"Como Pinochet cuando lo detuvieron en Londres, también por orden de la justicia española, porque ni la de Chile ni la de la Argentina se decidían a actuar, Scilingo finge enfermedades invalidantes a la hora de responder por sus crímenes. Ambos fueron implacables con las personas indefensas que tuvieron en sus manos cuando ejercían el poder absoluto pero tiemblan y lloriquean, simulan hambre o demencia, cuando se les pide cuenta de sus actos", escribe Horacio Verbitsky en Página/12.
Marcelo Fox te invita a su masacre
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La necesidad tiene cara de hereje y la literatura argentina añora las
herejías del pasado.
¿Qué mayor hereje que Marcelo Fox, un joven escritor perdido...
Hace 1 semana.

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