sábado, diciembre 29, 2007
Casa de campo
Después llegaron las ciudades y más tarde los Estados, con su potencia de maldad, a conquistar el mundo natural o simplemente aniquilarlo.
Hoy, sólo sentimos en verano el temblor de felicidad o desdicha asociado a los eventos de la Tierra: como veraneantes, nos entregamos a la nostalgia por un mundo perdido.
Mientras anoto este propósito en la última página del libro que estoy leyendo, sentado bajo un sauce que yo mismo planté hace algunos años, una araña escondida en un arbusto próximo deja flotar en el aire el hilo brillante de baba con el que pretenderá atrapar algún insecto. Antes, el hilo deberá encontrar un punto de sostén en otra parte, para que ella pueda tejer su trampa viscosa.
Etiquetas: Lo imaginario, Social y familiar
saludos
mar!
Feliz Vida!
El hilo de baba se desliza dulcemente, caudaloso y brillante, pero a diferencia de la araña y tu cuaderno, sin horizonte alguno de imaginación.
Comentarios:
<< Home




