lunes, 14 de mayo de 2007

Mejor la destrucción, el fuego

Por Daniel Link para Veintitres

Miro televisión, leo libros, asisto a representaciones teatrales, lo que sea, por placer: me dejo llevar por la fuerza del placer que un buen libro, una buena pieza de teatro y un buen programa de televisión me procuran. Pero ese placer, como es un placer intelectual, no es nunca ajeno a la calidad de la construcción a la que me someto: imagino, formulo hipótesis, calculo cómo ha sido hecho eso que me arrastra. No es el placer narcisista de la constatación de lo que soy lo que me gusta en aquello que me gusta, sino el placer de imaginarme otro, diferente: ¿qué sería yo si hiciera esta novela, esta película, esta puesta teatral, este programa de televisión, tal como han sido hechos?
Dicen que la televisación de la gran final de Gran Hermano 2007 fue el programa más visto de todos los tiempos. ¿Más que las finales de los mundiales de fútbol de las que participó Argentina? No lo creo: quienes ponen a circular esas especies mienten, amparados en el olvido que la relación con la televisión implica.
Vi, de a ratos, esa "gran final" porque quería ver en qué regocijo terminaba el baño de inmundicias cuyos pormenores seguí hasta el 15 de marzo, cuando preferí otros destinos para el vacío de sentido existencial que ahogo en mi relación con la pantalla. Nada de lo que vi me sorprendió. La conducción del programa seguía siendo tan errática como siempre, y la producción llegó a niveles de improvisación tan altos que me quedé atónito: sucesivamente, los finalistas iban llegando al estudio donde se los halagaba hasta la náusea, pero no se había previsto que hubiera una mesa (artefacto de cuatro patas que sirve para apoyar cosas) donde pudieran dejar los regalos que los miserables convenios de canje les habían conseguido. Así, se vio a la ganadora del ciclo luchar con una montaña de bolsas y paquetes y un micrófono que no servía para demasiado, hasta que tuvo que apoyar todo en el suelo.
A lo largo del programa, la voz del conductor y la (intolerable) voz de Gran Hermano habían asegurado a los finalistas que en las paredes de la casa que abandonaban quedaban sus huellas, sus voces, sus historias, que ese galpón mal decorado que alguna vez llamaron casa, en algún sentido, les pertenecería para siempre. ¿Por qué entonces la producción decidió que, como última secuencia, se viera a una cuadrilla de Benny Hills destrozando el lugar sin ton ni son? ¿Qué algarabía química les indicó que ese pandemonium de aniquilación era la última humillación, la que faltaba? ¿Por qué nos obligaron a ver eso? Todo mal hecho. Y sin embargo...

*

Fue la noche más unánime de la televisión argentina. ¿Cómo se explica un fenómeno semejante? Podría decirse que, pese a todo, nuestra televisión es un espacio vacante y que no hace falta más inteligencia, más sensibilidad, más imaginación, mejor producción para garantizar la adherencia de las audiencias. Sea.
Sabemos, también, que el irrepetible "genio" de los gerentes de programación hizo coincidir el comienzo del ciclo con el momento más vacío de las pantallas argentinas. Sin nada para ver, no hacía falta más que Gran Hermano para divertir a quienes no vacacionábamos durante los rigores de la canícula. Pero hubo también un saber (perverso) sobre el funcionamiento de lo imaginario que garantizó, al mismo tiempo, la adhesión de las audiencias y la supervivencia de los finalistas.
Desde el primer momento (lo registré en mi bitácora televisiva el 24 de enero) resultaba clara la buena fortuna que habría de tener el cordobés, precisamente por su acento y por su incapacidad de articular una sola frase con sentido. Ese disturbio del lenguaje que significa extranjería radical al medio televisivo (porque la televisión argentina censura los acentos provinciales) hizo de Juan un montañés que llegaba de un siglo antepasado, por milagro de la tecnología, hasta nosotros. Bastaba con agregarle una inocencia pastoral como rasgo de personalidad (algo que cualquier director de casting con dos dedos de frente habría resuelto en esa dirección) para desencadenar los procesos de identificación imaginaria de la audiencia (porque sí: porque eso y no otra cosa es una audiencia).
Muy pronto quedó claro (lo registré en mi bitácora televisiva el 13 de marzo) quiénes llevarían adelante la buena fortuna de los inversores de Gran Hermano, la disciplina inverosímil de la "otra Argentina" para sostener a sus candidatos en el juego, esa Argentina cuya pronunciación evita con obstinación las horrendas sonoridades del habla rioplatense. Es como pensar en Ricardo Rojas, en Sarmiento, en Facundo Quiroga, en la Aduana Seca del virreinato... Todo el siglo XIX bailando la danza de los muertos en la calesita loca de la televisión de aire. Todas las horas del pasado desovilladas en un espasmo de repulsión.
A través de Gran Hermano (pero sólo a través de Gran Hermano), la televisión argentina ponía en escena la pasión de la identificación narcisista, irreflexiva, con lo minoritario: el ex convicto, el homosexual bueno pero triste y sobre todo: los dialectos. Triunfaban, en el más gigantesco dispositivo de humillación que imaginarse pueda, los humillados. Y la televisión daba a los humillados la posibilidad de devolver, una por una, cada humillación. Que los tres finalistas (los más votados) hayan sido, finalmente, los de dialecto más marcado, más "extranjero", habla de la incapacidad constitutiva de la culltura argentina para pensar su propia diferencia, para resolver las heridas históricas que arrastra.
¿Ganó, porque ganó Marianela, el conservadurismo de provincias? Es inútil formular la pregunta en esos términos, porque en Gran Hermano (y en los procesos de identificación que desencadenó) nadie representaba nada, pero sobre todo: no había representaciones de clase, sino identificaciones de tierra. Ganó el conservadurismo, sí, porque lo que ganó fue el uso vil, la infame sabiduría sobre cómo transformar dolorosos procesos de identificación primaria en sueldos para "trabajadores" de la televisión argentina, es decir: porteña.


sábado, 12 de mayo de 2007

En esta estación...

...paran todos los trenes de la imaginación: Estación Pringles.

viernes, 11 de mayo de 2007

Por los escritores y periodistas desaparecidos

El próximo sábado 12 de mayo, a las 11 de la mañana se inaugurará en el Parque Indoamericano de la ciudad de Buenos Aires el monte de los Escritores y los Periodistas víctimas del terrorismo de Estado hasta 1983.
La SEA junto con la UTPBA dirán Presente a los nombres de sus compañeros asesinados y desaparecidos grabados sobre una lámina de acero representando una hoja de papel rasgado.
Invitamos a quienes quieran acompañarnos hasta el monte de algarrobos del Paseo de los Derechos Humanos donde se halla ubicada.
En Plaza Italia habrá ómnibus gratuitos dispuestos por la Fundación Memoria Histórica y Social Argentina. Saldrán a las 9.30. de Av. Sarmiento 2704.
El parque se encuentra en Av. Escalada y Castañares, de Villa Lugano

RESERVAR LUGAR EN:
comunicacion@memoriaabierta.org.ar o al 4951-4870/3559.

POR AUTOMÓVIL:
Ver mapa
http://www.memoriaabierta.org.ar/p_ddhh/paseo_DDHH_como_llegar.php

COLECTIVOS:
5, 7A, 36, 47, 50, 56, 86D, 86E, 86G, 101A,114, 193


SEA
Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina


Sobre el Paseo de los Derechos Humanos:
Tel.: 4951 4870 / 3559
comunicación@memoriaabierta.org.ar
http://www.memoriaabierta.org.ar/p_ddhh/index.php

Feria del libro



Daniel Link, Margarita Cea, persona no identificada, Nona Fernández, Alejandro Zambra, Álvaro Bizama y Francisca Solar en la mesa redonda "Nueva Narrativa Chilena".

La extimidad del maestro

Por Daniel Link para Márgenes

Raúl Antelo. María con Marcel. Duchamp en los trópicos. Buenos Aires, Siglo XXI, 2006 (328 págs., ISBN 987-1220-41-3)

María con Marcel. Duchamp en los trópicos se abre con una frase contundente pero que debe ser corregida: "Este libro pretende ser la reconstrucción de un sistema de saber, un conjunto heterogéneo, cuando no abiertamente misceláneo, de objetos culturales" (pág. 9). Es verdad que el libro de Raúl Antelo pretende eso (reconstruir un sistema de saberes y, además, un conjunto heterogéneo de objetos culturales). También es cierto que, minuciosamente, lo consigue; no es sorprendente para quienes han venido siguiendo la biografía de este libro en sucesivas apariciones públicas (artículos o intervenciones en congresos). Pero María con Marcel reconstruye, además, un estado de la imaginación de y sobre América Latina -o mejor dicho, dos: el que se corresponde con los instantes que el libro evoca y reconstruye, y el que se corresponde con el instante que nos envuelve y nos arrastra (el presente).
María con Marcel es un libro de teoría, un libro de historia y, también, una ficción crítica de una ambición pocas veces vista (y pocas veces conseguida) en el contexto de los estudios latinoamericanos.
A lo largo de siete capítulos (la inteligencia de cada uno de los cuales sólo encuentra competencia en la abrumadora densidad que los sustentan), Raúl Antelo suministra una imagen, pero además la maqueta del aparato óptico que ha servido para (re)producirla. Su interés por Duchamp se revela así muy diferente del interés oportunista que puede leerse en otros trabajos que se han dedicado al período sudamericano del pálido maestro del arte no retiniano. Casi podría decirse que interesarse por Duchamp es para Antelo al mismo tiempo una experiencia íntima, teórica y política. Le permite decidir para si una colocación en el mundo, una política en relación con los saberes, un modo de imaginar el tiempo histórico y de definir las coordenadas del presente (de un presente) evitando, con el mismo elegante movimiento, el dogmatismo que solemos atribuir a operaciones semejantes.
Es difícil reseñar María con Marcel sin insistir en destacar sus obsesiones temáticas y formales (y el solo intento agota el espacio posible para una reseña): por un lado, que es complicado, dada la actual configuración de fuerzas culturales, sostener una versión de la modernidad latinoamericana (de una modernidad "diferencial"). Lo que Antelo va suministrando en su libro son los hitos de una arqueología según la cual "modernidad" y "América latina" se presuponen: no hay una modernidad más allá de la modernidad latinoamericana. No hay eurocentrismo, dice el libro (como antes, otras intervenciones críticas de Antelo), sencillamente porque no hay centrismo (sino excentricidad). Como América latina, la modernidad es excéntrica (y viceversa).
Lo que lleva a Antelo a sostener, naturalmente, una obsesión formal y un statement sobre el barroco y la suspensión de las contradicciones que supone (su estallido en una miríada de perspectivas, ninguna de las cuales alcanza para soportar una mirada por si misma). Si hay sentido es porque sólo se puede notar la huella de su ausencia: en el instante mismo en que miramos hacia allí el sentido ya está en otra parte. Fantasmas, fulgores entópticos, el espejo de lo imaginario, rasgado y habitado por larvas de insectos.
De las muchas perspectivas que Antelo podría haber elegido para medir la fuerza de sus convicciones (teóricas, estéticas, políticas), no es casual que elija la que (grosera, rápidamente) podemos asociar con los nombres de Antonio Candido y Ángel Rama (sobre todo del primero como apuntador del segundo).
Lo que Antelo observa sobre la perspectiva de Rama (racionalista, pedagógica, disciplinadora) es lo mismo que señala Haroldo de Campos respecto de Antonio Candido: el secuestro del barroco en la formación de la transculturación moderna (el salto modernizador como escalera a un cielo siempre imposible y no como carousel).
Es como respuesta al escándalo de ese secuestro, podría decirse, que María con Marcel ha sido escrito. Y ha sido escrito también como demostración de que una cierta pedagogía barroca es posible. Que el barroco es una pedagogía (y más específicamente, una pedagogía de la contrarreforma) ya ha sido suficientemente analizado. Una pedagogía del barroco, pues, sólo podría funcionar como una pedagogía al cuadrado, un trompe- l’oeil que, por efecto de esas circunvalaciones típicas de la historia entendida según una maqueta helicoidal ("el eterno retorno se niega, así, a someterse al orden vigente, con la disculpa de recomponer constantemente todo, pero de otro modo"), ha perdido hasta lo más característico de si: la posibilidad de engaño óptico.
La única verdad "pedagógica" (¿neobarroca?) que María con Marcel sostiene es la necesidad de situar a la nada (no el néant, polo de una dicotomía trascendental, sino el rien de la fatiga, la disolución, en fin, el desgaste propio de un trilema) como la condición misma de posibilidad de la modernidad.
María con Marcel. Duchamp en los trópicos no es un libro fácil; es un libro decisivo, y que nuestra época, huérfana hace tiempo de maestros, necesitaba.

jueves, 10 de mayo de 2007

Historiografía hermética de un hereje

por Laura Buccellato

Aproximarse a la obra de Alfredo Prior es practicar un juego inagotable con imágenes habitadas por el pulso del sentido.
Prior es un Heráclito contemporáneo en quien las palabras graves y agudas rezongan sumergidas en un magma pictórico de donde emergen jubilosas metáforas.
Si hilvanáramos el fraseo que forma con sus títulos, construiríamos una narración irradiada con caprichosos hemistiquios, donde los tiempos históricos visten un ropaje cromático, con rugosidades plásticas de inimaginables dimensiones, plagadas de confesiones. Una capa de atractiva sensualidad anticipa pequeñas y grandes tragedias de un animismo transformado en su reverso. Personajes zoontransformados, barcas, mitos e historias, flotan y navegan como lo hizo el Ulises de Homero, bajo la batuta de su diestro pincel. Haces de pensamientos provocan zozobras y exilios: Prior es un desterrado e incansable viajero que se vale del vasto repertorio historiográfico para espiar el alma humana.
Es un acierto más del artista haber elegido para escribir este libro al humanista Rafael Cippolini, a quien inmediatamente se percibe como un profundo y a la vez sutil conocedor de su obra. Nadie como él para desentrañar esa pasión profusa que tanto tiene de erupción volcánica.
Emocionantes trazos de un espíritu torturado y sapiente, que canta con épico tono cuentos inventados que llegan de confines orientales, o escribe relatos que firman identidades falsas; pues, a la manera de Hesíodo, él crea su propia "teogonía".
La provocativa actitud de Prior nos lleva a fronteras que el azar sopla, pero me impongo un alto en el camino, comprometida placenteramente en este prólogo, para agradecer la generosa amistad del artista y para cursar una invitación ferviente a internarse en la lectura de este libro: una Venecia donde pulpa y reflejo son rozados por la ascensión del cuarzo traspasado por flechas.

Tomado de Alfredo Prior [ISBN 987-23358-1-8/ 978-987-23358-1-6].
Buenos Aires, Vasari, 2007, pág. 11

Otra denuncia estremecedora

Santa Cruz: 23 heridos en violentos incidentes
La policía local reprimió una movilización de municipales

RIO GALLEGOS.– En la jornada más violenta que se recuerde aquí desde que se recuperó la democracia, la policía provincial reprimió ayer con balas de goma y gases lacrimógenos a empleados municipales que reclamaban un aumento salarial, episodio en el que resultaron heridos 18 trabajadores y 5 policías.
Horas después, en medio de un clima de creciente tensión, una importante movilización callejera, la más numerosa de las últimas semanas, reunió a manifestantes de los gremios docentes, estatales, municipales, judiciales y legislativos, y recorrió la ciudad para protestar contra la represión policial, de la que responsabilizaron al gobierno provincial y al presidente Kirchner. Ayer, varios comercios minoristas y supermercados cerraron sus puertas en señal de apoyo a la protesta.
Tras los incidentes, el gobernador Carlos Sancho reapareció en una conferencia de prensa que brindó en la Casa de Gobierno, a la que sólo se invitó a dos canales de TV manejados por el oficialismo.
Allí, el mandatario acusó al radicalismo santacruceño de “tratar de generar un estado de miedo y de caos” en la provincia.

La teoría de Kirchner es que hay una asociación entre el Partido Obrero y el radicalismo santacruceño, encabezado por el intendente de Río Gallegos, Héctor Roquel, para desestabilizar la provincia. "Están buscando un muerto", dijo uno de los hombres de confianza del Presidente.

miércoles, 9 de mayo de 2007

De bellum civile

Correspondencia: Intervención antidemocrática en el Lenguas Vivas

Estimados todos: el jueves 3 de mayo el Lenguas Vivas fue violentamente intervenido por autoridades del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Les escribo para enviarles el texto de la nota de repudio a la intervención en el Lenguas Vivas. Las adhesiones (Nombre, DNI) pueden enviarse a:


INTERVENCIÓN ANTIDEMOCRÁTICA EN EL LENGUAS VIVAS


En la tarde del pasado 3 de mayo, alegando una supuesta "crisis institucional" y en un claro atropello de la autonomía académica de la institución y que vulnera los derechos democráticos, el Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires intervino el Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas "Juan Ramón Fernández".

El desencadenante de esta medida avasalladora es un conjunto de acusaciones sobre irregularidades en el manejo de fondos de la Asociación Cooperadora del Instituto y respecto de la firma de convenios haciendo ejercicio de facultades que el sistema no otorgaría, por lo que la institución estaría aparentemente en una crisis institucional. Sin embargo, el Ministerio no se limitó a circunscribir las acciones a los hechos denunciados y a suspender a la Rectora por 90 días como resultado del sumario sustanciado, sino que con claro desconocimiento de los mecanismos básicos de funcionamiento institucional que respaldan su autonomía procedió a suspender el Reglamento Orgánico y a poner en funciones a una "Delegada Normalizadora" en un acto de llamativa hostilidad con las restantes autoridades de la institución.

El Reglamento Orgánico del Lenguas Vivas estipula en su artículo 15 inciso 3 estipula: "En caso de vacancia por renuncia, separación del cargo, fallecimiento o cualquier imposibilidad que afecte definitivamente al Rector en ejercicio del cargo, asumirá el Vicerrector con mayor antigüedad en la enseñanza superior siempre que faltaren 6 meses o menos para completar el periodo. Si el mandato finalizara después de los 6 meses, el Vicerrector que asuma, con conocimiento del Consejo Directivo, convocará con un plazo no mayor de 30 días a elecciones de un nuevo rector para completar el mandato." Significa esto que la medida de intervención aplicada por el Ministerio de Educación (Resolución Nº 1401 firmada por la Señora Ministra Ana María Clement) lesiona y desconoce las atribuciones que por sucesión natural les corresponden a los órganos de cogobierno de la institución, legítimamente designados.

El I.E.S. en Lenguas Vivas "Juan Ramón Fernández" no estaba en crisis: la institución funcionaba normalmente (docencia, investigación, conferencias, seminarios, organización de un congreso, vínculos con prestigiosos centros académicos nacionales y extranjeros, presencia de profesores visitantes, desarrollo de propuestas pedagógicas innovadoras y de un postítulo, diagnósticos institucionales externos, articulación con los Niveles Medio y Primario, funcionamiento de las cinco bibliotecas, de las salas de computación y del Departamento de Comunicación Educativa, etc., así como su aparato administrativo).

Por el contrario, lo que instala una gravísima crisis institucional por tiempo indeterminado (por lo menos 180 días hábiles renovables) es la intervención del Ministerio de Educación del GCBA, intervención esta que se llevó a cabo con formas y procedimientos inaceptables en tiempos de democracia.

En este marco y conscientes de la gravedad que implica la interrupción de todo orden democrático, los abajo firmantes manifestamos nuestro absoluto repudio a los hechos ocurridos en la institución el día 3 de mayo. Convocamos a toda la comunidad a movilizarse en favor de la centenaria institución y a no permitir que prospere el cercenamiento de su autonomía y de los principios democráticos esenciales.


martes, 8 de mayo de 2007

Cartelera latinoamericana

PROYECCIÓN DEL DOCUMENTAL

JUÁREZ: "la ciudad donde las mujeres son desechables"
Fecha: 11/05/2007
Horario: 21 hrs.
Lugar: Facultad de Ciencias Sociales Salón G2.
Martínez Trueba y Constituyente. Montevideo.

En la Facultad de Ciencias Sociales (Martínez Trueba y Constituyente), organizado por Conbronca TV y la Comisión de DDHH del CECSO, y apoyado por "Nuestras hijas de regreso a casa" y dentro del Cliclo "Viva México, cabrones!!" se proyectará el documental "JUÁREZ: la ciudad donde las mujeres son desechables". Posteriormente, y con la participación de un compañero mexicano y miembros de Amnistía Internacional se desarrollará un debate. Animamos especialmente a todas las personas que trabajan por los derechos de la mujer y a las interesadas en la situación mexicana a asistir al acto.


El qué dirán




lunes, 7 de mayo de 2007

Preguntan si...

¿Recuerda algún libro de texto en particular, de su experiencia escolar? ¿Y de su paso como docente por la escuela media?

Recuerdo casi todos los libros de texto de mi experiencia escolar, aunque es probable que sea incapaz de recordar los títulos de los libros o los nombres de los autores. Recuerdo la experiencia amorosa que me ligaba con esos libros que eran, para mí, las fuentes del conocimiento, las pistas que me iban a permitir seguir leyendo. Durante la primaria (eran los años sesenta) tuve un libro de lecturas que volvió a sorprenderme cuando volví a encontrarlo, muchos años después, por la modernidad de las selecciones que proponía. De la secundaria, recuerdo el insufrible Loprete que, no obstante, funcionaba como una sólida antología. Por entonces (era la década del setenta), comenzaron a aparecer perspectivas "de izquierda" que resultaban más adecuadas a la sensibilidad de la época y que, además, estaban mejor planteados, como los libros de Alfredo Veiravé y los de Jacobson-Pagliai (¿o era Yacubson?, me fastidia no poder recordarlo). Recuerdo también la extraordinaria experiencia de Capítulo, en la que mi generación fue sistemática entrenada.
Como docente de la escuela media me encontré con un páramo: era el retorno de la democracia y todo lo que había me resultaba insulso, inadecuado, pobre. Por fortuna, tenía amigos que me prestaron libros franceses (a mi juicio, Francia tiene excelentes libros de texto) de los que pude aprender, sino una pespectiva que me venía ya dada por mi formación, al menos una estrategia pedagógica.

¿Cuáles fueron sus motivaciones para escribir tres libros de texto?

Se trataba, un poco, de intervenir en un campo devastado y, por otro lado, de responder a la sostenida demanda de los docentes con los que me reunía: no sabemos qué dar a leer. Procuré que mis libros (los Literator, el Pequeño comunicólogo ilustrado) no sólo fueran modernos (en el sentido de que introdujeran nuevas temáticas y perspectivas), sino adecuados estratégicamente a la reconstrucción de un campo de saber. Pretendía al mismo tiempo, tal vez ilusoriamente, que mis libros pedagógicos encontraran ese mismo lector niño que había sido yo, dispuesto a leerlo todo a partir de un fragmento que me revelaba un mundo. Después de todo, una pedagogía eficaz es también una estrategia de seducción.

Existió en nuestro país una tradición académica según la cual, antes de acceder a una cátedra universitaria o de concretar ciertas intervenciones, se pasaba por la enseñanza media o, incluso, se publicaba un libro de texto. Pienso, por ejemplo, en Enrique Pezzoni, en Nicolás Bratosevich, en Ana M. Barrenechea, en Mabel Rosetti. ¿Cuál cree usted que eran los supuestos que manejaba esa tradición sobre la relación entre el conocimiento y la enseñanza? ¿Cómo se ubica usted en ella? ¿Hoy pervive? ¿Se ha resignificado?

No sé si se trataba (o se trata) de presupuestos epistemológicos o meramente laborales: la escuela es siempre la fuente de trabajo más accesible para los profesionales recién formados. Como, además, el mejor (sino el único) destino de la crítica y la historia literaria es la escuela, siempre será conveniente que quienes se dedican a pensar la literatura hagan la experiencia de su pedagogía, en todos los niveles. No hay separación, en este punto, entre conocimiento y enseñanza, entre investigación y transmisión: se trata de una sola y la misma cosa. La ciencia de la literatura (si se me permite el bello anacronismo) sería una ciencia necesariamente aplicada. En lo que a mi respecta, siempre he sentido un inmenso placer en la enseñanza en los niveles más elementales y, si no insisto en ello, es por la misma razón que el resto de mis compañeros de trabajo: porque no nos forman (ni queremos ser formados para eso) para negociar problemas disciplinarios (es decir: afectivos). Si la escuela como institución pudiera hacerse cargo del mínimo orden necesario para el desarrollo de una clase (por ejemplo: otorgando créditos por materias, según la libre elección de los alumnos o cualquier otro mecanismo igualmente democrático de los que en el mundo se aplican) estoy seguro de que cualquiera de nosotros (me refiero a los profesores universitarios) aceptaríamos el desafío de la pedagogía en los niveles primario y secundario. Tanto nos interesan las experiencias más antiguas del aprendizaje de la literatura que, con un grupo de amigos, estamos organizando un concurso de declamadoras.

Usted ha dicho que "los libros de texto son los únicos libros que vale la pena escribir". ¿Podría aclarar el sentido de esta afirmación?

Bueno, se trata un poco de lo que antes decía: el destino de la crítica y de la historia literaria no puede ser sino la pedagogía y es por eso que "el libro", en ese sentido, es el libro de texto o el manual de lectura. Naturalmente, se trata de concebir un libro que no sólo sorprenda a los profesionales por su rigor metodológico o su audacia epistémica sino que, sobre todo, seduzca a los alumnos. Son libros difíciles de hacer y, por eso mismo, todo un desafío.

¿Cuál es la importancia de los libros de texto en la era de la Internet? ¿Qué pronostica sobre su futuro?

En principio, las relaciones entre Internet y el libro. El libro sigue siendo (y es probable que lo siga siendo durante bastante tiempo más) el soporte más dúctil para los aprendizajes y la transmisión de información: puedo leer en una playa, en el campo, en la montaña, sin necesitar luz eléctrica o conexiones a Internet. Luego, las relaciones entre Internet y escuela. Ya conocemos la necesidad de alfabetización en lo que se refiere a las nuevas tecnologías, pero la escuela en Argentina está bien lejos de poder hacerse cargo del problema, por deficiencias materiales en las que sería ocioso insistir. Es verdad que prácticamente todo lo que puede considerarse como meramente "informativo" está ya en Internet, pero lo que siempre faltará, de todos modos, es el punto de vista que permita organizar la información. Para eso, hace falta trazar un campo de problematización, unos lineamientos estratégicos, etc… Es en los libros donde puede darse un debate que conduzca a eso, y no en Internet.

Usted considera a la cibercultura como una aliada de la cultura letrada. ¿Cree que aún genera resistencias? ¿Por qué?

No creo que Internet genere resistencias. La única resistencia es la de la ignorancia. Y sí, creo que Internet recupera gran parte de los "valores" de la cultura letrada para ponerlos a circular de otra manera, algo que la cultura audiovisual nunca hizo.

Si, como usted señala, Internet es una poderosa herramienta de investigación escolar, ¿qué puede hacer la escuela para tenerla en cuenta?

Las escuelas deberían estar conectadas a la red, como sucede en cualquier país preocupado por su sistema educativo. En Argentina, ese proyecto se llamó (y se llama) EducAR, que tuvo en su momento los fondos necesarios para hacerlo. Lamentablemente, con el presupuesto millonario que manejaban, los funcionarios radicales que debieron llevarlo a cabo apenas si consiguieron conectar a dos escuelas (creo, y no exagero). Lo demás fue robo. Una vez que las escuelas estén conectadas a la red, es muy fácil establecer programas de investigación para niños y jóvenes que les permitan, además de buscas específicas sobre tópicos de cualquier área, el necesario y decisivo entrenamiento para la discriminación de datos, que son a menudo, dado el libérrimo sistema de publicación de la red, la piedra del escándalo para la educación: dónde encontrar información fidedigna y cómo optimizar los buscadores es una de las habilidades esenciales de cualquier ciberalumno.

¿Por qué usted decidió escribir libros de texto sobre literaturas americanas y española/europea? La pregunta se la formulo sabiendo que, desde hace unos quince o veinte años, pareciera que la enseñanza de la literatura privilegiara el trabajo con textos de lectura (novelas, sobre todo) y no "de estudio". En otras palabras, ¿cuál es su concepción sobre la enseñanza de la literatura en la escuela media, en particular, en el momento actual en el que ha desaparecido como la conocimos nosotros, es decir, con un estatuto diferenciado y no, tal como viene sucediendo desde la Reforma de los ´90, como una "práctica discursiva" en el contexto de otras prácticas?

Hubo presupuestos ideológicos respetables en la reforma que hizo de la literatura una "práctica discursiva" más entre otras prácticas, al pretender quitarle ese aire de "cosa vaga y misteriosa", alimento del espíritu y qué se yo cuántas más vaguedades reaccionarias. Pero lo cierto es que la pedagocracia (una casta de expertos un poco ignorante) aprovechó la circunstancia para vaciar de contenidos la enseñanza, con el resultado de que daría lo mismo enseñar a leer una receta de cocina que enseñar a leer El capital de Marx o, para no llegar tan lejos, el Martín Fierro. Más allá de la participación o no respecto de un campo de conocimiento determinado, nadie podría negar que la escuela es una institución humanista y su proliferación histórica es un indicador de la expansión del humanismo (como ideología y como doctrina) por el mundo, de modo que considero inconcebible pensar en una escuela que no ponga en primer lugar lo que es el más acabado producto del humanismo: la literatura. Alguien de quien sería imposible sospechar bonhomía humanista como Roland Barthes decía que a la pregunta sobre si se puede enseñar literatura en las escuelas habría que responder: sólo se puede enseñar eso. Naturalmente, habría que establecer niveles pedagógicos (digamos, una pedagogía elemental y una especializada) que sirvieran para cubrir todas las necesidades. En ese punto, la opción genérica por la "novela" no es signo sino del mismo embrutecimiento escolar al que antes me referí. Y que se reserve para los libros de literatura la mayor parte del tiempo pedagógico del que escasamente se dispone, una distorsión preocupante. Que lean los alumnos los libros en sus casas, y en la escuela que contextualicen. En cuanto a mis Literator, fueron pensados específicamente para responder a una determinada crisis de las literaturas nacionales que, creo, ya no pueden seguir estudiándose aisladamente. Son, si se quiere, una experiencia pedagógica de literaturas comparadas y por eso organicé uno alrededor de las literaturas europeas (con preeminencia de literatura española) y otro alrededor de literaturas americanas (con preeminencia de literatura argentina).

Tradicionalmente, los libros de texto del área de literatura transmitían a las nuevas generaciones ciertas lecturas paradigmáticas (un canon): Echeverría, Hernández, Sarmiento, por mencionar solo algunos… Es dudoso que se siga enseñando masivamente a Echeverría, probablemente tenga mayor difusión Hernández, pero es casi seguro que el Facundo ya no se lea. ¿Qué opinión le merece este viraje? ¿La escuela debe enseñar algún canon o tan solo debe privilegiar, como pareciera, el "gusto por leer"? ¿Cuál es el estado actual de ese canon? ¿Qué escritores argentinos del siglo XX debería incluir? ¿La escuela debería tener en cuenta los gustos literarios de los alumnos?

Así como la escuela no centra su acción pedagógica en el gusto por el logaritmo o la fascinación por la cuenca del Danubio, no entiendo por qué milagro de la mala interpretación de las lecciones barthesianas habría de insistir en el gusto o el placer de la lectura. Como todo gusto y todo placer, el de la lectura podrán sostenerlo y desarrollarlo algunos, pero no todos, y está bien que así sea, en el mismo sentido en que no todos estamos obligados a desarrollar el gusto o el placer por cosas tan escatológicas como el fútbol. La escuela debe enseñar operaciones de lectura no porque en eso se juegue algo del orden del placer sino porque en eso se juega algo del orden del conocimiento y de la libertad. En cuanto al canon, sólo importan de él los momentos menos dogmáticos, es decir: los más debatibles, en los que encontramos todavía las tensiones que nos consituyen como ciudadanos.

¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la enseñanza media, en particular, su opinión sobre la enseñanza de la Lengua (que, en algunas jurisdicciones, ha pasado a llamarse Prácticas del lenguaje) y de la Literatura?

No creo que la enseñanza de la lengua y de la literatura pueda pensarse sin pensar previamente en la crisis profundísima de la escuela media.

Según su parecer, ¿quiénes deberían decidir los contenidos de la enseñanza y quiénes no? ¿Sobre la base de qué supuestos? ¿Por qué?

Conocemos el resultado desastroso de la peregrina idea de la descentralización educativa. Los contenidos mínimos deberían ser pensados en conjunto por la comunidad educativa pero también por los intelectuales y decididos a nivel nacional sobre la base de los presupuestos a los que antes me referí: educar para el conocimiento y para la libertad. Naturalmente, una vez establecido ese campo de problematización, sería deseable que los docentes pudieran intervenir con cierta libertad en relación con él. Lo peor para la educación es siempre el establecimiento de una burocracia pedagógica, a la que son tan afectos los pedagócratas, a quienes no confiaría sino los aspectos más técnicos de una futura reforma en ese punto.

Entrevista de Alejo Rodríguez de Fraga a Daniel Link para revista Limen

Encuentro de editoriales independientes

Indie Gesta
Encuentro de editoriales independientes en la Biblioteca Nacional

Los días 9 y 10 de mayo a las 15 hrs. se realizará un encuentro de Editoriales Independientes y pequeños editores en la Biblioteca Nacional. En el mismo los protagonistas del movimiento editorial autónomo de nuestro país darán a conocer al público los objetivos de sus emprendimientos y debatirán diversas cuestiones relativas al mundo editorial. La convocatoria es abierta para todos los que tengan interés en participar.
Miercoles 9 de mayo, 15 hrs:. La Editorial Cencerro presentará "Parque Nacional", espectáculo audiovisual con canciones y coreografías, que recrea tanto las fuerzas de la naturaleza como las de la cultura. A través de esta performance Parque Nacional da cuenta de un modo dinámico del perfil que representa a Cencerro como proyecto editorial independiente.
Jueves 10 de mayo, 15 hrs.: El grupo editorial de Eloisa Cartonera reproducirá frente al público el funcionamiento de la editorial mostrando como se imprimen y encuadernan los libros. De esta fabricación artesanal participan un grupo compuesto por cartoneros y por distintos autores que publican en este sello.
Cada actividad es un acto artístico y funciónal a la vez: la fabricación de los libros se hace a la vista del público, en ocasiones algunos autores pintan a la par de los cartoneros.

Biblioteca Nacional
Agüero 2502 Sala Augusto Cortazar
Entrada libre y gratuita
Informes: 4802-6002

domingo, 6 de mayo de 2007

Susan Sontag: Una conciencia atormentada

Por Daniel Link para Perfil

Voraz consumidora de bienes culturales y crítica de un presente dominado por el filisteísmo que no cesó de denunciar en todas sus intervenciones, nostálgica de una Europa caduca o sepultada por los vientos de la historia, celebrada como una de las más importantes voces intelectuales de los Estados Unidos, Susan Sontag murió hace poco más de dos años (el 28 de diciembre de 2004). Había publicado un último libro, Cuestión de énfasis, y planeado todavía una recopilación de artículos, Al mismo tiempo, que Alfaguara y Mondadori, respectivamente, acaban de distribuir en el mercado hispánico.

Ella y "yo" Uso el método Sontag, comienzo con un dato autobiográfico. En el mes de febrero de 1992 se terminó de imprimir el que probablemente haya sido mi libro más dichoso, El pequeño comunicólogo ¡ilustrado!, que puse bajo la hipotética autoridad de "Daniel Link y sus amigos": Rolando Barto, Miguel Fucó y Susana Domingo, entre otros, a quienes cada tanto les cedía la palabra. Era un libro relativamente experimental (su objeto, "los medios masivos de comunicación", lo era por entonces) destinado a la escuela secundaria y mediante el procedimiento de hacer hablar a las voces que me habían inspirado, suponía, declaraba la deuda de una vida entera y ponía mi relación con aquéllos cuyos libros había leído con reverencia bajo la más imaginaria de las máscaras: la amistad.
Siempre leí así la obra de Sontag, como la de una amiga distante a la que podía pedirle consejo. Nunca hubo entre nosotros una de esas ásperas discusiones que ponen fin a un idilio o una complicidad y que transforman a los viejos amigos en portaestandartes de bandos irreconciliables, pero de algún modo sentí que nuestros gustos estéticos y nuestros horizontes ideológicos se separaban. Teníamos, de todos modos, amigos en común (Barthes, Benjamin, Edgardo Cozarinsky). De Roland Barthes escribió en 1980: "«Ah, Susan. Toujours fidèle», fueron las palabras con que me saludó, afectuosamente, la última vez que nos vimos. Lo fui, lo soy".
Por supuesto, cualquier persona con dos dedos de realismo podrá argumentar que Sontag y Barthes (Susana y Rolando) fueron realmente amigos, mientras que yo sólo me inscribo en una relación inexistente y, aún más, imposible. Pero como no hay nada más imaginario que la amistad y la lectura repetida puede comprenderse como un pacto amistoso entre dos conciencias lejanas (en el tiempo y en el espacio), me considero con derecho a seguir manteniendo la impostura. Repito: siempre leí la obra de Sontag como la de una amiga y hablo de ella, ahora, en esos términos, para tratar de poner en negro sobre blanco nuestros desacuerdos.

Bovarismo intelectual Susana Domingo (o Susan Sontag, como la conocía todo el mundo), nació un 16 de enero de 1933 en la ciudad de Nueva York como Susan Rosenblatt, en el seno de una familia judía-americana. Cuando la niña tenía cinco años, su padre, Jack, murió de tuberculosis en China, donde se dedicaba al comercio de pieles. La que estaba destinada a convertirse en emblema de la gauche divine neoyorkina creció, sin embargo, en Tucson (Arizona), donde realizó sus primeros estudios y donde adquirió su apellido, por la vía del segundo matrimonio de su madre. A los doce años, Susan recibía de Nathan Sontag el regalo divino del nombre del padre.
Hizo su escuela secundaria en Los Ángeles (North Hollywood High School) y obtuvo su título de grado en la Chicago University, donde conoció a Philip Rieff, con quien se casó después de un noviazgo relámpago de diez días y con quien tuvo un hijo, David, que se convertiría, entre otras cosas, en su editor en la editorial Farrar Straus & Giroux. Es David quien ordenó los papeles póstumos para Al mismo tiempo, de acuerdo con los planes de su madre, eligió el título para la compilación y prologó el volumen.
El matrimonio con el académico Riff le permitió a Sontag continuar sus estudios en las más diversas universidades (por ejemplo, estudios de filosofía, literatura y teología en Harvard University y en el Saint Anne’s College de Oxford). Pero todo llega a su fin. Después de ocho años de matrimonio, en 1958, se divorcian y Susan llega (¡por fin!) a Nueva York con sólo dos bultos (una valijita y su pequeño vástago), un bovariano hastío de la vida provinciana y grandes ilusiones.
El objetivo de esta muchacha de provincias es, naturalmente, convertirse en una "gran escritora" (ser simplemente "una escritora" no entró nunca en sus cálculos). En Al mismo tiempo se lee: "La lectura me salvó cuando era una colegiala en Arizona, mientras esperaba crecer, esperaba escapar a una realidad más amplia" (pág. 18). Crecer no es, para Sontag, ser abandonada por la infancia (o quedarse abrazada a la propia infancia como a un muerto-vivo), sino escapar "del provincianismo", "de los destinos imperfectos y de la mala suerte". Para escapar, precisamente, comienza, con habilidad de estratega, a investigar el reverberante mapa cultural neoyorkino y, al mismo tiempo, a pasar temporadas en París, su otra patria, donde prosigue su formación intelectual y sentimental.
En sus diarios de la época (que serán publicados el año próximo, pero que la voracidad periodística ya ha anticipado parcialmente), se leen sus encuentros con el amor que no osa decir su nombre: "Mi relación con Harriet [Sohmers] me perturba. Quiero ser espontánea, irreflexiva, pero la sombra de sus expectativas sobre lo que es tener un affair me desequilibra, me hace actuar con torpeza. Ella, con sus insatisfacciones románticas; yo, con mis románticas necesidades y nostalgias... Un regalo inesperado: es hermosa. Yo no la recordaba hermosa, sino más bien corpulenta y fea. No lo es, en absoluto. Y para mí, la belleza física es enormemente, casi mórbidamente, importante." (30 de diciembre de 1958).
Poco tiempo después la fama le llega por la vía más inesperada (como todo acontecimiento que se precie de tal). No por las novelas que va prolijamente escribiendo sino por el conjunto de ensayos en los que lee su época y en los que su época se siente leída, Contra la interpretación (1964). Ya nada podrá detenerla.

Susan Sontag murió el 28 de diciembre de 2004, a la edad de 71 años, víctima de una leucemia que, tal vez, haya sido provocada por la radioterapia que recibió cuando, a sus 43 años, sufrió un cáncer de mama del cual consiguió reponerse. Esa misma replicación se deja leer en sus dos últimos libros de ensayos, Cuestión de énfasis (Alfaguara) y Al mismo tiempo (Mondadori), en los cuales vuelve sobre los temas que fueron siempre su obsesión, pero para decir, esta vez, algo diferente. Susan Sontag temía al tiempo, y por eso le parecía, pese a mi convicción, que el eterno retorno de lo idéntico no era un modelo que le conviniera. Tenía necesidad de decir siempre cosas nuevas, no importa cuánto se contradijera.
La sobrevivieron su hijo y su pareja durante sus últimos dieciseis años, la fotógrafa Annie Leibovitz, quien el pasado 19 de octubre inauguró en el Brooklyn Museum, como forma de hacer su duelo, una exposición con el título "Vida de una fotógrafa: 1990-2005" (a partir de mayo, en el High Museum of Art de Atlanta), con más de doscientas fotografías: sus célebres trabajos para Vanity Fair, pero también retratos intimistas de una vida en común con Sontag sobre la cual la fotógrafa ha declarado: "Palabras como «compañera» o «pareja» no formaban parte de nuestro vocabulario. Éramos dos personas que se ayudaban mutuamente en sus vidas. La palabra más cercana sigue siendo «amiga»". Ah, Annie. Toujours fidèle.

Otra elegía más Los restos de Sontag descansan (¿podía ser de otro modo?) en el cementerio parisino de Montparnasse, pero su pensamiento vivo habita nuestras bibliotecas, va y viene en nuestra imaginación y en nuestra conciencia. Fue una testigo privilegiada de su tiempo, con el que consiguió desarrollar una relación de profundo desconcierto que muchas veces la llevó a las afirmaciones más peregrinas. Como su tono fue siempre muy solemne y parecía fundar sus juicios en no se sabe bien qué lecturas, porque no las citaba, la gente tendía a no darse cuenta de los disparates que decía, como la absurda teoría sobre la "hipernovela" que atribuye, en Al mismo tiempo (pág. 225), a una vaga conspiración de académicos hostiles a la literatura. ¡Susan, cómo nos reimos!
El 9 de diciembre de 1961 anotó en su diario: "El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente."
Esa sensación de usar mal el presente, ese miedo a la vejez (es decir, al tiempo), domina los dos libros que ahora podemos leer en castellano. Y es por eso que Sontag vuelve sobre sus propios pasos para corregir sus dichos o para ponerlos a la altura que ella siempre consideró que merecían. Hay mucha moralización en sus dos últimos libros, y esa moral se asocia con un sentido de final y desacomodamiento respecto del presente. "El arte facilón actual ha dado luz verde a todo" se lee en "Un argumento sobre la belleza" (incluido en Al mismo tiempo). En "La idea de Europa (otra elegía más)" (incluido en Cuestión de énfasis) no sorprende el paréntesis, porque declara el tono elegíaco de todas y cada una de sus intervenciones, sino más bien la persistencia en aferrarse a esa cosa muerta: "Si he de describir lo que para mí representa Europa como estadounidense, comenzaría por la liberación. La liberación de lo que en Estados Unidos pasa por cultura. La diversidad, seriedad, exigencia, densidad de la cultura europea constituyen un punto de Arquímedes desde el que puedo, mentalmente, mover el mundo". ¿Será que en esa desesperanza chic terminan los sueños de infancia de las chicas de Arizona? Envejecer como una relectura.

Pasado y presente Sería imposible decidir ahora, aquí, si las impresiones de Susan Sontag sobre el arte actual son correctas o no, pero lo inevitable es la constatación de que coinciden, grosso modo, con las impresiones de los enemigos históricos del alto modernismo y que, por citar sólo dos obras que ella ha transitado reiteradamente, ni Walter Benjamin ni Roland Barthes se hubieran atrevido a sostener.
Sobre Barthes, Sontag había escrito ya en Bajo el signo de Saturno (1972) un ensayo admirable al que poco agrega el que leemos en Cuestión de énfasis. Sobre Contra la interpretación, ese libro capital de los años sesenta, son tantas las correcciones que Sontag cree necesario introducir en el prólogo a la edición de su trigésimo aniversario, que casi no dan ganas de releerlo. ¡Qué lejos estamos de esas palabras que llaman a la resistencia y a la rebeldía en el posfacio a la edición española de Estilos radicales (la traducción tardía, 1985, del segundo libro de ensayos de Sontag, de 1969)!
En 1968, contra su propia expectativa, Sontag publicó su Viaje a Hanoi (un documento imprescindible para comprender la relación de los Estados Unidos con Vietnam). La experiencia vuelve en "Cuestiones de viaje" (incluido en Cuestión de énfasis), pero esta vez sólo para destacar la imposibilidad de conocimiento verdadero que involucra toda visita organizada a un "estado revolucionario".

Ante el dolor de los demás (2003), su corrección de Sobre la fotografía (1977), vuelve en "Ante la tortura de los demás" (incluido en Al mismo tiempo), texto significativo porque en él se notan los riesgos de los comentarios culturales sin una teoría sobre la cultura (o al menos alguna hipótesis consistente y duradera) que los justifique. Con la gravedad, la elegancia y la inteligencia que siempre la caracterizó, Sontag analiza el escándalo suscitado por las fotografías en las que alegres soldados estadounidenses torturaban a prisioneros iraníes en la cárcel de Abu Ghraib. "Sí, al parecer una imagen dice más que mil palabras", concluye Susan. "E incluso si nuestros dirigentes prefieren no mirarlas, habrá miles de instantáneas y videos adicionales. Incontenibles". Ese carácter incontenible, inocultable, de la barbarie reposa en un dato insoslayable de "nuestra" cultura: la digitalización. De modo que si es posible sostener una protesta enérgica contra las fuerzas más abyectas del capitalismo imperial, esto sucede precisamente gracias a una de las características de esa misma cultura de la que, en otros tramos del libro, se abomina.

Mariposeo y contradicción Hay en estos dos libros últimos de Sontag un mariposeo intelectual (lo que se reconoce como "pluralismo norteamericano") y un par de contradicciones irreductibles:
1) entre «lo viejo» y «lo nuevo» ("No podemos deshacernos de lo viejo porque en él está invertido todo nuestro pasado, nuestra sabiduría, nuestros recuerdos, nuestra tristeza, nuestro sentido del realismo. No podemos deshacernos de la fe en lo nuevo porque en ella invertimos toda nuestra energía, nuestra capacidad de optimismo, nuestro ciego anhelo biológico, nuestra capacidad para olvidar: la capacidad curativa sin la cual toda reconciliación es imposible");
2) entre la escritora y la intelectual ("la escritora en mí desconfía de la buena ciudadana, de la «embajadora intelectual», de la activista a favor de los derechos humanos" ("La literatura es la libertad" en Al mismo tiempo), que vuelven paradójicas todas las protestas (por otra parte, fundadísimas) en contra del antiintelectualismo de la cultura norteamericana, del cual Sontag no puede (y a veces, ni siquiera quiere) escapar: ¿por qué se citan como biblias de todo y cualquier razonamiento La democracia en América de Alexis de Tocqueville y La deshumanización del arte de Ortega y Gasett, sino por pereza o desconfianza intelectual ante formas de pensar más contemporáneas?;
3) entre, si se cruzan las dos contradicciones anteriores, radicalidad y conservadurismo. No es un ingrediente menor del cariño que nos inspira, que Susan Sontag haya conseguido construir una obra enérgica, severa, caprichosa y chisporroteante, en el borde exacto en el que entran en colisión esas posiciones irreductibles.


Recuadro 1: Ficciones y otras yerbas

Aunque se pensó a si mismo como una novelista, no fue sino hasta el año 2000, con la obtención del National Book Award para In America que fue reconocida como tal. En su vasta producción, sólo otros cinco libros de ficción: El benefactor (1963), Death Kit (1967), Yo, etcétera (relatos, 1977), The way we live now (relatos, 1991) y El amante del volcán (1995) no habían alcanzado, antes, el mismo grado de reconocimiento que su producción ensayística. Realizó cuatro películas: Duet for Cannibals (1969), Brother Carl (1971), Promised Lands (1974), rodada en Israel durante la guerra de octubre de 1973, y Unguided Tour (1983), basada en un cuento propio. Escribió tres obras de teatro: A Parsifal (1991), Alice in Bed (1993) y Lady from the Sea (1999) y dirigió el montaje de puestas célebres como el primer acto de Esperando a Godot de Beckett en Sarajevo durante el sitio de 1993 (en Cuestión de énfasis, dos textos se refieren a esa experiencia y a la idea de Europa que traumáticamente con ella se asocia).
Pero es en el ensayo donde la escritura de Sontag brilla con luz propia por su claridad, su elegancia y su erudición un poco rancia. Sus primeros ensayos, más fragmentarios y aforísticos, cedieron paso a colecciones más meditadas y razonadas de cuestiones ligadas tanto con el arte y la cultura como con la política, entre los cuales estos dos últimos, Cuestión de énfasis y Al mismo tiempo funcionan como una retrospectiva algo tendenciosa de lo que podía leerse en libros anteriores.

Recuadro 2: La política del "yo solo"

Al mismo tiempo se organiza en tres secciones: la primera recoge principalmente prólogos a traducciones de la más exquisita literatura europea y la última, conferencias pronunciadas en ocasión de los varios premios que se otorgaron a Susan Sontag (la más impresionante: el discurso de aceptación del premio de los libreros alemanes, que comienza con un contundente ataque al gobierno de Bush, que no envió representante).
En el corazón del libro, como formando parte de su sustancia medular, las reflexiones posteriores al 11.09.2001. De acuerdo con el método de revisión y corrección de las palabras propias, el primero de los tres es el más contudente (el más indignado, el más lúcido) sobre la posición de la opinión pública norteamericana ante los atentados. El segundo, "Unas semanas más tarde", ya espera "que se esté planeando algo inteligente para mantener a nuestras poblaciones a salvo de la yihad contra la modernidad" (como la traducción española no es precisamente buena, tal vez no se entienda que el acento está puesto en "algo inteligente", es decir, algo diferente de los previstos bombardeos a gran escala; de todos modos la identificación entre Torres Gemelas y modernidad no deja de alarmar. El tercero, "Un año más tarde", "ni por un instante" pone en duda "la obligación del gobierno estadounidense, como todo gobierno, de proteger la vida de sus ciudadanos"; "Estados Unidos tienen todo el derecho del mundo a dar caza a los perpetradores de estos crímenes y a sus cómplices". Lo único que se pone en duda es la "seudodeclaración de una seudoguerra".

Es probable que la ausencia de una esfera relativamente autónoma de opinión pública en los Estados Unidos obligue a sus intelectuales a piruetas argumentantivas como ésas, pero de todos modos siempre será un misterio la reticencia de Sontag a nombrar a otros intelectuales norteamericanos (Noam Chomsky, por ejemplo), o su falta en todas las listas de adhesiones que publica en Internet el movimiento "Not in Our Name" de resistencia contra la guerra imperialista.


viernes, 4 de mayo de 2007

Preguntan si...

1. ¿Cómo se aproximó originalmente a la obra de Mario Bellatin? ¿Qué le atrajo de ella?

Llegué atraído por un canto de sirena que decía que la obra de Mario era de las más interesantes que se estaban escribiendo en castellano. Me atrajo especialmente esa capacidad que muy pocas obras tienen de aparecer en cualquier parte, en todas partes.

2. Me gustaría que me dijera a qué lo remite el trabajo de Bellatin. Sé que todos los libros son diferentes, pero comparten una atmósfera muy particular: ¿podría contarme un poco su experiencia como lector en este sentido?

Los textos de Mario Bellatin se dejan leer como efectos de una catástrofe de la que no se nos habla. Ésa es la atmósfera y ése es el tono que todos comparten, aún en su diferencia. Por supuesto, cada vez que leo un texto de Bellatin no puedo dejar de pensar en Kafka.

3. ¿Cómo conoció a Mario Bellatin? ¿Tiene alguna anécdota al respecto?

Lo conocí en México, después de haber hablado por teléfono con él un par de veces y haber decidido que era una persona sumamente antipática. Por fortuna nuestro encuentro sirvió para demostrarme qué idiota era yo: Mario es una persona encantadora, con el agudísimo sentido del humor de los melancólicos profundos. Todavía usaba, entonces, su brazo ortopédico ideado por la NASA (pero ya no funcionaba). Con amabilidad oriental, me explicó todo lo que esa mano ominosa debería hacer, pero que no hacía.

4. ¿Le parece que el trabajo literario de Mario Bellatin va más allá de sus libros?

Por supuesto. Los libros de Mario son apenas la parte más visible de una obra compleja cuyo tema es, antes que nada, el arte de vivir.

5. ¿Qué opina de quienes dicen que Bellatin es, en realidad, un artista plástico y/o un artista conceptual? Muchos de sus admiradores dicen eso –y también muchos de sus detractores.

Bellatin es un artista a secas, lo que no es poco. Es lógico que su voracidad lo lleve a incorporar en su trabajo aspectos de otras disciplinas. Por otra parte, ¿hay arte que no sea conceptual? Perros héroes, por ejemplo, no es sólo una novela (si es que puede decirse de ese libro que sea una novela), sino un evento estético de larga proyección sintáctica, una de cuyas partes es el texto de Perros héroes.

6. ¿Conoce el proyecto de "las manos" de Mario Bellatin y Aldo Chaparro? ¿Qué opina de eso?

Conozco el proyecto de "las manos" y he colaborado con él. Sugerí que una de las prótesis debería ser una réplica de la lengua más aguda de la crítica latinoamericana.

7. Mario parece estar siempre metido en proyectos muy complejos y, por decirlo de alguna manera, multidisciplinarios. Muchos de ellos no han cuajado y son sólo parte del imaginario de Bellatin. ¿Conoce algún proyecto que Bellatin se haya planteado, le haya compartido y que, después, no se haya concretado? ¿Cree que, a partir de estos proyectos, surgen nuevos
libros o nuevos proyectos para Mario Bellatin?

Mario sabe, porque es un gran artista, que no hay proyecto que no se concrete: que la sola idea de imaginar una obra es ya hacerla. Lo demás sería artesanía.

8. ¿Qué le hace pensar la siguiente afirmación: "Mario Bellatin es Dios"?

Absolutamente nada, como todo enunciado totalitario.

9. Me han dicho varios entrevistados que a Mario Bellatin "le suceden cosas" y que él se limita a poner esas "cosas" en sus libros. ¿Qué opina de eso?

Mario es de una percepción aguda, casi sobrehumana. Yo mismo he sido testigo del proceso de transformación de la escucha de algo banal en un texto sorprendente. Es verdad: Mario escucha el murmullo, el lamento del mundo y hace, con eso, arte.

10. ¿Cuál es su libro favorito de Mario Bellatin?

El próximo, porque es el que espero con más impaciencia.

11. ¿Qué cosas comparten Mario y usted como escritores o como personas dentro del medio literario?

Creo que los dos aspiramos a un mundo menos desgarrado y menos cruel. Un poco por eso, ambos desdeñamos (pero tal vez sea abusivo que yo le atribuya sensaciones y posiciones) la vanidad y la jactancia del "mundillo literario", que muchas veces se parece a una asociación de exalumnos o a un club de compañeros de trabajo en alguna entidad financiera.

12. ¿Qué libro recomendaría leer a quien no se ha aproximado a la obra de Bellatin?

Su Obra reunida, naturalmente.

13. ¿Qué libro no recomendaría leer de Mario Bellatin?

14. ¿Por qué cree que Mario Bellatin tenga tan buena recepción en Argentina, mejor que en otros países latinoamericanos, incluyendo México?

Supongo que por su peculiar conformación, Argentina es un país que ha perdido más rápidamente toda ilusión nacionalitaria, lo que nos permite, a los argentinos, entregarnos a los placeres y los goces de lo imaginario sin los mandatos y las constricciones que imponen la xenofobia y el chauvinismo. La literatura de Mario Bellatin parece distante de la vida cotidiana de cualquier latinoamericano (incluidos los argentinos) y tal vez ése sea uno de sus méritos agregados: permite a los lectores no tanto la evasión por la vía del exotismo, sino la constatación de que la literatura, siempre, está en otra parte.

Entrevista a Daniel Link de Julieta García para revista El Gatopardo.

jueves, 3 de mayo de 2007

Jorge Di Paola y Witoldo Gombrowicz

por Raúl Escari

Había escrito el título de este apartado (siempre pongo el titulo antes de empezar, como Link), cuando llegó Alfredo Prior para almorzar juntos.
Ya lo estaba esperando pero puse, sin embargo, el título para no olvidar el episodio que afloró esa mañana a la conciencia y no olvidarlo, escribirlo más tarde, cuando se fuera Alfredo.
Almorcé agradablemente con él en el club Eros, a una cuadra de casa. Al fin del ágape dormí una siesta mayúscula apuntalada por tres gramos de Ryvotril (que es mucho). Dormí como un rey pero me desperté entre vapores ansiolíticos. Decidí comunicarme con Beba Eguia, quien me había llamado desde Princeton por la mañana pero a quien debí cortarle, acuciado por necesidades artificiales poderosas: un fuerte laxante que justo comenzaba a producir el efecto esperado.
Para salir de los vapores pensé esta noche llamar a yo a Beba, quien siempre, en su brujería disimulada y blanca, me despierta las neuronas necesarias para escribir –si quiero escribir- de un modo espectacular. Me levanta la moral.
Pero la historia depara regularmente sobresaltos. Esta vez, al poco de hablar terminó por darme la noticia: se murió Dippi, dijo.
Jorge Di Paola estaba enfermo desde hacia tiempo, tenia dificultades motrices y hace unos diez días tuvo un nuevo ataque cerebral que lo había dejado sin habla.
¿Otra vez el azar objetivo? Ya había pensado en Carlos Correa, en Montevideo, a la misma hora (lo averigüé después) en la que él se tiraba por la ventana. Y ahora, después de la charla prevista con Beba, pensaba sentarme a escribir el episodio "Di Paola-Gombrovicz". Para atenerme al destino, empiezo el relato con las dos primeras frases que había escrito antes de llegar Prior, después del título.

*

Una noche cenamos en casa de Norma Bertol, quien recibió a Beba Eguia, Ricardo Piglia, Roberto Jacoby, Delia Cancela, Jorge di Paola y yo.
Terminamos una cena riquísima y pasamos al salón, donde Ricardo o Norma pusieron música de jazz norteamericano.
Ricardo, a bocajarro, cosa que yo no me hubiera atrevido a preguntarle (de boludo), le pidió a Dippi que contara su encuentro con Gombrovicz, al que el autor de Ferdydurke hace mención en su Diario.
Witoldo (como lo llaman aquí sus allegados) acababa de desembarcar en Tandil y, como siempre cuando llegaba a un lugar desconocido, fue a la alcaldía y pidió conocer a los jóvenes intelectuales lugareños. Sufría de problemas respiratorios y una amiga le había pagado una estancia en Tandil, conocida por la pureza del aire y el efecto benéfico para el asma.
Dippi, que por entonces tenia dieciséis anos, se encontró en la calle con unos muchachos veinteañeros, poetas, cuentistas, que su precoz tendencia por la escritura lo había llevado a conocer y frecuentar, pese a ser mucho menor en edad.
Los muchachos le ofrecieron acompañarlos; iban a un café, dijeron, a encontrarse con un intelectual polaco residente por entonces en Buenos Aires.
Dippi se unió al grupo y, cuando llegaron al establecimiento, Witoldo ya estaba instalado en una mesa, leyendo un diario local.
Se hicieron las presentaciones correspondientes, se ubicaron en la mesa cuadrada demasiado chica para tantos dispuestos a escuchar al desconocido Maestro. Gombrovicz tomo una hoja de papel y al empezar a escribir su nombre, dijo, con su marcado acento polaco:
-Tengo un nombre difícil, dijo y acto seguido dibujó una a una las letras de su nombre: una W, una I, una T, una O, hasta que Dippi que seguía la escritura del maestro, exclamó ante la sorpresa del novelista:
-Witold Gombrovicz.
-¿Me conoce? -respondió atónito el escritor.
Sólo hacia dos meses que había salido la versión en castellano de Ferdydurke, redactada por un comité de traductores que incluía al Maestro y dirigía el cubano Virgilio Piñera, entonces en Buenos Aires. Se publicaron pocos ejemplares en una editorial para mí desconocida, Arcos. La edición era muy limitada y pasó desapercibida en los medios.
Dippi había leído Ferdydurke en la Biblioteca Municipal y se había convertido en su libro favorito.
Se lo dijo a Witoldo como pudo, tal vez con un discurso seguramente vacilante y aproximativo, producto de la emoción y la timidez. Al menos es lo que a mí me hubiera ocurrido ante esa situación y supongo que a él también.
Gombrovicz lo escucho con atención y, al término, dictamino, por lo alto:
-Lo nombro mi secretario personal -y retomó su monologo-fobia por las modas literarias francesas en el lugar en que había suspendido su diatriba. Ya la charla derivaba y Dippi preveía el inevitable olvido de su propuesta. Ansioso, temeroso de perder para siempre la posibilidad de ser su secretario y armándose de coraje, exclamo:

-¿Y qué debo hacer como secretario?

Tras una breve reflexión, Gombrovich respondió:

-Prácticamente nada.

*

A Dippi lo conocí poco. Era un amigo muy querido de Ricardo, de Beba, de María Moreno, de Roberto Jacoby, con quien escribió una novela a cuatro manos.
La primera vez que lo ví, Dippi y yo deberíamos tener diecisiete-dieciocho años. Yo estaba en la revista El Escarabajo de Oro y él asistió a una o dos de las reuniones de la revista celebradas los viernes en el café Tortoni. "Lo ningunearon", dijo Piglia mucho después, una noche en casa de Roberto en la que hablamos de Dippi. Era una cena organizada por Roberto para recibirme porque acababa de desembarcar en Buenos Aires y por ello desconocía la palabra dicha por Ricardo, pero comprendí su significado y coincidí ampliamente con él. Dippi por entonces acababa de publicar una obra de teatro con prologo de W.G.
Pasaron mas de treinta anos (los viví en Europa y no fueron ilusorios). A mi vuelta lo encontré con inesperado placer en circunstancias que nos reunían sin que ninguno de los dos lo decidiera. Nos vimos en casa de Norma, en lo de los Piglia, y unas dos veces en la Fundación de Roberto. Nos caímos bien. Me gustaba no solo lo que decía sino el tono del discurso, la voz, que parecía venir de otra generación, mas afable, con un sentido de la charla mas afinado, sin olvidar que el ser ameno es una de las virtudes centrales de toda charla. Tal vez el tono le viniera de su padre. Tal vez no.
Mi último contacto con él fue telefónico. Yo estaba en casa de Beba cuando él la llamó desde Tandil. Al rato de hablar, Beba me dijo que tomara el aparato de la otra pieza y tuvimos una charla a tres.
Ese día Beba debe de haberle hablado de dinero porque los Piglia (lo supe por otros) le pasaban algo de plata. Dippi no tenía un peso. Fue al término del tema financiero cuando Beba me incluyó en la plática.
Alcé el tubo en el momento mismo en que Dippi se disponía a contar su construcción de "varitas mágicas". Lo que le exigía arduas lecturas, antiguas, en general, difíciles de conseguir, cabalísticas o de alguna otra rama esotérica y medieval.. Lo que contaba ya era mágico, el oyente que era yo escuchaba fascinado, pero él todavía no se había lanzado a su fabricación material.
Hoy, Beba, después de anunciarme su muerte, me dijo que Kiwi escribió un artículo que distribuyo por Internet y que dice que Dippi hacía feliz a la gente.
Las varitas mágicas las expuso en Belleza y Felicidad. Pero yo estaba en París y no pude verlas.


Más de y sobre Di Paola, acá.

De blanco te esperé, tan solo para vos

Diputados impulsan el matrimonio entre gays
Presentaron un proyecto para legalizar las uniones entre homosexuales y permitirles adoptar hijos

Quince diputados de distintos sectores políticos presentaron un proyecto en la Cámara baja para autorizar, mediante una reforma del Código Civil, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de niños por parejas homosexuales.
La iniciativa cuenta con el respaldo de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) y recibió en el Congreso Nacional el impulso del diputado socialista Eduardo Di Pollina, autor del proyecto, luego refrendado por otros colegas del socialismo, ARI y el kichnerismo, entre una amplia gama de partidos progresistas.
Di Pollina alegó que la Constitución Nacional, reformada en 1994, prohíbe toda forma de discriminación y consagra la igualdad ante la ley, principios también consagrados por tratados internacionales que la Argentina incorporó con fuerza de ley a su Carta Magna.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Correspondencia: Nora Lezano - 17 años en media hora


El 4 de mayo, y por única vez, a las 19 hs. PUNTUAL se proyectará
"PAPEL TRANSPARENTE SOBRE PAPEL TRANSPARENTE"
(un video que muestra en sólo media hora una selección de material registrado en cuadernos de trabajo, fotos privadas, mensajes
de contestador, dibujos, videos, mails y collages, acumulados durante 17 años).
n.

Fecha:
4 de Mayo de 2007 a las 19 horas Centro Cultural San Martín: Sarmiento 1551 - Hall de la sala AB Entrada libre y gratuita

Vuelve la Constituyente

Habló en Londres
Zaffaroni propone reformar la Constitución

LONDRES.- El título de la exposición en Chatham House, la prestigiosa sede del Royal Institute of International Affairs, era "Minorías, la ley y el Poder Judicial", pero el disertante, el juez de la Corte Suprema Eugenio Raúl Zaffaroni, aprovechó el ilustre oratorio para llamar a un debate profundo sobre el sistema de gobierno argentino con vistas a una eventual reforma constitucional.
"Yo creo que el modelo presidencialista está agotado en la Argentina. Ya no ofrece ningún efecto positivo y hasta es dañino", subrayó ante una audiencia de académicos y diplomáticos. "Nuestros controles constitucionales son débiles. Tenemos que ir en busca de más chequeos y balances. Estamos siendo testigos de la desaparición de los partidos políticos -destacó-. Elegimos a nuestros representantes mediante un sistema electoral proporcional que tiende a la atomización de las fuerzas políticas. Esto divide y debilita al Congreso, el cual pierde tanto su poder de contención del Ejecutivo como el de legislar, abriendo así el camino a "decretos de emergencia", una práctica que ha sido nefasta para nuestro país."

martes, 1 de mayo de 2007

El qué dirán

CULTURA Y MEDIA

Se trata del 2° Encuentro multidisciplinario sobre el uso creativo de nuevas tecnologías y el desarrollo de las nuevas tendencias en el arte y la producción multimedia. Este evento cuenta con la colaboración especial de la UNIVERSIDAD de Tres de Febrero, la UNIVERSIDAD Maimonides, el IUNA y el Centro Cultural de España en Bs As. Habrá Instalaciones, Proyecciones, Música, Artes Visuales, DJs, VJs, Performances, tecnología wi-fi, Intervenciones en el espacio público y de la obra de construcción/ refacción del Centro Cultural. El evento -curado por Graciela Taquini- prevee la participación de obras de artistas internacionales como la del norteamericano Bill Viola pero también de una variada selección de creadores locales. Así se presentarán Axel Krygier + Julián Castro, Martín Fernández, Nicolás Bacal, Leonardo Solaas, Mariela Yeregui y Leonello Zambón, Daniel Link, Liniers + Lisandro Aristimuño, Sebastián Valdivia, Gabriela Golder, Andrés Denegri, Susana Szperling, Mariano Cohn, Gastón Duprat, Pablo Cetta, Julio Viera, Carmelo Saitta, Jorge Sad, Pablo Di Lisia, Adrián Maurin, Susana Szperling, Mariano Cohn, Pablo Cetta, Carmelo Saitta, Adrián Maurin, Nora Lezano y Sebastián Carreras entre otros. El encuentro tendrá lugar del 3 al 6 de mayo en el Centro Cultural San Martín y la entrada será libre y gratuita.

Fechas: 3 al 6 de Mayo de 2007 desde las 18 hasta las 23

Centro Cultural San Martín: Sarmiento 1551

Entrada: libre y gratuita (salvo los shows del Ciclo Nuevo! cuya entrada vale $1)

Diseño italiano

¡Basta de esconder los más socorridos utensilios para que las visitas no se escandalicen! Por fortuna siempre habrá un italiano que nos de una mano (o lo que sea). Acá pueden verse adminículos como éste:



Nicolás Alberto González Varela, que me envió el vínculo (¡gracias!) se manifestó entusiasmado con el macinapepe. Yo no lo recomendaría.