miércoles, 24 de enero de 2007

Corrrespondencia: 25/11: Marcha contra la contaminación y el saqueo ambiental a la Embajada de Finlandia

Jueves 25/11, 11.00
9 de Julio y Av. Santa Fe
en solidaridad con la Asamblea de Gualeguaychú y las luchas ambientales del país
Contra la contaminación y el saqueo ambiental!!!
Exigimos al Gobierno medidas ya!!!
 
Marcha a la Embajada de Finlandia
 
CONTRA LA CONTAMINACIÓN Y EL SAQUEO AMBIENTAL

* NO A BOTNIA Y ENCE.
* NO A LAS MINERAS A CIELO ABIERTO.
* CONTRA LA INVASIÓN SOJERA.
* BASTA DE CONTAMINAR LA CUENCA MATANZA RIACHUELO.
* NO AL CEAMSE.
* NO A LA CONSTRUCCIÓN INDISCRIMINADA DE TORRES. 
* ERRADICACION DEL POLO PETROQUÍMICO DOCK SUR.
* ERRADICACIÓN DEL PCBs.

 
AGD-UBA en Conadu Histórica 

Diario de un televidente

Anoche se fue de la casa de Gran Hermano Mrs. Dennise y su expulsión no sorprendió a nadie (queríamos que quedara nominada desde la primera semana, pero no se puede todo). Lo cierto es que las rubias (naturales o ficticias) fueron las primeras en desaparecer del serpentario argentino, cuyos días (al menos para S. y para mí) están contados: la semana que viene Sony comienza a emitir las nuevas temporadas de Desperate Housewives, American Idol, Medium y no sé qué otras delicias, que se sumarán al esperadísimo regreso de Lost en AXN y nadie, desgraciadamente, tiene tanto tiempo para consumir chatarra.
Volviendo al serpentario, S. (que, como Alan Pauls, ha seguido alguna temporada previa de Gran Hermano) me ha instruido en estrategia elemental: las víboras (Fabi Cantilo, la forra de los ángeles, el apologista del american way of life, Gabriel) se irán de la casa en cuanto estén nominados porque la única manera de sobrevivir no es el meloneo vil al que se entregan inmoderadamente (¡ante las cámaras! ¡ante nuestros ojos!), sino quedar bien con las votantes (y digo "las" porque es ciertamente difícil imaginar a alguien diferente de una adolescente trémula como votante en este bodrio). La rosca interna podrá retrasar la propia nominación pero, ay, cuando ésta llegue, el público será implacable con los hipócritas y los abiertamente hijos de puta: que el sucio hippie y el joven entrepreneur se hayan dejado llevar por las arcadas de maldad, los pone en riesgo. La madre de la sorda, aparentemente, se dio cuenta de que el grupo mafioso iba a condenarla, también a ella, más tarde o más temprano y dijo una verdad incontestable: "si vas a caretear, que nunca se te caiga una ficha". Entiendo aproximadamente esta frase viciada de lenguaje de época como: "hay que sostener el personaje hasta las últimas consecuencias y hasta el último día, cueste lo que cueste".
¿Qué es lo específico del universo Gran Hermano, lo que haría del ciclo "el experimento estético más revolucionario de los últimos tiempos"? Me costó darme cuenta, pero creo que es esto: ellos, los participantes, para quienes no hay afuera de la televisión, que ha moldeado sus sueños de conductores, actores, noteras o vedettes
desde mucho antes de que entraran en la casa, en esta situación límite en la que se convierten en materia prima y total de lo televisable, sin embargo, a diferencia de lo que sucede en las cárceles y en las instituciones psiquiátricas con las que la casa podría compararse, ellos, los únicos sobre la faz de la tierra, no pueden consumir televisión: no hay televisión dentro de la televisión. Sucede, claro, todo el tiempo: creo que muy esporádicamente puede verse un televisor encendido en Desperate Housewives o Medium. Pero lo específico de Gran Hermano es la tensión que se establece entre el todo de imaginación que la televisión representa y su inexistencia cotidiana. Es lógico que, en esa (para ellos, pero también para nosotros) incomprensible desaparición del ser social, las conciencias, más temprano que tarde, comiencen a desmoronarse. ¿Cómo sería, hoy, no tanto un "mundo cerrado" porque cerrado es, por definición, todo mundo, todo mundillo, sino un mundo abierto, un mundo sin televisión? No sobrevive a Gran Hermano quien más sabe de TV (por inmersión), sino el que más indiferente ha sido a ese aparato exhibitivo.
No importa que S. se burle de tu acento, cordobés, y de tu incapacidad para articular una sola frase con sentido. En ese disturbio de lenguaje que significa extranjería radical al medio (como si fueras un montañés que ha llegado de un siglo antepasado, por milagro de la tecnología, hasta nosotros), probablemente, se cifra no sólo la fuerza de tu encanto (la razón por la que los responsables de casting, siempre, siempre, me dicen, incluirán un cordobés en Gran Hermano), sino, tal vez, el secreto de tu supervivencia y, quisiera yo, de tu, por llamarlo de algún modo, "triunfo".

martes, 23 de enero de 2007

Capitalismo y esquizofrenia

No pasarán:

El conflicto por las papeleras
La Corte de La Haya rechazó el pedido uruguayo
El tribunal no hizo lugar al pedido del país vecino para que el gobierno argentino frene los bloqueos de los asambleístas

El tribunal internacional de La Haya rechazó hoy la medida cautelar pedida por Uruguay para obligar al gobierno argentino a tomar medidas para poner fin a los cortes de ruta de los asambleístas de Entre Ríos.
El fallo, que fue leído desde las 10 de la mañana (las 6 en la Argentina) en el Palacio de la Paz de La Haya por la presidenta del tribunal, Rosalyn Higgins, indicó que 14 de los 15 jueces del tribunal rechazaron la solicitud del gobierno de Tabaré Vázquez contra los bloqueos de los asambleístas que protestan contra la instalación de la papelera Botnia en la margen oriental del río Uruguay.
"La Corte decidió que las circunstancias, tal y como se presentan actualmente, no pueden exigir el ejercicio del poder de este tribunal para indicar medidas cautelares", declaró Higgins, ante los representantes de los dos países.

Baby-boom



Ni yo mismo sé si felicitarme o temerme. Otra de mis predicciones para el 2007 se ha cumplido. Primero fue una amiga de S., que anunció desde Inglaterra (hasta donde aparentemente ha llegado el influjo kirchnerista) su embarazo. Hoy nos llega la ecografía de la cosa de seis centímetros que, en algunos meses, se convertirá en la criatura Juan-Helguera. Su sexo todavía no está definido pero, más gravemente aún, se ignora si será catalana o sarda la prole de estos argentinos que triunfan en el mundo del diseño europeo.



Luisa Bongers-Olbrich, de dos semanas en la foto, fue anotada, por su parte, como alemana en la correspondiente Rathaus berlinesa, pero en pocos días más se mudará con sus padres al hemisferio sur, donde su nombre de pila le permitirá pasar como una argentinita más (que es lo que sus padres quieren).
No hay semilla que en nuestro generoso suelo no fructifique ni ecología inadecuada a la multiplicación de los nativos de Bernal...

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La tentación fascista de Maurice Blanchot

Blanchot, el oscuro

Maurice Blanchot es indudablemente uno de los ensayistas y literatos más fascinantes de la posguerra. Tanto como crítico literario en sus contribuciones a las más prestigiosas revistas de lettres contemporáneas, ha ejercido una función canonizadora sobre la literatura contemporánea. No sólo eso: la importancia de Blanchot ha excedido y desbordado la mera teoría literaria: ya sea por su propio discurso literario o por la naturaleza filosófica de sus reflexiones, Blanchot ha generado -¿sin proponérselo?- una corriente de pensamiento desde los años ?50 de larga influencia. Barthes, Bataille, Derrida, De Man o Foucault no han ocultado el impacto blanchotienne en sus obras.

El texto continúa en Mosca cojonera.

Blogolandia

Blog de la revista Esperando a Godot.

lunes, 22 de enero de 2007

Diario de un televidente

La máquina de hacer famosos

por Alan Pauls

Contagio nefasto de la epidemia de popstars, muchos, encima, son estudiantes de actuación, actores amateurs, pseudo actores, groupies de actores o lisa y llanamente artistas de la impostura; es decir: gente preparada y por lo tanto extremadamente desconfiable. (Incluso Jessy -en quien deposito mis fichas cuando apostar por alguien es lo único capaz de justificar que siga viendo el programa-, con su aire de asombro, su actitud de segundona modosa, el desamparo con que se aferra a su repugnante peluche, todas cualidades ganadoras, me resultan sospechosas: no las aprendió "en la vida" sino en las actrices de reparto de las películas de Almodóvar.) Es gente que está en la Casa no para ser objeto de una manipulación diabólica (a cambio de una recompensa de fama, un contrato, un canje de ropa) sino para hacer lo que sabe. Esa apuesta a cierto protoprofesionalismo dilapida, creo, uno de los pocos divertimentos que el formato deparó alguna vez: el espectáculo, dudoso pero atractivo, de un puñado de don nadie que lo aprendían todo en cámara y en vivo. En el primer GH, el gran espectáculo era el proceso de cocción que hacía pasar a los cobayos de lo crudo a lo cocido; en GH 4 todos entran ya cocidos; lo único que les falta es aire y descubrir en qué rubro (intriga, poder, sexo, comedia, información) pueden fructificar los talentos que forjaron en las clases de teatro.

El texto completo, acá.

Preguntan si...

-¿Estamos asistiendo a una crisis de la literatura? ¿La televisión e Internet están avanzando sobre la lectura?
-¡En modo alguno! La idea de "crisis" de la lectura es un invento aprovechado por los laboratorios de mercadotecnia para que el público se sienta culpable y compre libros. Las personas leen lo que necesitan y siempre ha sido así. Naturalmente, se puede hablar de una crisis de la escuela, pero ése es otro tema y no quisiera irme por las ramas. Si hubiera "crisis" de la literatura sería sólo como producto de la manía literaria de pensar lo que uno hace como crisis. El arte, y la literatura en primer término, siempre se movió con felicidad alrededor de las ideas más apocalípticas de la imaginación de la crisis. No creo que sea necesario que la cultura (los medios) sostengan sobre la literatura lo mismo que la literatura piensa sobre sí.

La entrevista completa de Gabriela Manuli para El observador de Perfil puede leerse acá.

jueves, 18 de enero de 2007

Para el bronce

Como se recordará, Borges le atribuyó a su amigo Bioy Casares una frase que el tiempo volvió célebre: "Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres". No es el momento de analizar esa frase, sino de compararla con otra, nacida también al calor de la amistad. Se la puede leer en un libro majestuoso al que me referiré más extensamente en algunos días, El curandero del amor de Washington Cucurto. Pero no puedo esperar un solo segundo más para consignar lo que un Santiago (Vega) le hace decir a otro Santiago (Llach), en el fragor de una fiestonga de garchar:

"¡No vale embambinarse al tallerista!".



miércoles, 17 de enero de 2007

Diario de un televidente

¡Uno menos!: ya quedan 17 participantes en la casa (¡uh, todavía falta un montón!)

por Guadalupe Diego*. De la Redacción de Clarín.com

No quieran saber, no le pregunten a nadie, las ganas que teníamos hoy de llegar aquí, sentarnos y comentar la noche que se vivió en Gran Hermano. Es que no era para menos: ayer tuvimos la primera expulsión (sí, sí, se fue Claudia, como era alevosamente previsible, -previsibles ella y su retirada-). Pero decíamos, que veníamos tan pero tan entusiasmados a escribir y de repente ¡púmbale!, pasamos por Linkillo y entonces para qué, si ahí ya está todo dicho y nadie podría ya hacerlo mejor: Pasen y lean.

*¡Gracias, Guadalupe, por ponerme el contador por las nubes!

Ante la ley

La fuga. Crecerá un jardín[1]

por Rodolfo Walsh

1

-Aunque sólo fuera por usted -le dijo el juez-, lamento que hayan sacado la pena de muerte.
El juez Olivia era un hombre de mirada bondadosa, que afilaba sin descanso un Fáber nº 2, soplando las virutas y apilando el polvo de grafito en pequeñas cordi­lleras.
Esa frase que Arias no olvida, pero que acaso va pu­liendo con los años hasta darle una tersura de guijarro que no tuvo, sitúa el comienzo de su historia allá por el 32, a lo mejor el 33.
-Matar a su madre -dijo, y enumerando las circuns­tancias en que la mató-: lo que ella era para usted y aún para cualquiera, lo que significa matar a una madre. Consumió un tercio del lápiz, sin cesar de mirarlo de reojo.
Arias repitió, sin mayores esperanzas, la historia que al principio contaba a gritos: que su madre era pobre, era desgraciada, sufría permanentemente con sus malos pensamientos, y que él no podía hacer por ella otra co­sa que aliviarla de la vida.
-¿Con un garrote?
-El garrote -volvió a decir- fue una inspiración del momento.
El juez dejó por un instante la yilé, el lápiz resbaló de sus dedos, y en ese pequeño gesto advirtió su enorme desesperanza.
-La escoria de la tierra -canturreó tristemente-, el salitre de las viñas, el verdín del estanque, la quereza [sic] de la carne, el que pudre la semilla. ¿Qué pena bastaría pa­ra usted, hijo mío?
Después volvió a sacarle punta al Fáber, una mina lar­guísima, tal vez microscópica en su ápice.
-Ninguna -confesó Arias.
Entonces el juez, con el canuto de lápiz que le que­daba, en un papel cualquiera, hizo la suma: 214 años.
(En esa cifra advirtió Arias por primera vez la impre­sión que causaba en los demás.)

2

-Detrás del primer muro -dijo el director-, hay un foso profundo. El agua no se renueva, es posible que adentro haya cosas vivas. Digo posible porque hace unos meses un guardián metió la mano sin querer, y cuando la sacó, le faltaba un dedo. Después del foso viene un dispositivo de alambradas, enseguida otro muro. Unos quince años atrás un recluso llegó hasta ahí, antes de que lo descubrieran los perros. El muro tiene ahora un reflector cada quince metros, una ametrallado­ra cada cincuenta. No existen horas fijas para cambiar la guardia. Detrás de este muro no hay nada, es decir, un talud de césped con flores, que se ve muy lindo desde afuera. ¿Quiere consultar los planos?
-No pienso escaparme -contestó Arias.
-Error -dijo el funcionario. Es natural que trate de escaparse, pero también es imposible. Para serle franco, preferimos a los penados que piensan en la fuga, son los más tranquilos, los que mejor trabajan, jamás intervienen en un desorden. Llegamos a estimular algunas tentati­vas, hasta cierto punto.
-¿Hasta dónde?
-En este momento -apoyó un dedo en el plano-, siete penados del pa­bellón C están cavando un túnel. Llevan cuatro meses en eso. El túnel -deslizó el dedo- ya llega hasta aquí. Va­mos a pararlo -otro movimiento del dedo- aquí.
-¿Y si yo les cuento? -preguntó Arias.
El director enarcó una ceja.
-Es lo mismo. Ninguno de ellos cree realmente que yo lo ignoro. Necesitan un motivo para vivir, ¿comprende?

3[2]

Arias trató de volverse loco. Ayunó días enteros, se re­sistió a dormir, ensayó largas risas sin objeto, obligó a su cara a sostenidas muecas de idiotez. Cuando esto fraca­só hizo mentalmente una lista de las cosas que todavía le importaban. Eran pocas: la Virgen de Luján, la bande­ra nacional, una vecina del barrio, el Racing Club. Len­tamente empezó a demolerlas: al Botasso verde que re­cortaba en la Crítica lo agujereaban por todas partes, le rompían el travesaño, le perforaban la red; lo goleaban de taquito, de chilena, de palomita. Cherro lo cabecea­ba, Bernabé lo demolía de un taponazo. ¡Cortina metáli­ca! A veces Arias gritaba "¡No, no!", pero era inútil, una gambeta triunfal se había colado tras la línea de cal, y el incursor sacaba pecho y miraba sobrador al arquero, co­mo diciendo "No me atropelle". La Virgen, que también era la vecina inaccesible, gozaba como una sirvienta en brazos del cantor de barrio, y así todos los respetos se despeñaban en esquirlas celestes y blancas.Consiguió un espejo. Se miraba horas y horas hasta hipnotizarse, sus ojos se perdían en sus ojos, un mar gris en otro mar de niebla y de esperanza, se agarraba a sí mismo por las orejas y se sumergía, hasta que ambos re­flotaban, sin aliento.


[1] Original de dos páginas (escritas entre el 3 y el 6 de marzo de 1965), muy corregido. Fuente: Rodolfo Walsh. Ese hombre y otros papeles personales. Buenos Aires, Seix Barral, 1996 (edición a cargo de Daniel Link)

[2] Al margen, manuscrito: "Hilvanar cada chapitre, hacer un coso só­lido".

Otra denuncia estremecedora

En el Este, la música electrónica funciona como estimulante

Marihuana y alcohol a plena luz del día

PUNTA DEL ESTE.- "¿Che, tenés un toque?"
-No, acá no, en el auto. Esperá que voy a buscar.
El diálogo, del cual esta cronista fue testigo, ocurrió a plena a luz del día, en una de las playas top de Manantiales. Ahí, donde la música electrónica funciona como un estimulante más, la droga suele tener una cita diaria con los jóvenes. Esa conversación no fue una excepción: hace pocos días, en la misma playa, el viento marino traía consigo el aroma típico de la marihuana.

martes, 16 de enero de 2007

Diario de un televidente

Una de mis profecías se ha cumplido. Pero sucede como en esos malos relatos en que los deseos pedidos a los hados o los pactos realizados con el diablo se cumplen, pero bajo una forma totalmente siniestra. S., en efecto, visita profesionalmente las milongas de Buenos Aires. Como su trabajo nocturno le alcanza para justificarse ante lo poco de ética protestante que se le ha adherido a lo largo de su vida (en un mes, por otra parte, francamente vacacional), por las tardes (salvo que alguna urgencia se lo impida) se sumerge inmoderadamente en la casa de Gran Hermano, a través de la "transmisión directa" que puede oírse a través del canal 15 (en Videocanal) -y digo oírse porque una vez que las voces se reconocen no hay absolutamente nada para ver- y la navegación simultánea por las páginas que siguen el fenómeno en Internet.
Como yo sería incapaz de permanecer incólume ante tanta marea tóxica, sé ya más sobre la cuarta edición argentina de Gran Hermano que lo que nunca supe sobre literatura española medieval (que, por mi formación, no es tan poco).
Sé, por ejemplo, que no es lo más abominable de Gran Hermano su mecanismo (siendo, como es, repugnante), sino el uso argentino de ese mecanismo, la distorsión del tristísimo aspecto Big Brother y su conversión en un inmoderado casting de futuras estrellitas de la televisión argentina. El devenir Rial del asunto.
Sé, por ejemplo, que una de las participantes preguntó (lo escuché): "¿Por qué se llamará "Gran Hermano" este programa?" Y sé que la mejor respuesta que ella pudo darse (en contra de la opinión de uno de sus compañeros, que había sugerido vagamente "¿Por el libro?") fue remitirlo todo a la gran hermandad que ellos representan y en la cual el hermano mayor no sería sino esa voz anónima de la cual, de inmediato, todas las chicas y el homosexual del ciclo comenzaron a enamorarse, sobre la base de una analogía insostenible y un poco insoportable (voz grave/ miembro grueso). Fascinante fascismo.
Si mi saber se detuviera en esto, yo no me animaría a hilvanar palabras al respecto. Pero sé, porque me lo cuenta S. cada vez que nos reunimos en la cocina para calentarnos un café o para intercambiar informes necesarios para la continuidad de la vida en el planeta, que Lea(ndro) es, para alguna de las participantes de la encerrona y para quienes discuten sus pormenores en los foros de Internet, más puto que las gallinas, y que su estrategia de declararse enamorado de Fabiana Cantilo (así la llamamos nosotros), la tucumana, sólo tiene por objeto poner celoso a Sebastián Pollastro (o algo así), el gay confeso y triste (triste, porque se dio cuenta de que, por el momento, no tiene chance de coger frente a las cámaras con nadie). Sé también (porque abrí el vínculo que S. me mandó por correo electrónico) que el rubio rosarino ("el stripper bisexual" lo llaman en youtube y en los demás vínculos que recomienda el diario La Nación) es bartender en "la" disco gay de Rosario y sé que el Rocky con el que Nadja mantiene una relación clandestina, según sus repetidas alusiones, sería el mismísimo Diego Armando Maradonna.
Digo "sé", y la verdad es que no sé nada. No me jacto ("Sólo sé que no sé nada"). Declaro simplemente haberme dejado llevar por una marea de discurso.
En un rato, todo apunta hacia ello, disfrutaremos en directo de la expulsión de la modelo con implantes mamarios (que se levantó al joven entrepreneur, como corresponde a gato con olfato) o, todavía mejor, del masturbador descerebrado con cara de rata
del conurbano bonaerense.

Para el bronce

El "síndrome de Cucurto", podría llamarse. Lo sufre cualquiera, todos, cada tanto; lo tuvo Rodolfo Walsh en 1963:

"Me gustaría ir a Bahía y ser un negro.
Trabajar con los ne­gros y coger con las negras
y aprender a cantar y a bailar."


Galería


Por supuesto, Pierre et Gilles.

lunes, 15 de enero de 2007

Verano en Buenos Aires

domingo, 14 de enero de 2007

Correspondencia

Las palabras y las cosas
A propósito de una nota amarilla

El diario Clarín del día de hoy decidió hacerse eco de un "anónimo" que, según el propio matutino, fue dirigido a los medios de comunicación desde "fuentes" de la Biblioteca Nacional. Lo hizo a través de una nota, que firma Patricia Kolesnicov, titulada "La denuncia sobre la Biblioteca Nacional tenía varios párrafos copiados". En ella, haciendo gala del peor amarillismo periodístico, se anuncia con grandes titulares que mi carta de renuncia al cargo de Subdirector de la Biblioteca Nacional dirigida al Secretario de Cultura el pasado 27 de diciembre "copia", sin citarlos, párrafos de un diario español?

Mi carta de renuncia consiguió hacer público un cuadro crítico de la Biblioteca Nacional con datos y referencias precisas sin apelar al método de la denuncia ni a imprecisas y oscuras fuentes. Es que a diferencia de otras bibliotecas del mundo, nuestra Biblioteca Nacional no produce ni difunde estadísticas ni análisis sobre su funcionamiento ni sobre los servicios que brinda (como la relación entre presupuesto e inversión tecnológica, o sobre el crecimiento de su patrimonio, o sobre el crecimiento o decrecimiento del número de lectores, etc.). Por eso, para la elaboración de mi Informe de Gestión y de mi carta de renuncia era imprescindible articular los datos relevados in situ en la Biblioteca Nacional durante un año de gestión con las más diversas fuentes disponibles. Acudí, pues, a los precisos informes de la SIGEN; al informe no menos crítico sobre la Biblioteca Nacional elaborado por el director Elvio Vitali para la conferencia de prensa brindada en setiembre de 2004; a las páginas web de ABGRA, de ABINIA y de varias bibliotecas nacionales latinoamericanas y al dossier de debate sobre el rol de la Biblioteca Nacional española, entre muchos otros textos. No se trata de textos de investigación o creación literaria firmados por un autor, sino de documentos públicos institucionales, que usé libremente tomando datos y descripciones de procesos técnicos sobre las bibliotecas de nuestro país y de todo el mundo. Al no tratarse de ideas originales de un autor personal ni colectivo, hubiese sido ridículo entrecomillar y citar al pie la fuente de datos o de descripciones de procesos técnicos, por otra parte no exclusivas de dichas fuentes.

De 9 páginas a espacio simple de mi carta y de 40 páginas en igual formato de mi Informe de gestión, la "fuente" de la Biblioteca Nacional detecta tres párrafos -en verdad, cuatro oraciones- de descripción de procesos técnicos bibliotecológicos "copiados" del debate sobre el rol de la Biblioteca Nacional española. Por mi parte, para regocijo de la prensa amarilla, podría añadir que "copié" (cierto que en forma abreviada) un párrafo con información sobre la Biblioteca Nacional de Brasil de su página web, que los datos de las Bibliotecas Nacionales de Chile y México están "copiados" de la página de ABINIA... Ahora, bien, ¿qué es lo que prueba esto? ¿En qué desmerece el cuadro crítico de situación por mí presentado? Como todo texto, también mi carta puede ser leída como un palimpsesto y desmenuzada frase por frase buscando influencias, citas ocultas, ecos de otros textos... Que lo haga quien lo quiera hacer, no tengo fuentes oscuras que ocultar, pero ¿vale la pena tomarse semejante trabajo? ¿En aras de qué? Mi carta no es un texto literario que reclama originalidad frase por frase, sino un diagnóstico crítico que busca dar cuenta de una realidad institucional penosa. Lejos de ser original, este diagnóstico es compartido por casi todo el campo bibliotecológico, no sólo de nuestro país sino del mundo entero. No pido otro mérito que la responsabilidad de haberlo hecho público aún sabiendo que esos gestos no se perdonan y exponen a su autor a este tipo de mezquindades.

Hasta el momento, nadie desmintió mi diagnóstico crítico de la Biblioteca Nacional. Es más, el campo de los investigadores lo avaló públicamente porque vio reflejada en mis palabras su propia y penosa experiencia. El propio Director también lo reconoció públicamente al admitir que se trataba de "males conocidos". Incluso los ensayistas y los periodistas de la izquierda populista que avalan la gestión del Dr. González hacen grandes gestos a favor de la dimensión simbólica de la Biblioteca Nacional, pero evitan referirse al cuadro crítico de tal institución en tanto que biblioteca (es comprensible, por otra parte, que quienes más padecen el mal servicio que presta la Biblioteca Nacional sean los que quieren leer y no tanto que acuden a conferenciar?).

Pero, volviendo al punto, la Dirección de la Biblioteca Nacional, no pudiendo desmentir el diagnóstico, se ha propuesto desprestigiar a quien se atrevió a formularlo y hacerlo público. Aunque sin asumirlo directamente, acude al método soez de la acusación, sugiriendo un "plagio" donde no lo hay ni podría haberlo. Desde luego, es más tranquilizador creer que el cuadro de la situación que presenta mi carta es un puzzle de críticas tomadas de textos de otros países, que aceptar que los argentinos nos tenemos que conformar con la Biblioteca Nacional de la República de Feudalia. Pero como no subestimo a la opinión pública, no creo que esta penosa manipulación logre desenfocar el tema de fondo. Sin duda, se trata de buscar un reemplazante en la Subdirección, archivar el expediente y esperar que el episodio pase al olvido. Por mi parte, hago votos porque el debate prosiga, pero el debate en serio. Porque a diferencia de otros momentos en que la Biblioteca Nacional se instalaba en los medios a partir de escándalos y denuncias de todo tipo, aquí se ha abierto un debate bibliotecológico, intelectual y político con el suficiente vigor como para convocar a los más diversos actores. La prosecución del debate necesita de una prensa seria, a la altura de semejante cometido.

El reciente nombramiento de la Bibliotecóloga Elsa Barber como Subdirectora de la Biblioteca Nacional es un acontecimiento histórico en la propia institución y en el país. Es una profesional de gran probidad y capacidad. Pero necesitará un gran apoyo para emprender la normalización institucional, la informatización de todos los procesos bibliotecológicos y la mejora en la atención al público lector. Si no lo obtiene, se repetirán las mismas contradicciones y se alzarán los mismos obstáculos que me llevaron a renunciar en diciembre pasado. Para la ciudadanía, el mejor modo de acompañar su gestión será mantener vivo el debate público. Ojalá la Subdirectora pueda contar entre sus respaldos con una opinión pública alerta, que siga discutiendo la misión de una Biblioteca Nacional a la altura de los tiempos.


Horacio Tarcus

Buenos Aires, 13 de enero de 2007


viernes, 12 de enero de 2007

20 cms.

Gracias, meekss. ¿Cuando volvés al blog?

Gozos de San Sebastián

Ruega a Dios Omnipotente Para que amparo nos dé.
En Roma, noble adalid, llevaste el pendón cristiano
sin arredrarte el tirano con su diabólico ardid.
Sucumbiendo en noble lid, joven el mundo te ve.
Ruega...

No desmayes un momento, generoso Sebastián,
duro martirio te dan; más tú lo sufres de contento,
porque en medio del tormento ves el cielo de tu fe
Ruega...

Te ofreció el mundo sus dones, falsos honores te dio,
más tu virtud despreció sus mentidas ilusiones
y locas tentaciones pisaste con noble pie.
Ruega...

Hiciste guerra al abismo; mil víctimas le arrancaste
que con tus triunfos llevaste al seno del cristianismo;
se enfurece el paganismo que ya en su impotencia cree.
Ruega...

Al fin, tu sangre inocente, viertes en suplicio cruel:
tú, noble Mártir, en él sucumbes como un valiente
y ese día refulgente tu última victoria fue.
Ruega...

Allá en la región serena donde ciñes áurea palma
y gozas la eterna calma lejos de la amargura y pena
mira a la nación chilena que en ti su esperanza ve.
Ruega...

Antiguo campo de oración, contiguo a la parroquia.

En 43 hectáreas puestas al servicio de los peregrinos, se celebrará la festividad de San Sebastián el 20 de enero y el 20 de marzo. El resto del año la imagen permanecerá en el Templo Santuario.

jueves, 11 de enero de 2007

Blogolandia

¿Por qué será que la estetización siempre nos resulta sospechosa?

San Sebastián

por Salvador Dalí

A F. García Lorca

Ironía

Heráclito, en un fragmento recogido por Temistio, nos dice que a la naturaleza le gusta esconderse. Albertino Savinio cree que este esconderse ella misma es un fenómeno de autopudor. Se trata -nos cuenta- de una razón ética, ya que este pudor nace de la relación de la naturaleza con el hombre. Y descubre en eso la razón primera que engendra la ironía.

*

Enriquet, pescador de Cadaqués, me decía en su lenguaje esas mismas cosas, aquel día que, al mirar un cuadro mío que representaba el mar, observó: Es igual. Pero mejor en el cuadro, porque en él las olas se pueden contar.
También en esa preferencia podría empezar la ironía, si Enriquet fuera capaz de pasar de la física a la metafísica.
Ironía -lo hemos dicho- es desnudez; es el gimnasta que se esconde tras el dolor de San Sebastián. Y es también este dolor, porque se puede contar.

Paciencia

Hay una paciencia en el remar de Enriquet que es una sabia manera de inacción; pero existe también la paciencia que es una manera de pasión, la paciencia humilde en el madurar los cuadros de Vermeer de Delft, que es la misma paciencia que la del madurar los árboles frutales.
Hay otra manera aún: una manera entre la inacción y la pasión; entre el remar de Enriquet y el pintar de Van der Meer, que es una manera de elegancia. Me refiero a la paciencia en el esquisito agonizar de San Sebastián.

Descripción de la figura de San Sebastián

Me di cuenta de que estaba en Italia por el enlosado de mármol blanco y negro de la escalinata. La subí. Al final de ella estaba San Sebastián atado a un viejo tronco de cerezo. Sus pies reposaban sobre un capitel roto. Cuanto más observaba su figura, más curiosa me parecía. No obstante, tenía idea de conocerla toda mi vida y la aséptica luz de la mañana me revelaba sus más pequeños detalles con tal claridad y pureza, que era imposible mi turbación.
La cabeza del Santo estaba dividida en dos partes: una, formada por una materia parecida a la de las medusas y sostenida por un círculo finísimo de níquel; la otra la ocupaba un medio rostro que me recordaba a alguien muy conocido; de este círculo partía un soporte de escayola blanquísima que era como la columna dorsal de la figura. Las flechas llevaban todas anotadas su temperatura y una pequeña inscripción grabada en el acero que decía: Invitación al coágulo de sangre. En ciertas regiones del cuerpo, las venas aparecían en la superficie con su azul intenso de tormenta de Patinir, y describían curvas de una dolorosa voluptuosidad sobre el rosa coral de la piel.
Al llegar a los hombros del santo, quedaban impresionadas, como en una lámina sensible, las direcciones de la brisa.

Vientos alisios y contra-alisios

Al tocar sus rodillas, el aire escaso se paraba. La aureola del mártir era como de cristal de roca, y en su whisky endurecido, florecía una áspera y sangrienta estrella de mar.
Sobre la arena cubierta de conchas y mica, instrumentos exactos de una física desconocida proyectaban sus sombras explicativas, y ofrecían sus cristales y aluminios a la luz desinfectada. Unas letras dibujadas por Giorgio Morandi indicaban Aparatos destilados.

El extraordinario texto de Dalí sigue acá.
Fuente: Ian Gibson. Federico García Lorca (tomo I). Barcelona, Crítica, 1998, págs. 494 a 499. El original en catalán (publicado en 1927) se incluye como apéndice en págs. 612 a 617.