Noches
atrás, cuando visitábamos a unos amigos cuya hija acababa de
cumplir un año, recordé viejas épocas, cuando ellos “todavía no
estaban embarazados”. El varón respondió airado que la embarazada
había sido ella, de ningún modo él. Cómo explicarle su error: el
embarazo es algo más que la implantación y gestación del embrión
humano en un útero hospitalario.
Recordé
la brillante columna “Cargar nafta”, donde Pedro Mairal proponía
una regla de clase: la clase de las mujeres no se baja del
auto al cargar nafta; la de los hombres, sí. La regla establecía
una diferencia entre dos clases mal definidas y correlacionaba no el
género sino la portación de genitalia con determinados
comportamientos. “Es de macho bajarse”, agregaba Mairal
incluyendo en la demostración del imaginario heterosexista (a lo que
su columna apuntaba) un lugar zoológico, el lugar alfa en la manada
(“lo dirigimos con la mirada”). “Pareciera que los hombres
quieren evitar la pasividad” de “decir «llename el tanque»”,
concluía Mairal, haciendo volar por los aires con cierta elegancia
el sistema clasificatorio en el que fundaba su intervención.
Por
cierto, Mairal comprobó que no todas las mujeres se quedan en el
auto (lo que anula la regla) y yo, por mi lado (que sólo me bajo
para ir al cajero), que casi ninguna mujer dice «llename el
tanque».
“Pasivo/ Activo” (lo sufrió Cortázar) no son
rasgos semánticos que puedan aplicarse unilateralmente a un sistema
categorial tan rígido (tan ambiguo, y tan sin sentido) como el de
“Hombres/ Mujeres”. Muchos (¿o pocos?: varios)
expendedores de combustibles (policías, mecánicos de auto, o
barrabravas —reviso mi
fichero) están dispuestos a obrar activamente para que les
llenen el tanque. Excluirlos de la clase “hombres” por esa razón,
obliga, al mismo tiempo, a revisar enteramente el sistema profesional
asociado con la masculinidad, cosa que ya ha sido hecha.
Como, de
todos modos, soy un apasionado de las reglas, propongo a Mairal otras
dos para su analítica: 1) el hétero usa tarjeta de débito, 2) el
hétero gusta de la luz de tubo o reflector.