Como las huellas digitales, son todas diferentes: grandes, pequeñas, gruesas, delgadas, operadas, sin operar, jóvenes, viejas, erguidas, plácidas, orgullosas, tímidas, blancas, negras, jactanciosas, divertidas, hermosas (sí, algunas lo son), horribles (ay, la mayoría lo son). La galería es interminable pero lo bueno es que uno puede integrar el Instituto de Calificación (Rate my Boner o Rate my Boobies, según los estados de ánimo, los gustos y las ganas de perder el tiempo).
Mis prejuicios al calificar: no importa la belleza de lo expuesto, si tiene piercings, aritos o cualquier otra intervención quirúrgica o cosmética, aplazo. Lo único que admito son los afeites, y eso no siempre.
Mis expectativas frustadas: ¡ninguna conocida!
20 de octubre
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Por algún motivo, durante el fin de semana estuve dando vueltas por la
poesía de Mario Luzi. Me quedó detenido bastante en un poema,
“Parca-Villagio”, P...
Hace 1 día.

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