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sábado, 9 de julio de 2022

Oda al segmento

Por Daniel Link para Perfil

¿La Patria, cuya efeméride máxima hoy se festeja, es segmentable? ¿No es la Patria como tal el efecto de una segmentación, haber cortado por lo sano con la Metrópoli imperial y, al mismo tiempo, haber delimitado los bordes argentinos contra un exterior pensado como una totalidad amenazante o amigable, según las épocas y los sistemas de alianzas? Lo que reconocemos como nuestra República es un segmento (bastante arbitrario, por cierto) de un figura que alguna vez la contenía.

Y sin embargo, hoy la Argentina navega hacia su propia desaparición porque un sector de gobierno (el más golpista) considera que no hay que segmentar, que no hay clases sociales, que no hay poderes adquisitivos diferenciales, que el Pueblo es uno, indivisible, insegmentable, y que como tal debe ser tratado por el Estado mapaternal.

Es raro. Algunas teorías, muy de moda en los últimos diez años, plantearon al Pueblo como un significante vacío (de ahí la potencia política del populismo). Otras teorías, más radicales, sostuvieron el desgarramiento interno del Pueblo que es, al mismo tiempo, el sujeto político por excelencia y aquel pueblo que está excluido (de hecho o de derecho) de la política. Habría un Pueblo y un pueblo que nunca pueden coincidir, salvo cuando la redención sea un hecho indiscutible.

Pero más allá de esas pasiones por las totalidades rasgadas o vacías, está la ciudadanía que es, por definición, segmentable. Todas las escalas impositivas, previsionales y salariales presuponen el segmento. Existen también segmentaciones culturales, habitacionales, geográficas, etarias, genéricas. De otro modo, ¿para qué los censos?

Cualquier persona particular (cualquier poeta, bailarina, periodista, economista o barrabrava) puede estar en contra de la segmentación y abrazar la causa de los espacios lisos o de las totalidades perdidas. Es, sin ir muy lejos, mi caso.

Pero un Estado que se precie de tal está condenado a administrar las segmentaciones que, por defecto, él mismo produce y sostiene. Cualquier otra hipótesis es un disparate, basado en la ignorancia, el fanatismo o la pereza.

Dicen que el Sr. Guzmán renunció porque no lo dejaban segmentar. Si es así, lo bien que hizo. ¡Viva el segmento llamado Patria!

jueves, 2 de julio de 2015

Está todo dicho



Los voto hasta sin los subtítulos.










lunes, 14 de abril de 2014

Gorilinkismo negropolitano

Encuentro Federal de la Palabra, sábado 19, 19.30 hs (Café Literario, Tecnópolis):



lunes, 31 de marzo de 2014

Éste sí que te lava bien la cabeza

Un peluquero ganó casi $6 millones de pesos por distribuir publicidad oficial

En paralelo a su actividad como estilista, inscribió a su agencia de medios en Télam y recibió múltiples órdenes de publicidad oficial; Aníbal Fernández reconoció que es su cliente pero lo desvinculó de la pauta estatal.

sábado, 8 de marzo de 2014

Alpargatas sí, libros no

Por Daniel Link para Perfil

La Sra. Fernández dice cualquier cosa, y ese cualquierismo daña su credibilidad pública.
En cada apertura de las sesiones ordinarias, ha escenificado su animadversión contra los docentes, acusándolos de vagos e irresponsables, de tomarse tres meses de vacaciones y abandonar a los educandos a su suerte, tomándose toda licencia a su alcance.
En el imaginario de la Sra. Fernández está el lumpenproletariat y, bordando su márgen, la profesión docente (lo que, en otro razonamiento, podría ser una analogía válida, pero no en éste).

El gasto educativo no es gasto sino inversión, ella lo subraya, y blande los porcentajes de “inversión educativa” (laptops, libros, edificios) como si esas dádivas fueran la condición de un pensamiento pedagógico. Se entiende su frustración: ella ha invertido tanto (levanta la mano, agitando su reloj de oro) que no se entienden los pobres resultados obtenidos y el parto anual de la paritaria: “¿qué quiéren?”
Los docentes reclamamos sueldos dignos, programas formativos sólidos, instituciones escolares que nos permitan ejercer aquello para lo que nos preparamos, alumnos bien alimentados, atentos y dispuestos a aprender, familias que confíen en el pacto de la educación pública y, como conviene siempre, el respeto de la sociedad para la que trabajamos.
A partir de una severísima descalificación desde el asiento más alto de los poderes públicos, es difícil sostener cualquier ilusión de respeto, lo que constituye un débil punto de partida para toda discusión posterior.


sábado, 5 de octubre de 2013

E pur si muove


Por Daniel Link para Perfil


Como no uso twitter ni facebook, me entero tarde y mal de ciertas predilecciones populares (o sea: recién cuando llegan a la primera plana de los diarios). Vuelvo al país después de un viaje de trabajo y todo el mundo canta y baila la cumbia de las calzas. Voy a una cena familiar y me preguntan si vi lo que tal puso en twitter sobre mí. “No, no uso twitter”. Pero es fácil enterarse. Y la mayoría de las veces no vale la pena detenerse sobre lo que alguien dice que uno ha escrito porque se trata de un error de lectura, cuando no de mala fe. Sin embargo, cierta persistencia en el error nos obliga a alguna aclaración.
He publicado una serie de columnas sobre los escándalos que envuelven a la figura vicepresidencial y hasta he señalado el daño que provoca la ocupación de un cargo que compromete seriamente la sucesión soberana. En mi sitio personal, esas columnas pueden encontrarse bajo el título “Boudoudeces”. Me he expresado con toda la claridad de la que soy posible en contra de magistrados como el Dr. Oyarbide, que tanto daña la imagen de Justicia, todas las veces que hizo falta. He comparado al Sr. Pichetto con un Neanderthal desencadenado y a la Sra. Conti con un lagarto de más allá de la galaxia y he caracterizado algunas viejas alocuciones presidenciales como “primeras deposiciones”.
Soy de los que piensan que la corrupción es una lacra que arruina todo vínculo social, más allá de la política (hubo corrupción en los países comunistas; es de prever que la haya en las sociedades poscapitalistas cuyo advenimiento esperamos).
Ahora bien, puesto a analizar el discurso político, lo que me importa es otra cosa: el doble juego entre lo que se enuncia y lo que se hace, los lugares desde donde se dice lo que se dice, el permanente sufrimiento al que nos someten los políticos con sus discursos insensatos (bien porque carecen de sentido o bien porque están saturados de él que nos resultan opacos), es decir: asuntos ligados antes con el análisis de lo que circula que su condena.
Si no hubiera corrupción, ¿entonces qué? ¿Estallaríamos de gozo ante los agujeros discursivos del poder? ¿Aplaudiríamos a un gobierno que sostiene que el gasto turístico desequilibra la balanza comercial y pone en riesgo las reservas monetarias? ¿Consideraríamos positivo a un modelo de desarrollo fundado en el consumo? ¿Adoptaríamos como adecuadas a nuestra percepción de la realidad las estadísticas urdidas sólo para intervenir en los calendarios de pago de la deuda externa?
Un poco por eso, mi situación es incómoda: mis amigos oficialistas me dicen “gorila” en las fiestas de cumpleaños porque yo nunca voté y nunca votaría a quien no necesita de mi voto porque su deseo pasa por reinar (al ritmo de la cumbia, últimamente), pero ciertos formadores de opinión que no reniegan del aplauso fácil de los trolls me acusan de cristinista y, en el colmo del error, de kirchnerista. A ellos les digo: e pur si muove.

sábado, 21 de julio de 2012

Palos en la rueda

por Daniel Link para Perfil

Yo me acuerdo. Yo vi a la Sra. Fernández llorar por televisión cuando dijo que le ponían palos en la rueda de la implementación de la tarjeta SUBE en la que venía trabajando desde hacía años. Pobrecita, pensé. Además de todo lo que le pasa, los palos en la rueda de la SUBE.
¿Quién le ponía palos en la rueda? ¿Y por qué cuesta tanto implementar algo tan fácil de imaginar? La SUBE, con otro nombre, fue imaginada por los ingleses, que no son, precisamente, las personas más imaginativas del planeta (Joyce y Beckett eran irlandeses). Es cierto que los ingleses también imaginan que las Malvinas se llaman Falkland, pero eso es porque su imaginario es viejo y está atado a una concepción de la geopolítica según la cual hay que dominar los pasos marítimos (Magallanes, Gibraltar), para que el mundo no se les escape de entre los dedos. Habiendo aviones, trasbordadores y cohetes...
Pero la famosa Oyster card (que puede sacar cualquiera, en dos segundos, en cualquier estación londinense, con un trámite sencillísimo e instantáneo: yo tengo una y la presto a cualquier viajero ocasional, porque siempre le queda algún saldito y no es cuestión de andar desperdiciando céntiimos de libras) no es un gran invento. Es más bien la consecuencia lógica de un sistema integral de transporte, como el que tienen todas las ciudades civilizadas del mundo. En Berlín no existe tal tarjeta, pero en cambio hay boletos mensuales (semanales y anuales) sobre cuyas bondades ya he escrito y que vuelven los pasajes baratísimos (a valores argentinos). Lo mismo sucede en París (hebdomadaire llaman los franceses tanto al boleto semanal como al desodorante que usan los reacios al baño diario), en Nueva York, donde se mire.
O sea: primero el sistema integral de transporte y después el sistema de peaje.
Yo creo que la Sra. Fernández, cuando lloró por televisión a propósito de este tema, se equivocó. Se equivoca casi siempre cuando llora, pero en este caso particular no por una cuestión de imagen sino por una mala elección lingüística. No es que le pongan palos en la rueda, es que pusieron el carro delante del burro. Y son tantos los burros que el carro no se mueve, o se mueve para cualquier lado y nunca para donde uno quiere.
¿Por qué el sistema de subterráneos de la ciudad de Buenos Aires debe estar a cargo de la Nación y no de la ciudad? Pues porque la Nación habita la ciudad, es su inquilina (nunca hubo cambio de sede de la soberanía, como estaba previsto, con lo cual la autonomización de Buenos Aires es ilusoria). Es, por lo tanto, la Nación la que debe imaginar, primero, un sistema de transporte integral y, luego, la forma de implementar el sistema de peaje. Agregar al sistema una variable más (las mil compañías de omnibuses, las concesionarias de los ferrocarriles y además, las de los subterráneos) es un delirio que ningún inglés puede venir a resolver, por más sabiduría que en materia de islas (¡Stevenson!) y de pasos (Magallanes, Gibraltar) les reconozcamos.
Por supuesto, como Buenos Aires no es la ciudad provinciana que el Sr. Macri gobierna con lentitud e imaginación de alcalde turístico, sino una megalópolis compleja, el sistema integral de transporte debe incluir al conurbano (esos trenes siniestros que llegan a Moreno, Berazategui, San Fernando... que son los que mueven tanta gente). De modo que los palos en la rueda que imagina la Sra. Fernández son imaginarios: son palos de la imaginación de la gente vil e incompetente que la rodea y que no puede pensar soluciones a problemas concretos y que recurre, por lo tanto, a soluciones de compromiso, a golpes de publicidad, esas cosas que ya sabemos cuánto duran: lo que tarda un burro en cansarse de empujar un carro que no se sabe bien para qué lado tiene que ir (porque hay otros burros que empujan para otro lado).
Basta de burradas. Ya que quieren discutir la constitución liberal (como si una constitución pudiera salvarnos del capitalismo, en fin... qué gente), que incluyan en el orden del día la provincialización del conurbano. Con eso resuelven el entredicho que tienen con el Sr. Scioli y, entonces sí, podrán pensar un sistema auténticamente integral para la "provincia" cuya capital será la ciudad de Buenos Aires.
Y a partir de ahí se puede empezar a pensar en los burros que tendrían que tirar del carro: el burro del sistema integral de salud, el burro del sistema integral de transporte... Pero los burros delante y, en todo caso, burros por su capacidad de carga (es decir, de trabajo) y no burros por su afición a la zanahoria y por su escasa capacidad imaginativa.
 

jueves, 19 de julio de 2012

El progresismo reaccionario

por Alejandro Katz para La Nación

Hace ya más de ocho años que el gobierno de los asuntos públicos ha recaído en un grupo que, tímidamente al principio, y más estruendosamente a medida que percibía los réditos de la estrategia, ha venido reclamando para sí la titularidad del ideario progresista. Voluntariamente no programático, suficientemente impreciso como para poder acomodar allí aquello más oportuno en cada situación, ese ideario está alternativa o simultáneamente integrado por conceptos, valores o emociones que proceden del peronismo tradicional, de un izquierdismo rudimentario o de un nacionalismo ramplón.
Con escasa sofisticación intelectual, pero con alta eficacia política, el discurso oficial organizó dos campos simbólicos: el de los buenos y lo bueno, ocupado por el pueblo y sus abnegados gobernantes, acompañados por una creciente nomenklatura y secundados por grupos de académicos e intelectuales que ocupan los medios escritos, personajes famosos de una cultura glamorosa que se expanden por la radio y la televisión y un lumpemproletariado útil para disputar la calle, y el de quienes encarnan el mal: los medios "monopólicos", los empresarios ambiciosos, los nostálgicos del neoliberalismo, los lacayos del pensamiento hegemónico, los imprecisos imperios siempre amenazantes.
(,,,)
El gobierno kirchnerista es, a diferencia del conservadurismo popular menemista de raíz tatcheriana (en el que abrevaron, no está de más recordarlo, buena parte de quienes son funcionarios actualmente), un gobierno profundamente reaccionario: al agudizar la desigual distribución de la riqueza y empeorar la distribución del poder político, establece las condiciones para la permanencia de un régimen autocrático cada vez más corrupto, ineficiente y autoritario. Un régimen que intentó convencernos de que su política se inscribía en el ideario progresista, pero del cual es necesario recordar, parafraseando a Gore Vidal, que forma parte de una escena política en la que actúa un solo partido, un partido de derecha con dos alas: el peronismo conservador y el kirchnerismo reaccionario.

 (la nota completa, acá)


domingo, 8 de abril de 2012

Pied-à-terre

por Daniel Link para Perfil

Sigo la crónica escrita por IrinaHauser para Página/12 para que no me acusen de complotar con las mafias periodísticas. La Unidad Especial de Procedimientos Judiciales de Gendarmería allanó, por orden del juez federal Sr. Daniel Rafecas, un departamento en Puerto Madero que pertenece al Sr. Amado Boudou y las oficinas de la administración del edificio, como parte de la investigación en la que se intenta determinar si el actual vicepresidente intercedió para sacar de la quiebra a la ex Ciccone Calcográfica, hoy Compañía de Valores Sudamericana (CVS).
El inmueble, que fue encontrado vacío, está alquilado supuestamente (el subrayado es mío, pero el adverbio es de Irina Hauser y se justifica porque el contrato de locación nunca fue presentado) a nombre del Sr. Fabián Carosso Donatiello, quien vive en España y lo usaría para cuando viene a Buenos Aires. No es que Carosso sea dueño de un departamento propio que decidió no alquilar por si acaso decidiera cruzar el Atlántico, sino que alquiló expresamente uno para esa eventual circunstancia. Y, como los hombres de negocios no pueden estar en todo, lo dejó vacío. O sea que si llegara a venir a Buenos Aires (dudo que lo haga), no podrá usar el pied-à-terre que tan previsora (y tan inadecuadamente) preparó.
De acuerdo con la documentación incautada, al menos un mes de expensas (agosto de 2011) fue pagado por su amigo y socio el Sr. Alejandro Vandenbroele, actual director en la ex Ciccone, quien a su vez era el que mantenía el contacto con la firma administradora de la propiedad, según surgiría de una docena de correos electrónicos incautados.
Allegados al vicepresidente (¿quiénes, cuántos?) añadieron que “es lógico que un amigo de Carosso Donatiello le maneje las cuestiones del departamento que usa cuando viene al país cada tanto”. Lo que no explicaron es para qué lo usaría, si el departamento está vacío, ni por qué, con lo que paga de alquiler en caso de un eventual capricho o necesidad traslaticia (sus padres viven en Santa Fe), mejor no se reserva una suite en el Hilton o se alquila un amueblado en bastay.com, o en luxuryba.com, la empresa a la que la Sra. Fernández confió la renta temporaria de su departamento en la zona K de Puerto Madero.
No podemos suscribir ciegamente el lugar común de discurso según el cual “los amigos de mis amigos son mis amigos”. El Sr. Boudou ha negado ya más de tres veces (en eso lo supera a Pedro) toda relación con el Sr. Vandenbroele, pese a la amistad que, a cada uno de ellos por separado, los une con el Sr. Alejandro Núñez Carmona, socio del Sr. Boudou y responsable de la gestión del alquiler.
Pero lo que indudablemente se deduce de la crónica es algo que el Sr. Diego Pirota, representante legal del Sr. Núñez Carmona, asignaría a lo “nada novedoso” con que caracterizó el hallazgo de los gendarmes: en el entorno del Sr. Boudou y en el “entramado de relaciones” que con él se imbrica el dinero circula a una velocidad de vértigo y por razones poco claras (se alquilan los departamentos más caros, para no usarlos) si uno no comparte el estilo de vida Isidorito Cañones. Para el campo nac&pop del que el Sr. Boudou se considera su representante debería ser alarmante que “niños argentinos” anden tirando manteca (rancia) al techo en tiempos de crisis y con tantos muertos a nuestro alrededor: ¿alguien sabe algo de Once?


miércoles, 4 de abril de 2012

"En el fondo, no-te-conoz-co"

Vandenbroele pagó expensas del departamento allanado de Boudou

A pesar de que el vicepresidente dijo que no lo conoce ni es su amigo, descubrieron que el empresario pagó gastos de su propiedad.