"Como Pinochet cuando lo detuvieron en Londres, también por orden de la justicia española, porque ni la de Chile ni la de la Argentina se decidían a actuar, Scilingo finge enfermedades invalidantes a la hora de responder por sus crímenes. Ambos fueron implacables con las personas indefensas que tuvieron en sus manos cuando ejercían el poder absoluto pero tiemblan y lloriquean, simulan hambre o demencia, cuando se les pide cuenta de sus actos", escribe Horacio Verbitsky en Página/12.
Homenaje a H. A. Murena en Davar (Entrega 1)
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Hace unos meses largos busqué algo que quería leer con ganas: el homenaje a
H. A. Murena que realizó la revista *Davar* en otoño de 1976. Calculo que
l...
Hace 1 día.

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