jueves, 16 de febrero de 2012

Postgéneros

Más restos:

Claire, la australiana ("Mai baibi") de Lost, apareció en el último capítulo de Once upon a time desempeñando a Bella en la torcida adaptación de Bella y Bestia propuesta por los guionistas en esa sopa folclórica que se parece más a un statement anti-Disney que a cualquier otra cosa. De lo que le pasa al personaje mucho no me enteré, porque me quedé dormido.
Ethan es el protagonista de Another Earth (2011), una rara película muy parecida a la segunda (y genial) mitad de Melancholia.
El contexto ficcional es más o menos éste: aparece en el cielo un planeta gemelo de la Tierra. Una chica (menor de edad) se distrae buscando el planeta mientras maneja. Atropella a otro auto. Mueren la mujer y el hijo de Ethan, que queda en coma. 
Cinco años después, el planeta gemelo domina el horizonte (con su luna, sus ríos de lava, sus doctores en leyes y sus unicornios soñados), Ethan ha salido del coma y la chica de la cárcel. Ella va a su casa a pedirle perdón pero no se anima y se hace pasar por empleada de limpieza. Tejen una relación. 
Hay un concurso para ganarse un viaje a la Otra Tierra (irán científicos, militares y un puñado de civiles). Ella gana.
A diferencia de Melancholia, Another Earth no apela a la destrucción total sino al recomienzo y la vida segunda. Un poco por eso, no tiene la misma grandeza que la película de Lars Von Trier, pero comparte la misma preocupación respecto del impacto existencial que la veterana (y ya intransitable) ciencia ficción nunca pudo examinar hasta sus últimas consecuencias. O sea: se inscribe en una corriente cinematográfica muy de moda, que trabaja con unidades (figuras, imágenes) de un género, sin respetar su lógica (o más bien: desdeñándola). Se usan algunos elementos de la ciencia ficción, el terror, en fin, cualquiera de los géneros más convencionalizados y se los pone a circular en una ecología extraña. Con razón, lo que se supone es que algo interesante tiene que salir......


miércoles, 15 de febrero de 2012

Juventud, divino tesoro























Sin darnos cuenta, el Oscar se nos vino encima, nuevamente. La pereza y las obligaciones tal vez me inhiban de ver las películas que constituyen el puñado de nominaciones. 
En cambio, vi la que protagoniza el joven de la foto, Ezra Miller: We Need to Talk About Kevin. En la cinta, hace de hijo desquiciado de Tilda Swinton (ni Tilda ni él están nominados).
La película es rara. Comparte, en algún sentido, el agenciamiento del género que ya se observaba en Melancholia, de Lars von Trier (y su gemela, Another Earth). Aquí se trata del niño endemoniado (más Demian que El bebé de Rosemary), pero totalmente fuera del género del que la figura proviene. No hay ninguna hipótesis trascendental, ni explicación, ni metáfora. Kevin es mala gente, y punto. De modo que la película hace de la pura inminencia su absoluto temporal y, para que eso quede claro desde el principio, medio como que anticipa lo trágico del asunto.
Por supuesto, las buenas conciencias se detendrán a discutir si lo que la película insinúa (niño al que no se le pega se vuelve asesino serial) constituye el núcleo de alguna pedagogía posible.
Pero creo que la película usó ese debate sencillamente para poder ser producida. Lo importante está en otro registro. El casting es impecable: si uno hubiera tenido que imaginar un hijo de Tilda, no podía sino los sucesivos niños que terminan convirtiéndose en Ezra (cada uno de los cuales es Ezra). 




























Y la relación entre ambos es tan absoluta (es decir, tan erótica) que se entiende que el padre no entienda nada (de paso: en la película la belleza de Ezra es tan sutil, tan inverosímil, que hasta es legítimo pensar que proviene de una mezcla genética entre esos padres, mucho más que el resultado de un desliz de Tilda) o que elija no entender.































En fin, acá se sostiene que la película es la mejor del 2011. 
Yo no puedo decir tanto, porque veo poco cine, pero es verdad que es de una rara belleza y que la rara belleza designa tanto el plano de composición (que, por eso mismo, es casi kitsch, deliberadamente) como su tema.
Tilda y Ezra estaban preparados desde hace tiempo para una película como ésta. Ella desde... Orlando, qué se yo. Él desde Afterschool.  Sólo les faltaba encontrarse para sacarse chispas.
Dejo el wallpaper de la película:



























Manotazos

Mirar más largo

por Eduardo Aliverti para Página/12

Malvinas también tiene su condición emblemática. Lo episódico registra al acto del martes pasado como novedad más reciente. Nadie, con sensatez, puede manifestar contrariedad por lo decidido. Pero el anuncio de la apertura oficial y total del Informe Rattenbach ya se había hecho. Y recurrir con una denuncia de militarización a las Naciones Unidas, organismo al que el propio Gobierno relativiza (y lo bien que hace, si es por esperar alguna efectividad), francamente no es una medida conmovedora.

Anomalías

Reni nos regala Objetos Verbales
No son, tal vez, objetos verbales puros e independientes como una espada o como un anillo de plata. Son, para de alguna manera decirlo, objetos verbales puros e independientes, como un cristal.

martes, 14 de febrero de 2012

Happy Valentine's Day


Intentaban ocultar que padecían una enfermedad incurable, se cree que sida. La idea era simular un robo, pero uno de los sicarios confesó que les habían pagado por matarlos.

(¡qué retro!)

Efecto Boomerang


Policía Federal desplazó a los ex soldados que reclaman una pensión por haber sido movilizados por Malvinas en la 9 de Julio.

Argentina, las malvinas

Plataforma 2012 repudia la oleada represiva que viene desarrollándose en Catamarca (Belén, Santa Maria y Tinogasta), así como en Amaicha del Valle (Tucumán), contra las poblaciones que se oponen a la megaminería.
Asimismo, denunciamos la situación grave que atraviesa la ciudad de Andalgalá, actualmente sitiada por bloqueos promineros selectivos y discriminatorios, cuya única finalidad es impedir la entrada a periodistas que no son de la zona o que presentan una visión crítica de la megaminería, así como de  reconocidos organismos de derechos humanos.

lunes, 13 de febrero de 2012

Otra que se nos fue...


Post-post

Boudou: "hablar del postkirchnerismo, aún dentro de nuestro espacio, es ir en contra del modelo"

domingo, 12 de febrero de 2012

Hasta la vista, baby


En 2004 logró  convertirse en el primer –y por ahora único– cyborg reconocido como tal por un país. Fue cuando las autoridades británicas aceptaron que el músico posara para la foto del pasaporte con su aparatito –bautizado eyeborg–, luego de que les presentara un certificado médico y les insistiera que como el dispositivo era una extensión de sus sentidos ya formaba parte de su cuerpo.

sábado, 11 de febrero de 2012

El fin del mundo

Por Daniel Link para Perfil

Me escribe una amiga que vive en Alemania, quejándose de los quince grados bajo cero. Le contesto quejándome de nuestra sensación térmica de cuarenta grados y le digo: “Es el fin del mundo”. Insiste: “Acá también es el fin del mundo”. Pierdo la paciencia y puntualizo: “El fin del mundo es acá, allá, en todas partes. Es consustancial a su posibilidad misma que sea un final unánime, mundializado. ¿Qué te crees?”.
No me extraña, sin embargo, su torcida percepción de las catástrofes. Recuerdo que, hace unos años, nos habíamos reunido en una terraza palermitana para observar un eclipse de luna. Ella, en trance químico o meteorológico (ya no lo recuerdo), afirmaba con una terca temeridad que el fenómeno se debía a la interposición del sol entre la Tierra, nuestro hogar y punto de vista, y su satélite natural.
Como yo me burlaba de ella, pidiéndole que reconsiderara sus palabras (“¡sabés qué calor haría!”), se refugió en la prensa cotidiana: “Lo leí en el diario”. Si así hubiera sido (pero no era el caso), eso habría bastado para probar que los diarios mienten y que su único interés es sembrar el pánico, entonces y ahora.
En cuestión de temperaturas, no se trata de ponerse a competir. De buena gana estoy dispuesto a aceptar que el fin del mundo (y de la alegría), que el infierno y que la muerte se parecen más a quince bajo cero que a cuarenta a la sombra.
De las muchas cosas que nunca entenderé y de las que convendría ir dejando registro aquí, antes de que sobre esta columna caiga la noche total, definitiva, es por qué persiste la gente en vivir en latitudes de climas fríos. A ellos les parecerá inevitable. A mí me parece un castigo que ni “Eclipse de Luna” (el mote burlón de mi amiga) se merece.

(anterior)

viernes, 10 de febrero de 2012

Después del pop, nosotros....

Como se sabe, sólo hay un tema que atrapa nuestra atención y nos arrastra a debates interminables. Han sido noches de extenuantes argumentaciones y análisis microscópicos, sociologías del arte, del gusto, del deporte, de la sexualidad.
Hasta que Sebastián Freire se cansó de tanta cháchara y nos paralizó con un lapidario y clasicista: "Esto es mejor".




jueves, 9 de febrero de 2012

Con la mano en la trampa


El jugador de básquet Emanuel Ginóbili, estrella de la selección nacional y de la liga estadounidense NBA, solicitó se le reconozca la propiedad de un predio donde vive la comunidad mapuche Paichil Antriao, con presencia en Villa la Angostura desde 1902 (reconocido por documentos del propio Estado argentino). Es el paso previo a pedir el desalojo de la comunidad. En la causa por desalojo, los abogados de Ginóbili utilizan argumentos históricos que desde hace décadas son desechados por el mundo académico.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Tu Wolverine privado


Un grupo de médicos llevó a cabo el primer transplante de hueso hecho con esta innovadora técnica.

martes, 7 de febrero de 2012

Correspondencia

A la atención de Daniel Link

De mi estima

Estamos convencidos que el turismo rural es un instrumento aún desconocido para el desarrollo  de los pueblos y comunidades rurales; por eso queremos llegar con información hasta el último rincón de la Argentina, diciéndolo a la gente que tiene en él una oportunidad para su progreso allí mismo donde vive.
Te agradeceremos mucho que nos hagas la “gauchada” de ayudarnos a difundir el XII Curso de Alta Dirección en Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la UBA que iniciará en marzo próximo. Si nos escriben a semitur@agro.uba.ar con mucho gusto enviaremos información completa. También pueden llamarnos al 011 4523 9700 o en http://www.agro.uba.ar/catedras/turismo
Este curso está especialmente diseñado para que asista la gente que vive en el interior del país o en Uruguay, requiere estar en Buenos Aires sólo 2 días consecutivos por mes, un viernes y un sábado.

Agradeciéndote que nos ayudes difundir estas propuestas te hago llegar un cordial saludo.
Ernesto Barrera

¡Otra denuncia estremecedora!


El vicepresidente afirmó que como consecuencia de una crítica "política interna", el premier británico busca una salida militar a la crisis por Malvinas.

lunes, 6 de febrero de 2012

Reina de los carnavales




domingo, 5 de febrero de 2012

Después de Lost

Era previsible, por supuesto, pero no deja de sorprendernos. Las carreras actorales de los protagonistas de Lost son.... más bien erráticas, cuando no equivocaciones totales.
No me sé los nombres de los actores y la pereza dominical me atenaza.
Jin Kwon fue a parar a ese engendro fascistoide llamado Hawaii Five-0 que no sé por qué dura todavía (o lo sé, pero protesto ante la evidencia).
Juliet fue a parar a otra remake más penosa, que ya no existe: V. Invasión extraterrestre. Penelope Widmore eligió un guion mejor, el de Flashforward, pero desdeñó la superstición de que cualquier cosa protagonizada por Joseph Fiennes, el hermano "lindo" de Ralph, está condenado al fracaso (Gwyneth Paltrow, que ganó el Oscar por Shakespeare in Love, terminó haciendo de maestra suplente en Glee, por culpa de la influencia fatal del jettatore). La serie duró una temporada y Penny desapareció del mapa. 
Más ambicioso, Sayid se dejó matar al comienzo de una película menor sólo para que Jodie Foster pudiera salir a vengarlo.
Ben, desde hace poco, trata de brillar en la opaca Person of interest (quoque tu, Ben!), demostrándonos la dura realidad de los mercados laborales más allá de nuestras fronteras, y Hugo Reyes pasea su ineptitud actoral por otra isla, Alcatraz, sobre la que todavía no sé bien qué pensar (creo que es mala, la serie, pero tiene escenas de intensidad impar: la conversación entre el asesino de niños y el director de la prisión, a la luz de cuatro fósforos sucesivos, es de una rara perfección).
Hay más, pero termino con Kate. Divina, ella, sabía que la industria cosmética le daría algún dinero. Pero nadie puede vivir en ese aburrimiento. Un papelito, pidió, y la pusieron de novia de Hugh Jackman en Gigantes de acero (2011) una película infantil sobre robots boxeadores donde ella es una mecánica. Su novio en el film, como alguna vez su marido en la serie, se llama Charlie.Y no le dice "Freckles" porque hay vergüenza.
Estando Fringe, claro, nada de esto tiene sentido...  Tampoco tiene sentido Fringe, pero al menos la serie hace del sinsentido una cosa tan encantadora que no nos cansaremos de aplaudir la multiplicación de Olivias, de Walters, y, ahora, de Astrids (el personaje está modelado a partir del de Astrita, la hermana de Astroboy, cosa que el Walter "Colotordoc" no deja de recordarle, cada vez que la llama Astro).
Los dos últimos capítulos de la cuarta temporada, muy inclinados a la precognición, fueron deslumbrantes (por diferentes razones, pero todas ellas relacionadas con el guion, con el casting, con la impecable producción).
En el último, Astrid "del-lado-de-allá" tiene un percance y, como sucede siempre en estos casos, sale a dar una vuelta. Me voy a... (complétese: al shopping, al cine, a la pileta, a la casa de mi amiga). En Fringe, cuando la gente siente un desasosiego, se pasa directamente a una realidad alternativa, sin mayores consecuencias que ser perseguido por una Olivia u otra. Dos Astrids y dos Olivias (la colorada y la rubia) coincidirán en el laboratorio bostoniano y Nueva Inglaterra, en la "realidad de peso", cumplirá el mismo papel histórico, en contra de la Nueva York de aquel otro mundo paralelo.
¿Hacia dónde va Fringe? Después de Lost, lo sabemos, el único destino posible para la televisión es el puro acto de contar. El tema de Fringe no es la ciencia (del relato) sino el arte (de la narración).
Como desde el final de la tercera temporada la desaparición de Peter transformó las realidades (estableciendo nuevas "líneas temporales"), nada de lo que vemos se explica por lo que habíamos visto antes y hay que empezar a contar todo de nuevo. La "colorada" Olivia, más simpática y menos asesina que su versión previa, habla de episodios que no sabemos qué son, qué fueron, cómo formaron el presente que vemos.
En esas inconsistencias del tiempo y el espacio, que son puros vericuetos de la imaginación, encuentra Fringe la fuerza para seguir contando.
Recomendación para los actores: déjense llevar por esa fuerza. En cuanto se termine, estarán fritos.

sábado, 4 de febrero de 2012

El Proceso, los procesos


por Daniel Link para Perfil


Argentina es un país que gusta de los procesos (incluso tal vez más que de los resultados): la última Dictadura se otorgó a si misma el nombre de Proceso de Reorganización Nacional, y por todas partes se analizan procesos más o menos cíclicos: la malvinización (o la desmalvinización) ocupa hoy la primera plana de los diarios, gracias al impulso que Hollywood le ha dado y que el Estado argentino ha decidido replicar.

El “modelo” es un proceso (probablemente, como la historia, sin sujeto ni fines), de resultado incierto, pero en el que se funda la razón de Estado y que establece, por lo tanto, una relación extrañamente compleja entre estados (de imaginación y de materia) y procesos (de transformación material e imaginaria).

Analicemos un proceso: en la clasificación geológica de las islas, la imaginación confirma lo que ya sabía de otro modo. Están las islas continentales (que se derivan de accidentes que las separaron de un continente): desmembradas, pues, de aquello de lo que participaban. Y están las islas oceánicas, originarias, esenciales, constituidas a partir de erupciones, formaciones de coral, lo que fuere.

El lugar que ocupe una isla en un imaginario, pues, tendrá que ver con su naturaleza (o todo lo contrario: la naturaleza de una isla dependerá del lugar que ocupe en un imaginario). En última instancia (repito a Deleuze), la isla no es otra cosa que el sueño de los hombres, y los hombres la mera conciencia de la isla.

Esto hace que, por definición, la isla esté desierta (sea el desierto), un proceso de recomienzo continuo de la batalla entre la tierra y el agua (separación, erupción, sedimentación), cuando los hombres todavía no existían. La unidad de la isla y sus habitantes, en consecuencia, no es real, sino imaginaria, porque la isla, por su propiedad de desierta está también, por definición, abandonada (aunque alguien viva en ella, aunque reúna las más excelsas cualidades de lo viviente que pudieran imaginarse: la isla es la tensión pura hacia la mitología y la literatura).

Todo esto debe ponerse en relación con nuestras Hermanitas Perdidas: islas continentales, órganos vitales separados de la unidad argentina que les da sentido y que, al mismo tiempo, encuentra en ellas su remoto destino, quiero decir: su sueño.

Nos quitaron esas islas (imaginamos, sabemos, sostenemos) cuando todavía no estábamos maduros para defenderlas como nuestro sueño colectivo. Eso es el imperialismo: la transformación de una isla continental en una isla oceánica.

En nuestro sueño actual, la reivindicación de la soberanía sobre las islas Malvinas equivale a la soberanía sobre el self, sobre nosotros mismos: no tendremos paz hasta que ese proceso (interminable) se complete.

Las Malvinas, pase lo que pase, seguirán desiertas y abandonadas (porque son islas), pero tendrán una conciencia nueva, radiante y patriótica: las Malvinas argentinas defenderán de la codicia planetaria los innumerables recursos antárticos que son, también ellos, elementos de un sueño.

Se podría objetar la debilidad de ese sueño si el Reino Unido no sostuviera una alucinación simétrica o complementaria (lo que vuelve más interesante el proceso: se trata de un sueño compartido, un sueño universal, casi podría decirse): la isla desierta y abandonada no es (no puede ser) un enclave civilizatorio, sino meramente la llave del tesoro que más allá de ella se oculta: la condición de posibilidad de la civilización, que florece en otra parte.

Curioso sueño que parece querer hacernos ignorar que la fuerza existe (que el mundo es una aglomeración de fuerza) y que no habría archipiélago que pudiera garantizarnos la soberanía sobre la Antártida si el Imperio decidiera venir a saquearla (“La Cosa” va de base científica en base científica, pero nunca se topa con el elemento patriótico).

“Malvinizar”, como proceso, no equivale a una mistificación cualquiera, sino a la Gran Mistificación fundante, reorganizante, movilizadora de la conciencia, el gran sueño de la escuela.

Yo recuerdo muy vívidamente los planisferios que nos mandaban de Europa las autoridades educativas alemanas y que en la mapoteca de mi colegio debían ser adulterados: Malvinas escrito sobre un apósito adhesivo que tapaba Falkland.

Esa curita siempre me pareció poco remedio para una herida tan profunda, que atraviesa las eras, las generaciones y las ideologías. Se puede jugar con esas islas (habrá que insistir: imaginarias) pero no ignorar que el juego involucra una herida. Quiero decir: habrá quien quiera revolver la herida, y habrá quien no.


jueves, 2 de febrero de 2012

Comparaciones al vuelo


Si en Venezuela logramos masificar la violencia, la superficialidad y el consumo, creando y reafirmando un concepto pasteurizado y artificial del poder, la belleza y el hedonismo, ¿cómo es que ni siquiera hablando de revolución hemos sabido aprovechar el petróleo para generar los recursos más obvios, que le sirvan a toda la población, o al menos a la gran mayoría de ella?

miércoles, 1 de febrero de 2012

¡Otra denuncia estremecedora!



Se desató una polémica por la contratación del grupo y por la cifra que cobrará. "Que pavimente 13 calles", le piden. La defensa del intendente.