jueves, 18 de abril de 2013

miércoles, 17 de abril de 2013

Mala Fariña

por Jorge Boimvaser para DiarioVeloz.com (director: Samuel Gelblung)


Leonardo Fariña: la historia que nunca te contaron – Primera parte




Leonardo Fariña: la historia que nunca te contaron – Primera parte
Verano del 2012, no hay apuro para relatarla de golpe. Sería un desperdicio hacerlo. Así que vamos por partes.
Erase una vez (así comienzan los cuentos de antes), un muchacho simpático, indolente, vago y tan insolvente que ni ameritaba le entreguen la tarjeta SUBE, aunque viajaba siempre en bondi y juntaba las monedas para darle de comer a la maquinita a cambio del boleto de cada día.
Era el ceniciento que soñaba con fortunas, mujeres, jet set y esas engañosas melodías de fama rápida y vacía. Hasta entonces solo se había topado con caballos lentos y mujeres rápidas.
Ya se sabe que en el mundo del deporte existen cazadores de estrellas. Maradona y Messi captados desde chiquilines son solo un par de ejemplos de miles.
En las redes sociales, una estructura más complicada e invisible rastrilla como un Gran Hermano en las sombras a la búsqueda de talentos para ser incorporados en Consultoras de Marketing y esas cosas. También el espionaje de las grandes potencias olfatean por computadoras y programas ultra sofisticados la posible presencia de individuos que ameriten ser puestos en sospecha por presuntos o potenciales terroristas.  Algún dia contaremos cómo funciona el mayor satélite espía: Echelón.
Lo que pocos conocen es que también las grandes bandas casi convertidas en leyenda, como la de Luis Valor y la Garza Sosa, seleccionaban entre los violentos de las barriadas marginales a los personajes más adecuados para integrar sus organizaciones de ladrones de bancos y blindados. Tarea nada fácil, pero que esos chicos malos de los 90 sabían como nadie.  Un casting tipo reality para elegir delincuentes de alta gama no solo sucedía -¿o sucede aún?-  en la Argentina, sino en otras partes del mundo.
Y en el mundo de los delitos complejos, la trama es aún más desconocida para el común de los mortales. Por caso: los grupos de hackers que trabajan en el negocio del espionaje industrial, donde las leyes aún difusas no concuerdan en cuáles son los límites legales de las acciones, ya existe una premisa o regla general que uno de esos nerds se la contó al autor de este informe hace un par de años, en el lobby de un hotel céntrico.
"Nosotros tenemos un acuerdo de palabra con el FBI y los organismos policiales. Jamás tocamos dinero de los bancos, no nos metemos en transferirles dinero a nadie de sus cuentas bancarias a las nuestras. Pero a cambio de que nos dejen trabajar en lo nuestro sin interferencias, lo que hacemos es detectar redes de pedofilia y prostitución infantil que se mueven en el ámbito de Internet, y se lo entregamos gratuitamente para que ellos se encarguen de desactivarlas",  nos decía el joven hacker.
Claro, lo de ellos no es tampoco fabricar y distribuir por Internet agua bendita,  pero las reglas del trabajo sucio por espiar a los rivales en el mundo de las grandes corporaciones tiene sus códigos precisos en esa industria virtual y multi millonaria.  En ese terreno también abundan los cazadores de talentos. La oferta y demanda de espías virtuales es parte del mundo sofisticado a que nos llevó la tecnología y que parece no acabará nunca.
Y ahora entrando en nuestro caso, ciertos delitos como estafas complejas no están al alcance de cualquiera. Son los más difíciles de detectar por las agencias de seguridad de todas las Naciones. Es que cuando algún estafador de alto rango descubre una nueva modalidad, recién los agentes de inteligencia comienzan su labor.  Como en el caso del traslado de drogas, las organizaciones delictivas siempre llevan un paso adelante que sus cazadores.
Así fue que hace un par de años desde la fachada de un lujoso restó en Puerto Madero, un personaje que ostenta con llamativa impunidad varios vehículos de alta gama, yates y aviones privadas, venía siendo observado por varios organismos locales e internacionales deseosos de conocer el origen de sus ingresos.
Un par de vuelos privados por semana a Colonia (Uruguay) y otros movimientos extraños, fueron filmados desde hace no menos a  los dos años. Sospechas muchas, pero para caerle encima con una órden judicial no alcanzan las sospechas.
Este personaje se cree fue quien importó de España a un grupo de africanos especializados en lo que se llama en la jerga de la falsificación de monedas,  la transa de los dólares negros.
¿De qué se trata? De una estafa de presunta falsificación química de billetes de 100 dólares. Una prestidigitación que los africanos llevaron a Europa engañando a miles de ingenuos y quedándose con millones de dólares a cambio de entregarles dólares falsos aparentemente verdaderos.
Facundo Pastor hizo una cámara oculta con ellos, o posiblemente la cámara oculta la hicieron otros y se la concedieron. Por ahí puede encontrarse la filmación y nos ahorramos el trabajo de describirla.
Estos africanos ya no tenían espacio de movimiento en Europa y nuestro hombre en Puerto Madero los "importó" a la Argentina.
El gastronómico ya había tenido una experiencia falsificando un bono y entrampando a un Banco local que después fue auditado por el BCRA. Sin embargo, el restó de Juana Manso del personaje de esta historieta, solo era vigilado pero ninguna órden judicial permitía requisarlo.
Ese intrépido personaje que trajo a los africanos a Buenos Aires para falsificar "dólares negros", fue el "cazador de talentos" que una tarde descubrió que el pibe simpático, entrador, indolente y loco por fama, aunque era un insolvente total, tenía cualidades que un buen director técnico sabe aprovechar en el terreno de juego. Había que prepararlo para jugar en las ligas mayores.
Así fue como se conoció con el entonces ignoto Leonardo Fariña. El pibe que ni ameritaba una tarjeta SUBE.Veremos cómo siguió la historia en las próximas entregas.

Leonardo Fariña y los peligros de jugar con fuego – Segunda parte

Quien haya visto La Gran Estafa o cualquier tanque similar de esos que produce Hollywood, tiene presente que los personajes que intervienen en esas..¿fantasías? nunca llegan a codearse en el reino de los poderosos andando en subte, bondi o bicicleta. Las películas los muestran de entrada luciendo autos de alta gama, porque una vez más –en el cine- el arte imita a la vida.
El universo de los delitos complejos, recuérdese los dos grandes golpes botequeros (Banco Río de Acassuso y el Provincia de Belgrano),  requiere una tríade de elementos indispensables: Excelente información, inteligencia para armar el golpe y bastante dinero para organizar la logística del delito. Quien no reúne esa cualidad, no puede ser más que un arrebatador callejero, un  punguista de subte o un simple motochorro.
Ya sabiendo estos detalles elementales, vamos al fondo de la historia. Leonardo Fariña llegó a la "cueva" montada en restó de la calle Juana Manso en Puerto Madero con las monedas justas en el bolsillo pero con su labia intacta. Al pibe no lo amedrentaba pasar necesidades y privaciones, su ambición desmedida por salir de ese estado social (obvio, sin tener que laburar como el común de los mortales), lo llevó a apostar fuerte en un mundo para él desconocido (lo cual le agrega una dosis extra de riesgo mortal para quienes no conocen los códigos de la timba delictiva). Jugó y sigue jugando con fuego-, hasta ahora la suerte está de su lado. Pero como todo en el Universo es circular, hoy se está arriba y mañana se baja, veremos qué se sabe de su vida en un tiempo no demasiado lejano.
Los "bads boy" del restó de Puerto Madero tenían una información clave. Un grupo de empresarios poderosos intentaban lavar dinero no declarado realizando inversiones en Uruguay.
Un fuerte comercializado inmobiliario de Punta del Este, Alejandro Perazzo Inmobiliaria, tenía en venta un predio de 300 hectáreas en la dorada zona de Laguna Garzón, la zona top en la cual adquirió una chacrita recientemente Susana Giménez. El nombre del campo en venta: El Entrevero.  Valor de una fracción del predio : 4 millones de dólares.
Leonardo Fariña tenía que utilizar sus dotes de simpático, entrador e histriónico para llegar a los inversores locales haciéndose pasar por un presta nombres confiables.
Entonces sus descubridores de Puerto Madero pusieron a su disposición un suntuoso garaje de autos importados para que fuera a cada reunión en un vehículo diferente, obvio, todos de alta gama y con papeles en orden. Tenía que impresionar a sus nuevos interlocutores y lo consiguió con creces. Como en aquellas películas del Lejano Oeste, donde se levanta un pueblo con maquetas dibujadas sobre cartón, Leonardo fariña construyó una imagen de pibe poderoso sobre la maqueta de los autos prestados.
¿Cuál era su linaje para justificar tan joven esa ostentación?
Jugó con ellos –con los millonarios a los que habría de representar- una carta temeraria. Tan joven y sin antecedentes familiares que describieran su origen aristocrático, había que tener una excusa creíble. Y de su boca salió la mentira que después corrió de boca en boca por el mundillo político y farandulero: Se hizo pasar por hijo extramatrimonial de Néstor Kirchner. El ex Presidente ya había fallecido y a nadie se le podía ocurrir indagar en la intimidad de Cristina Fernández para conocer la posible veracidad de la versión dada por el propio Fariña.  Fariña lo contaba casi como un secreto de esos "por favor, que nadie se entere, que no salga de este círculo".

En Casa de Gobierno habían despedido de mala manera a la anterior secretaria de Kirchner, Miriam Quiroga,  y el horno no estaba para hacer bollos ni consultas fuera de lugar. De hecho, Miriam Quiroga tenía su familia constituída y jamás se pensaba que ella hubiera podido ser la madre de Fariña.
En ese mundillo sutil donde no todo lo que reluce es oro, lo último que puede hacer alguien precavido es preguntar.
Leonardo Fariña decía haber recibido una suma de dinero con la que su modo de vida le justificaba andar en autos de alta gama y tener además solventes contactos en el campo de las inversiones inmobiliarias en lo más top del Punta del Este.
Fue aceptado en esa comunidad de inversores y se dio a la tarea de adquirir el campo El Entrevero en nombre de terceras personas y con toda la parafernalia de contradocumentos que se establecen en estos casos.
Cruzó un par de veces el Río de la Plata, siempre acompañado –a la distancia- con algunos de quienes le habían descubierto su capacidad de comediante en las grandes ligas de los homónimos de La Gran Estafa.
Sus dos destinos principales fueron el comercializador de El Entrevero (Alejandro Perazzo),  y una escribanía dedicada a los negocios de alto vuelo en el Uruguay: Escribanía Pitaluga.
Leonardo Fariña les dijo que representaba un grupo inversor argentino, que estaban dispuestos a adquirir el predio en 4 millones de dólares, pero que en los papeles debía figurar una cifra mayor: 14 millones de dólares.
Hasta ahí todo parecía normal en ambas orillas del Río de la Plata. Ya se sabe que en estos negocios nadie anda con millones de dólares bajo el brazo. Hay giros y transferencias bancarias y cuentas nuevas y viejas que mueven esas fabulosas cifras que nunca pasan por la Aduana donde están los perritos rastreadores de dólares de la AFIP.
Pero las mezquindades del alma humana tampoco faltaron en esta historia.
Y fue precisamente por esas mezquindades que saltó la bomba de escándalos en cadena que pusieron la figura de Leonardo Fariña en boca de todos. Los detalles que continuaron después los relataremos en nuestra próxima entrega.
Aún la sangre no llegó al río.  "Por ahora, solo por ahora.."  como relata el amigo Marcelo Araujo.

Leonardo Fariña: "Pibe, hacete mediático antes que te maten" - Tercera Parte

Antes de responderla veamos el orden de los sucesos que se fueron dando en torno a la compra del campo El Entrevero, en Laguna Garzón, Punta del Este.
De no haber sido por los brotes de mezquindades y avaricias tan comunes en el universo de los negocios turbios, esta historia no se estaría relatando y Mr. Fariña jamás hubiera accedido al estrellato y al pánico real que lo acecha por las noches (dicho por alguien que lo trató de cerca).
Los agentes inmobiliarios, legales, impositivos y comisionistas que orquestaron la operación de la compra del campo, aceptaron la condición de escriturarlo por 14 millones de dólares cuando en realidad recibían por la propiedad 4 millones.
Pero dejaron en claro que todos los impuestos y comisiones que se debían pagar eran por la suma escriturada, no por el dinero recibido.
Ignoramos la forma en que se giraron los 14 millones, pero Fariña embolsó los 10 millones en alguna cuenta bancaria y se fue al exterior a vivir lo que era su sueño de rico gratis.
La inmobiliaria uruguaya Alejandro Perazzo Inmobiliaria, Escribanía Pitaluga y otros dos comisionistas partícipes del negocio se negaban a la escrituración hasta no saldarse las cuentas como marca la legislación uruguaya.
El primer avistaje de Fariña en Miami despertó la inquietud de las agencias de seguridad de los EEUU.  Sin tarjeta de crédito y gastando fortunas a lo pavote, no hay que ser un genio para sospechar que el joven estaba teniendo actitudes propias de los nuevos narcos que descuidan la apariencia.  Los viejos jefes herederos de Don Pablo Escobar Gaviria y el resto, ya son prolijos en eso de hacer ostentaciones que no pueden justificar.  A Fariña se le pegaron los agentes federales del USA y en medio del hostigamiento y la acechanza tuvo que volver de urgencia a la Argentina.
Aquí lo esperaban malas noticias.  Los operadores inmobiliarios de Punta del Este se negaban a la escrituración definitiva argumentando que sin las comisiones por los 14 millones de dólares no había negocio posible. Y su participación sobrefacturando el negocio en 10 millones de la moneda yanky había corrido como reguero de pólvora.
En la memoria colectiva estaba el recuerdo de los tres jóvenes asesinados en lo que se conoce como la masacre de General Rodríguez (Forza, Ferrón y Leopoldo Bina), el rumor que los mataron un grupo de sicarios llegados del exterior y que se habrían ido después del crimen, que también ellos habían querido "mexicanear" a gente poderosa,  y alguien le dijo al oído un consejo que quizás fue lo que le salvó la vida en su momento:  "Pibe, hacerte mediático antes que te maten".
Siempre se dijo que la agente aduanera María Luján Telpuk –quien descubrió la trama del valijero venezolano Antonini Wilson-  se protegió de las posibles venganzas en su contra regodeándose en el mundo de la farándula y sus desnudos le dieron protección en medio del odio de quienes habían visto abortada su maniobra.
Leonardo Fariña siguió el mismo camino que Telpuk, para no terminar como Sebastián Forza y sus socios.
Siguiendo la línea del pensador neo aristotélico Jacobo Winograd ("billetera mata galán"),  no le fue difícil conseguir novia y esposa mediática con quien presentarse en sociedad y huir provisionalmente de sus nuevos enemigos.
Lo que siguió de ahí en más es historia casi conocida. El rumor colectivo de su posible filiación con el ex Presidente Kirchner le dio algún tipo de respaldo de seguridad personal, aunque también hay que recordar que en el mundo del delito los piratas arribados de improviso nunca tienen aseguradora que les extienda una póliza de vida.
Fariña devolvió los autos de alta gama que le habían prestado, adquirió una Ferrari y un BMW blindado y cada vez que pasó por un espacio televisivo deslizó que estaba siendo amenazado de muerte. No denunció las amenazas a la justicia pues habría tenido que relatar su historia real, y así caería en su propia trampa.
Desafiando al destino, recientemente vendió ambos vehículos, alquiló junto a su mujer (a quienes algunos ya denominan "la viuda") una casa en Punta del Este pagando 25.000 dólares y ostenta sus dineros en las narices mismas de los personajes a los que les birló 10 millones de dólares.
Dice que en marzo estará un tiempo en el exterior, aunque su personalidad (repetición compulsiva, es el síndrome que describe al delincuente que vuelve una y otra vez a la escena del crimen) posiblemente lo traicione nuevamente.
Mientras tanto, el campo El Entrevero pasó a otras manos una vez pagadas las cuentas pendientes. Un economista de origen radical (a quien se lo conoce como "el testaferro del Punto G".) es el nuevo titular de la costosa propiedad que compite en el mundo de las grandes inversiones esteñas  con el campito de Susana Giménez.
El futuro de Leonardo Fariña es un enigma que ni él mismo puede descifrar.  Estos personajes son descartables en el mundo donde intentan hacer pié. La crónica diaria que nunca se publica está plagada de tipos que se atreven a querer volar más alto que los capo mafias (sean narcos, financistas lavadores, estafadores, falsificadores de alta gama,  etc).
Mueren acribillados salvajemente como en General Rodríguez o bajo la modalidad conocida como "que parezca un accidente". 
La joya cinematográfica de Luc Besson El Profesional, en la cual una familia entera es masacrada después que un narco de bajo vuelo se manda una pirateada de cocaína a un agente de la DEA (magistrales actuaciones de Gary Oldman, Jean Reno y la entonces niña Natalie Portman), es ficción pura pero copiada de la realidad de todos los días.
La codicia sigue haciendo de las suyas y personajes como Leonardo Fariña seguirán apareciendo siempre. Tan descartables como una botella de gaseosa. En el final de El abogado del diablo, Al Pacino haciendo el papel de Lucifer mira la cámara y confiesa: "Vanidad, definitivamente, mi pecado favorito". 


martes, 16 de abril de 2013

Con la brasa en la mano

En una de sus sofisticadísmas lecciones sobre Literatura del siglo XX, el Prof. Link, abocado a una pormenorizada exposición del programa biopolítico, tal y como se lee en Foucault y Agamben, pronunció esta admirable sentencia, desmentida de inmediato por la carcajada unánime de sus alumnos, que todavía resuena en los pasillos:


"Eso no es para mí. No me gusta andar 
con un pedazo de otro adentro"

(anterior)


lunes, 15 de abril de 2013

C'est la vie

Madame, Monsieur,

Veuillez trouver ci-dessous le comte-rendu de la participation de HM2F au Printemps des Assoces parisiennes, qui s'est déroulé de manière apaisée malgré les violences de la part d'extrémistes radicalement au  mariage pour tou-tes les images de notre association soeur (MPF) concernant les violences contre Wilfried et son compagnon Olivier ; MPF a défilé mercredi dernier à Paris avec 5000 autres citoyen-nes.
                    
Veuillez trouver par ailleurs ci-dessous le communiqué de la Fédération LGBT dont HM2F fait partie. Très cordialement.


Communiqué de presse
de la FÉDÉRATION LGBT
Angers, vendredi 12 avril 2013


MARIAGE
ADOPTION
HOMOSEXUELS
FEDERATION LGBT





Le Sénat adopte le projet de loi ouvrant le mariage et l'adoption aux couples de personnes de même sexe.
Une avancée considérable qui nécessite pourtant l'adoption d'autres lois pour une totale Égalité des droits des personnes LGBT.


Mercredi 10 avril, l'Uruguay votait définitivement le mariage pour les homoxesuel(le)s, devenant le 12e pays au monde qui accorde l'Egalité aux personnes Lesbiennes, Gays, Bi, Transgenres.

Pendant ce temps, en France, pays des droits humains si prompt à donner des leçons en la matière, l'opposition proposait au Sénat un contrat d'union civil pour les personnes LGBT et s'opposait à l'adoption plénière par nos couples.

Pourtant, ce vendredi 12 avril à 11:26, après 6 jours et quelques nuits de débat, le Sénat a approuvé le projet de loi ouvrant le mariage et l'adoption aux couples de même sexe, lors d'un vote à main levée.

Con cautela

por Horacio Verbitsky para Página/12

(...)
No sólo es dudosa la constitucionalidad del proyecto que limita las medidas cautelares, tampoco apunta con precisión a los poderes fácticos que preocupan al gobierno y que poseen capacidad económica para costear los abogados más caros y mejor conectados. En cambio, afecta la tutela judicial efectiva de los derechos de los sectores más desprotegidos y colisiona con la Convención Americana de Derechos Humanos, cuyo artículo 25 requiere que las herramientas judiciales disponibles incluyan medidas cautelares y recursos judiciales sencillos y rápidos para la protección de grupos en situación de vulnerabilidad. Cuando se trata de relaciones de contenido patrimonial entre el Estado y las empresas, la regulación es valiosa, porque el Estado protege el interés social y la voluntad popular. Pero hay muchas situaciones en las que aún sin estar en juego “en forma directa” la vida, la salud, la alimentación ni el medio ambiente, las medidas cautelares amparan derechos fundamentales de personas o grupos sociales, como la protección de los migrantes contra la expulsión y su derecho a la educación; la definición de alternativas de vivienda de personas desalojadas; la suspensión de normas que limitan en forma inconstitucional la libertad personal; la defensa de la libertad sindical o la exigencia de acciones positivas del Estado, de modo de garantizar derechos en condiciones de igualdad. No es aceptable equiparar las cautelares en casos meramente patrimoniales, en los que el Estado suele ser la parte más débil de la relación, con aquellas que pueden oponerse a ciertos actos estatales violatorios de derechos fundamentales a favor de personas o colectivos indefensos. Es posible evitar los abusos que se han conocido en estos años y al mismo tiempo garantizar la tutela judicial de sectores a los que les cuesta acceder a una defensa rápida y eficaz de sus derechos. Si los requisitos para su admisibilidad son casi imposibles de sortear y se exige una contracautela que obra como valla para quienes no tienen bienes o posibilidad de acreditar ingresos que solventen los gastos del proceso, y si además la apelación suspende el efecto de la cautelar, terminará por crecer la brecha que se pretende reducir y la herramienta sólo seguirá disponible para quienes puedan costear los mejores servicios jurídicos y estén dispuestos a hacer un complejo recorrido por los vericuetos judiciales hasta la sentencia definitiva. De haber regido esta regulación, ninguna medida cautelar hubiera impedido la demolición de la ESMA dispuesta por Menem, ni la privatización del PAMI. Tampoco podrían haberse suspendido los efectos de la reforma del sistema de excarcelaciones bonaerense, evitando daños irreparables mientras se discute su constitucionalidad. Al restringirse las medidas de no innovar a “una conducta material” del Estado, quedan excluidos todos los actos administrativos formales y sólo se puede reclamar contra los hechos consumados. La fijación de plazos estrictos condiciona a la víctima de una violación de derechos y no al juez y a la otra parte, salvo que una regulación específica les exija un comportamiento diligente (con deberes agravados) para llegar rápido a una decisión de fondo y no que se supedite todo al plazo de vigencia de la cautelar. Ni pensar qué ocurriría en las provincias, si una legislación similar se reprodujera en cascada.
Si el problema es el Grupo Clarín no hay por qué desamparar a los condenados de la tierra.

sábado, 13 de abril de 2013

Masa Encefálica Crítica

Por Daniel Link para Perfil

Harto de la realidad (inundaciones, reforma judicial, tasas de interés bancarias, declaraciones impositivas, salario familiar, bicicleteadas, metrobuses y peatonalización del microcentro, la muerte de la Thatcher, el misterio de Tinelli, los secretos de Boudou) me refugio en una miniserie nueva, más sombría que nada de lo que haya visto hasta ahora, pero que interroga con una radicalidad desconocida la cualidad de lo viviente. Y la presento hoy, un día 13 del año 13, dejándome arrastrar por las delicias de la superstición.
In the Flesh*, producida y emitida por la BBC3, fue imaginada por Dominic Mitchell, quien cuenta el proceso de escritura en el blog asociado al sitio del show.
La premisa es la siguiente: hay zombies, pero éstos son considerados por el Estado como enfermos que sufren de PDS (“Partially Deceased Syndrome”, Síndrome de Parcialmente Muerto). Sometidos a un tratamiento de rehabilitación y debidamente medicalizados (una inyección diaria en la base del cráneo) son reintegrados (con un set de maquillaje y lentes de contacto de colores que a medias disimulan su condición) a la sociedad, a la familia, al mundo, donde se enfrentarán con el odio de los otros y donde circula también un llamamiento zombie clandestino a la no medicalización.
El protagonista de la serie es Kieren Walker, afectado por el síndrome y vuelto a su casa en un remoto pueblo rural de la Inglaterra profunda.
Lo que se sospecha desde el comienzo se verifica casi de inmediato: Kieren es gay y se suicidó cuando el amor de su vida se topó con la muerte en una de esas guerras imperialistas de Medio Oriente (qué más querés: puto, suicida, muerto-vivo, su ruta). No se explica el origen del síndrome, que aparentemente no sobreviene por contagio (mordedura), y que sostiene a los que deberían haber muerto en ese umbral indiscernible donde la chispa de vida es apenas una emoción inducida por un medicamento.
Más allá de la trama, el argumento es sombrío porque precisamente subraya el modo en que el Estado interviene en relación con la posibilidad de vida (o de muerte), condicionando incluso aquello que se opone a su soberanía por principio. Kieren quiere morir de amor como un joven Werther pero el Estado se lo impide, devolviéndole la memoria que el PDS había borrado de su cerebro arrasado por la enfermedad y el hambre caníbal.
Quise escapar de la realidad pero me doy cuenta de que no llegué muy lejos: me encuentro de nuevo con el Estado y su regulación de lo viviente (inundaciones), el ejercicio demente del poder (integración) y, sobre todo, la Masa (encefálica) Crítica.

*Ah sí, Pink Floyd... 

miércoles, 10 de abril de 2013

Verde, que te quiero verde


martes, 9 de abril de 2013

Yo, la recomiendo





lunes, 8 de abril de 2013

Y en la Sauna codo a codo, somos mucho más que dos...

Producción fotográfica
por Sebastián Freire para Sauna. Revista de Arte, 3: 28 (Buenos Aires: abril 2013)

¡Freire y sus retratos! La Comedia Humana del siglo XXI en imágenes. En ellos todo está puesto en el personaje. La mirada, el acting y la esencia del retratado son lo que aparece iluminado por un foco y puesto sobre una peana. Aunque la esencia que nos revele esta imagen puede no siempre ser la misma que cree tener el retratado. A veces sorprende, desarma. Y reconstruye en otro lado.
Luego: la escena, el entorno, la ropa, la estética general puesta al servicio de mostrar los ojos o el culo que él (Sebastián) pensó como esa marca de fábrica.
O también un gesto congelado, definitivo, cargado de simbolismo. El fuego es purificador. La satisfecha sonrisa del incendiario nos dice que no se trata de un accidente. Las interpretaciones flotan, entrechocándose, en el aire.
Y el ojo de Freire hizo el resto.











La causa de Alberdi

por Daniel Link para Sauna. Revista de Arte, 3: 28 (Buenos Aires: abril 2013)



CENTINELA: ¡Qué largas son las noches! ¡Y qué frías! Digo que es endiablada profesión la del soldado:
así pasa uno los más bellos años de su vida, y la recompensa con que por fin de sus días le premia la Patria,
es muchas veces, un suplicio ignominioso... Si no me engaño, creo que oigo sonar caja... (Fija el oído.)
¡Si será el enemigo! Ayer ha corrido que los nuestros habían sido derrotados: ¡pero se miente tanto!
(Pone atención nuevamente.) O será toque de diana: aunque no... No puede ser.
Es temprano todavía: se ve a la luz de la luna, en el reloj de la casa capitular, que son las cuatro recién.
(Se fija otra vez.) ¡Es toque de alarma! (Se pasea.) ¡Vaya!... ¡Fiesta tenemos!
Hoy se revuelve el cotarro: sin la menor duda, los nuestros han sido derrotados.
¡Ya se ve!... Lo raro es que todavía estemos con las costillas sanas; somos cuatro gatos, estamos maniatados, tenemos a la cabeza un héroe de paja, ¿qué extraño sería que nos amarrasen a todos?...
Con todo, yo todavía espero que hemos de vencer: ¡son tan locos nuestros enemigos!
¿Acaso necesitan de que nadie los derrote? Ellos no más son los autores de sus disparadas. Puede uno ser un gigante de paja, y con solo estarse quieto, vencerlos a cada instante, como v. g....
(Haciendo una guiñada al gigante, se aproxima a la caja.) Aquí tenemos al tambor de órdenes; él nos dirá lo que hay...
(Sale el tambor, atados los pies y la mano izquierda tocando con la derecha, y andando a saltos.) ¿Quién vive?

Juan Bautista Alberdi. El gigante Amapolas.



Juan Bautista Alberdi, el autor de las Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina y del proyecto de la Constitución de 1853 (muy fuertemente inspirada por la constitución norteamericana) fue además un declarado antirrosista y sufrió las persecuciones de la organización parapolicial La Mazorca creada por Rosas para aniquilar a sus enemigos. El ideario de Alberdi es liberal hasta la médula (entiéndase lo que el liberalismo podía significar en el siglo XIX antes de sacar conclusiones rápidas). En El gigante Amapolas (1842), donde unas flores opiáceas sustituyen a esas otras con espinas, satiriza el militarismo de la tiranía. En la pieza, Alberdi hace colusionar el deseo revolucionario, la exaltación bélica y la ausencia de un marco legal, para demostrar con qué callejones sin salida pueden encontrarse las fuerzas del cambio. La trama sigue el enfrentamiento de dos ejércitos ilusorios que enarbolan máscaras identitarias completamente incomprensibles para el enemigo.
Más de ciento setenta años después, “cuatro gatos locos”, a propósito de una actividad totalmente insignificante cuyo traslado fue resistido por razones de una mezquindad rayana en el delirio, tomaron un espacio que homenajea en su nombre la figura del prohombre de la patria, al margen de todo marco legal y de toda razón ciudadana decidieron ocupar primero la Sala Alberdi, después el Centro Cultural completo, armarse con bombas molotov (debidamente documentadas por teléfonos celulares que no corresponden a ninguno de los “ejércitos” que se enfrentaban), romper todo lo que se interponía ante su deseo revolucionario y declarar que “el arte ya fue” cuando alguien objetó la destrucción de una obra de Julio Le Parc en la plaza seca del CCGSM.
Más allá de la ignorancia y de la mala fe que puntuó las intervenciones de quienes defendieron y apoyaron la ocupación de un espacio público, indiscutibles, precisamente por su ignorancia y mala fe, el enunciado último me llamo la atención en su anacrónico y bello vanguardismo.
Uno podría argumentar largamente en contra de las vanguardias (estéticas y políticas) pero en este caso ni siquiera es necesario hacerlo. Reconozcámonos vanguardistas (estética y políticamente), abracemos la causa del fuego purificador y reclamemos para nuestros camaradas que vinieron a anunciarnos el día de después de mañana todo el peso de la Ley, para que se note exactamente lo que estaba en juego.
Basta revisar la historia de las vanguardias: si al primer cacareo las instituciones hubieran respondido a los reclamos de los conjurados, no habría habido Salón Alternativo, ni Secesión, ni ruptura con los cánones de la figuración (tanto en las artes plásticas como en las temporales: la literatura, la música), ni revoluciones.
O sea: si en el horizonte último de los cuatro gatos locos está la Revolución en el Arte y en la Vida (y no la aparición en los titulares de los diarios), seamos generosos con ellos y otorguémosles lo que pintaron en las puertas del CCGSM: “Vence o muere”. No somos partidarios de la pena de muerte y tampoco de la Mazorca, de modo que no pediremos el degüello, pero sí nos gustaría, para ellos, que fueron obligados a abandonar la sala (es decir, que perdieron), la cárcel (la deportación, en el caso del chileno). Démosles el estatuto de héroes que ellos se merecen, por habernos abierto los ojos, por habernos revelado que la conquista del Palacio de Invierno estaba en la punta de los dedos de los pies (decía un cartel: “me hambrean y ando en patas y dicen que soy violento...”).

Qué grandeza adquiriría la gesta albertiana (en referencia a la sala, no al prohombre) si los usurpadores fueran presos y/o deportados, se les cobraran todos los destrozos y se los obligara a un trabajo comunitario de por vida para reparar el daño producido durante las semanas en que el CCGSM no pudo funcionar. Quedaría así claro que no se trató de un caprichito de lúmpenes que gustan de tocar canciones de Víctor Heredia en guitarras destartaladas, sino de la combustión del deseo de una generación entera, de un pueblo vibrante, la primera trompeta del ángel que viene a anunciar la redención, el primer paso hacia la disolución del capitalismo mundial y el Estado Universal Homogéneo.
Está muy bien, los aplaudimos, envidiamos su arrojo y agradecemos que nos recuerden las frases que siempre nos hicieron temblar la voz de emoción compartida: “el arte ya fue” (y con él, digámoslo, el espacio público, y también la Humanidad si prefieren, e inclusive la Historia). Quienes quieran llevar hasta sus últimas consecuencias esos discursos que se abren a un mundo nuevo, que vayan presos, como Gramsci, y que desde la cárcel nos instruyan con sus probas iluminaciones. Ellos ya se habían declarado “presos culturales”, (La Nación: 24.03.2013). No dejemos que su autopercepción se revele incorrecta y que todo termine en una anécdota para contar en las peñas folclóricas.

Llegado el caso, yo seré el primero en firmar solicitadas en favor de las víctimas del Estado, en llevarles cigarrillos al encierro, en prestarme a visitas conyugales y en emprolijarles los bigotitos Termidor (lo digo por el mes revolucionario, no por el vino). Yo haré huelga de hambre, llegado el momento, para que liberen a los tomadores.
Pero es necesario que la sociedad escuche el grito de protesta contra el arte (burgués) y el toque de diana (revolucionario) y para eso, nada mejor que tener a nuestros profetas presos: que se vea bien delineada la perversidad de Macri, la complicidad del aparato jurídico, la aquiescencia de los medios de comunicación, la barbarie de las fuerzas del orden, la futilidad del arte, la insensibilidad de los porteños a las causas más nobles.
No desaprovechemos esta oportunidad única dejando que todo lo sólido se desvanezca en el aire. Que queden sus nombres y sus caras como emblemas de una lucha que no debe detenerse, que debe continuar, en pos de la autogestión (es decir, de la privatización) de lo que es de todos. Me ofrezco a autogestionar la Universidad de Buenos Aires, el Museo de Arte Moderno (¡fuera Laura Buccellatto ya!), la Biblioteca Nacional (¡el libro ya fue!) en nombre de los compañeros presos y víctimas del autoritarismo de Estado, en nombre de los mártires del arte ya sido.
Si no van presos, es que acá todo es en joda, y entonces podemos continuar con nuestros corderos.


sábado, 6 de abril de 2013

Se viene la Fenomenología






La capital de la catástrofe

Por Daniel Link para Perfil

En Viaje al fin de la Noche (1932), novela movida por el odio, publicada cuando el destino miserable de Argentina todavía no estaba sellado, “los argentinos” designa a un colectivo al mismo tiempo fascinante y execrable. En una sociedad en guerra, los argentinos se pasean por Europa con sus carnes (sí, son los mismos evocados por el Sr. Macri, los de la Gran Aldea de comienzo de siglo) “para proveerse ... de calzoncillos y camisas”. Céline ironiza: “El comercio de carne congelada de éstos alcanzaba... las proporciones de una fuerza de la naturaleza”.
Finalmente, no habría que preocuparse demasiado porque con el correr de los años y las páginas “los argentinos ya no existen”.
Más adelante Bardamu, el protagonista de la novela, reconocerá “la anarquía por todas partes y en el Arca yo, un Noe medio lelo”. La licuefacción de la realidad, tal como se presenta a la imaginación catastrófica de la que Bardamu participa, lo transforma en un Noé paranoico que no encuentra qué salvar, porque la idea de colección se le ha vuelto imposible.
El agua no sólo ha licuado, en los últimos días, la realidad (es decir: la vida) sino también los discursos políticos, arrojándonos en el centro mismo de la catástrofe de la que siempre nos quisimos inmunes. La licuefacción del paisaje que se deja leer en Viaje al fin de la noche es, por supuesto, correlativa de la licuefacción de la conciencia.
Buenos Aires ya no es la Gran Aldea, ni tampoco una Ciudad Autónoma. Los argentinos no hemos conseguido domar las fuerzas de la naturaleza, más allá de lo que Tecnópolis (anegada) quiera mostrar al pobrerío. Si el discurso político insiste en licuar la realidad con palabras sin sustento sólido, se topará una y otra vez con la catástrofe.


viernes, 5 de abril de 2013

La Negra tiene razón




El fin de la lucha de clases

Reino Unido tiene hasta siete clases sociales

En el estudio coordinado por la BBC, en el que participaron más de 160.000 personas, se establecieron diferencias que van desde elite a pobre

jueves, 4 de abril de 2013

¡No te llevo más a ningún velorio!

Mujica, sobre Cristina: "Esta vieja es peor que el tuerto"

Un micrófono abierto dejó al descubierto la expresión del presidente uruguayo sobre su par argentina; a quien tambien llamó "terca", y ya es Trending topic mundial en las redes sociales




Otro crimen social más y van…

por Eduardo Grüner para IPS

1.

Otra vez. No terminamos de procesar lo de Once, y siguen los muertos. A esta altura ya es una perogrullada decir que –si bien todos los muertos son indignantes porque son todos igualmente víctimas de la perversión del sistema- son siempre los trabajadores, los pobres, los sectores marginados y excluidos los que sufren las peores consecuencias: no solo porque son más vulnerables y están más desprotegidos por las deficiencias edilicias, la escasez de infraestructura o la precariedad (cuando no directa inexistencia) de sus servicios asistenciales; también por su carencia de recursos simbólicos, de acceso a la opinión pública, de organización social, en fin, por el hundimiento en aquello que clásicamente Oscar Lewis llamaba cultura de la pobreza. Una “cultura” que se ha terminado transformando en una verdadera “segunda naturaleza”, que les impide hacer frente adecuadamente a la “primera”, cuando esta se derrumba sobre sus cabezas, y que ninguna AUH alcanzará, y cada vez menos, a paliar. Es una consecuencia perfectamente lógica del capitalismo, desde ya: el capitalismo no es únicamente un modo de producción extractor de plusvalía, sino –como efecto multiplicado de su “base económica”- un sistema sociometabólico (como lo llama Istvan Meszarós) que afecta a la totalidad de la vidade todos los que vivimos atrapados en sus mallas, pero de manera especialmente dramática a los “humillados y ofendidos” por necesidad del sistema: desde el deterioro de las condiciones de vivienda hasta la caóticamente desigual distribución del espacio urbano, desde la peligrosidad de las redes de transporte a la sobrecontaminación del aire o la superpolución sonora, y por supuesto la insuficiencia de elementales defensas eficaces contra las inundaciones y otras catástrofes “climáticas”, los efectos de un sistema en el cual –como decía el Marx de los Grundrisse – “el hombre es apenas un medio , y el fin es la reproducción de la ganancia”, se hacen sentir de manera trágica sobre aquellos hombres y mujeres que son más medios que otros. Si hay capitalismo, no hay “catástrofes naturales”: los desastres meteorológicos también son una materia prima y un escenario de la lucha de clases. Siempre hay que estar repitiendo estas generalidades, porque siempre corren el riesgo de quedar desplazadas de la vista por las disquisiciones ad infinitum o las discusiones bizantinas (con todo el debido respeto a la exquisita cultura bizantina) a propósito de quien / es detenta / n las responsabilidades particulares e inmediatas. Pero, atención: al mismo tiempo hay que saber que, en sí mismas, son generalidades que corren su propio riesgo, inverso al anterior: el de transformarse en abstracciones verdaderas, sí, pero que terminen diluyendo en la generalización las responsabilidades particulares e inmediatas, que efectivamente existen. Las sociedades capitalistas no son todas iguales: Amsterdam, por caso, es una ciudad virtualmente construida sobre el agua, y donde llueve mucho; nunca se ha sabido que un día de precipitaciones pluviales excesivas causara medio centenar de muertos. Aquí no se trata de postular las ventajas de un mundo “primero” sobre otro “tercero”, mucho menos de afirmar que hay capitalismos “mejores” que otros –después de todo, un país de imperfectísimo “socialismo” y de desarrollo económico y tecnológico incomparablemente menor no digamos ya a Holanda, sino a la Argentina, como Cuba, ha podido capear con menos pérdidas humanas temporales y huracanes mucho peores que las lluvias de Buenos Aires o La Plata: simplemente, les importa un poco más eso que se llama “la gente”-. Pero sí se trata de decir que, si todo capitalismo es por definición “salvaje”, en el nuestro el salvajismo descontrolado de las complicidades entre las clases dominantes, el Estado y los cómicamente denominados “representantes” del pueblo y de la clase política transforma a esa entente (lo supimos siempre, lo supimos de nuevo hace poquito por Once, lo seguimos sabiendo hoy mismo) en una horda “objetivamente” –y a veces muy subjetivamente- embarcada en la siniestra serialidad de los “crímenes sociales”.

2.
Hubiera sido patético, ridículo y hasta risible –si no fuera por la abyecta obscenidad que implica en medio de otra de esas “tragedias inevitables”- ver en los medios a funcionarios del gobierno nacional, de los provinciales y / o municipales, etcétera, invocando a una climatología “imprevisible” y simultáneamente pateándose entre ellos las responsabilidades, deméritos, ineficacias o inoperancias (¿en qué quedamos?: o es igualmente imprevisible para todos, o si hubo inoperancia es que se podía prever). Desde luego que nadie pretende –sería absurdo- que admitan en voz alta que la culpa es de ese capitalismo pluscuamsalvaje que ellos encarnan a plena conciencia y satisfecha corrupción, y con el cual todos -hay grados, como siempre, pero sin diferencias de “naturaleza”, valga la expresión- se han complicado a imagen y semejanza de sus padres y abuelos (porque se trata de una auténtica tradición nacional). Ni nadie pretende –sería impensable- que confiesen públicamente que los impuestos que pagan los ciudadanos, o los dólares con los que practican una retención obsesiva-anal, lejos de invertirse en las obras de infraestructura que pudieran protegerlos mejor contra los “imprevistos”, se usen para seguir pagando (con intereses, como Dios manda) a los fondos buitres (¿se ve la extrema finura de la perversión? al igual que al obrero, no contentos con extraerle plusvalía, se le hace pagar IVA para comprar la mercancía que él mismo elaboró, al pobre tipo que le aumentaron 500 por ciento el ABL lo ahogan, literalmente, porque su dinero fue a parar a las arcas imperialistas que, mediante las correspondientes “correas de transmisión” locales, van a seguir explotando a sus parientes, a su clase, a su pueblo, a su nación). Nadie pretende –sería inconcebible- que reconozcan que la propia lógica, ella sí “inevitable”, de los ultrasalvajes negocios inmobiliarios y la especulación con las tierras urbanas de las que son socios por acción u omisión impiden -no es solo un tema de “voluntad política”- una planificación racional de las estructuras urbanas que solo sería presuntamente posible bajo el control estricto y autónomo de los ciudadanos, los usuarios y los sectores populares más “afectables”. Nadie pretende –sería ingenuo- que expliciten las conexiones (no tan) “secretas” entre este desastre “ecológico” y la “ecología” económica y política que dirige a la megaminería y el genocidio de los Qom. Nadie pretende –sería inimaginable- que se autocritiquen de estar transformando una gran tragedia nacional causada por ellos mismos (continúan las finuras perversas) en un repugnantemente mezquino tironeo para ver quién consigue mejor posición negociadora en la Sociedad de Irresponsabilidad Ilimitada que continuará sin cambios sustanciales después de las elecciones de octubre. Nadie pretende nada de eso. Y sin embargo, nada de eso se puede dejar de decir. No se puede dejar de decir que, si no bastaban los hechos sociales para dejar en claro los límites infranqueables de los múltiples “relatos” con que nos atosigan, ahora llegó la mismísima naturaleza para anegar con su furia las imposturas –queridas o no, tanto da- de unos y otros socios de la gran estafa. Con los “derechos humanos” atragantados de las aguas servidas y las miasmas de nuestras polis, ¿dirán ahora que la Naturaleza misma está entrando en Plaza de Mayo “vestida de rojo”? ¿Estarán pensando en aplicarle la Ley Antiterrorista?
3.
Ahora bien: si se me permite parodiar afectuosamente una probadamente eficaz campaña publicitaria, ¿quiénpodrá decir todo esto? Para volver al principio de esta nota: ¿quién  podrá reconectar aquellas “generalidades abstractas” con estas “particularidades concretas”, enunciando con rigor y consecuencia las articulaciones entre ambas que hagan reconocibles e irrefutables los límites “narrativos” –y desde luego fácticos- de la fina perversión que nos rodea? Respuesta obvia: Nosotros, la Izquierda. Y absolutamente nadie más. Ya sé que en estos mismos momentos se está haciendo, que partidos, organizaciones, agrupamientos están produciendo sus declaraciones y documentos en esta dirección, “más allá de sus diferencias”. Pero justamente, ante una circunstancia como la presente –así como sucedió ante Once o ante Mariano Ferreyra-, se debería estar más acá de las diferencias. Se requiere una movilización conjunta de todas las energías de la izquierda –al menos la agrupada en el FIT, si no fuera posible por ahora más amplitud- que “saque a la calle”, por así decir, esta discusión por todos los medios posibles (desde los propiamente “mediáticos” a los actos públicos, desde los manifiestos unitarios a las asambleas en fábricas, barrios, universidades, etcétera) para mostrar que, en efecto, solamente la izquierda está en condiciones de denunciar con argumentos sólidostodo lo que este nuevo episodio condensa en materia de responsabilidades tanto “coyunturales” como “estructurales”, y todo lo que significa como nueva insistencia de una materialidad siniestra que ya ningún “relato” alcanza para desviar de la vista. ¿Sería esto, además de muchas otras cosas, también una “campaña política” con vistas a octubre? Claro que sí. Solo que con la radical diferencia de que permitiría dejar nítidamente establecido que esta campaña no es por una mayor porción de la torta asesina, sino para demostrar que la única manera de que la “torta” no siga matando es cambiando de cuajo los ingredientes y, sobre todo, la receta. Que de no ser así, seguirán ocurriendo “tragedias inevitables”. Y que eso, ni un milagro del Papa nacional y popular podrá evitarlo.

miércoles, 3 de abril de 2013

Amaranta, Susana San Juan, José Arcadio, Aureliano, Écue-Yamba-ó!



Custodiado por expertos

Sospechosos viajes de Boudou: el Senado pagó viáticos por destinos que no visitó

La Cámara alta autorizó gastos de entre $38.000 y $140.000 por recorridos que no estuvieron en la agenda del vicepresidente; serias inconsistencias en las fechas de los documentos

martes, 2 de abril de 2013

¡Felicitaciones!

DA LA ENHORABUENA




Eugenia Link es ahora Programming Manager of Lifestyle Channels en Fox Latin American Channels


lunes, 1 de abril de 2013

Me olvidaba...

¡Felices pascuas para todos y todas!




Mil trágicas mesetas

El 7mo. libro de pato-en-la-cara, Teoría y práctica de la tragedia, de Manuel Hermelo y Teresa Arijón, ya está en las librerías. Agradecemos que lo busquen y divulguen. Y que lo lean!







http://patoenlacara.blogspot.com