió. Es decir, una vieja melodía: quién vio alguna vez un dólar, el que apuesta al dólar pierde y el que puso dólares recibirá dólares.
Como en el peronismo de los años ’50, en los finales de la dictadura, del alfonsinismo y de la primera Alianza, y en el segundo mandato de Cristina, la restricción externa golpea a la economía argentina. Restricción externa es la locución que describe la insuficiencia de divisas para atender las principales necesidades de la economía, que se cubre con endeudamiento. Cada vez que se cortó el financiamiento externo de esos desequilibrios se produjo una hecatombe.
Pero en este caso el Banco Central aún tiene reservas y las fuerzas que presionan sobre las cuentas nacionales fueron desatadas en forma deliberada por el gobierno, que hoy se sorprende por las consecuencias de sus actos. La descomunal deuda contraída no sólo compensó la falta de dólares genuinos por exportaciones. También se utilizó para financiar gastos en pesos, ante la resignación de ingresos por reducción y eliminación de retenciones a los exportadores. Esto puso en movimiento la bicicleta financiera de las LEBAC, para retirar de circulación el papel moneda emitido para comprar los dólares prestados. Al mismo tiempo, el gobierno desmanteló todas las regulaciones establecidas en el mercado de cambios por el anterior gobierno y que permitieron capear casi una docena de chubascos previos, como explica en otra nota de esta edición Sebastián Soler.
Una diferencia con los casos anteriores es que la envergadura del tsunami actual supera todo lo conocido. Otra no menor es la que separa a quienes niegan el problema con palabras tranquilizadoras de aquellos que lo exponen con nitidez ante la sociedad, como hicieron Perón en el siglo pasado y Cristina en éste. Los primeros descargan las consecuencias sobre los más vulnerables y sólo se preocupan por la rentabilidad del capital. Los segundos intentan proteger dentro de lo posible la producción y el empleo. Los lectores de una de las principales revistas económicas del mundo lo supieron desde el primer día. En un artículo publicado por Fortune la semana de la elección presidencial de 2015, se lee que con asesoramiento ecuatoriano “Macrì se presentó como alguien mucho más moderado de lo que probablemente sea, y obtuvo el apoyo de electores que de otro modo podrían temer el retorno de los años recesivos previos a los Kirchner. (…) La liberación del tipo de cambio que dejó de lado el mercado negro podría ser un gran paso adelante. Pero mucho depende de cómo se realice: si provoca un salto inflacionario y el gobierno no hace nada para proteger a los trabajadores y los pobres, estos podrían perder mucho. (…) Dada su ideología hay serio riesgo de una espiral descendente de austeridad y recesión, como la que el país sufrió de 1998 a 2001. Si la devaluación acarrea inflación, las cosas podrían ser aún peor”. (Por qué la victoria de Macrì es una mala noticia para la Argentina, 24 de noviembre de 2015.)

Después de perder en pocos días 12 por ciento de las reservas, aumentar tres veces la tasa de interés y aún así conceder una devaluación del peso del 20 por ciento, a Macrì sólo se le ocurre anunciar que vetará el proyecto que modera el aumento de tarifas si el Congreso lo convierte en ley. Nunca antes fue tan evidente que no entiende lo que está sucediendo y no puede explicar qué relación hay entre el aumento de tarifas de servicios públicos y la cotización del dólar. La brújula ideológica que lo orienta en medio de una tempestad lo conduce cada vez más rápido y sin control a un acantilado.
Lo único sincero que expuso el Poder Ejecutivo en estos días fue que en torno de las tarifas se libraba una batalla cultural, aunque no es seguro que todos la entiendan del mismo modo. Esto causa alguna perplejidad en parte de la base electoral de la alianza gobernante, que tarda en descubrir que el discurso oficial no guarda contacto con las decisiones políticas que se adoptan en la realidad, ni se lo propone. Para el gobierno se trata de proclamar la distancia entre clases y sectores sociales, entre ricos que gozan y pobres que deben resignarse. Cambiemos considera que la compra de dólares por quienes pueden pagarlos es un derecho humano, pero el acceso a la electricidad, el agua y el gas no.
La combinación de la sequía con la autorización para ingresar los dólares percibidos por la cosecha en cualquier momento, agrava la situación. La estimación de la cosecha de cereales y oleaginosas se ha reducido en forma significativa: casi 25 millones de toneladas menos que en la cosecha pasada, que a los precios actuales arroja una diferencia negativa de unos 8.000 millones de dólares, con lo cuál el déficit comercial de este año puede pasar de los 10.000 millones de dólares. Las estimaciones de las entidades agropecuarias son que los precios internacionales mejorarán en el tercer trimestre, lo cual significa que en los próximos meses no habrá grandes liquidaciones.

El proyecto del PAK

Las distintas vertientes del PAK (Peornismo Anti Kirchnerista) acordaron retrotraer las tarifas a los valores de noviembre último y no admitir nuevos desfasajes con los índices salariales, en caso del consumo residencial, y con el índice mayorista de precios para PYMES y empresas recuperadas. El kirchnerismo decidió apoyar esa tímida restricción para hacer sentir al gobierno y a la sociedad que es posible poner algún límite. Macrì fulminó la idea como una insensatez, anunció que vetará la ley si no logra impedir que se sancione y reiteró que se mantendrá este aumento y los programados para lo que le resta del mandato presidencial porque es el único camino serio. La debilidad del proyecto, preparado por el FR de Sergio Massa, favoreció la operación del gobierno. Como la fuerza del ex intendente de Tigre no tiene gobernadores, fue incapaz de prever que la reducción del IVA impactaría sobre la veintena de jurisdicciones que no gobierna Cambiemos. Con o sin IVA, los aumentos siguen quedando fuera del alcance de sectores medios y bajos y de las pequeñas industrias y comercios, que no tienen dónde apretar y sólo les queda la liquidación y el cierre. Por eso, el principal valor de la sanción legislativa reside en el mensaje político. Como dijo con una metáfora inquietante el ex viceministro a cargo de la renegociación de la deuda externa hace tres lustros, Guillermo Nielsen, “al gobierno comenzaron a entrarle las balas”.
El gobierno explica el empecinamiento en el tarifazo por la necesidad de eliminar subsidios y reducir el déficit. Ése es uno de los indicadores que contemplan los prestamistas para decidir si renuevan los créditos y a qué tasa, o si aprovechan la liberalización total del mercado de cambios y levantan el figurado vuelo hacia la calidad, es decir hacia los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, que es como tomarse un descanso reparador luego de una excursión agotadora al mercado emergente más rendidor pero inquietante del otro mundo. La insistencia en la reducción del consumo energético con los ridículos avisos en los que Macrì recomienda abrigarse como Piñera, es una oda al subdesarrollo, ya que como indica el Programa de Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano, ese indicador muestra una fuerte asociación positiva con el consumo energético. Bajar la palanca no lleva a Noruega sino a Kenia.

La demonización de los subsidios a la energía también pasa por alto que son mayores en los países de más alto desarrollo; la comparación con Chile o Uruguay oculta que la Argentina está cerca de la autosuficiencia energética mientras los vecinos son importadores de casi todo lo que consumen, y que las matrices de consumo de cada uno son distintas.

Fuente. OETEC.

Fuente. OETEC.
Pero hay otra motivación que no puede ignorarse: así como los que negocian el endeudamiento son operadores del mercado financiero especializados en la fuga (como el ministro de Finanzas, primo del hermano de la vida del Presidente), los accionistas de las empresas energéticas beneficiadas, generadoras y distribuidoras, forman parte del círculo íntimo presidencial: Nicky Caputo, Marcelo Mindlin, Rogelio Pagano, John Lewis, Guillermo Reca, entre otros, cuya rentabilidad y capitalización crecen con cada aumento de tarifas. Además, Edenor debía el año pasado al Estado 10.367 millones de pesos y Edesur 16.434 millones, por compra de energía, por acuerdos de financiamiento con CAMMESA y por sanciones ejecutadas por el Ente Regulador, una inmejorable fuente de financiamiento para las empresas. Por la mitad de eso, el empresario patagónico Cristobal López no puede dormir en su casa.

El último orejón del tarro

La batalla cultural enunciada por Macrì se libra en todos los terrenos. Las cinco jurisdicciones que gobierna la Alianza Cambiemos están entre las que pagan salarios docentes inferiores al promedio nacional y cuatro de ellas integran el lote que concedió menores incrementos a sus maestros en 2017. Esa política se continúa este año, cuando la gobernadora bonaerense María E. Vidal se niega a aceptar las propuestas de los trabajadores de la educación e incluso dejó a una delegación bajo la lluvia sin permitirle ingresar a la gobernación para entregar una nota. Tampoco se trata de una herencia que el actual gobierno intente corregir. Por el contrario, las dos jurisdicciones que gobierna el PRO y dos de las tres con gobernadores de la UCR están entre las que menos incrementaron los salarios docentes en 2017, a pesar de que dos de ellos recibieron las mayores transferencias de recursos por parte del gobierno nacional.

Los datos surgen de un relevamiento realizado por una universidad privada (Belgrano) bajo la dirección de un ex ministro que se desempeñó bajo tres dictaduras militares (Alieto Guadagni), incontaminado con el temible virus del populismo. Según ese informe sobre los salarios docentes, los que se pagan en la Argentina son la mitad del promedio que perciben los maestros en los países de la OCDE, pero también están muy por debajo de los de países de la región, como Colombia, Costa Rica, Chile y México.
Esto desenmascara las frases de manual con que el gobierno presenta lo que llama su política educativa, que no es tal, sino la intención de reducir costos, privatizar funciones y reducir la enseñanza a unas pocas operaciones básicas, acordes con la reprimarización de la economía y el rol subordinado que se reserva a la mano de obra. En esta misma edición, Jorge Aliaga escribe sobre el cierre del programa Conectar Igualdad, uno de los tantos derechos que hoy se consideran lujos superfluos.
La cuestión es saber si el temor a perder el empleo obrará como disuasivo para que salgan a la calle quienes padecen las consecuencias o será otro de sus motivos. En uno o dos miércoles, la Cámara de Diputados tratará el proyecto de ley contra el tarifazo, que luego pasaría al Senado. Si ambas cámaras lo aprobaran, Macrì debería decidir si lo veta. Esas fechas, o tal vez el 25 de Mayo, pueder ser escenario de una movilización unitaria, al estilo de las de diciembre del año pasado o el 21F. En la combinación del Congreso y la calle está el secreto de cómo enfrentar con éxito la batalla cultural.



La papa en la boca

El viernes pasado el presidente Mauricio Macri designó a su fonoaudióloga, Micaela Méndez, como directora de Gestión Comunicacional de la Dirección General de Discurso de la Subsecretaría de Comunicación Presidencial de la Secretaría General de la Presidencia a través del Decreto 400/2018.

Fuente: Perfil 

 

sábado, 5 de mayo de 2018

Cicuta en la garganta

Por Daniel Link para Perfil



Y la Feria del Libro comenzó por todo lo alto, con escándalo durante su acto de apertura, como hacía mucho no sucedía. ¡Qué divertido!

Tal vez tenga razón la editorialista del diario Clarín en su reclamo de mano dura. Con un poco más de orden quién sabe qué delicias habríamos podido escuchar de labios de sendos ministros, el municipal y el nacional.

Lo que sí hay que reconocer es que, cuando la protesta ya había cumplido su objetivo, el ministro nacional prefirió añadir leña al fuego y dijo: “ustedes, los fascistas del fondo”. Para qué: basta con que te digan fascista cuando estás planteando una causa justa (a la que yo adherí desde el comienzo) para que ya nada pueda volver a sus carriles. De esa característica del poder (que insulta desde arriba y desde la impunidad) nadie dijo nada.

Pero volvamos a preguntarnos lo que hubiéramos podido oír: ¿habría hablado el ministro nacional sobre la crisis editorial y las herramientas para conjurarla? ¿habría renovado el compromiso de su gestión para con las bibliotecas populares? ¿O habría repetido, como en Bogotá, que “Argentina sale a la cancha”, pelota en mano?

Nunca lo sabremos, por la tercerización de la seguridad y las zonas liberadas. Pero, che.

Lo que otros funcionarios han dicho últimamente puede servir como guía. A ver, revuelvo mi cajón de sastre: la ministra de seguridad dijo que Holanda “es un narcoestado, hasta sus propios ministros lo dicen". Bad information, Pato (la de la carnicería): en Amsterdam, los turistas seguimos pudiendo comprar el mejor kush, de calidad certificada.

Por su parte, el secretario de Derechos Humanos incluyó a la heterosexualidad dentro de la diversidad sexual y pidió visibilizar a la norma dominante (y sus fantasías de exterminio) en lugar de proteger a las minorías. ¿Qué tul?

El subsecretario de desarrollo minero, después de que se revelara que Barrick Gold fue responsable de un nuevo derrame de cianuro en las aguas del Jáchal, pidió no asustar a la gente y aseguró que “el cianuro se puede beber”. La cicuta también, señor subsecretario, lo sabía Sócrates (Wikipedia dice que fue centrocampista).

El presidente de la Nación, finalmente (o primeramente, qué se yo), sentenció "Hay una revolución de inversiones". Teniendo en cuenta la corrida cambiaria de la última semana de abril y la masiva venta de títulos por parte de los tenedores extranjeros, para no pagar impuestos, seguramente quiso usar el sentido astronómico de la palabra antes que el económico-político: Argentina ha vuelto a completar un ciclo circular y está nuevamente endeudada hasta el cogote.

Por fortuna mi queridísima Mariu (me pongo de pie para decir su nombre) entiende todo y sacó los impuestos provinciales de las facturas de servicios. Se quedó sin plata para las paritarias... Pero todo no se puede. ¿O sí se puede?


jueves, 3 de mayo de 2018

Qué no inventan estos gringos

Panem et circenses

Alberto Manguel criticó el pabellón futbolero que llevó el país a la Feria del Libro de Bogotá

El presidente Juan Manuel Santos con el ministro Avelluto abriendo el juego tras los discursos de inauguración, el mes pasado

"Vergonzoso" y "un absurdo gesto de populismo", así consideró Alberto Manguel el pabellón argentino en la Feria del Libro de Bogotá (Filbo), Colombia , en el que el fútbol tiene un lugar preponderante.
Anteayer, durante una charla que dio en ese mismo espacio, el escritor, director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno , dijo: "Pido disculpas en nombre de todos los argentinos por el vergonzoso escenario de un estadio de fútbol montado en una fiesta del libro; celebramos seguramente esos notables futbolistas Borges, Bioy Casares, Alejandra Pizarnik, Cortázar, desde el Martín Fierro en adelante. Pero les pido de nuevo disculpas por ese gesto tan absurdo de populismo".


Fuente: La Nación


sábado, 28 de abril de 2018

El búho de Minerva

Por Daniel Link para Perfil

Paisaje, acontecimiento y mirada están relacionados en una eterna trenza dorada. Nos gustan particularmente los paisajes crepusculares, como al búho de Palas según Hegel, que sale a cazar cuando el día apenas comienza o cuando ya se termina (“Dämmerung”).
Como el búho de Palas, el poeta Gustavo Guerrero sale a cazar el sentido de la literatura y de la vida en el cambio cultural entre dos siglos (cuando algo no termina de nacer y algo no termina de morir). El resultado es Paisajes en movimiento, un libro que focaliza su atención en tres paisajes cuyos pliegues constituyen los acontecimientos que la mirada de Gustavo rescata al mismo tiempo que traza sus iridiscencias: el paisaje del tiempo, el paisaje del mercado, el paisaje de la nación.

Para bien o para mal, mil analistas ya han insistido en la transformación del tiempo, en el irresistible y creciente proceso de fetichización del arte como mercancía y en el adelgazamiento o la desaparición del horizonte nacionalitario en el cambio de siglo y de milenio.
Gustavo Guerrero va más allá de la simple constatación y traza líneas de articulación que reúne textos muy dispares que la crítica no suele considerar en conjunto: pensar el cambio de siglo, de paradigma y de experiencia con el lenguaje a partir de Mario Bellatin es casi uno de los lugares comunes del que ninguno de nosotros se ha privado. Pensar lo mismo a partir de Mario Bellatin y de Rodrigo Fresán, al mismo tiempo, es postular una aventura crítica completamente desusada y que nos interpela por la audacia de su gesto, la misma audacia que se adivina detrás del tratamiento en línea de Octavio Paz y de Germán Carrasco.
"Otro arte amanece”, subraya Paisajes en movimiento y acompaña ese indeciso alumbramiento con un parto no por demorado menos necesario. Otra crítica amanece: desprejuiciada, liberada de una pesada herencia escolástica, adecuada no tanto al comentario sobre el pasado y el futuro de “nuestras letras” (entidad ya insoportable) sino al presente, al acontecimiento y a la experiencia.
Esos paisajes finiseculares o milenaristas constituyen “la época sin nombre” que constituye nuestro horizonte, en la que vivimos e imaginamos. Retengo, del extraordinario libro de Gustavo Guerrero, ese señalamiento otra vez muy poco enfático pero decisivo: somos el efecto de lo que no tiene nombre, el efecto de lo innombrable. ¿Qué más se necesita para ponerse a escribir?



viernes, 27 de abril de 2018

¡No engañás a nadie!


Master of the Greenville Tondo: Saint Sebastian, 1500-1510


Brindis


La presente invitación es válida para entrar gratis en la Feria del Libro, presentándola en las ventanillas de canje ubicadas en las boleterías de los accesos de Plaza Italia, Cerviño y Sarmiento.


Dicen que...

El álbum Freire

por María Moreno para Soy

Sebastián Freire, el coleccionista de San Sebastianes libidinosos aunque se guarden en el mismísimo Louvre fotografía a los forajid@s de Eros sin necesidad de que muestren códigos explícitos como en los tiempos en que un soldado de la confederación estadounidense posaba con un sombrero cargado de frutas y verduras para hacer un guiño a otros maricones por sobre la lente de la censura o una campesina bretona con pañuelo en la cabeza y brazos de balaustrada lo hacía dándose piquitos con otra a fin de alcanzar el corazón de las tortas a través de una postal para guardar en una Biblia. Lo hace apurado ante un cierre de Soy o una muestra rodante; lejos del profesional para quien cada nota le exige el toco y me voy de universos desconocidos que tal vez tolera pero no comprende, él es siempre de la casa. No subraya en sus modelos cómo se piensan a sí mism@s ni a sus deseos pero los deja autoeditarse, es decir, renuncia a la instantánea cuyo espejismo es que la verdad surge cuando alguien está distraído de sí mismo y por eso es pescado por una cámara en una actitud que se presiona significativa. Si no se me ocurrieran chistes soeces la muestra parece la autobiografía de un ojo.
Puede que las fotos de Freire constituyan documentos de una época pero ¿de qué? No son para nada antropológicos a menos que lo fueran a la manera de un Oscar Lewis -autor de Los hijos de Sánchez, ese gran documento tercermundista que encubre un acto impune de apropiación bajo la fachada del género “historia de vida”- que se hubiera clavado un MDM y por eso su mirada se ha vuelto mimosa y como con un fondo de DJ Pareja.
Para el retrato de Ilse Fuskova, el fotógrafo se concentra en la mirada, esa mirada-archivo donde ella está vestida de azafata, pasea amiguísima con Alberto Greco, pinta en medio de una plaza copiando del natural junto a Claudina Marek, se ata a las rejas del Congreso durante una protesta y le dice que es torta a Mirtha Legrand. Para el de Naty Menstrual, en el momento futuro en el que, entre bambalinas, ella parece esperar el momento de salir a escena y hacer de Medea. Para el de Lisa Kerner y Jorgelina De Simone, la complicidad que sobrevive a la muerte. Para el de Silvina Giaganti, la puesta en escena de toda autobiografía (el abrazo a sí misma).
El álbum Freire es la derrota visual del identikit y la ilustración del caso clínico, más bien es un Vogue degenerado que saca orgullo del prejuicio. Entonces el de Charly Darling, es casi un retrato oval, donde el rostro deja en segundo plano el cuerpo, una elección estética original para una drag a quien siempre suele mostrarse de la cabeza a los pies.
Las chucherías iconográficas de Freire son módicas, nada que ver con las columnas dóricas o los fondos pintados con una atmósfera de Sir Alma Tadema que abundaban en los estudios del siglo XlX: una nieve David Copperfield para una descendiente de diaguitas como Diana Sacayán, una gorra Dr. Zhivago para ese artista a quien le gusta posar de millonario menesteroso llamado Sergio de Loof, un gato, único animal capaz de arrancarle a lector el libro que tiene en la mano para Sylvia Molloy, unos signos -ese desvelo de sociólogos, artistas y poetas- para Roberto Jacoby, una prótesis barroca y asimétrica para Mario Bellatín, una cota de malla de cruzado de la disidencia sexual para Pedro Lemebel, una boleadora para Gabriela Cabezón Cámara (¿las bolas de la Patria? ¿revoleárselas a Roca o castrarlo?).
Cierta metonimia se desliza entre algunos retratos que va desde las enormes tetas de Lohana (¿para dar subliminalmente la leche de su legado?), a su logo de mariposas sueltas en la de Maverik, pasando por el ademán de Marta Dillon que parece el anterior al Tetazo que es la acción nutricia de unos labios menos infantiles que amantes y por eso políticos.
Pero... ¿¿¿¿¿Y yo????? ¿¿¿Eh???¿¿¿Y yo ??? Una vez Sebastián Freire fotografió mi yo ideal. No importa que ese retrato tenga ya más diez años pero siempre me recuerda que por un instante fui Marianne Faithfull poniéndose una campera con desapego de rockstar. Hasta escribí un libro de 500 páginas sólo para poder usarlo en la tapa. Pero vuelvo a repetirlo: YO NO ESTOY. Puede que no sea ni una amiga ni un amor pero, ¿para qué recordármelo de manera tan explícita?
Ojo, soy vengativa. Me pidieron 6000 caracteres. Entregué 3000. Es que no sólo no estoy sino que tuve que hacer esta nota, ¿qué te creés, Freire? Rajá turrito.


Amor y Amistad se inaugura el viernes 27 de abril a las 19.30 en el stand de Orgullo y Prejuicio de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Pabellón Ocre, Predio La Rural, Av. Santa Fe 4201. Se puede visitar todos los días de 14 a 22 hasta el 14 de mayo.


sábado, 21 de abril de 2018

Ante la ley

Por Daniel Link para Perfil



En su lúcida columna del sábado pasado, Rafael Spregelburd comparaba la versión ficcional que circula en Internet del interrogatorio al que fue sometido Ignazio Lula Da Silva con la estructura de los parlamentos en el teatro de Pinter, o Beckett, o...

Por lo que sabemos, el juez Sérgio Moro cometió la torpeza de señalarle al acusado que “minha convicção foi que o senhor é culpado”.

Al hacerlo, retrotrajo la relación entre verdad y formas jurídicas a los tiempos previos a la Democracia griega. Sabido es (lo demostró Foucault) que en la vieja y arcaica práctica de la prueba de la verdad, ésta no se establecía judicialmente por medio de una comprobación, un testigo o una indagación, sino por un juego de desafíos. Uno lanza un desafío, el otro debe aceptar el riesgo o renunciar a él. El descubrimiento final de la verdad quedaba, de ese modo, en manos de los dioses y sería Zeus, castigando el falso juramento, si fuese el caso, quien manifestaría con su rayo la verdad.

Después las cosas cambiaron y la verdad comenzó a construirse no sobre la base de juramentos, maldiciones y convicciones sino de testimonios y pruebas sensibles.

Tal vez no convenga ir tan lejos y nos baste remitirnos a Franz Kafka, a quien se le fue la vida en describir el funcionamiento monstruoso de la Ley. En su relato “En la colonia penitenciaria”, le hace decir al Oficial que ejecuta las sentencias: “Mi principio fundamental es éste: la culpa es siempre indudable”.

En convicciones así de férreas se apoyó el fascismo.




domingo, 15 de abril de 2018

¡Otra denuncia estremecedora!


Carolina Papaleo reveló un episodio paranormal con el fantasma de su mamá

Negociaciones conversacionales

por Rafael Spregelburd para Perfil

Harold Pinter se adelantó medio siglo a esto que hoy es vox pópuli: el lenguaje es poder. Quien pregunta no tiene el mismo estatuto que quien responde, quien obedece una orden no goza de las mismas posibilidades que quien las da, etcétera. Pero extraña y afortunadamente quien da una orden imposible (como decirle “Siéntese” a alguien que ya está sentado) no siempre tendrá éxito, ni quien pretende arribar a una verdad lo logrará solo por su autoridad.
El diálogo del juez Sérgio Moro para encarcelar a Lula da Silva se me torna más pintoresco que real. Es más, dudo que sea real, pero creo inspirador replicar por escrito esta versión muy difundida: “–¿El departamento es suyo? –No. –¿Seguro? –Seguro. –¿Entonces no es suyo? –No. –¿Ni un poquito? –No. –¿O sea que usted niega que sea suyo? –Lo niego. –¿Y cuándo lo compró? –Nunca. –¿Y cuánto le costó? –Nada. –¿Y desde cuándo lo tiene? –Desde nunca. –¿O sea que no es suyo? –No. –¿Está seguro? –Lo estoy. –Y, dígame: ¿por qué eligió ese departamento y no otro? –No lo elegí. –¿Lo eligió su mujer? –No. –¿Quién lo eligió? –Nadie. –¿Y entonces por qué lo compró? –No lo compré. –Se lo regalaron... –No. –¿Y cómo lo consiguió? –No es mío. –¿Niega que sea suyo? –Ya se lo dije. –Responda la pregunta. –Ya la respondí. –¿Lo niega? –Lo niego. –O sea que no es suyo. (...) –Señor juez, ¿usted tiene alguna prueba de que el departamento sea mío, que yo haya vivido ahí, que haya pasado ahí alguna noche, que mi familia se haya mudado; o tiene algún contrato, una firma mía, un recibo, una transferencia bancaria, algo? –No, por eso le pregunto. –Ya le respondí”.

El Brasil no solo se hunde en la negrura sino que además inaugura una instancia preocupante: si la política regional siguió siempre el sucundún del realismo mágico, nos ha llegado la hora aciaga de un cambio de estilo hacia el “teatro de amenaza”, un mote con el cual los detractores de Pinter pretendían minimizar la potencia –la verdad– de su obra.

 

sábado, 14 de abril de 2018

Lula vale a luta


Por Daniel Link para Perfil


Mi mamá se despertó bastante tarde de su siesta y vino a nuestra parte de la casa de campo anegada en llanto. “¿Qué pasó? ¿Lo mataron?”. Se refería a Ignacio Lula Da Silva, cuya compleja y postergada entrega a las fuerzas de la represión habíamos seguido durante horas el sábado pasado.

“No, no”, le contesté para tranquilizarla un poco, “Lula está más vivo que nunca”.

Mi primer recuerdo político es muy parecido a este nuevo episodio: mi mamá llorando en un Renault Dauphine tuneado por mi papá. Entonces, ella murmuraba mientras lloraba desconsoladamente y me abrazaba: “Lo mataron, lo mataron”. Se refería a Ernesto Guevara, quien fue capturado y ejecutado clandestinamente por el Ejército boliviano con la colaboración de la CIA el 9 de octubre de 1967.

Sólo con el tiempo (entonces yo tenía 8 años recién cumplidos) comprendí cabalmente la dimensión del episodio.

Cincuenta años después, la cabeza de mi mamá le jugó una mala pasada (mil veces le he dicho que no se duerma con la televisión prendida) y confundió un mal sueño con la realidad. O mejor: confundió una pesadilla con el mal sueño que es nuestra realidad: Lula preso después de que un Tribunal Supremo fallara (¡por sólo un voto!) en contra del recurso de Habeas Corpus que su defensa había presentado para liberarlo de una condena que no resiste el menor análisis jurídico.

Secretamente, tanto ella como yo nos prendimos a nuestros televisores esperando (deseando) un 45 brasileño, que no sucedió.

Según las encuestas (en las que nunca creo pero que esta vez me conviene citar) Lula habría de ganar ambas rondas (primera y segunda) en las próximas elecciones presidenciales. Encarcelarlo con argumentos poco convincentes, que serán revisados en los próximos meses, durante la apelación, es encarcelar las esperanzas de una nación.

Lo mismo sucedió en Catalunya, donde el ex-presidente de la Generalitat y diputado electo tuvo que renunciar “provisionalmente” a su candidatura a la presidencia para resolver el entuerto político creado por la corona española, quien conserva en la cárcel a su segundo, Jordi Sànchez, mientras las dos reinas (la griega y la plebeya) brindan un triste espectáculo ante las cámaras del periódico Hola.

Recién salido de la cárcel berlinesa, Carles Puigdemont se preguntó en público: “¿España tiene un proyecto para Catalunya? Nos gustaría verlo y discutirlo, estamos dispuestos a escuchar”.

De Madrid a Brasilia se tiende una misma línea divisoria en una justicia burguesa que, por un lado, considera que la figura regia (el Rey Juan Carlos de Borbón) es constitucionalmente “inviolable y no está sujeta a responsabilidad" o que el Sr. Temer necesita del acuerdo de dos tercios de los representantes en Diputados (que, por supuesto, no se alcanzaron) para poder ser procesado por las denuncias de corrupción, asociación ilícita y obstrucción de la justicia que se hicieron en su contra el año pasado. Por el otro, aquellos que representan (para bien y para mal) las esperanzas de una nación y organizan las energías emancipatorias.

La derecha siempre enarbola estandartes abstractos (“el progreso”, “¡el crecimiento!”, “¡la libertad!”, “¡¡la justicia!!”) mientras condena al calabozo o el cadalso las posibilidades concretas de felicidad.

Somos, lo dice un libro que quiero mucho (Llamamiento), como “niños perdidos”, y agrega: “Debes construir la lengua que habitarás y debes encontrar los antepasados que te hagan más libre. Debes construir la casa donde ya no vivirás solo. Y debes construir la nueva educación sentimental mediante la que amarás de nuevo. Y todo esto lo edificarás sobre la hostilidad general, porque los que se han despertado son la pesadilla de aquellos que todavía duermen”, en un capítulo que se llama “Y la guerra apenas ha comenzado”.

Lula y Puigdemont, entre tantos otros, no son caídos en combate sino los mitos a los que nos aferramos para construirnos en una guerra de la que nunca hubiéramos querido participar pero que nos arrastra inexorablemente.

No es el momento para ponerse tristes, sino para estar furiosos. Puedo soportar casi cualquier cosa, menos que hagan llorar a mi madre.

miércoles, 11 de abril de 2018

La mesa está servida



sábado, 7 de abril de 2018

El fin del patriarcado

Por Daniel Link para Perfil 

En su clásico libro Las estructuras elementales de la violencia (cuyo fraseo rememora las estructuras de parentesco de Lévi-Strauss) Rita Segato sostiene que la violación no es sencillamente una consecuencia de patologías individuales ni, en el otro extremo, un resultado automático de la dominación masculina ejercida por los hombres, sino un mandato, es decir un imperativo: la condición para la reproducción del género como estructura de relaciones entre posiciones marcadas por un diferencial jerárquico.
La violación, como exacción naturalizada de un tributo sexual, juega un papel necesario en la reproducción de la economía simbólica del poder cuya marca es el género (o la edad u otros sustitutos del género). Se trata de un acto necesario en los ciclos regulares de restauración de ese poder.
Si se entiende bien lo que la antropóloga argentina está diciendo, la violación sería un crimen de poder inscripto en la estructura elemental de la dominación (el sujeto no viola porque tiene poder o para demostrar que lo tiene, sino porque debe obtenerlo). Por eso, el acto no es percibido como delito por quienes aceptan el mandato de género para cometer un “acto disciplinador y vengador” contra una mujer genéricamente abordada y que se realiza con, para o ante una comunidad de interlocutores masculinos (sino “de cuerpo presente”, presentes en el horizonte mental, el ámbito discursivo en que se realiza).
Si eso permite entender la violación como un acto expresivo revelador de significados, resta una duda: ¿de qué tienen que vengarse los hombres contra las mujeres? Para intentar contestar esa pregunta hay que aproximarse al mito: las mujeres habrían inventado no sólo las flautas, sino también el arco y las flechas. Es ese exceso de
creatividad lo que el varón castiga.
Por eso, sólo al superar la estructura simbólica patriarcal, la humanidad podrá salir de su prehistoria.




sábado, 31 de marzo de 2018

Hay cadáveres


Por Daniel Link para Perfil

En estos días pascuales, me pongo a revisar la historia del vegetarianismo. 
Una vez Kafka fue a un acuario con su amigo Max Brod y se puso a hablarle a los peces: “Ahora al menos puedo mirarlos en paz, ya no los como”
Se dice que Pitágoras fue vegetariano, pero no hay pruebas (el malentendido proviene de las Metamorfosis de Ovidio, que le hacen decir al griego una sarta de lugares comunes filosóficos que agradaban a las matronas romanas). Se dice que Hitler fue vegetariano, pero los cultores de esa práctica contracultural niegan la especie (como si ser vegetariano nos salvara de la iniquidad, de la locura, del resentimiento).
Plutarco incluyó entre sus Moralia un libro entero, Sobre comer carne, que comienza con el mismo equívoco pitagórico y acusa: “¿De verdad preguntas, tu, por quérazón se abstuvo Pitágoras de comer carne? En lo que a mí respecta, quisiera saber —perplejo como estoy— con quéactitud, con quésuerte de disposición anímica o mental, la primera persona probósangre con su boca, rozócon sus labios carne de animal muerto y —preparando mesas de cuerpos e imagenes inertes— denominó«alimento» y «nutrición» a miembros que, poco antes, podían rechinar, aullar, moverse y ver. ¿Cómo podía la vista de esta persona recrearse en la matanza de animales que eran degollados, desollados,
despedazados? ¿Cómo soportaba su olfato el hedor? ¿Cómo no repugnaba la contaminación a su gusto, el cual se hallaba en contacto con las llagas de otros seres y recibía flujos y sangre de heridas mortales?”. En Sobre la abstinencia, Porfirio toma el mismo partido ético y retórico en favor de los animales.
El Primer Congreso Mundial Vegetariano se realizó en Dresde en 1908.
Nuestro catolicismo de Roma, que no se priva de nada y todo lo perdona, proclama la abstinencia durante un día al año y, contra la matanza del cordero, un borrego cada tanto (más ya es vicio).